Víctor Álvarez R.
Premio Nacional de Ciencias
Poner precio a la cabeza
de Maduro y sus principales colaboradores para forzarlo a negociar su salida
del poder no es una amenaza creíble para una coalición difícil de asustar. Por
el contrario, tiene un efecto contraproducente: mientras más se les amenace y menos garantías se les den, más se
cohesionarán y aferrarán al poder.
El Departamento
de Justicia imputó cargos
penales a Maduro y 14 funcionarios y ha ofrecido una recompensa de hasta 15 millones de
dólares por cualquier información que permita detenerlos o procesarlos.
En lugar de seguir creando desconfianza en el seno de la coalición dominante,
EEUU ahora los acusa a todos por igual, lo cual genera un efecto
contraproducente para su propia estrategia divisionista. Cualquier incentivo
que hubiesen podido tener los funcionarios acusados para presionar a Maduro a dejar
el poder, ahora desaparece. Al ser judicializados, todos cierran filas para
aferrase al poder y poner a salvo sus cabezas.