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lunes, 19 de junio de 2023

Pregunta a los precandidatos: ¿Cuál es su propuesta para derrotar la inflación?


Víctor Álvarez R. 

El principal problema de los hogares venezolanos es el económico: el ingreso no alcanza para comprar la canasta alimentaria, muchos menos para adquirir la canasta básica. En 2023, el gobierno no aumentó el salario mínimo sino que decretó un bono de alimentación de 40 $/mes, más un bono de guerra económica por 30 $/mes. A estos se le suman 5,25 $/mes a lo que ha quedado reducido los 130 Bs del salario mínimo. Este ingreso de 75 $/mes apenas cubre el 14% de la CAF.

De acuerdo a las estimaciones del  CENDAS-FVM, el precio de la Canasta Alimentaria Familiar (CAF) es de 510 $/mensual, pero la mayoría de los hogares no percibe este nivel de ingreso. Según la última Encuesta de Condiciones de Vida (ENCOVI):

*  El 81,5% no alcanza a cubrir la canasta básica y está en condición de pobreza.

*  El 53,3% no puede comprar la canasta alimentaria y está en pobreza extrema.

¿Cuál es la propuesta de los precandidatos para abatir la inflación?

¿Cómo piensan reactivar la producción agrícola e industrial para generar una abundante oferta de alimentos y productos de buena calidad y bajo costo? 

¿Cuál sería su política tributaria y fiscal para reducir el gasto innecesario del gobierno, aumentar los ingresos y corregir el déficit fiscal?

¿Cuál sería su política monetaria para erradicar el financiamiento de empresas públicas deficitarias con emisiones de dinero inflacionario, sin respaldo en las reservas internacionales ni en la producción?

¿Cuál sería su política cambiaria para estabilizar el tipo de cambio y evitar que la constante depreciación del bolívar se exprese en el aumento de los precios?

¿Cuál sería la relación de su gobierno con el BCV para la emisión de dinero y el manejo de las reservas internacionales?

¿Está de acuerdo con una dolarización oficial de la economía venezolana?

miércoles, 13 de abril de 2022

¿Es posible desdolarizar la Economía venezolana?



Víctor Álvarez R. 


La dolarización en Venezuela fue la válvula de escape cuando la voraz hiperinflación derretía la moneda nacional como cubitos de hielo y nadie quería que le pagaran en bolívares. El signo monetario del país dejó de cumplir sus funciones para medir los precios, servir como medio de pago y por eso el dólar lo sustituyó cada vez. Después de cuatro años, el país finalmente salió de la hiperinflación y ahora el gobierno se plantea desdolarizar la economía. ¿Es esto posible?

Hay fenómenos económicos que son originados por una causa muy concreta. Sin embargo, cuando ésta desaparece, el fenómeno persiste. La dolarización es uno de ellos. Salimos de la hiperinflación pero la dolarización continua. ¿A qué se debe la dolarización inercial?

En primer lugar, la cobertura de la dolarización es muy grande. Según diversos estudios, en las principales ciudades del país más de 65 % de las operaciones de compra-venta se hacen en dólares. Y mientras más personas utilicen la divisa extranjera habrá más resistencia para volver al bolívar. Otra dificultad para desdolarizar es que los bolívares son escasos y por más que los consumidores deseen pagar en moneda nacional, no tienen cómo. Los bolívares que cada quien tiene en su cuenta apenas alcanzan para completar el pago de la factura.

La política monetaria restrictiva dejó sin bolívares a la banca para otorgar préstamos a la producción y el consumo y forzó aún más el uso del dólar. El gobierno autorizó a las empresas a emitir papeles comerciales en dólares e indujo al sistema bancario a crear productos destinados a la custodia y uso del creciente circulante en dólares que no podía seguir siendo guardado en cajas fuertes o gavetas.

Cuando la dolarización se ha extendido tanto, resulta más complicado y caro usar la moneda nacional, a menos que se encarezca el uso del dólar, tal como el gobierno pretende hacer con el IGTF que pecha con 3% los pagos en dólares. Si una persona hace una compra de 100 dólares y paga en divisas tendría que pagar 3 % de IGTF, aparte del 16 % de IVA. La lógica del gobierno es que quien use divisas pagará más. Por lo tanto, le convendrá ir al banco y cambiar los dólares en bolívares. Si el objetivo del gobierno es hacer retroceder la dolarización, con este impuesto a los pagos en divisas puede que incentive el uso del bolívar, pero también incentivará la informalidad de los pagos en divisas en transacciones en las que no se pedirá la factura para no pagar el impuesto.

Una vez que la dolarización ha alcanzado cierto nivel de cobertura y penetración es difícil echarla para atrás. Y no es castigando el uso de divisas o criptoactivos como se logrará reconstruir la confianza en la moneda nacional. Si no se fortalece el bolívar, los hogares, empresas e instituciones seguirán refugiándose en el dólar. Para recuperar la confianza en la moneda nacional y desdolarizar la economía hay que abatir la inflación, y esto solo se logra reactivando la producción, corrigiendo el déficit fiscal y erradicando su financiamiento con emisiones de dinero sin respaldo.

La moneda nacional necesita tener respaldo en las reservas internacionales, pero también en una economía pujante y cada vez más fuerte. La dolarización se puede revertir si se pone en marcha un plan integral de reformas económicas bien pensado, con las medidas correctas, aplicadas en un orden lógico y a la velocidad adecuada. Y esto no se logra de la noche a la mañana, llevará su tiempo y requerirá poner la economía al mando, por encima de los cálculos políticos y electorales.

Vea el análisis completo en el nuevo video de #PedagogíaEconómica https://youtu.be/trgaH3k3MTk

miércoles, 22 de septiembre de 2021

La dolarización llegó para quedarse

En esta nueva entrega de la serie Diez conversaciones estelares con diez de los mejores economistas de Venezuela hemos invitado a Asdrúbal Oliveros, Socio-Director de Ecoanalítica. Vea la conversación completa aquí https://youtu.be/Tcbc63UGPgg           


Víctor Álvarez R. / @victoralvarezr

El efecto combinado del colapso de la renta petrolera, el endurecimiento de las sanciones y el impacto económico del Covid 19 ha obligado al Ejecutivo nacional a activar válvulas de escape para aliviar la presión económica y social. Un gobierno sin capacidad financiera para sostener el modelo nacionalista y estatista ha dado rienda suelta a la apertura comercial, desregulación y liberalización económica, dolarización, privatización y apertura a la inversión extranjera. Son las nuevas tendencias que se asoman en la economía venezolana y que pudieran consolidarse y llegar a ser irreversibles. Estos cambios en la política económica crean otro ambiente para el emprendimiento y la iniciativa privada.  Quien no los perciba debido al ruido de la diatriba política, se quedará al margen de las oportunidades de negocio e inversión que empiezan a aparecer en Venezuela. En este abandono del modelo nacionalista y estatista, una presión clave la han ejercido los inversionistas privados que están dispuestos a correr los riesgos de hacer negocios en un país sancionado, pero en un contexto de apertura comercial y liberalización económica.

La dolarización transaccional ha sido forzada por la hiperinflación que disolvió el poder de compra de los billetes y obligó a sustituirlos por la divisa estadounidense. Para no trancar el mercado interno por falta de medios de pago, el Ejecutivo ha permitido el uso de divisas en las transacciones locales, práctica que antes era perseguida y penalizada. A su vez, la dolarización transaccional presiona la dolarización de los servicios financieros para que este creciente circulante en divisas se pueda canalizar hacia el financiamiento de la producción y el consumo.

Para compensar la escasez causada por la reducción en un 80 % del PIB y contener la inflación, el gobierno abrió el mercado interno a toda clase de importaciones sin arancel. Ha exonerado una amplia gama de códigos arancelarios del pago de impuestos de importación que, en condiciones de apreciación del tipo de cambio, compiten ventajosamente con la producción nacional y hacen mucho más lucrativo importar que producir. Bodegones, supermercados, tiendas de electrodomésticos y agencias de automóviles, proliferan a lo largo y ancho del territorio nacional.

jueves, 3 de junio de 2021

Las consecuencias de una dolarización espontánea y caótica


 

Víctor Álvarez R. 

Mientras la hiperinflación continúe, por muy altos que sean los billetes de mayor denominación, estos alcanzarán cada vez menos para pagar incluso los bienes y servicios de menor precio. El billete de mayor denominación de un millón de bolívares no cubre ni siquiera el costo de una empanada o un café.

En las ciudades del país, sin importar su tamaño, las operaciones de compra-venta están cada vez más dolarizadas. En las ciudades fronterizas superan el 90 % y tiende a usarse la moneda del país vecino. En los sectores abastecidos por productos importados -como el de electrodomésticos- prácticamente el 100 % de las transacciones se hace en dólares.

El bolívar cada vez se usa menos para fijar los precios y como medio de pago. Es más fácil que alguien tenga en su cartera un billete de un dólar que uno de un millón de bolívares que ya no alcanza ni siquiera para comprar un dólar.

La dolarización transaccional es un hecho. La cantidad de divisas que circula internamente es cada vez mayor y esto ejerce una incesante presión para la dolarización de los servicios financieros. Las empresas y familias no pueden seguir guardando su ingreso en divisas en una caja fuerte o debajo del colchón. Es necesario que este creciente circulante en dólares se canalice a través de los bancos hacia el financiamiento de la producción y el consumo.

viernes, 14 de mayo de 2021

¿Para cuáles problemas la dolarización puede ser una buena solución?

 


Víctor Álvarez R. 

Las políticas de controles, estatizaciones y subsidios que se tradujeron en un elevado nivel de gasto público se volvieron insostenibles una vez que colapsaron los precios del petróleo y se arruinó Pdvsa.

Ante el colapso de la recaudación tributaria petrolera y no petrolera, el gobierno financió su déficit con una creciente emisión monetaria que desembocó en el principal factor propagador de la hiperinflación. Al no recaudar suficientes impuestos para cubrir el gasto público se financió con un impuesto inflacionario.

Según el Observatorio Venezolano de Finanzas, la inflación de abril fue de 33, 4 %, para un aumento acumulado en lo que va de año de 240,5% y una inflación interanual de abril 2020-2021 de 2.840%.

La dolarización transaccional ha sido forzada por la hiperinflación que disolvió el poder de compra de los billetes y obligó a sustituirlos por la divisa estadounidense. El billete de más alta denominación es de Bs. 1.000.000 y no alcanza para comprar un dólar, cuya tasa de cambio oficial es de 2.824.879 Bs/$.

viernes, 30 de abril de 2021

La dolarización erradica la emisión de dinero inflacionario

Víctor Álvarez R.

Todo país que dolariza erradica el manejo irresponsable de la oferta monetaria que propaga la hiperinflación. Si oficialmente Venezuela se dolariza, el gobierno de turno no podrá financiar su déficit con emisiones de dinero inflacionario o con devaluaciones fiscalistas para obtener más bolívares por cada petrodólar.

¿Por qué, entonces, los críticos a la dolarización le atribuyen tanta importancia a preservar la soberanía monetaria si justo en la emisión de dinero está el principal factor propagador de la hiperinflación? ¿Qué implicaciones tiene la renuncia a la soberanía monetaria para la gestión del presupuesto público, para la actividad empresarial o para el bienestar de los hogares? ¿Por qué tanta resistencia? 

Otra de las críticas a la dolarización se refiere a la pérdida del uso de tasas de cambio subvaluadas para apoyar la competitividad de las exportaciones no petroleras. Ciertamente, cuando el gobierno devalúa, los exportadores obtienen más bolívares por cada dólar exportado y así ganan un mayor margen de maniobra para cubrir los gastos locales de salarios, alquileres, electricidad, agua, gas, teléfono y otros costos que son pagados en bolívares. Al dolarizar, el gobierno no podría manipular el tipo de cambio con el fin de respaldar la competitividad cambiaria de las exportaciones no petroleras.  

Este argumento puede ser válido para economías que se sustentan en un vasto sector exportador agrícola, industrial o de servicios. Pero en una economía rentista e importadora que no tiene una oferta exportable diversificada, la tasa de cambio tradicionalmente se ha fijado con base en la productividad de la industria petrolera, más no de la productividad promedio del aparato productivo. La crónica tendencia a apreciar/sobrevaluar la tasa de cambio ha estimulado toda clase de importaciones que inhiben la producción nacional y prolongan el sesgo anti-exportador.

No hay ningún antecedente en el país que demuestre un manejo inteligente de la política cambiaria para estimular la transformación de la economía rentista e importadora en un nuevo modelo productivo exportador. Todo lo contrario. Debido al mal uso de la política cambiaria, se ha frenado el crecimiento y diversificación del aparato productivo interno, se ha castigado la competitividad internacional del sector no petrolero, y se han represado presiones inflacionarias que estallan con toda su fuerza cada vez que se ajusta el tipo de cambio.

Por lo tanto, es una falacia argumental afirmar que con la dolarización el gobierno renunciaría al uso de la política cambiaria para apoyar el desarrollo del sector industrial y respaldar la competitividad internacional de las exportaciones no petroleras. Más bien, con la dolarización se erradicaría la tendencia a la sobrevaluación que sufre una economía rentista y se propiciarían mejores condiciones para el desarrollo de un sector industrial exportador basado en ventajas competitivas auténticas.

Estas interrogantes son respondidas por Francisco Rodríguez en este nuevo capítulo de la serie “Diez conversaciones estelares con diez de los mejores economistas de Venezuela”. Ver video YouTube https://youtu.be/iaXTdRxayhU

viernes, 23 de abril de 2021

¿Quiénes ganan y quiénes pierden con la dolarización?

Víctor Álvarez R.

 /Premio Nacional de Ciencias

Según el Observatorio Venezolano de Finanzas, la inflación acumulada en 2020 fue de 3.713 %. Los estudios de Ecoanalítica en las ciudades más grandes del país revelan que las operaciones de compra-venta están cada vez más dolarizadas. En Maracaibo superan el 80 % y en el sector electrodomésticos más del 90 % de las transacciones se hace en dólares. El bolívar cada vez se usa menos para fijar los precios y como medio de pago. Es más fácil que alguien tenga en su cartera un billete de un dólar que uno de un millón de bolívares que ni siquiera alcanza para comprar un dólar.

La dolarización transaccional es un hecho. La cantidad de divisas que circula internamente es cada vez mayor y esto ejerce una incesante presión para la dolarización de los servicios financieros. Muchas economías que optaron por la dolarización lo hicieron porque el dólar ya era el medio de pago predominante. Cuando Ecuador dolarizó, el 54% de los depósitos del público en el sistema financiero era en dólares y el 66% de la cartera de crédito estaban en dólares. En Venezuela, la dolarización se ha ido imponiendo por la fuerza de los hechos y pareciera que lo único que queda pendiente es que se dolaricen los salarios y se tome la decisión oficial de sustituir el bolívar por el dólar.

¿Por qué Venezuela debería contemplar la dolarización? Con este artículo, hace tres años Francisco Rodríguez estimuló un candente debate acerca de las ventajas y desventajas de dolarizar la economía venezolana. El tiempo y la evidencia parecieran haberle dado la razón. El país está cada vez más dolarizado. Sin embargo, este ha sido un proceso desordenado y caótico.

En la serie Diez conversaciones estelares con diez de los mejores economistas de Venezuela, Francisco Rodríguez explica los pro y contra de la dolarización en Venezuela y nos ofrece una explicación clara, sencilla, comprensible de las causas que originan la dolarización como un proceso que no perjudica o beneficia por igual a todos los hogares, empresas e instituciones venezolanas. ¿Quiénes ganan y quiénes pierden con la dolarización espontánea, desordenada y caótica que está en marcha en Venezuela? ¿Qué hacer para que todos ganen con la dolarización?

Ver video YouTube ¿Por qué Venezuela debería contemplar una dolarización oficial? https://youtu.be/GN2IIigMaSo