
Víctor Álvarez R.
En el
imaginario venezolano se implantó la idea de que éramos un país rico, con las
mayores reservas de petróleo del mundo, y por eso la gasolina tenía que ser
barata. Los subsidios a los combustibles son expresión de una
cultura rentista que pretende vivir de ingresos que no son fruto del trabajo. Estos subsidios indebidos se mantienen como
inercia de la Venezuela rentista, como es el caso del subsidio a la gasolina.
En tiempos de abundancia, esos
subsidios pesaban poco en el presupuesto nacional. Pero en las actuales condiciones de
escasez e inflación cuestan mucho, son regresivos, antipopulares y deben ser
eliminados y reorientados en beneficio de los grupos más vulnerables de la
sociedad. La renta petrolera ya no alcanza para pagarlo todo y esto obliga a
establecer prioridades.
El debate sobre las consecuencias económicas,
políticas, sociales y ambientales del subsidio a la gasolina es un tema
pendiente. Abordar con honestidad en el debate electoral este tema permitirá saber
si Venezuela ya está preparada para encarar -sin traumas- la decisión de
sincerar el precio de los combustibles y destinar los ingresos adicionales que
se generen a financiar otras prioridades que el país tiene.
Los costos del subsidio
En Colombia, el precio del galón de 3,78 litros es
de $ 2,68 equivalente a 0,70 $/litro; con las políticas ambientalistas de la
Administración Petro, el precio de los combustibles tenderá al alza. En EEUU y Unión Europea el precio está en torno a los 5,00 $/ galón,
equivalente a 1,30 $/litro. En los países de América Latina con gobiernos progresistas,
un galón cuesta al menos $ 4, a razón de 1 $/litro. Llenar un tanque de 60
litros cuesta casi 60 dólares.
En Venezuela, el cupo
mensual de gasolina subsidiada es de 120 litros y cuesta 24 bolívares, a razón
de 0,2 Bs/litro. Al tipo de cambio de 24 Bs/$, con un (1) dólar se pueden
comprar 120 litros de gasolina. La gasolina dolarizada está en 0,50 $/litro y para
llenar un tanque de 60 litros se pagan a $ 30. Esta exagerada diferencia entre
el precio de la gasolina subsidiada y la dolarizada es un incentivo perverso a
la especulación y contrabando de extracción. Hay redes que se dedican a hacer
la cola en las estaciones de servicio para comprar el cupo de gasolina
subsidiada en bolívares, y luego la revenden a 1 y 2 dólares el litro. Un
negocio más rentable que el narcotráfico.