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jueves, 18 de mayo de 2023

¿Qué hacer con el subsidio a la gasolina?: Una propuesta para el debate electoral

 

Víctor Álvarez R. 

En el imaginario venezolano se implantó la idea de que éramos un país rico, con las mayores reservas de petróleo del mundo, y por eso la gasolina tenía que ser barata. Los subsidios a los combustibles son expresión de una cultura rentista que pretende vivir de ingresos que no son fruto del trabajo. Estos subsidios indebidos se mantienen como inercia de la Venezuela rentista, como es el caso del subsidio a la gasolina.

En tiempos de abundancia, esos subsidios pesaban poco en el presupuesto nacional. Pero en las actuales condiciones de escasez e inflación cuestan mucho, son regresivos, antipopulares y deben ser eliminados y reorientados en beneficio de los grupos más vulnerables de la sociedad. La renta petrolera ya no alcanza para pagarlo todo y esto obliga a establecer prioridades.

El debate sobre las consecuencias económicas, políticas, sociales y ambientales del subsidio a la gasolina es un tema pendiente. Abordar con honestidad en el debate electoral este tema permitirá saber si Venezuela ya está preparada para encarar -sin traumas- la decisión de sincerar el precio de los combustibles y destinar los ingresos adicionales que se generen a financiar otras prioridades que el país tiene. 

Los costos del subsidio

En Colombia, el precio del galón de 3,78 litros es de $ 2,68 equivalente a 0,70 $/litro; con las políticas ambientalistas de la Administración Petro, el precio de los combustibles tenderá al alza. En EEUU y Unión Europea el precio está en torno a los 5,00 $/ galón, equivalente a 1,30 $/litro. En los países de América Latina con gobiernos progresistas, un galón cuesta al menos $ 4, a razón de 1 $/litro. Llenar un tanque de 60 litros cuesta casi 60 dólares.

En Venezuela, el cupo mensual de gasolina subsidiada es de 120 litros y cuesta 24 bolívares, a razón de 0,2 Bs/litro. Al tipo de cambio de 24 Bs/$, con un (1) dólar se pueden comprar 120 litros de gasolina. La gasolina dolarizada está en 0,50 $/litro y para llenar un tanque de 60 litros se pagan a $ 30. Esta exagerada diferencia entre el precio de la gasolina subsidiada y la dolarizada es un incentivo perverso a la especulación y contrabando de extracción. Hay redes que se dedican a hacer la cola en las estaciones de servicio para comprar el cupo de gasolina subsidiada en bolívares, y luego la revenden a 1 y 2 dólares el litro. Un negocio más rentable que el narcotráfico.

¿Privatizar Pdvsa?: la industria petrolera en el debate electoral


 Víctor Álvarez R.

La precandidata presidencial María Corina Machado (MCM), lanzó su polémica propuesta de privatizar Pdvsa. Quienes se oponen a la privatización de la industria petrolera no tardaron en reaccionar y señalan que MCM aprovecha los recientes escándalos de corrupción y el colapso de Pdvsa bajo el modelo de propiedad estatal para pescar en río revuelto y abrirle camino a su objetivo de entregar la principal industria del país al capital transnacional.

En medio de la diatriba político-electoral, es necesario evaluar con mesura y ponderación los pros y contras, las ventajas y desventajas del modelo de propiedad estatal frente al modelo de propiedad privada, así como las alternativas intermedias entre estos extremos. 

El agotamiento del modelo de propiedad estatal

El modelo de propiedad estatal sobre la industria petrolera no se limitó a la propiedad de los yacimientos, sino que se extendió a las actividades de exploración, extracción, comercialización, refinación e, incluso, a las actividades conexas y afines. La excesiva penetración del Estado a lo largo de todos los eslabones de la cadena productiva  degeneró en un caldo de cultivo de poderosas élites que secuestraron para su provecho la industria petrolera y la administraron como si se tratara de una propiedad privada, dando origen a decenas de tramas de corrupción y saqueo que han sido develadas y atacadas por la Policía Anticorrupción del gobierno y por la Fiscalía General de la República.

Aunque el saqueo y destrucción de la Pdvsa roja rojita no tiene comparación, los partidarios de la privatización de la industria petrolera argumentan que en la Pdvsa de la meritocracia también hubo episodios de corrupción. Innumerables petro-espías que desde la gerencia de Pdvsa vendían a los competidores internacionales información confidencial sobre precios, volumen y productos; información estratégica de los activos de la compañía se entregaba a los competidores e intereses extranjeros sin firmar ningún tipo de acuerdo de confidencialidad; se desviaban y robaban cargamentos de petróleo.

Apertura a la inversión privada

lunes, 30 de mayo de 2022

En los hogares venezolanos sobra mucho mes al final del salario 4/8



El salario mínimo debería ser equivalente al costo de la CAF (Canasta Alimentaria Familiar) para 4 personas, pero no alcanza para comprarla. Según cifras del Observatorio Venezolano de Finanzas, en abril de 2022 la remuneración promedio de los trabajadores del sector comercio en el Área Metropolitana de Caracas fue de 117 $/ mensual. Apenas cubre el 25 % de la CAF. En el sector público, el salario mínimo de 30 $/mes alcanza para comprar 6% de la CAF.

jueves, 5 de mayo de 2022

La contra-Carta de los pro-Sanciones




Víctor Álvarez R.


¡Ahora resulta que las sanciones son buenas para la reactivación económica y el bienestar social de los venezolanos! En respuesta a la publicación de la Carta Abierta al Presidente Biden, defensores de las sanciones niegan que su aplicación haya agravado la crisis humanitaria. Afirman que “lo peor de la crisis humanitaria se gestó en un ambiente libre de sanciones” y que “las condiciones socioeconómicas y la crisis humanitaria han mejorado y se han aliviado a partir de la aplicación de las sanciones”. Ponen en duda que “el alivio de la sanciones y permitir el regreso de inversiones en el sector petrolero, pueda tener un efecto positivo sobre el bienestar de los venezolanos”.

Un efecto “positivo” que se atribuye a las sanciones es el de forzar una apertura y liberalización del modelo económico estatista, expropiador y controlador. Ciertamente, la asfixia que generan las sanciones económicas deja al régimen sin capacidad de financiamiento. La necesidad de sobrevivencia obligó al gobierno a ser pragmático y olvidarse de un modelo que no dio resultados. Por eso ha dado un viraje y ha puesto en marcha un proceso de desregulación, liberalización, dolarización, privatización, apertura a la inversión extranjera y a toda clase de importaciones sin arancel que desplazan y arruinan la producción nacional.

Los prosanciones argumentan que los capitales de origen venezolano en el sistema financiero internacional están bajo sospecha y que -temerosos de ser congelados-, son repatriados e invertidos en Venezuela. Atribuyen a las sanciones ser la causa de la repatriación de capitales y el aumento de las importaciones que actualmente se observa en la multiplicación de bodegones, redes de farmacias, cadenas de artefactos electrodomésticos, agencias de automóviles y restaurantes de lujo.

De ser la repatriación de capitales un efecto cuantitativamente relevante de las sanciones, esto se tendría que reflejar en un aumento sustancial de las reservas internacionales. Y en el supuesto de que la repatriación de capitales estuviese financiando el boom de importaciones, éstas deberían crecer más rápido que los ingresos por exportaciones y remesas, y reflejarse en un déficit de cuenta corriente. Hasta ahora no se registra un aumento significativo de las reservas internacionales y las importaciones son estimuladas por la apertura del mercado interno y un tipo de cambio sobrevaluado que abarata aún más las importaciones que se hacen sin pagar arancel ni IVA.

Hay que dejar bien claro que las sanciones no son la causa de la debacle de Pdvsa, pero si agravaron el colapso de una industria petrolera que ya venía severamente castigada por la mala gestión y la corrupción. Las sanciones petroleras impiden a las transnacionales estadounidenses y europeas seguir operando en Venezuela. Los espacios vacíos son ocupados por otras compañías procedentes de países igualmente sancionados que tejen alianzas para burlar las sanciones. Las empresas privadas venezolanas tampoco pueden ser contratistas del Estado porque corren el riesgo de ser sancionadas. Poderosos intereses estadounidenses y europeos han sido afectados por las sanciones financieras y comerciales. Quienes invirtieron en la compra de bonos de Pdvsa y la República no han podido cobrar un solo centavo.

Los efectos positivos que se atribuyen a las sanciones se quedan muy por debajo de los daños directos que causaron a la industria petrolera, tenedores de bonos y empresas privadas venezolanas. 

Por todas estas razones, resulta absurdo argumentar que las sanciones han mejorado la situación del país. Las medidas coercitivas unilaterales se aplican para causar daño, para dejar sin recursos al régimen que se quiere cambiar. Pero si las sanciones están contribuyendo a mejorar la situación económica y social de Venezuela, quienes quieren forzar un cambio de gobierno no deberían pedirle a la Administración Biden endurecer ni mantener las sanciones, sino más bien levantarlas y eliminarlas.

Vea el análisis completo en el nuevo video de #PedagogíaEconómica Mira el vídeo aquí

jueves, 3 de marzo de 2022

Impacto de las sanciones económicas en la empresa privada



Con esta primera entrega comenzaremos a compartir los avances de nuestro estudio sobre los efectos colaterales de las sanciones económicas en la empresa privada, el impacto que generan en las redes de suministro y en la inserción de Venezuela en las cadenas de valor internacional.

Ver video Youtube de Pedagogía Económica sobre el Impacto de las sanciones económicas en la empresa privada https://t.co/NRqifopk9D


Las sanciones financieras inmovilizan recursos del Estado venezolano en territorio estadounidense, impiden al gobierno realizar transferencias bancarias y gestionar créditos, mientras que las sanciones comerciales prohíbe a cualquier empresa estadounidense -o extranjera con negocios en EEUU- el comercio de bienes y servicios con empresas administradas por el gobierno venezolano.

Las sanciones son aprovechadas por el gobierno para desarrollar una narrativa épica de resistencia antiimperialista que le sirve de pretexto para evadir la responsabilidad que tiene su política de controles y expropiaciones en la debacle que ha sufrido la economía nacional.

Las sanciones se extienden a empresas privadas que tengan negocios con el Estado venezolano y quienes sean descubiertos haciendo negocios con el gobierno corren el riesgo de ser acusados de conspiración y terminar sancionados, multados y hasta encarcelados. Como es difícil saber si una empresa privada venezolana tiene alguna triangulación con una empresa pública, entonces los proveedores y clientes internacionales prefieren no correr el riesgo de ser sancionados y suspenden unilateralmente sus relaciones económicas con el país.

jueves, 11 de noviembre de 2021

Sin inversión privada recuperación de la industria petrolera será más lenta

 

Víctor Álvarez R. 

Con la reforma petrolera de 2006 los convenios operativos y asociaciones estratégicas fueron convertidos en empresas mixtas en las que el Estado debía tener la mayoría accionaria del al menos el 51 %. Eran los años del boom de los precios del petróleo y de la arrogancia rentística. El Gobierno y Pdvsa presumían de no necesitar la inversión privada para acometer los proyectos de inversión. Pero ahora la situación es muy distinta.

Debido a la destrucción de la industria petrolera y el colapso de la renta, ni el gobierno ni Pdvsa cuentan con recursos suficientes para recuperar la extracción de petróleo. Esta dura realidad los obliga a abandonar su visión estatista y nacionalista para abrirle paso a la inversión privada nacional y extrajera en la industria petrolera. Pero a esta apertura se le oponen las sanciones financieras y comerciales de EEUU contra PDVSA.

Las sanciones financieras impiden al gobierno y Pdvsa gestionar financiamiento externo y las sanciones comerciales prohíben a cualquier empresa estadounidense -o extranjera con negocios en territorio de EEUU- el comercio de bienes y servicios con Pdvsa y demás empresas públicas. Para evadir las sanciones, el gobierno recurre a triangulaciones y transacciones secretas con aliados a los cuales concede grandes descuentos para que se arriesguen a colocar en los mercados internacionales la producción de Pdvsa. También les acepta elevados sobreprecios para que sean intermediarios en la compra de los alimentos, medicinas, insumos y equipos que el país necesita.  Son empresas de países también sancionados que han desarrollado estrategias para burlar las sanciones y convierten esos vacíos en riesgosos negocios de alto rendimiento.

Las sanciones contra Pdvsa y otras empresas públicas administradas por el gobierno también afectan a las empresas privadas nacionales y extranjeras. Quienes sean descubiertos burlando las sanciones corren el riesgo de ser acusados de conspiración y terminar sancionados, multados y hasta encarcelados. El temor a ser considerado cómplice inhibe a clientes y proveedores nacionales e internacionales de mantener sus negocios con las empresas públicas venezolanas. Como suele ser difícil saber si se está llevando a cabo alguna triangulación con una empresa pública a través de un intermediario privado, prefieren no correr el riesgo reputacional y rompen unilateralmente sus relaciones económicas con el país.

lunes, 16 de agosto de 2021

Sin reformas económicas la reconversión monetaria tiene poca esperanza de vida

 


Víctor Álvarez R. 

Ha comenzado la tercera temporada de la serie Reconversiones monetarias en Venezuela. La primera fue en 2008 cuando se le quitaron 3 ceros a la moneda nacional, la segunda en 2018 con 5 ceros menos y en la tercera temporada del 2021 se le quitan nuevamente 6 ceros, para un total de 14 ceros menos.

Este círculo vicioso de quitarle ceros a la moneda nacional, agregárselos otra vez para finalmente volvérselos a quitar se repetirá cada vez con más frecuencia si no se erradican las causas estructurales y los factores propagadores de la hiperinflación que disuelve el poder de compra de los billetes y los deja inservibles al cabo de unos meses.

Las causas estructurales tienen que ver con la contracción del tamaño de la economía en aproximadamente 80 % en los últimos 7 años, lo cual genera una recurrente escasez de los bienes y servicios necesarios para la vida. Tengamos en cuenta que el producto más caro es el que no se consigue.

Los factores propagadores están asociados a la forma como se financia el déficit de las empresas públicas de electricidad, agua potable, gas doméstico, telecomunicaciones, metro, etc. Estas empresas públicas no facturan ni siquiera para pagar su nómina y reciben constantes transferencias del BCV. Un gobierno que no recauda suficiente impuesto sobre la renta, ni IVA, ni aranceles, ni regalías debido a la contracción económica y al colapso de la industria petrolera se financia, entonces, con el impuesto inflacionario que se deriva de las desmesuradas emisiones de dinero sin respaldo que realiza el BCV. Ya sabemos que mucho dinero detrás de pocos bienes dispara los precios.

jueves, 3 de junio de 2021

Las consecuencias de una dolarización espontánea y caótica


 

Víctor Álvarez R. 

Mientras la hiperinflación continúe, por muy altos que sean los billetes de mayor denominación, estos alcanzarán cada vez menos para pagar incluso los bienes y servicios de menor precio. El billete de mayor denominación de un millón de bolívares no cubre ni siquiera el costo de una empanada o un café.

En las ciudades del país, sin importar su tamaño, las operaciones de compra-venta están cada vez más dolarizadas. En las ciudades fronterizas superan el 90 % y tiende a usarse la moneda del país vecino. En los sectores abastecidos por productos importados -como el de electrodomésticos- prácticamente el 100 % de las transacciones se hace en dólares.

El bolívar cada vez se usa menos para fijar los precios y como medio de pago. Es más fácil que alguien tenga en su cartera un billete de un dólar que uno de un millón de bolívares que ya no alcanza ni siquiera para comprar un dólar.

La dolarización transaccional es un hecho. La cantidad de divisas que circula internamente es cada vez mayor y esto ejerce una incesante presión para la dolarización de los servicios financieros. Las empresas y familias no pueden seguir guardando su ingreso en divisas en una caja fuerte o debajo del colchón. Es necesario que este creciente circulante en dólares se canalice a través de los bancos hacia el financiamiento de la producción y el consumo.

lunes, 22 de marzo de 2021

¿De qué se enferma la macroeconomía y cómo nos contagia?

Víctor Álvarez R. / Premio Nacional de Ciencias

El nuevo gobierno que resulte de unas elecciones limpias y transparentes recibirá un país en ruinas y tendrá que aplicar drásticas medidas para corregir los desequilibrios macroeconómicos que causan la escasez e hiperinflación. Para aliviar el déficit fiscal y erradicar el financiamiento con emisiones de dinero inflacionario, se verá obligado a sincerar las tarifas de los servicios públicos de electricidad, agua, gas y telecomunicaciones, lo cual no sería bien recibido en un país exhausto, castigado por una prolongada escasez y voraz hiperinflación. Por eso, a las medidas de ajuste macroeconómico suele atribuírseles un impacto social y costo político que desemboca en el fracaso de los gobiernos que las aplican.

¿Cómo explicarle al ciudadano de a pie, al pequeño y mediano empresario, a una ONG el impacto que tienen los desequilibrios macroeconómicos sobre el empleo, el poder adquisitivo de los presupuestos de hogares, empresas e instituciones, y en general sobre la calidad de vida y la prosperidad de una Nación? ¿Cómo explicarles qué es la macroeconomía, de qué se enferma y cómo nos contagia?

Si le hacemos un examen de sangre a la macroeconomía venezolana para ver como tiene la hemoglobina, el colesterol, los triglicéridos, ¿cuáles serían esos indicadores claves de la macroeconomía que tenemos que aprender a leer e interpretar, cuáles son los valores actuales y que tan lejos estamos de los valores normales?

En el debate político se suele escuchar una y otra vez que “sin cambio político no habrá cambio económico”. Sin embargo, el gobierno autoriza la apertura del mercado interno a toda clase de importaciones, levantó los controles de cambio y de precios, procede a desregular y liberar la economía, bendice la dolarización y, por si fuera poco, anuncia un proceso de apertura a la inversión extranjera y privatización de empresas públicas. ¿Se puede decir que ese conjunto de medidas conforman un Programa de Reformas Económicas?

¿Cuáles deberían ser las medidas en materia fiscal, monetaria, cambiaria, de precios, etc. que no deberían faltar en un verdadero Programa de Estabilización Macroeconómica? ¿Cuáles serían las medidas correctas, en qué orden lógico deberían ser aplicadas y cuál sería la velocidad de ejecución más adecuada para las condiciones en las que se encuentra el país?

¿Cuáles serían los indicadores macroeconómicos que tendrían que comenzar a dar rápidas y significativas señales de mejoría para que el ciudadano de a pie tenga la certeza de que el programa de reformas va por el camino correcto y debe ser apoyado? ¿Cuáles serían las victorias tempranas que se deben alcanzar en materia fiscal, monetaria, cambiaria, precios, PIB, etc.? ¿Con qué frecuencia se deberían evaluar los avances hacia los objetivos y metas planteados para estar seguros de que el programa de reformas fue bien diseñado y está siendo bien ejecutado?

Estas preguntas son respondidas por Leonardo Vera, individuo de número de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, en la conversación que sostuvimos con él en el marco del ciclo “Diez conversaciones estelares con diez de los mejores economistas de Venezuela”. Ver video https://youtu.be/F5aoax26Q5M

lunes, 4 de febrero de 2019

Transición pacífica pasa por un Gobierno de Coalición


Por: Víctor Álvarez R.
 Premio Nacional de Ciencias
El nuevo gobierno que resulte electo en unas presidenciales derivadas de un  eventual acuerdo político entre Gobierno y Oposición, tendría que aplicar drásticas medidas para corregir los graves desequilibrios macroeconómicos que causan la escasez e hiperinflación que azota a Venezuela.
Para empezar, tendría que levantar los controles de cambio y de precios, cuyo impacto inicial sería un aumento en los precios represados. Para aliviar el déficit fiscal y erradicar su financiamiento con emisiones de dinero inflacionario, la nueva administración tendría que sincerar las tarifas de electricidad, agua, gas, teléfono y peajes, lo cual no sería bien recibido en los hogares que han visto como el ingreso familiar se vuelve sal y agua por la voraz hiperinflación. Además, tendría que internacionalizar el precio de la gasolina para eliminar el incentivo al contrabando de extracción, y reactivar el cobro de peajes para repotenciar la infraestructura vial.
Será necesario también iniciar un profundo proceso de reestructuración de toda la administración pública para fusionar y reducir el exagerado número de ministerios, liquidar entes públicos inoperantes y desestatizar empresas públicas que terminaron quebradas por la corrupción. Todo esto implica  una considerable reducción de las abultadas nóminas.
El nuevo gobierno tendría que acometer con urgencia la reconstrucción de Pdvsa. Esto pasa por deslastrarla del enorme peso que significa cargar con misiones y responsabilidades que nada tienen que ver con las funciones medulares de exploración, extracción, refinación y comercialización de crudos, que es donde la compañía se tiene que enfocar. Aliviarle esta carga a Pdvsa implica sincerar una nómina de más de 144 mil trabajadores que se resistirán a perder su empleo si no se les ofrece una alternativa que les permita poner comida en la mesa de su casa.  
Por si fuera poco, ese nuevo gobierno tendría que iniciar un duro y no siempre rápido proceso de renegociación de la deuda externa. Los términos de esa negociación son cruciales para liberar fondos y reabrir las fuentes de financiamiento internacional para cubrir las importaciones de alimentos, medicinas, repuestos, insumos, maquinarias y equipos que requiere la reactivación del aparato productivo.
El costo social y político de las medidas económicas
Todos estos son problemas económicos complejos que llevará tiempo resolver. Liberar los controles de cambio y de precios, corregir el déficit fiscal, erradicar el financiamiento monetario, sincerar las tarifas de electricidad, agua, gas, teléfono y peajes, eliminar ministerios y entes públicos inoperantes, privatizar empresas quebradas, reconstruir Pdvsa y sincerar su exagerada nómina, son muertos que ningún nuevo gobierno quisiera cargar.
A la mayoría de estas medidas se les atribuye un impacto social y un nuevo gobierno tendría que aplicarlas justo antes de las elecciones parlamentarias previstas para diciembre del 2020, con el riesgo de no lograr la mayoría en la AN.  Nadie quiere arrancar su gestión enfrentándose a sindicatos, consejos comunales, partidos políticos y acreedores internacionales que vendrán a cobrar lo que se les debe.
Por lo tanto, un cambio político no es garantía de cambio económico. El nuevo gobierno estaría entre la espada y la pared. Si aplica las medidas de ajuste económico generaría un impacto social y pagaría el costo político en las parlamentarias de 2020. Y si no las aplica, se prolongarían los problemas de escasez e hiperinflación, defraudando las expectativas de cambio.
Transición pacífica pasa por un Gobierno de Coalición
Lo que está en juego no es la viabilidad de un gobierno sino la paz de Venezuela. Conjurar la amenaza de un estallido social impone superar los graves problemas de escasez, hiperinflación e inseguridad que condenan al país a sufrir una crisis humanitaria sin precedentes. Familias completan huyen del hambre en una diáspora que no tiene parangón. La desesperación nacional le exigirá a un nuevo gobierno resultados concretos en los primeros 100 días de gestión. De lo contrario, el país otra vez se sentirá defraudado y el nuevo presidente y su consejo de ministros  rápidamente habrá perdido su credibilidad. Pero con una producción de petróleo de apenas un millón de barriles diarios, un aparato productivo postrado luego de cinco años de severa contracción, con la carga de una pesada deuda externa y sin financiamiento internacional, es poco probable superar la crisis en tan poco tiempo.
El cálculo político indica que sería mejor convocar las nuevas presidenciales después de las parlamentarias, una vez que se haya asegurado la mayoría de diputados que respalde al nuevo gobierno. Pero una población cansada de tanto esperar puede explotar. Para evitar esta tragedia es necesario abrirle paso a un Gobierno de Coalición que se dediquen a sanear la economía y asegurar las condiciones electorales que permitan convocar nuevas presidenciales en 2021, de tal forma que quien resulte ganador reciba un país que se pueda gobernar.
El clamor nacional vería con buenos ojos un Gobierno de Coalición conformado por sectores democráticos y moderados del Oficialismo y la Oposición que estarían dispuestos a priorizar el interés nacional, aún a riesgo de que los extremistas de lado y lado los califiquen de colaboracionistas con el Gobierno o de haber entregado la Revolución. Este acuerdo para la superación pacífica y democrática de la crisis lograría gran apoyo internacional, y se basaría en los siguientes principios rectores:
1.    Concertación previa del Programa de Reformas Económicas
2.    Concertación previa de la Agenda Legislativa para Reactivar la Producción
3.    Levantamiento de las sanciones financieras internacionales
4.    Refinanciamiento de la deuda externa
5.    Nuevo financiamiento internacional, incluyendo transferencias sin reembolso
6.    Inversiones extranjeras para reactivar la economía
7.    Restitución de las funciones de la Asamblea Nacional
8.    Convocatoria de elecciones presidenciales en diciembre de 2021
9.    Renovación del Consejo Nacional Electoral como un árbitro imparcial
10. Observación internacional de todo el proceso electoral
11. Liberación de los presos políticos
12. Garantía de derechos políticos al sector que resulte derrotado en las elecciones