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jueves, 21 de abril de 2022

¿En cuánto puede aumentar producción de petróleo venezolano este año?


Víctor Álvarez R. 

Según la OPEP, en 2021 la producción de petróleo venezolano aumentó 19,7%, al pasar de un promedio anual de 540 a 670 mil barriles diarios, con un pico en diciembre de 871 mil barriles de petróleo diarios (MBPD). Técnicamente no se ha incrementado la capacidad de producción sino que se ha reactivado la que está instalada. El incremento neto se logrará al superar la producción potencial actual de 1,8 millones de barriles de petróleo diarios (MMBPD) que, si se aprovecha, permitirá producir entre 1,2 a 1,5 MMBPD, siempre y cuando se levanten las sanciones y la industria petrolera se abra a la inversión privada nacional y extranjera.

Según datos de PDVSA, en Venezuela hay 16.371 pozos clasificados en las siguientes categorías:

3.721 pozos de Categoría 01, que están activos y produciendo.

12.650 pozos Categoría 2 y 3, que están inactivos, unos por reparaciones menores y otros por trabajos mayores que requieren la contratación de taladros y equipos que PDVSA no tiene.

En los pozos de Categoría 1 se requiere invertir $ 500.000 en cada uno; en los de Categoría 2 el monto sube a $ 700.000; reparar pozos de categoría 3 puede costar hasta $ 1.2 MM. Para perforar un pozo nuevo hay que invertir entre $ 2-4 MM. 

PDVSA está endeudada y no tiene fondos para levantar la producción. El actual esquema de inversión con mayoría accionaria estatal de 51% no funciona y exige evaluar la conveniencia para el interés nacional de impulsar una apertura petrolera en la que el socio privado pueda tener la mayoría accionaria y ser el operador integral de la empresa mixta, dejando claro que la propiedad de los yacimientos siempre será del Estado.

En 2021, las importaciones estadounidenses de petróleo ruso fueron de 671 MBD, mientras que Venezuela envió entre 500-700 MBPD al mercado asiático. En represalia por la invasión a Ucrania, Joe Biden prohibió las importaciones de petróleo ruso. Para compensar este suministro, la Casa Blanca explora la posibilidad de flexibilizar las sanciones a PDVSA y re-direccionar el petróleo venezolano al mercado estadounidense.

Para burlar las sanciones, el crudo nacional se vende con descuento. Y para transportarlo se paga un sobreprecio a las navieras. Según cálculos de la Cámara Petrolera Venezolana, Venezuela pierde $ 18 millones al día. Ecoanalítica calcula una pérdida anual de $ 4 mil millones. Si Biden y Maduro acuerdan un canje de sanciones por suministro seguro de petróleo, el oro negro venezolano podría venderse sin descuento, ni pagar sobreprecio por su transporte. Esto generaría más divisas para inyectar al mercado cambiario, estabilizar el precio del dólar y cubrir las importaciones de materias primas, insumos y repuestos que se necesitan para repotenciar los servicios públicos de agua, electricidad, gas, telecomunicaciones y para reactivar el aparato productivo del país.

Muy por encima de la pugna política entre quienes apuestan al fracaso del otro para quedarse con el poder, un acuerdo en estos términos a quién más conviene es al interés nacional. 

Vea el análisis completo en el nuevo video Youtube de #PedagogíaEconómica https://youtu.be/RfK3_MZrINQ

jueves, 11 de noviembre de 2021

Sin inversión privada recuperación de la industria petrolera será más lenta

 

Víctor Álvarez R. 

Con la reforma petrolera de 2006 los convenios operativos y asociaciones estratégicas fueron convertidos en empresas mixtas en las que el Estado debía tener la mayoría accionaria del al menos el 51 %. Eran los años del boom de los precios del petróleo y de la arrogancia rentística. El Gobierno y Pdvsa presumían de no necesitar la inversión privada para acometer los proyectos de inversión. Pero ahora la situación es muy distinta.

Debido a la destrucción de la industria petrolera y el colapso de la renta, ni el gobierno ni Pdvsa cuentan con recursos suficientes para recuperar la extracción de petróleo. Esta dura realidad los obliga a abandonar su visión estatista y nacionalista para abrirle paso a la inversión privada nacional y extrajera en la industria petrolera. Pero a esta apertura se le oponen las sanciones financieras y comerciales de EEUU contra PDVSA.

Las sanciones financieras impiden al gobierno y Pdvsa gestionar financiamiento externo y las sanciones comerciales prohíben a cualquier empresa estadounidense -o extranjera con negocios en territorio de EEUU- el comercio de bienes y servicios con Pdvsa y demás empresas públicas. Para evadir las sanciones, el gobierno recurre a triangulaciones y transacciones secretas con aliados a los cuales concede grandes descuentos para que se arriesguen a colocar en los mercados internacionales la producción de Pdvsa. También les acepta elevados sobreprecios para que sean intermediarios en la compra de los alimentos, medicinas, insumos y equipos que el país necesita.  Son empresas de países también sancionados que han desarrollado estrategias para burlar las sanciones y convierten esos vacíos en riesgosos negocios de alto rendimiento.

Las sanciones contra Pdvsa y otras empresas públicas administradas por el gobierno también afectan a las empresas privadas nacionales y extranjeras. Quienes sean descubiertos burlando las sanciones corren el riesgo de ser acusados de conspiración y terminar sancionados, multados y hasta encarcelados. El temor a ser considerado cómplice inhibe a clientes y proveedores nacionales e internacionales de mantener sus negocios con las empresas públicas venezolanas. Como suele ser difícil saber si se está llevando a cabo alguna triangulación con una empresa pública a través de un intermediario privado, prefieren no correr el riesgo reputacional y rompen unilateralmente sus relaciones económicas con el país.