Víctor Álvarez R. / Director de Pedagogía Económica
A través de su red social, Trump informó que: “Los EEUU de América acaban de alcanzar con Venezuela el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial y mediante una asociación con empresas privadas han asegurado el control mayoritario de EEUU sobre más de 65 mil millones de barriles de reservas probadas en Venezuela, sin costo alguno para los contribuyentes estadounidenses”.
Todavía no se conoce la letra
pequeña en la que están los detalles de los contratos. Por ahora, lo que se
sabe es que incluye 17 proyectos bajo la figura de los Convenios de
Participación Productiva (CPP), con inversiones cercanas a $100.000 millones y
una duración que -según Trump, se podría extender hasta 100 años. Sin embargo, Delcy Rodríguez, habló de un Acuerdo de 25 años, con un objetivo de
producción de 1,5 millones de barriles diarios que -calculado con base en un
precio de referencia de 65 $/b- generará un ingreso de 19 $/b y un total de
$209.000 millones para Venezuela.
¿Cuáles son los intereses específicos de EEUU y de la
Administración Trump?
Las reservas estratégicas de EEUU se
encuentran en su nivel más bajo y tienden a caer aún más. La incertidumbre que generan los recurrentes conflictos
en el Medio Oriente obliga a EEUU a ubicar fuentes confiables de energía. Por
eso vuelve su mirada hacia Venezuela como la mejor opción que tiene para
asegurar un suplidor seguro en el largo plazo. En este Acuerdo está alineado con los objetivos de
seguridad energética y geopolítica de EEUU y expresa los
intereses de EEUU en materia de:
ü
Seguridad energética y reservas: Obtener
el control operativo de 17 bloques con reservas probadas de aproximadamente 65.000
millones de barriles.
ü
Acceso a petróleo a precio de costo: Comprar
crudo pesado a tarifas preferenciales para reabastecer la Reserva Estratégica
de Petróleo de EEUU.
ü
Reducción de precios internos: Aliviar
el impacto del alza de los precios de los combustibles en EE. UU. derivados de
tensiones geopolíticas.
ü
Control geopolítico: Afianzar
la influencia estadounidense en el hemisferio y desplazar a competidores
extrarregionales como China, Rusia e Irán.
Intereses
específicos de Venezuela y el gobierno interino
EEUU representa para Venezuela el mercado más grande
y cercano para su petróleo. Pero la mayor parte
de las reservas de petróleo venezolano son crudos pesados de difícil extracción
y procesamiento. Venezuela no tiene capital propio ni cuenta con la tecnología,
la capacidad gerencial y técnica para extraerlo y mejorarlo. Para rentabilizar
sus cuantiosas reservas de petróleo necesita promover inversiones extranjeras
ofreciendo condiciones fiscales y reglas claras y atractivas, pero alineadas
con la defensa del interés nacional. En este Acuerdo
Petrolero a Venezuela y el gobierno interino le interesa:
ü
Inversión y reactivación económica: Captar
más de $100 mil millones en inversiones privadas para recuperar y modernizar la
infraestructura petrolera.
ü
Ingresos fiscales: Generar
más de 200 mil millones de dólares en impuestos y regalías para el fisco
venezolano a largo plazo.
ü
Legitimación política: Garantizar
la estabilidad del gobierno interino, obtener respaldo político de EEUU y lograr
el levantamiento de sanciones petroleras.
Las cifras y plazos generan dudas
Sin embargo, las contradicciones entre los números
y plazos anunciados por el gobierno de EEUU y los ofrecidos por el gobierno
interino generan dudas que deben ser aclaradas en defensa del interés nacional.
Mientras salen más datos
del Acuerdo, más dudas y preguntas surgen. Veamos:
Descuentos y cuotas de producción para EEUU
EEUU obtendría preferencias para adquirir a precio de costo hasta 20%
del petróleo producido, en desmedro de las regalías, impuestos y ganancias que
debería recibir el Estado venezolano por la liquidación de un recurso natural
no renovable.
Inconstitucionalidad y falta de control soberano
El gobierno interino afirma que mantendrá
la soberanía de las reservas de petróleo, pero la propiedad estatal sobre los
yacimientos no garantiza el control sobre las inversiones, producción y ventas
del petróleo venezolano. Las condiciones
preferenciales con plazos superiores a 25 años chocan con el marco
constitucional y legal vigente en Venezuela. Al firmarse sin la aprobación
previa de la AN, ni licitaciones públicas transparentes, el acuerdo vulnera la
soberanía sobre los recursos del subsuelo.
Asimetría en las condiciones y renuncia al cobro de
rentas
El acuerdo es ventajoso para la parte estadounidense ya que le permite pagar
el 20% de la producción a precio de costo. Además, obtiene exenciones tributarias
y regalías preferenciales que le impiden al Estado venezolano obtenga el ingreso
justo que le correspondería si vende a precios de mercado todo su petróleo. El efecto multiplicador que se
espera es que la recuperación de la extracción petrolera sea la fuerza motriz del
desarrollo de una industria nacional metalmecánica, de bienes de capital y servicios
petroleros, pero si el ingreso por la venta de los crudos venezolanos queda bajo
custodia del Departamento del Tesoro y se utiliza para comprar preferentemente
productos estadounidenses, entonces se perderá el efecto multiplicador de las
compras gubernamentales en favor del desarrollo industrial, económico y social
de Venezuela
Inseguridad en el ingreso real que recibirá Venezuela
¿Cómo se sostiene una proyección de $209 mil millones de ingresos para
Venezuela con un precio de referencia de 65 /b que puede cambiar en el tiempo? Si
se incluyen las concesiones y descuentos otorgados a EEUU, los ingresos
fiscales netos para el país puede que sean sustancialmente menores a los
anunciados en el Acuerdo.
Falta de transparencia en los contratos públicos
Hay mucho hermetismo sobre asuntos que son de interés nacional. Al no haber
seguridad sobre licitaciones abiertas en el marco de un proceso competitivo, ni
haberse publicado los contratos detallados, esta opacidad genera incertidumbre
jurídica y aumenta el riesgo de demandas y litigios internacionales futuros.
Que el Acuerdo anunciado sea bueno o
malo para Venezuela dependerá de que se aclaren estas dudas y de la forma cómo
se implemente. Venezuela no puede aceptar acuerdos que
no conoce. La negociación tiene que estar
a la vista de la opinión pública y esto exige:
Qué se publiquen los términos del Acuerdo: no una información general en un post o declaración ante los medios de comunicación.
Que se someta al debate público: No hay que
descartar la posibilidad de convocar un Referendo consultivo para que los
venezolanos -que son los verdaderos copropietarios de la riqueza del subsuelo- ejerzan
la soberanía a través del voto y se pronuncien en torno al Acuerdo
Todavía faltan muchos detalles por
conocer. En adelante, habrá que hacer un riguroso seguimiento a las reglas que
regirán este Acuerdo y a la letra chiquita de los contratos. Los contratos modernos son acuerdos de producción y servicios que duran
veinte años e incluyen cláusulas de revisión. Pero el modelo de
Trump de controlar el petróleo venezolano
reproduce el pasado neocolonial que fue superado.
Pretender imponer por un siglo un esquema que
compromete casi un 25% de las reservas del petróleo venezolano será el caldo de cultivo que reproducirá nuevos movimientos
de crítica y resistencia antiimperialistas, y esto puede aumentar el riesgo de
conflictividad política que, paradójicamente, aleja la inversión que Venezuela
necesita para recuperar la industria petrolera y rentabilizar así su principal
riqueza nacional en beneficio de todos los venezolanos.

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