Víctor Álvarez R.
Premio Nacional de Ciencias
En
octubre de 2016, Pdvsa propuso un canje de la deuda que se vencía en 2017 por
un nuevo bono con vencimiento en 2020, ofreciendo un interés de 8,5% anual. La meta era cajear $ 5.325 millones de los $ 7.100 millones del bono Pdvsa
2017. La oferta fue dirigida a los tenedores de bonos con vencimiento en abril
de 2017 ($ 3.000 millones, con 5.25% de interés) y noviembre ($ 4.100 millones,
dividido en 50% a pagar en Noviembre 2016 y el otro 50 % en Noviembre 2017,
ambos tramos con 8.5% de interés). Como puede apreciarse, el incentivo de una
tasa de interés mayor solo surtía efecto para los tenedores del Pdvsa abril
2017 que devengaban 5.25%. Los tenedores de los bonos con vencimiento en
noviembre ya recibían el mismo 8,5 % de interés que se ofrecía y, por lo tanto,
no se sentían lo suficientemente incentivados para proceder al canje.
El factor de canje inicial fue de uno por uno, lo que implicaba para los
inversionistas cambiar el bono 2017 por otro bono 2020, sin recibir un mayor
pago o beneficio especial. Por eso, el canje no resultó atractivo para los
que ya tenían el cupón de 8.5% y, más bien, preferían cobrar antes que seguir
expuestos al deterioro de Pdvsa. Estos bonistas no encontraban una adecuada
compensación para demorar por tres años más el cobro del bono a una empresa con
una producción declinante que cada vez tenía menor capacidad de pago debido al
colapso de los precios del petróleo y su deficiente gestión operacional. Para
entonces se había iniciado el retiro de eficientes contratistas petroleros que
fueron sustituidos por improvisadas empresas de maletín, con poca capacidad
técnica y gerencial.
En vista de la poca aceptación de los llamados de Pdvsa para el canje de
bonos 2017 por títulos 2020, la compañía optó por atemorizar a los tenedores de
bonos, argumentando que -de no lograr la meta mínima del 50 %-, la empresa
incurriría en default
al no contar con fondos para pagar.
Como esto tampoco resultó, para estimular el canje se ofreció
como garantía el 50,1 % de las acciones de Citgo.
Pdvsa tuvo que modificar las condiciones para
incentivar el interés de los acreedores, cuestión que implicó un costo mayor
para la compañía. Aumentó el factor de canje al ofrecer $ 1,17 y $ 1,22 del
bono 2020 por cada dólar del bono 2017. Esto quiere decir que los $ 5.325
millones, al aplicarle el nuevo factor de canje, aumentaron a $ 6.384 millones.
A pesar de que Pdvsa no recibió un dólar fresco, aquel canje significó una
deuda adicional de $ 1.059 millones.
Y así, del 100 %
logró canjear el 52%. Es decir, de la meta de $ 5.325.millones Pdvsa logró cambiar
$ 2.800 millones, por los cuales tendría que pagar $ 3.400 millones hasta el
2020. Este canje del 52% conjuró el riesgo de caer en cesación de pagos para el
año siguiente. De forma desagregada el
canje del Bono 2017 por el Bono 2020 significó que:
Se
postergaron pagos por $ 1.668 millones en 2016 y $ 1.839 millones en 2017
Se realizaron
pagos por $ 2.003 millones en 2018
Se
realizarían pagos por 1.867 millones en 2019 y 1.732 millones en 2020
Al comparar
el servicio de deuda (amortización e intereses) entre 2016-2017 y 2017-2020, el
monto adicional a pagar sube en $ 2.095 millones.
Al
conocerse los resultados, los bonos de Pdvsa abril 2017 subieron 1,3% y los
bonos noviembre de 2017 mejoraron 0,9%.
Pese a la baja de
los precios del petróleo y la declinación en la extracción de crudos, Pdvsa
logró un respiro con esta operación. Ciertamente
debió ser un proceso mejor pensado y planificado, con atractivas condiciones
desde la oferta inicial para evitar el riesgo que las calificadoras de riesgo
degradaran la valoración de los bonos.