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jueves, 13 de octubre de 2022

¿Aguinaldo inflacionario?


 

Víctor Álvarez R. 

Escuche el análisis completo en el nuevo podcast de #PedagogíaEconómica https://t1p.de/9rt1g

El Ejecutivo Nacional decidió fraccionar en 4 partes el pago de los aguinaldos a casi un millón de empleados públicos y cuatro millones de jubilados, con el argumento de evitar una desmesurada inyección de dinero que presione el alza del dólar y dispare los precios, tal como ocurrió en agosto pasado cuando se emitió dinero sin respaldo para pagar deudas pendientes con los maestros y funcionarios públicos. Esta decisión ha generado críticas y reclamos en los sindicatos y partidos políticos, los cuales exigen que el pago de los aguinaldos se haga de una sola vez.

¿Cómo analizar y comprender la inflación venezolana? ¿Qué factores la causan y cuáles la propagan? Nada peor que un diagnóstico equivocado que conduce a tratamientos equivocados. Comprender las causas de un problema es tener la mitad de la solución. Si se entiende bien el origen y la naturaleza de la inflación venezolana, habrá menos posibilidades de equivocarse en su tratamiento y superación.

Las causas de la inflación y sus factores propagadores requieren tratamientos muy distintos. El origen de la inflación venezolana está muy asociado a la destrucción del aparato productivo. A lo largo de 7 años el PIB se contrajo en 75 % y generó una creciente escasez que encareció los bienes y servicios. Mientras que un factor propagador de la inflación ha sido la desmesurada emisión de dinero sin respaldo en la producción para financiar el déficit del gobierno y las empresas públicas.

Dicho claramente, la inflación venezolana es causada por la escasez derivada de la contracción del aparato productivo y es agravada por la exagerada inyección de dinero inorgánico. Por lo tanto, para abatir la inflación es necesario reactivar el aparato productivo, y sincronizar la emisión de dinero y liquidez monetaria con la recuperación y aumento de la actividad económica.

jueves, 19 de agosto de 2021

Sin autonomía del BCV el gobierno seguirá financiándose con el impuesto inflacionario

 


Víctor Álvarez R. 

El Banco Central de Venezuela (BCV) es la institución responsable de velar por la estabilidad monetaria y de precios, asunto que tiene mucho que ver con la preservación del poder adquisitivo de los hogares. Si el BCV falla en preservar la capacidad de compra de la moneda nacional y no logra mantener la estabilidad de los precios, esto se traduce en un deterioro del ingreso familiar y en un empobrecimiento generalizado de la población.

Para que pueda cumplir con éxito su misión, en la Constitución del 99 al BCV se le reconoció su carácter autónomo e independiente de las políticas del gobierno. El artículo 318 establece la autonomía del BCV en el diseño y ejecución de la política monetaria, en la regulación de la moneda, del crédito, las tasas de interés y en la administración de las reservas internacionales, así como su corresponsabilidad junto al Ministerio de Finanzas en el diseño de la política cambiaria. Y en el Artículo 320 de la Constitución se lee claramente que: “En el ejercicio de sus funciones, el Banco Central de Venezuela no estará subordinado a directivas del Poder Ejecutivo y no podrá convalidar o financiar políticas fiscales deficitarias”.

Sin embargo, estos mandatos constitucionales quedaron como letra muerta, toda vez que el BCV terminó siendo un órgano totalmente subordinado y funcional a las necesidades de financiamiento del gobierno. Con frecuencia escuchamos las críticas que se hacen al déficit de las empresas públicas y su financiamiento con desmesuradas emisiones de dinero sin respaldo que causan la hiperinflación.

jueves, 1 de julio de 2021

Subsidios y gratuidades indebidas se pagan con impuesto inflacionario



Víctor Álvarez R. 

Al Banco Central de Venezuela se le critica que emita dinero sin respaldo para financiar el déficit de Pdvsa, Corpoelec, Hidroven y muchas otras empresas públicas que no generan ingresos ni siquiera para pagarla nómina. Esta inyección desmesurada de dinero en una economía castigada por una prolongada contracción se ha convertido en el principal factor propagador de la hiperinflación, la cual también devora el poder adquisitivo de los ingresos fiscales.

Nominalmente da la impresión de que el gobierno gasta mucho, pero en términos reales, por la disolución del poder de compra del bolívar, termina gastando poco. En condiciones de hiperinflación, la desincronización entre el momento en el que se causan los impuestos y el momento en el que se recaudan sentencia que el poder adquisitivo del ingreso fiscal también se disuelve.

¿Qué medidas fiscales o monetarias habría que tomar para superar el círculo vicioso en el que cae un gobierno deficitario al financiarse con emisión monetaria que atiza la hiperinflación y disuelve aún más el gasto público en términos reales? ¿Por qué que se le atribuye tanta importancia a la autonomía del Banco Central para erradicar la hiperinflación y recuperar el signo monetario nacional?

viernes, 30 de abril de 2021

La dolarización erradica la emisión de dinero inflacionario

Víctor Álvarez R.

Todo país que dolariza erradica el manejo irresponsable de la oferta monetaria que propaga la hiperinflación. Si oficialmente Venezuela se dolariza, el gobierno de turno no podrá financiar su déficit con emisiones de dinero inflacionario o con devaluaciones fiscalistas para obtener más bolívares por cada petrodólar.

¿Por qué, entonces, los críticos a la dolarización le atribuyen tanta importancia a preservar la soberanía monetaria si justo en la emisión de dinero está el principal factor propagador de la hiperinflación? ¿Qué implicaciones tiene la renuncia a la soberanía monetaria para la gestión del presupuesto público, para la actividad empresarial o para el bienestar de los hogares? ¿Por qué tanta resistencia? 

Otra de las críticas a la dolarización se refiere a la pérdida del uso de tasas de cambio subvaluadas para apoyar la competitividad de las exportaciones no petroleras. Ciertamente, cuando el gobierno devalúa, los exportadores obtienen más bolívares por cada dólar exportado y así ganan un mayor margen de maniobra para cubrir los gastos locales de salarios, alquileres, electricidad, agua, gas, teléfono y otros costos que son pagados en bolívares. Al dolarizar, el gobierno no podría manipular el tipo de cambio con el fin de respaldar la competitividad cambiaria de las exportaciones no petroleras.  

Este argumento puede ser válido para economías que se sustentan en un vasto sector exportador agrícola, industrial o de servicios. Pero en una economía rentista e importadora que no tiene una oferta exportable diversificada, la tasa de cambio tradicionalmente se ha fijado con base en la productividad de la industria petrolera, más no de la productividad promedio del aparato productivo. La crónica tendencia a apreciar/sobrevaluar la tasa de cambio ha estimulado toda clase de importaciones que inhiben la producción nacional y prolongan el sesgo anti-exportador.

No hay ningún antecedente en el país que demuestre un manejo inteligente de la política cambiaria para estimular la transformación de la economía rentista e importadora en un nuevo modelo productivo exportador. Todo lo contrario. Debido al mal uso de la política cambiaria, se ha frenado el crecimiento y diversificación del aparato productivo interno, se ha castigado la competitividad internacional del sector no petrolero, y se han represado presiones inflacionarias que estallan con toda su fuerza cada vez que se ajusta el tipo de cambio.

Por lo tanto, es una falacia argumental afirmar que con la dolarización el gobierno renunciaría al uso de la política cambiaria para apoyar el desarrollo del sector industrial y respaldar la competitividad internacional de las exportaciones no petroleras. Más bien, con la dolarización se erradicaría la tendencia a la sobrevaluación que sufre una economía rentista y se propiciarían mejores condiciones para el desarrollo de un sector industrial exportador basado en ventajas competitivas auténticas.

Estas interrogantes son respondidas por Francisco Rodríguez en este nuevo capítulo de la serie “Diez conversaciones estelares con diez de los mejores economistas de Venezuela”. Ver video YouTube https://youtu.be/iaXTdRxayhU

jueves, 19 de septiembre de 2019

Agua, luz, gas, teléfono y otras gratuidades hiperinflacionarias


Víctor Álvarez R.
Premio Nacional de Ciencias
El consenso entre los economistas indica que el principal factor propagador de la hiperinflación es el financiamiento monetario del déficit fiscal. El sector público consolidado ha registrado déficits superiores a 10 % del PIB por más de seis años, lo cual se debe en gran medida al empeño por mantener irracionalmente bajos los precios y tarifas de los bienes y servicios públicos. Esto genera descomunales déficits que son financiados con emisiones de dinero inflacionario.
Al gobierno también lo afecta la hiperinflación. La caída del poder adquisitivo de los ingresos fiscales se agrava porque hay una desincronización entre el momento en el que se generan los impuestos y el momento en el que se recaudan. Como la hiperinflación también devora el poder de compra  de los ingresos fiscales, los presupuestos se vuelven sal y agua y el gobierno cae en el círculo vicioso de financiar el déficit con dinero inflacionario. El déficit fiscal y su financiamiento con emisiones de dinero por parte del BCV se han convertido en el principal factor propagador de la hiperinflación que pulveriza los salarios de los trabajadores y empobrece a las familias venezolanas. Erradicar la hiperinflación exige poner freno al manejo irresponsable de la gestión fiscal y de la política monetaria. Veamos: