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viernes, 14 de octubre de 2022

El precio de la gasolina: un subsidio inflacionario

 


Víctor Álvarez R. / @victoralvarezr

Escuche el análisis completo en el nuevo podcast de #PedagogíaEconómica https://t1p.de/5x05k.

La inflación de septiembre fue 11,5 % y llevó la inflación acumulada a 111,8 % en lo que va de 2022. Esto hace imposible cerrar el año con una inflación de dos dígitos. Cuando el petróleo lo pagaba todo, los subsidios pesaban poco en el presupuesto nacional. Ahora se financian con emisiones de dinero inflacionario que deterioran el ingreso real. Los subsidios indebidos son inflacionarios y deben ser eliminados para evitar un mayor empobrecimiento de los hogares.  

En Colombia, en dependencia del octanaje, el precio de la gasolina está entre 0,55-0,71 $/litro. Con las políticas ambientalistas de Petro, el precio de los combustibles tenderá al alza. En EEUU y Unión Europea el precio está en 5,00 $/galón, equivalente a 1,30 $/litro. En los países de América Latina, un galón cuesta $ 4, a razón de 1 $/litro. Llenar un tanque de 60 litros cuesta $ 60.

En Venezuela, el precio de la gasolina subsidiada es de 0,2 Bs/litro, equivalente a 0.02 $/litro. La dolarizada está en 0,50 $/litro. Para llenar un tanque de 60 litros con gasolina subsidiada se pagan 12 bolívares, equivalente a $ 1,5. Con gasolina dolarizada el monto sube a $ 30. Hay redes que se dedican a comprar la gasolina subsidiada y luego la revenden a 1 y 2 dólares el litro. Esta exagerada diferencia entre ambos precios es un incentivo perverso al contrabando de extracción hacia países vecinos e islas del Caribe. El precio de indiferencia para eliminar el contrabando es 1 $/litro, allí los contrabandistas pierden el incentivo.

La gasolina barata termina siendo muy cara, sobre todo cuando este subsidio castiga las deterioradas finanzas de Pdvsa, cuyo déficit se cubre con emisiones de dinero inflacionario. Subir el precio de los combustibles en el mercado interno permitirá absorber bolívares que ya circulan para financiar el déficit de las empresas públicas. Siempre será un mal menor sincerar el precio de la gasolina que sufrir los estragos de la inflación que propagan las desmesuradas emisiones de dinero sin respaldo.

viernes, 3 de septiembre de 2021

Un gobierno sin renta petrolera se financia con el impuesto inflacionario

 


Víctor Álvarez R. 

Vea la conversación con Sary Levy, Presidenta de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, aquí https://youtu.be/5wYfh2B06Fw

La gente de a pie suele decir que “el producto más caro es el que no se consigue”, que “mucho dinero detrás de pocos bienes dispara los precios” y que “mientras los precios suben por el ascensor, los salarios lo hacer por la escalera”. Con estas expresiones se refieren a la escasez de bienes y servicios, a las desmesuradas emisiones de dinero que cada vez compran menos y a la distribución regresiva del ingreso que sufren debido a la hiperinflación.

El gobierno no recauda suficiente renta petrolera, ISLR, IVA, ni aranceles, no tiene cómo financiar el gasto público. Además, soporta el peso de las empresas públicas de electricidad, agua potable, gas doméstico, telecomunicaciones, metro y otras que no facturan ni siquiera para pagar su nómina. Ante semejante déficit en sus ingresos fiscales, se dice que el gobierno se financia con un impuesto inflacionario.

Permanentemente se le cuestiona al gobierno financiar su déficit con emisión de dinero por parte del BCV, pero aunque el déficit público se financie con el llamado impuesto inflacionario, los ingresos fiscales ordinarios también sufren la voracidad de la hiperinflación, sobre todo porque el ISLR y el IVA se recaudan después de haberse causado y, en ese intervalo, los ingresos del gobierno también pierden poder adquisitivo.

lunes, 16 de agosto de 2021

Sin reformas económicas la reconversión monetaria tiene poca esperanza de vida

 


Víctor Álvarez R. 

Ha comenzado la tercera temporada de la serie Reconversiones monetarias en Venezuela. La primera fue en 2008 cuando se le quitaron 3 ceros a la moneda nacional, la segunda en 2018 con 5 ceros menos y en la tercera temporada del 2021 se le quitan nuevamente 6 ceros, para un total de 14 ceros menos.

Este círculo vicioso de quitarle ceros a la moneda nacional, agregárselos otra vez para finalmente volvérselos a quitar se repetirá cada vez con más frecuencia si no se erradican las causas estructurales y los factores propagadores de la hiperinflación que disuelve el poder de compra de los billetes y los deja inservibles al cabo de unos meses.

Las causas estructurales tienen que ver con la contracción del tamaño de la economía en aproximadamente 80 % en los últimos 7 años, lo cual genera una recurrente escasez de los bienes y servicios necesarios para la vida. Tengamos en cuenta que el producto más caro es el que no se consigue.

Los factores propagadores están asociados a la forma como se financia el déficit de las empresas públicas de electricidad, agua potable, gas doméstico, telecomunicaciones, metro, etc. Estas empresas públicas no facturan ni siquiera para pagar su nómina y reciben constantes transferencias del BCV. Un gobierno que no recauda suficiente impuesto sobre la renta, ni IVA, ni aranceles, ni regalías debido a la contracción económica y al colapso de la industria petrolera se financia, entonces, con el impuesto inflacionario que se deriva de las desmesuradas emisiones de dinero sin respaldo que realiza el BCV. Ya sabemos que mucho dinero detrás de pocos bienes dispara los precios.

viernes, 23 de julio de 2021

¿Fortalecer el patrimonio de la banca nacional o abrir el sector a la inversión extranjera?

En la serie “Diez conversaciones estelares con diez de los mejores economistas de Venezuela” seguimos conversando con Tamara Herera, directora de Síntesis FinancieraVea la conversación completa por canal YouTube de #PedagogíaEconómica https://youtu.be/FuZ4Vj0cA2A

Víctor Álvarez R.

La combinación de bajas tasas de interés, inflación y alza del dólar hizo de la especulación cambiaria un gran negocio. Tras la fachada de créditos comerciales un buen porcentaje de las captaciones al público iba a parar al mercado paralelo, presionando el precio de la divisa.

Para el ciudadano de a pie, endeudarse a tasas de interés por debajo de la inflación para comprar un televisor, una nevera o simplemente dólares, resultó ser un gran negocio que se hizo a expensas del activo de la banca, cuyos saldos a cobrar en bolívares se volvían sal y agua debido a la inflación.

El BCV autorizó sincronizar los préstamos en bolívares con el precio del dólar. Así, cada vez que el dólar sube el saldo a pagar en bolívares también sube y absorbe la ganancia cambiaria, desestimulando la especulación en divisas. Pero también da al traste con los incentivos al consumo.

¿Qué resultado dio esta medida de indexar los créditos en bolívares al comportamiento de la tasa de cambio? ¿Mejoraron los indicadores de la banca? ¿Se alivió la presión sobre el mercado cambiario? ¿O por el contrario aumentó la morosidad y se deterioró aún más la cartera crediticia de la banca?

jueves, 1 de julio de 2021

Subsidios y gratuidades indebidas se pagan con impuesto inflacionario



Víctor Álvarez R. 

Al Banco Central de Venezuela se le critica que emita dinero sin respaldo para financiar el déficit de Pdvsa, Corpoelec, Hidroven y muchas otras empresas públicas que no generan ingresos ni siquiera para pagarla nómina. Esta inyección desmesurada de dinero en una economía castigada por una prolongada contracción se ha convertido en el principal factor propagador de la hiperinflación, la cual también devora el poder adquisitivo de los ingresos fiscales.

Nominalmente da la impresión de que el gobierno gasta mucho, pero en términos reales, por la disolución del poder de compra del bolívar, termina gastando poco. En condiciones de hiperinflación, la desincronización entre el momento en el que se causan los impuestos y el momento en el que se recaudan sentencia que el poder adquisitivo del ingreso fiscal también se disuelve.

¿Qué medidas fiscales o monetarias habría que tomar para superar el círculo vicioso en el que cae un gobierno deficitario al financiarse con emisión monetaria que atiza la hiperinflación y disuelve aún más el gasto público en términos reales? ¿Por qué que se le atribuye tanta importancia a la autonomía del Banco Central para erradicar la hiperinflación y recuperar el signo monetario nacional?

viernes, 18 de junio de 2021

Sin Presupuesto Nacional no hay Política Económica


Víctor Álvarez R. 

El Presupuesto Nacional es un instrumento de extraordinaria importancia en el diseño y ejecución de la política económica. El cobro de impuestos es la forma clásica como los Estados recaudan ingresos de los privados para poder entregar a la sociedad bienes y servicios públicos. La política tributaria grava con impuestos a los diferentes agentes económicos, pero no siempre lo hace con base en el nivel de ingresos de cada quien, impuestos como el IVA se aplica a todos por igual, sin importar el nivel de ingresos. Por el otro lado está el gasto público como un mecanismo de redistribución del ingreso, el cual suele incluir subsidios que benefician a pobres y ricos por igual.

Un buen gobierno debería arroparse hasta donde le llega la cobija y no gastar más de lo que le ingresa. Sin embargo, para no afectar su popularidad, con frecuencia los gobiernos hacen todo lo contrario, tienden a gastar más de lo que reciben y por eso incurren en un permanente déficit fiscal. En Venezuela, el ingreso fiscal de origen petrolero se ha desplomado, pero también se ha descalabrado la recaudación de ISLR e IVA. Un gobierno sin impuestos se financia con desmesuradas emisiones de dinero sin respaldo que disparan los precios; es decir, se financia con un impuesto inflacionario.

¿Cómo se financia esta brecha entre los ingresos y gastos del gobierno? ¿Cuáles son las opciones disponibles para nivelar los ingresos y gastos del gobierno y qué consecuencias tiene cada una para la economía y la sociedad? ¿Cómo paga la sociedad las gratuidades o los subsidios indebidos? ¿Cómo llevar a cabo un ajuste fiscal y una reforma tributaria sin que los costos recaigan sobre los sectores más vulnerables de la economía y la sociedad?

sábado, 26 de octubre de 2019

La arritmia cambiaria: ¿a cuánto llegará el dólar a final de año?


Víctor Álvarez R. 
Premio Nacional de Ciencias
Durante enero de 2019, la tasa de cambio no oficial pasó de 720 a 2.885 BsS/$ para estabilizarse entre febrero y marzo en torno a 3.200 BsS/$. Pero en abril, el ritmo cambiario comenzó a acelerarse a un promedio de 15% intersemanal. Luego en mayo, debido a la activación de las mesas de cambio en la banca, el ritmo cambiario se desaceleró nuevamente en torno a 2,7% intersemanal. La arritmia cambiaria reapareció a mediados de junio cuando se registró una tasa de crecimiento intersemanal de 17%. Desde entonces, el tipo de cambio se ha desquiciado con un vertiginoso ascenso en los meses de julio y agosto, en cuya última semana la tasa de cambio no oficial subió 45%. Solo en el mes de agosto, el bolívar se devaluó más de 100 % al ubicarse la tasa de cambio en 20.511 BsS/$, en comparación con los 9.830,94 BsS/$ al cierre del mes julio.
Como era de esperarse, se agotó el efecto pasajero de la política monetaria restrictiva sobre la evolución de la tasa de cambio y como instrumento de política antiinflacionaria. Ciertamente, al aumentar el encaje legal, entendido éste como el porcentaje de los depósitos y captaciones que los bancos están obligados a congelar en las cuentas del BCV, la autoridad monetaria logró bajar temporalmente la presión de  demanda en el mercado paralelo, al restringir el crédito a la producción y el consumo.

jueves, 19 de septiembre de 2019

Agua, luz, gas, teléfono y otras gratuidades hiperinflacionarias


Víctor Álvarez R.
Premio Nacional de Ciencias
El consenso entre los economistas indica que el principal factor propagador de la hiperinflación es el financiamiento monetario del déficit fiscal. El sector público consolidado ha registrado déficits superiores a 10 % del PIB por más de seis años, lo cual se debe en gran medida al empeño por mantener irracionalmente bajos los precios y tarifas de los bienes y servicios públicos. Esto genera descomunales déficits que son financiados con emisiones de dinero inflacionario.
Al gobierno también lo afecta la hiperinflación. La caída del poder adquisitivo de los ingresos fiscales se agrava porque hay una desincronización entre el momento en el que se generan los impuestos y el momento en el que se recaudan. Como la hiperinflación también devora el poder de compra  de los ingresos fiscales, los presupuestos se vuelven sal y agua y el gobierno cae en el círculo vicioso de financiar el déficit con dinero inflacionario. El déficit fiscal y su financiamiento con emisiones de dinero por parte del BCV se han convertido en el principal factor propagador de la hiperinflación que pulveriza los salarios de los trabajadores y empobrece a las familias venezolanas. Erradicar la hiperinflación exige poner freno al manejo irresponsable de la gestión fiscal y de la política monetaria. Veamos: