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viernes, 5 de diciembre de 2025

Venezuela: Trump dió un nuevo jaque, pero no habrá jaque mate

 

Víctor Álvarez R. / Premio Nacional de Ciencias

Nicolás Maduro confirmó la conversación telefónica con Donald Trump. Fue una conversación respetuosa y hasta cordial, dijo Maduro, mientras que para Trump no fue ni buena ni mala. Al no lograr que Maduro entregue el poder, Trump lanzó otro jaque con la advertencia sobre el uso del espacio aéreo venezolano, pero no habrá jaque mate y explicaremos por qué.  

Los servicios de inteligencia de EEUU deben haber informado a Trump sobre los efectos contraproducentes que ha generado en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) la narrativa del Cártel de los Soles (CDS) que acusa a los generales venezolanos de formar parte de una supuesta red de narcoterroristas que invade con drogas a los EEUU. Este relato es recibido por los jefes militares como una peligrosa amenaza y temen que un cambio de régimen desemboque en una persecución y purga en la FANB que llevaría a la cárcel a los generales que han desempeñado cargos en el Alto Mando Militar, razón por la cual la FANB se mantiene unida, respaldando a Maduro para que resista y no se rinda.

La alianza cívico-militar-policial que sostiene a Maduro también se siente amenazada de ser perseguida, enjuiciada y encarcelada, y por eso se mantiene muy cohesionada, no hay deserciones de militares, ni de diputados, ni de gobernadores ni alcaldes chavistas que huyan del país o se refugien en embajadas exigiendo a Maduro que renuncie. El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), el Alto Mando de la FANB, los gobernadores y alcaldes, se mantienen unidos porque temen que, si cae Maduro, todos ellos también serán perseguidos. Por eso, lejos de presionar a Maduro para que renuncie, más bien lo presionan para que resista.

jueves, 27 de noviembre de 2025

Face to face: ¿Qué le puede proponer Nicolás Maduro a Donald Trump?

 

Víctor Álvarez R. / Director de Pedagogía Económica y Política

Donald Trump anunció que está dispuesto a hablar con Nicolás Maduro para decirle que se tiene que marchar por las buenas o por las malas, pero esto Maduro no lo va a aceptar. ¿Entonces de qué más pueden hablar?

Nicolás Maduro no está en condiciones de hacer una demostración de fuerza ante la principal potencia militar del mundo y para lograr que Trump flexibilice su posición y cambie de opinión, seguramente apelará a la astucia política que le ha permitido sobrevivir a lo largo de todos estos años de sanciones, aislamiento diplomático, amenaza militar y máxima presión.

Chávez inculcó a sus sucesores que los mejores estrategas se preparan para los peores escenarios y por eso en Miraflores tienen que haber estudiado muy bien los pro y contra de todas y cada una de las probables acciones de Trump. La operación psicológica basada en la demostración de fuerza no ha sido suficiente para desmoralizar y quebrar al régimen de Maduro.

Los bombardeos a objetivos vinculados al narcotráfico tampoco garantizan la implosión de un régimen que luce cohesionado y dispuesto a resistir. Por el contrario, los bombardeos conllevan el riesgo de que Maduro se mantenga en el poder y finalmente se erija como el héroe de la resistencia antiimperialista que sobrevivió a los ataques del ejército más poderoso del mundo, dejando al amenazante Trump en ridículo. Al quedar como un charlatán, sus adversarios dejarían de temerle, le perderían el respeto y se agravarían las críticas dentro de MAGA que pueden llevar a perder la mayoría republicana en el Congreso en las elecciones de 2026, lo cual puede sentenciar el inicio del fin de Donald Trump.

La narrativa del Cartel de los Soles le ha generado a Trump efectos contraproducentes que han demorado su decisión de atacar. Los generales del alto mando militar venezolano se sienten amenazados por la Administración Trump que los acusa una y otra vez de formar parte del CDS. En caso de que Maduro fuese capturado, para evitar la persecución y purga de la FANB, el alto mando militar lo reemplazaría con uno de sus miembros o líder del chavismo.

viernes, 21 de noviembre de 2025

¿Que puede hacer la diplomacia y mediación internacional por la paz en Venezuela?

 
Víctor Álvarez R. / Director de Pedagogía Económica y Política

Forzar un cambio de régimen en Venezuela no garantiza una solución pacífica del conflicto ni mucho menos la gobernabilidad del país. Una salida violenta llevará al extremo la polarización y prolongará la confrontación. El poder sin contrapesos, concentrado en un solo polo, reproducirá el ciclo de persecuciones y encarcelamientos que es necesario superar para lograr la paz y la gobernabilidad.

En una Venezuela tan polarizada, el diálogo y la negociación encuentran una férrea resistencia por parte de los extremistas y radicales de ambos polos. La oposición que desde hace 25 años aspira gobernar a Venezuela y alienta a Trump para que ordene los bombardeos y les despeje el camino hacia el Palacio de Miraflores, no están dispuesta a esperar los inciertos resultados de otra complicada negociación.

Una salida violenta desembocará en más de lo mismo: la implantación de otro régimen autoritario que utilizará las instituciones del Estado para desatar una cacería de brujas contra todo lo que sea o parezca chavista. La Constitución de Venezuela permite al presidente de la República tomar la iniciativa para convocar una Asamblea Nacional Constituyente que -una vez elegida- tiene la facultad de disolver los demás poderes públicos, lo cual sería aprovechado por el nuevo régimen para borrar del ecosistema político a los 24 gobernadores, 285 alcaldes y 256 diputados chavistas. Los extremistas apuestan a una intervención militar externa que provoque un colapso del régimen y los instale en su lugar

Hasta ahora, la amenaza basada en la demostración de fuerza de guerra estadounidense no ha sido suficiente para quebrar al régimen de Maduro. Pero si Trump ataca, los bombardeos en territorio venezolano tampoco garantizan la implosión de un régimen que luce cohesionado. Si Maduro fuese capturado o neutralizado, el alto mando militar venezolano -que es acusado por EEUU de ser cómplice del CDS-, reemplazaría a Maduro con uno de sus miembros.

Claves para una solución negociada y pacífica del conflicto venezolano

 

Víctor Álvarez R. / Premio Nacional de Ciencias

Nicolás Maduro afirma que la narrativa que lo acusa de ser el líder de organizaciones narcoterroristas y la recompensa de $ 50 millones que EEUU ofrece por su captura son una excusa para forzar un cambio de régimen e implantar un gobierno sumiso en Venezuela que privatice a Pdvsa y le permita apoderarse de las reservas de petróleo más grandes del mundo.

Si el cambio de régimen que advierte Maduro llegara a concretarse, el nuevo Presidente de la República recibirá un país en el que el chavismo tiene el control de la Asamblea Nacional, con 256 de los 285 diputados; y también gobierna en 23 de las 24 gobernaciones y 285 de las 335 alcaldías, plataforma desde la cual organiza a miles de milicianos y colectivos armados dispuestos a defenderse ante cualquier persecución o cacería de brujas que un nuevo régimen lleve a cabo para barrer del mapa político todo lo que sea o le parezca chavista.

El chavismo no desaparecerá de la noche a la mañana y ofrecerá resistencia. En respuesta a las amenazas externas, Nicolás Maduro anunció que -en caso de un ataque militar-, la revolución irá a la resistencia armada y Diosdado Cabello confirmó el paso de una revolución pacífica a una revolución armada. Quiénes creen que basta con una operación quirúrgica o intervención externa para derrocar a Nicolás Maduro cometen un grave error de cálculo al subestimar el control territorial, militar, económico, político y social que tiene el chavismo. En esas condiciones, forzar un cambio de régimen por la vía violenta e insurreccional no garantiza una solución del conflicto venezolano ni mucho menos la gobernabilidad del país, tal como ha quedado demostrado en Irak, Libia, Siria y Afganistán:

miércoles, 24 de septiembre de 2025

Venezuela necesita un Pacto de Convivencia Pacífica

 

Víctor Álvarez R. / Director de Pedagogía Económica y Política

Forzar un cambio en el mando político por la vía violenta e insurreccional no garantiza una solución del conflicto venezolano, tal como ha quedado demostrado en Irak, Libia, Siria y Afganistán:

·   Para derrocar a Sadam Husein se convenció al mundo de que en Irak se estaban desarrollando armas de destrucción masiva, con ese pretexto se justificó la invasión militar pero tales armas no se encontraron y el país quedó sumido en la violencia y destrucción.

·  Las guerras civiles en Libia y Siria y los ataques militares externos forzaron el derrocamiento y muerte de Muamar Gadafi, y la huida de Bashar al Asad a Rusia, pero el violento cambio en el mando político no llevó al fin del conflicto ni mucho menos a la paz.

·    En Afganistán, las tropas de EEUU se retiraron después de 20 años de ocupación, sin resolver el conflicto interno ni garantizar la paz; los talibanes volvieron a la ofensiva, fueron tomando las capitales de provincia hasta llegar a la capital y retomar el poder central, sembrando de violencia y terror al país.

Ahora se pretende convencer al mundo de que Venezuela invade a EEUU con enfermos mentales, delincuentes del TDA y drogas del CDS para justificar un ataque militar externo que distraiga la atención y permita ejecutar una fulminante operación quirúrgica para extraer a quienes la Administración Trump considera jefes de estas bandas criminales, aunque luego se compruebe que Venezuela es un territorio libre de cultivos ilícitos, sin laboratorios para fabricar drogas, y por donde pasa apenas el 5% del tráfico de estupefacientes que se dirige a EEUU, tal como lo han documentado organismos internacionales especializados.

jueves, 18 de septiembre de 2025

Una salida de fuerza no soluciona el conflicto ni garantiza la paz en Venezuela

 

Víctor Álvarez R. / Premio Nacional de Ciencias

En una reciente entrevista, el comisionado especial de Trump para Venezuela, Richard Grenell, dijo: “He visitado a Nicolás Maduro, me he sentado frente a él, le he expresado la postura de América Primero, y entiendo lo que quiere. Creo que aún podemos llegar a un acuerdo, creo en la diplomacia, creo en evitar la guerra”.

La estrategia de máxima presión desplegada por la primera Administración Trump fracasó para forzar un cambio en el mando político de Venezuela. Insistir en la estrategia del todo o nada impide avances parciales para avanzar hacia objetivos superiores. El despliegue naval y los ataques letales que amenazan con una situación de violencia y destrucción para forzar un cambio en el mando político no garantizan la paz ni la gobernabilidad del país.

Forzar un cambio en el mando político por la vía violenta e insurreccional no garantiza una solución del conflicto venezolano, tal como ha quedado demostrado en Irak, Libia, Siria y Afganistán. Para derrocar a Sadam Husein se convenció al mundo de que en Irak se estaban desarrollando armas de destrucción masiva, con ese pretexto se justificó la invasión militar pero tales armas no se encontraron y el país quedó sumido en la violencia y destrucción. Las guerras civiles en Libia y Siria y los ataques militares externos forzaron el derrocamiento y muerte de Muamar Gadafi, y la huida de Bashar al Asad a Rusia, pero el violento cambio en el mando político no llevó al fin del conflicto ni mucho menos a la paz. En Afganistán, las tropas de EEUU se retiraron después de 20 años de ocupación sin resolver el conflicto interno ni garantizar la paz, los talibanes volvieron a la ofensiva, fueron tomando las capitales de provincia hasta llegar a la capital y retomar el poder central, sembrando de violencia y terror al país. Todos esos países siguen hundidos en una prolongada espiral de violencia y destrucción que los ha dejado en ruinas.

martes, 15 de octubre de 2024

Acuerdos de Paz en Guatemala: contribución de los países amigos y organismos internacionales

 
Víctor Álvarez & Davgla Rodríguez

Guatemala cuenta con una historia muy compleja, signada por cruentas luchas entre las élites económicas, políticas, militares, y los pobres, en su mayoría indígenas y habitantes de las áreas rurales, quienes no han tenido acceso ni a la tierra, ni al capital, ni al poder militar. En esta desigualdad están las causas históricas del conflicto armado guatemalteco.

Las largas negociaciones para la firma de la paz que culminaron el 29 de diciembre de 1996, constituyeron un proceso que sobrepasó el interés guatemalteco y se extendió a toda Centroamérica. Además de crear relaciones más estables y seguras con sus vecinos, los Acuerdos de Paz de Guatemala influyeron en los subsiguientes procesos de paz en toda Centroamérica

1.    La problemática de los refugiados

Uno de los efectos del conflicto armado en Guatemala fue la llegada de más de 46 mil refugiados al territorio mexicano. La cercanía con el área de conflicto y el impacto directo de la crisis centroamericana en sus fronteras impulsó a México a buscar soluciones estructurales y duraderas del conflicto.

Los refugiados, organizados principalmente en las Comisiones Permanentes de los Refugiados Guatemaltecos en México, abordaron su problemática de forma separada a las negociaciones para el fin del conflicto armado, el desarme y la paz.

En noviembre de 1991, se firma la Carta de Entendimiento entre ACNUR y el gobierno de Guatemala, con la participación de las Comisiones Permanentes y la Comisión Nacional de Atención a Repatriados y Desplazados (CEAR), una instancia mediadora representada por obispos de la iglesia católica guatemalteca y los buenos oficios de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR).

2.    El papel del Grupo Internacional de Consulta y Apoyo al Retorno (GRICAR).

viernes, 1 de diciembre de 2023

Análisis del “Procedimiento para Revisar las Inhabilitaciones de la Contraloría”

 

Víctor Álvarez R. 

Director del Proyecto Pedagogía Económica y Electoral

El gobierno  y la oposición finalmente se pusieron de acuerdo en el “Procedimiento para la revisión de las medidas de inhabilitación” que impide a varios precandidatos postularse a las Presidenciales 2024. A través de la red social “X”, la Embajada de Noruega en México informó que: Como facilitador del Proceso de Diálogo y Negociación de Venezuela, confirmó la recepción del procedimiento, conforme al Acuerdo Parcial sobre la Promoción de Derechos Políticos y Garantías Electorales para Todos”.

El paso que se ha dado es una señal de la voluntad de las partes de seguir trabajando en torno a las condiciones electorales que regirán las Presidenciales de 2024 y las Megaelecciones de 2025, y despeja temporalmente la amenaza de reactivar las sanciones que hizo el gobierno de EEUU, en caso de que no se definiera un proceso y plazos precisos antes del fin de noviembre.

Del 1 al 15 de diciembre de 2023, “Cada uno de los interesados acudirá personalmente ante la Sala Político Administrativa del TSJ para ejercer el recurso contencioso administrativo que corresponda contra la medida de inhabilitación dictada por la Contraloría General de la República, acompañada de una solicitud de amparo cautelar”.

Posteriormente, “La Sala Político Administrativa del TSJ se pronunciará sobre la admisión de la demanda y el amparo cautelar solicitado, conforme a los principios de celeridad y eficiencia recogidos en la Constitución". El Procedimiento dice que “Los interesados asumen el compromiso de acatar, en el marco de la Constitución, la decisión del TSJ que emane de ese recurso”. Huelga decir que en Venezuela se cuestiona la autonomía de los poderes públicos.

“En la demanda presentada y en declaraciones públicas, los interesados se abstendrán de incorporar conceptos ofensivos o irrespetuosos contra las instituciones del Estado, en cumplimiento de lo establecido en la Ley Orgánica del TSJ”. Adicionalmente, indica que cada uno de los interesados asume el compromiso de:

jueves, 19 de septiembre de 2019

Lo que esperamos de Oslo


Víctor Álvarez R.
Premio Nacional de Ciencias
Entre 2016-2019 tienen lugar en Venezuela cuatro procesos de diálogo y negociación para abordar las crecientes tensiones y conflictos entre el Gobierno y la Oposición. Estos mecanismos alternativos se activan ante el progresivo deterioro del marco constitucional, del entorno institucional y de los mecanismos del sistema democrático. Sin embargo, no siempre lograr resolver el conflicto y, con frecuencia, solo han servido para que el Gobierno gane tiempo y se prolongue en el poder.
La legitimidad de origen se pierde cuando un gobierno electo en las urnas no garantiza los derechos esenciales de una democracia integral, tales como el respeto a los derechos humanos, el sometimiento al Estado de derecho, las elecciones oportunas y transparentes, la consulta popular para solucionar las crisis de gobernabilidad, la transparencia en la administración de los fondos públicos, la libertad de expresión y la separación e independencia de los poderes públicos.
El debilitamiento de las instituciones democráticas también se manifiesta en la impugnación de diputados para quebrar la mayoría calificada lograda por la Oposición en la Asamblea Nacional; en las maniobras para inhabilitar y sacar de la contienda electoral a candidatos ganadores; en la prisión de dirigentes estudiantiles, sindicales, parlamentarios y políticos opositores; en el amedrentamiento contra periodistas y medios de comunicación social; en la criminalización de la crítica y de la protesta; en el uso de armas de fuego para reprimir manifestaciones pacíficas.

miércoles, 20 de febrero de 2019

Carta Abierta a la Unión Europea y Cruz Roja Internacional: por una solución política y pacífica a la crisis venezolana


Por:Víctor Álvarez R.
Premio Nacional de Ciencias

Estimados embajadores de la Unión Europea y la Cruz Roja Internacional: como ustedes habrán podido observar, en Venezuela las élites políticas apuestan a exterminarse, al todo o nada. Extremistas de ambos lados esperan la gran batalla final en la que aspiran vencer e imponer a su adversario una rendición humillante e incondicional. Con su obstinada actitud, pueden desencadenar una ola de violencia con su espiral de odio y afán de venganza que luego resulta muy difícil sofocar.
De la emergencia humanitaria a la catástrofe humanitaria
El 23 de febrero es una fecha crítica. El Gobierno de Nicolás Maduro no acepta la ayuda humanitaria y ha dado órdenes para no dejarla pasar. Su ingreso puede tener efectos totalmente contraproducentes. ¿Cómo reaccionará la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) cuando la operación entre a territorio venezolano? ¿Reprimirán o apoyarán? ¿Se mantendrán leales a Maduro o cerrarán filas con Guaidó? ¿Fijarán posición como una sola Fuerza o se producirán escisiones en sus diferentes componentes? ¿Respaldará el pueblo la operación?
En las fronteras con Colombia y Brasil se conforma un ejército paralelo integrado por mercenarios, paramilitares y desertores de la FANB, el cual tendría la misión de emplazar a los soldados a dejar  pasar la caravana. ¿Y si la FANB se niega? ¿Qué ocurrirá? ¿Si finalmente los militares se voltean esto garantiza un país pacificado? En Venezuela hay centenares de colectivos armados y grupos paramilitares, además de las facciones del ELN y disidentes de las FARC que operan en territorio nacional. ¿Cómo responderán los colectivos armados? ¿Se convertirán en una fuerza subversiva capaz de desestabilizar al nuevo Gobierno?
La ayuda humanitaria no puede ser un pretexto para forzar una confrontación con la FANB. Si la operación pisa suelo venezolano sin estar previamente convenida con el Gobierno de Maduro, su ingreso sería un acto muy temerario, una provocación extrema al régimen. Si la FANB reprime su ingreso, esta acción serviría para justificar ante la opinión pública internacional una posterior invasión militar.
Pero ésta invasión puede no ser tan quirúrgica como se ha dicho. Los excesos que se cometan llevarían al país a una situación cada vez más violenta, al extremo de desembocar en una guerra civil que nos lleve de la emergencia humanitaria a una verdadera catástrofe humanitaria. La migración por razones económicas sería ampliamente superada por la diáspora de venezolanos que huirían masivamente del horror de la violencia y de la guerra.
Tensar el conflicto interno con una operación de ayuda humanitaria significa un temerario reto para un Gobierno acorralado que no va a reaccionar con inteligencia y lucidez y puede reprimir salvajemente como ya ha demostrado que puede hacerlo.  Mientras la única opción que se le ofrezca a Maduro sea que escoja el país donde se quiere exiliar o la cárcel de Guantánamo donde pagará condena perpetua, optará por mantenerse al borde de guerra. Ante esa alternativa, preferirá la narrativa de una invasión extranjera que lo convierta en “mártir de una agresión imperialista”. Si a Maduro y al alto mando militar no se le ofrece una salida aceptable y viable, una cruenta confrontación puede estallar.
Pero esto no significa impunidad. La transición pacífica implica coexistencia entre lo viejo y lo nuevo y esto pasa por hacer unas concesiones temporales a la élite gobernante para que se abra a un Gobierno de Coalición en el que no serán perseguidos. Una vez reinstitucionalizados los poderes públicos, entre ellos el TSJ y todo el Poder Judicial, la justicia será activada para que ningún delito quede impune. Esta espera siempre será menos traumática para la sociedad que el costo en vidas humanas, heridos, desaparecidos, desplazados y refugiados que suelen dejan como saldo los escenarios de violencia prolongada y guerra.
Estimados embajadores de la Unión Europea y Cruz Roja Internacional, hay que insistir en una solución política para que el país quede pacificado y pueda recuperar rápidamente su gobernabilidad. La gran tarea de la mediación internacional es impedir que la obstinación de las élites políticas que apuestan a exterminarse desemboque en una guerra civil que ahogue en sangre la esperanza de un pueblo y ponga en peligro la integridad del Estado-Nación.
La alternativa de un Gobierno de Coalición
La solución a la crisis de gobernabilidad en Venezuela no es “quítate tú para ponerme yo”, sino la coexistencia pacífica y la cohabitación en un mismo Gobierno de las fuerzas ahora en pugna. En ese Gobierno de Coalición no podrían estar Maduro ni su camarilla, ni tampoco sería un chavista quien lo presida. Eso es políticamente y psicológicamente inviable porque la mayoría del país no quiere a Maduro y no aceptaría su presencia en un Gobierno de Coalición. Además, el país no está dividido en dos partes iguales. De ser el 60% en la correlación de fuerzas, el chavismo duro ha quedado reducido a no más de 25%, pero buena parte de éste está armado. Por lo tanto, no puede ser subestimado como actor político y, más bien, hay que desarmarlo y pacificarlo. Para evitar la cacería de brujas que enguerrille al país y desate una espiral de violencia, es necesario el reconocimiento del chavismo como fuerza política, toda vez que todavía controla gobernaciones, alcaldías, consejos legislativos regionales, concejos  municipales y mantiene fuerte influencia en la fuerza armada. Por lo tanto, antes de perseguirlo y empujarlo de una vez a la oposición o a la resistencia armada, es preferible lograr su respaldo y neutralizarlo en la fase de transición. Esto es posible si se reconoce su presencia como actor político, se le garantizan sus derechos políticos y se le reconoce su espacio en la vida política nacional. Así, la fuerza política y social chavista, en vez de oponerse y sabotear desde un primer momento al nuevo Gobierno, formaría parte de la transición y apoyaría la gestión de un Gobierno de Coalición, cuya misión en el período de transición será aplicar las reformas económicas y reinstitucionalizar el país para poder convocar unas elecciones generales limpias y transparentes, de tal forma que quien resulte electo reciba una economía saneada, poderes públicos depurados y un país pacificado que se pueda gobernar.
Si queremos resultados diferentes hay que hacer las cosas de manera diferente. En vez de endurecer las sanciones económicas y financieras que terminan repercutiendo sobre la población, la mediación internacional puede ofrecer incentivos para la conformación de un Gobierno de Coalición que sería apoyado por la Unión Europea y la Cruz Roja Internacional. El intercambio de incentivos económicos y financieros por compromisos para sanear la economía y democratizar al país será mucho más eficaz que endurecer las sanciones. Los incentivos para la conformación de un Gobierno de Coalición deben incluir el levantamiento de las sanciones financieras internacionales, inversiones extranjeras, refinanciamiento de la deuda externa, financiamiento fresco internacional y asistencia humanitaria.
La Unión Europea y la Cruz Roja Internacional pueden hacer una oferta creíble al Oficialismo y la Oposición, siempre y cuando estos incentivos sean a cambio de conformar un Gobierno de Coalición que se dedique a aplicar las reformas económicas necesarias, restituir las funciones de la Asamblea Nacional, aprobar el marco legal  que garantice seguridad jurídica y respeto a los derechos de propiedad, liberar los presos políticos, legalizar los partidos, renovar el poder electoral para garantizar elecciones limpias y transparentes, con observación internacional de todo el proceso electoral, convocatoria de elecciones parlamentarias en el 2020 y elecciones presidenciales en diciembre de 2021, así como garantía de derechos políticos al sector que resulte derrotado en las elecciones.
Cumplido este proceso, quien resulte electo recibirá una economía saneada y un país pacificado que se pueda gobernar. La reconciliación nacional es clave para la paz. Sin paz no hay gobernabilidad. @victoralvarezr