Víctor Álvarez R.
La dolarización en Venezuela
fue la válvula
de escape cuando la voraz hiperinflación derretía la moneda nacional como
cubitos de hielo y nadie quería que le pagaran en bolívares. El signo monetario
del país dejó de cumplir sus funciones para medir los
precios, servir como medio de pago y por eso el dólar lo sustituyó cada vez.
Después de cuatro años, el país finalmente salió de la hiperinflación y ahora
el gobierno se plantea desdolarizar la economía. ¿Es esto posible?
Hay fenómenos económicos
que son originados por una causa muy concreta. Sin embargo, cuando ésta
desaparece, el fenómeno persiste. La dolarización es uno de ellos. Salimos de
la hiperinflación pero la dolarización continua. ¿A qué se debe la dolarización
inercial?
En primer lugar, la
cobertura de la dolarización es muy grande. Según diversos estudios, en las
principales ciudades del país más de 65 % de las operaciones de compra-venta se
hacen en dólares. Y mientras más personas utilicen la divisa extranjera habrá
más resistencia para volver al bolívar. Otra dificultad para desdolarizar
es que los bolívares son escasos y por más que los consumidores deseen pagar en
moneda nacional, no tienen cómo. Los bolívares que cada quien tiene en su
cuenta apenas alcanzan para completar el pago de la factura.
La
política monetaria restrictiva dejó sin bolívares a la banca para otorgar
préstamos a la producción y el consumo y forzó aún más el uso del dólar. El
gobierno autorizó a las empresas a emitir papeles comerciales en dólares e indujo
al sistema bancario a crear productos destinados a la custodia y uso del
creciente circulante en dólares que no podía seguir siendo guardado en cajas
fuertes o gavetas.
Cuando la dolarización
se ha extendido tanto, resulta más complicado y caro usar la moneda nacional, a
menos que se encarezca el uso del dólar, tal como el gobierno pretende hacer
con el IGTF que pecha con 3% los pagos en dólares. Si una persona hace una
compra de 100 dólares y paga en divisas tendría que pagar 3 % de IGTF, aparte
del 16 % de IVA. La lógica
del gobierno es que quien use divisas pagará más. Por lo tanto,
le convendrá ir al banco y cambiar los dólares en bolívares. Si el objetivo del
gobierno es hacer retroceder la dolarización, con este impuesto a los pagos en
divisas puede que incentive el uso del bolívar, pero también incentivará la
informalidad de los pagos en divisas en transacciones en las que no se pedirá
la factura para no pagar el impuesto.
Una vez que la dolarización
ha alcanzado cierto nivel de cobertura y penetración es difícil echarla para
atrás. Y no es castigando el uso de divisas o
criptoactivos como se logrará reconstruir la confianza en la moneda nacional. Si no se fortalece el
bolívar, los hogares, empresas e instituciones seguirán refugiándose en el dólar. Para recuperar la confianza en la moneda nacional y desdolarizar la economía
hay que abatir la inflación, y esto solo se logra reactivando la
producción, corrigiendo el déficit fiscal y erradicando su financiamiento con
emisiones de dinero sin respaldo.
La moneda nacional necesita
tener respaldo en las reservas internacionales, pero también en una economía pujante
y cada vez más fuerte. La dolarización se puede revertir si se pone en marcha
un plan integral de reformas económicas bien pensado, con las medidas
correctas, aplicadas en un orden lógico y a la velocidad adecuada. Y esto no se
logra de la noche a la mañana, llevará su tiempo y requerirá poner la economía
al mando, por encima de los cálculos políticos y electorales.
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el nuevo video de #PedagogíaEconómica
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