Por: Víctor Álvarez R.
El coronavirus sorprende a Venezuela en un estado
de extrema vulnerabilidad. El sistema de salud del país está muy deteriorado y
hay un alto porcentaje de la población que depende de la salud pública. Venezuela necesita apoyo técnico y
financiero para compensar la precariedad del sistema hospitalario y el colapso
de los servicios públicos, entre ellos el servicio de agua potable,
imprescindible para lavarse con frecuencia las manos y evitar el contagio y
propagación del virus. Si no se consigue financiamiento y
asistencia técnica para complementar las capacidades y recursos locales, la
emergencia puede convertirse en una catástrofe.
Venezuela no superará la
crisis económica y social, ahora amplificada con la llegada del COVID-19, sin
un gran acuerdo entre las élites políticas que se disputan el poder. La
división del reconocimiento internacional
sobre cuál es el legítimo Gobierno de Venezuela, dificulta las gestiones de
financiamiento y asistencia técnica que con urgencia necesita el país.