viernes, 5 de diciembre de 2025

Venezuela: Trump dió un nuevo jaque, pero no habrá jaque mate

 

Víctor Álvarez R. / Premio Nacional de Ciencias

Nicolás Maduro confirmó la conversación telefónica con Donald Trump. Fue una conversación respetuosa y hasta cordial, dijo Maduro, mientras que para Trump no fue ni buena ni mala. Al no lograr que Maduro entregue el poder, Trump lanzó otro jaque con la advertencia sobre el uso del espacio aéreo venezolano, pero no habrá jaque mate y explicaremos por qué.  

Los servicios de inteligencia de EEUU deben haber informado a Trump sobre los efectos contraproducentes que ha generado en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) la narrativa del Cártel de los Soles (CDS) que acusa a los generales venezolanos de formar parte de una supuesta red de narcoterroristas que invade con drogas a los EEUU. Este relato es recibido por los jefes militares como una peligrosa amenaza y temen que un cambio de régimen desemboque en una persecución y purga en la FANB que llevaría a la cárcel a los generales que han desempeñado cargos en el Alto Mando Militar, razón por la cual la FANB se mantiene unida, respaldando a Maduro para que resista y no se rinda.

La alianza cívico-militar-policial que sostiene a Maduro también se siente amenazada de ser perseguida, enjuiciada y encarcelada, y por eso se mantiene muy cohesionada, no hay deserciones de militares, ni de diputados, ni de gobernadores ni alcaldes chavistas que huyan del país o se refugien en embajadas exigiendo a Maduro que renuncie. El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), el Alto Mando de la FANB, los gobernadores y alcaldes, se mantienen unidos porque temen que, si cae Maduro, todos ellos también serán perseguidos. Por eso, lejos de presionar a Maduro para que renuncie, más bien lo presionan para que resista.

jueves, 27 de noviembre de 2025

Face to face: ¿Qué le puede proponer Nicolás Maduro a Donald Trump?

 

Víctor Álvarez R. / Director de Pedagogía Económica y Política

Donald Trump anunció que está dispuesto a hablar con Nicolás Maduro para decirle que se tiene que marchar por las buenas o por las malas, pero esto Maduro no lo va a aceptar. ¿Entonces de qué más pueden hablar?

Nicolás Maduro no está en condiciones de hacer una demostración de fuerza ante la principal potencia militar del mundo y para lograr que Trump flexibilice su posición y cambie de opinión, seguramente apelará a la astucia política que le ha permitido sobrevivir a lo largo de todos estos años de sanciones, aislamiento diplomático, amenaza militar y máxima presión.

Chávez inculcó a sus sucesores que los mejores estrategas se preparan para los peores escenarios y por eso en Miraflores tienen que haber estudiado muy bien los pro y contra de todas y cada una de las probables acciones de Trump. La operación psicológica basada en la demostración de fuerza no ha sido suficiente para desmoralizar y quebrar al régimen de Maduro.

Los bombardeos a objetivos vinculados al narcotráfico tampoco garantizan la implosión de un régimen que luce cohesionado y dispuesto a resistir. Por el contrario, los bombardeos conllevan el riesgo de que Maduro se mantenga en el poder y finalmente se erija como el héroe de la resistencia antiimperialista que sobrevivió a los ataques del ejército más poderoso del mundo, dejando al amenazante Trump en ridículo. Al quedar como un charlatán, sus adversarios dejarían de temerle, le perderían el respeto y se agravarían las críticas dentro de MAGA que pueden llevar a perder la mayoría republicana en el Congreso en las elecciones de 2026, lo cual puede sentenciar el inicio del fin de Donald Trump.

La narrativa del Cartel de los Soles le ha generado a Trump efectos contraproducentes que han demorado su decisión de atacar. Los generales del alto mando militar venezolano se sienten amenazados por la Administración Trump que los acusa una y otra vez de formar parte del CDS. En caso de que Maduro fuese capturado, para evitar la persecución y purga de la FANB, el alto mando militar lo reemplazaría con uno de sus miembros o líder del chavismo.

viernes, 21 de noviembre de 2025

¿Que puede hacer la diplomacia y mediación internacional por la paz en Venezuela?

 
Víctor Álvarez R. / Director de Pedagogía Económica y Política

Forzar un cambio de régimen en Venezuela no garantiza una solución pacífica del conflicto ni mucho menos la gobernabilidad del país. Una salida violenta llevará al extremo la polarización y prolongará la confrontación. El poder sin contrapesos, concentrado en un solo polo, reproducirá el ciclo de persecuciones y encarcelamientos que es necesario superar para lograr la paz y la gobernabilidad.

En una Venezuela tan polarizada, el diálogo y la negociación encuentran una férrea resistencia por parte de los extremistas y radicales de ambos polos. La oposición que desde hace 25 años aspira gobernar a Venezuela y alienta a Trump para que ordene los bombardeos y les despeje el camino hacia el Palacio de Miraflores, no están dispuesta a esperar los inciertos resultados de otra complicada negociación.

Una salida violenta desembocará en más de lo mismo: la implantación de otro régimen autoritario que utilizará las instituciones del Estado para desatar una cacería de brujas contra todo lo que sea o parezca chavista. La Constitución de Venezuela permite al presidente de la República tomar la iniciativa para convocar una Asamblea Nacional Constituyente que -una vez elegida- tiene la facultad de disolver los demás poderes públicos, lo cual sería aprovechado por el nuevo régimen para borrar del ecosistema político a los 24 gobernadores, 285 alcaldes y 256 diputados chavistas. Los extremistas apuestan a una intervención militar externa que provoque un colapso del régimen y los instale en su lugar

Hasta ahora, la amenaza basada en la demostración de fuerza de guerra estadounidense no ha sido suficiente para quebrar al régimen de Maduro. Pero si Trump ataca, los bombardeos en territorio venezolano tampoco garantizan la implosión de un régimen que luce cohesionado. Si Maduro fuese capturado o neutralizado, el alto mando militar venezolano -que es acusado por EEUU de ser cómplice del CDS-, reemplazaría a Maduro con uno de sus miembros.

¿EEUU atacará Venezuela? ¿Operación psicológica o amenaza creíble?

 

Víctor Álvarez R. / Premio Nacional de Ciencias

En 2019, Donald Trump y Marco Rubio, defendieron una acción militar en Venezuela para lograr el llamado “cese de la usurpación, implantación de un gobierno de transición y convocatoria a elecciones libres” que para entonces promovía el interinato de Juan Guaidó. Trump y Rubio también apoyaron el fallido Golpe de Estado del 30 de abril de 2019 que fracasó en su intento de derrocar a Nicolás Maduro.

La agencia Reuters publicó una investigación[1] en la que dice haber consultado a más de 50 fuentes, incluyendo exfuncionarios y funcionarios actuales de EEUU, miembros de la oposición venezolana e informantes de agencias de seguridad estadounidenses que aportaron detalles sobre las gestiones del equipo asesor de MCM en Washington para convencer a la Administración Trump de que Nicolás Maduro es el líder de una organización criminal que invade a EEUU con enfermos mentales, delincuentes y narcoterroristas y, con base en esa narrativa, justificar ataques militares que sirvan para forzar un cambio de régimen en Venezuela.

El mencionado informe comienza diciendo que el 6 de enero de 2025, cuatro miembros del equipo de MCM se reunieron con Mike Waltz para explicarle lo que pasa en Venezuela y que, entre enero y abril, hubo al menos ocho reuniones con Waltz, Marco Rubio, Mauricio Claver-Carone y Christopher Landau. David Smolansky fue el vocero y expuso que un grupo armado de origen venezolano denominado Tren de Aragua (TDA) está dirigido por el propio Nicolás Maduro. Según las fuentes de Reuters, MCM intervino por videollamada para reafirmar que a Venezuela la gobierna una banda criminal.

Es un hecho público, notorio y comunicacional que estas gestiones influyeron en la narrativa y decisiones de Trump de declarar al TDA como organización terrorista que amenaza la seguridad nacional de EEUU.  Este relato le sirvió a Trump para invocar la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798 y comenzar a deportar a migrantes venezolanos sospechosos de ser miembros del TDA. Sin embargo, explica el Informe, en un caso presentado por la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) contra la política de deportación de Trump, un tribunal de apelaciones rechazó la idea de que se estuviera llevando a cabo una “invasión” a EEUU. Aun así, 238 migrantes venezolanos fueron enviados al Centro contra el Terrorismo (CECOT) en El Salvador.

¿Cuánto petróleo produce EEUU y cuántas reservas le quedan?

 

Víctor Álvarez R. / Premio Nacional de Ciencias

  ¿Lucha contra el narcoterrorismo o excusa para controlar las reservas de petróleo más grandes del mundo?

 Según la Administración de Información Energética (EIA), EEUU alcanzó un nuevo récord de producción que lo consolida como el mayor productor de petróleo del mundo. 

¿Cuánto petróleo produce EEUU y cuántas reservas le quedan?

EEUU es el principal productor de petróleo en el mundo con 13,6 MMBPD, pero a ese ritmo tiene reservas para apenas 10 años. A pesar del crecimiento de las energías renovables, los combustibles fósiles cubren más del 70% del consumo energético mundial. Más allá de 2050, los hidrocarburos seguirán siendo relevantes. Por eso, a EEUU -que le quedan tan pocas reservas- le urge controlar nuevos yacimientos de hidrocarburos que le garanticen un suministro estable y seguro mientras el petróleo tenga un peso importante en la matriz energética global.

El nuevo mapa energético mundial

En el Informe de McKinsey Perspectiva Energética 2025[1] se estima que el consumo total de energía del planeta se estabilizará hacia el final de esta década, impulsado por mejoras tecnológicas y una mayor eficiencia en los procesos industriales. Hasta el 2030, el crecimiento promedio anual de la demanda caerá del 1,6% al 0,3%, y hacia 2030 podría comenzar un descenso paulatino.

La demanda de electricidad se duplicará y pasará de representar el 20% de la energía final consumida en 2025, a más del 50% en el año 2050. La electrificación del transporte será uno de los motores principales: hacia 2040, siete de cada diez autos nuevos vendidos serán eléctricos, y la logística pesada (camiones, trenes, barcos) incorporará progresivamente sistemas híbridos o impulsados por hidrógeno. La IA y los centros de datos también presionarán el aumento de la demanda de electricidad: se prevé que el consumo eléctrico asociado al cómputo en la nube y a la inteligencia artificial crezca un 160% hacia 2030, lo que obliga a repensar la planificación energética global.

La digitalización, la automatización industrial y la eficiencia de los motores eléctricos reducirán el consumo de energía por unidad de PIB. Las energías renovables, especialmente la solar y la eólica, liderarán la expansión. La energía solar será la tecnología dominante, multiplicando por seis su capacidad instalada actual, mientras que la eólica duplicará la suya. Pero sin energía accesible y financiable, no hay transición energética global posible y en muchos países se mantendrá el uso de combustibles fósiles.

¿Cuál es la tendencia en el uso de combustibles fósiles?

A pesar del crecimiento de las energías renovables, los combustibles fósiles aún cubren el 78% del consumo mundial y mantendrán un peso importante en las próximas dos décadas. El petróleo seguirá siendo clave para el transporte pesado, la aviación y la petroquímica, con una demanda que comenzará a caer después de 2035.

El pico de demanda no significa el fin de la energía fósil, sino una redistribución estructural hacia fuentes más limpias y sistemas más eficientes. Los hidrocarburos en general seguirán siendo relevantes -incluso después de 2050-, con el gas natural como una energía puente en regiones dependientes del carbón como Asia y Europa del Este que buscan reducir emisiones sin perder competitividad.

El gas representará cerca del 22% de la matriz energética mundial mientras que ecarbón continuará su declive estructural. Se prevé que su participación en la generación eléctrica global caerá del 24% actual a menos del 8% en 2050.

¿Lucha contra el narcotráfico o excusa para controlar las reservas de petróleo más grandes del mundo?

La geopolítica del petróleo y el interés de Trump por Venezuela

 

Víctor Álvarez R. / Premio Nacional de Ciencias

La geopolítica del petróleo tiene que ver con la influencia de este recurso en la configuración del espacio energético mundial, las relaciones internacionales y el poder global. De allí la importancia de analizar y comprender las implicaciones que tiene su distribución desigual entre los países, la influencia y control que ejercen las grandes potencias consumidoras sobre los países productores, los sistemas y rutas del transporte por donde pasa el petróleo y la evolución del consumo por países, regiones y en el mercado global.

Esta complejidad configura alianzas estratégicas entre productores y consumidores de petróleo, pero también genera rivalidades y conflictos entre las potencias consumidoras que se disputan el suministro estable y seguro del recurso. El control de los yacimientos de petróleo y gas es la verdadera causa de los conflictos de las grandes potencias con los países petroleros, pero suele ser encubierta bajo una narrativa que presenta otras motivaciones relacionadas con la defensa de la democracia, los derechos humanos, la lucha contra el terrorismo o contra el narcotráfico. En torno a estas causas tan sensibles para la opinión pública mundial se construye un relato que justifica la injerencia, ataques letales o intervención militar para forzar un cambio de régimen en los países petroleros.

Cada vez que estalla una guerra reaparece la preocupación de que el precio del petróleo rompa la barrera de 100 $/b, con su impacto inflacionario y recesivo en la economía global. La guerra de Rusia contra Ucrania y la inestabilidad en el Medio Oriente crean un ambiente de incertidumbre que influye en el comportamiento de los precios del petróleo, los combustibles y la energía. La dependencia y vulnerabilidad de EEUU en relación con lo que pase en los países productores de petróleo lo ha obligado a diversificar las fuentes de energía y a explotar nuevos tipos de petróleo. Gracias al fracking, la producción de petróleo en EEUU alcanzó un récord histórico de 13,64 MMBPD, pero a este ritmo sus reservas alcanzarán apenas para una década.

La Administración Trump se propone elevar el nivel de la Reserva Estratégica de Petróleo a 700 MMB y para lograrlo necesita inyectar 300 MMB. Según el Departamento de Energía, las reservas subieron de 346 a 380 MMB cuando Chevron recibió una licencia para reactivar sus operaciones en Venezuela. Pero las alianzas del gobierno venezolano con rivales geopolíticos de EEUU preocupan a la Administración Trump y apuran su interés por recuperar el control de las reservas de petróleo más grandes del mundo. Esto explica las maniobras militares, los ataques letales y las operaciones encubiertas que Trump lleva a cabo para forzar un cambio de régimen en Venezuela y contar con un gobierno que le asegure a EEUU un suministro estable y seguro de petróleo y energía a largo plazo.

Claves para una solución negociada y pacífica del conflicto venezolano

 

Víctor Álvarez R. / Premio Nacional de Ciencias

Nicolás Maduro afirma que la narrativa que lo acusa de ser el líder de organizaciones narcoterroristas y la recompensa de $ 50 millones que EEUU ofrece por su captura son una excusa para forzar un cambio de régimen e implantar un gobierno sumiso en Venezuela que privatice a Pdvsa y le permita apoderarse de las reservas de petróleo más grandes del mundo.

Si el cambio de régimen que advierte Maduro llegara a concretarse, el nuevo Presidente de la República recibirá un país en el que el chavismo tiene el control de la Asamblea Nacional, con 256 de los 285 diputados; y también gobierna en 23 de las 24 gobernaciones y 285 de las 335 alcaldías, plataforma desde la cual organiza a miles de milicianos y colectivos armados dispuestos a defenderse ante cualquier persecución o cacería de brujas que un nuevo régimen lleve a cabo para barrer del mapa político todo lo que sea o le parezca chavista.

El chavismo no desaparecerá de la noche a la mañana y ofrecerá resistencia. En respuesta a las amenazas externas, Nicolás Maduro anunció que -en caso de un ataque militar-, la revolución irá a la resistencia armada y Diosdado Cabello confirmó el paso de una revolución pacífica a una revolución armada. Quiénes creen que basta con una operación quirúrgica o intervención externa para derrocar a Nicolás Maduro cometen un grave error de cálculo al subestimar el control territorial, militar, económico, político y social que tiene el chavismo. En esas condiciones, forzar un cambio de régimen por la vía violenta e insurreccional no garantiza una solución del conflicto venezolano ni mucho menos la gobernabilidad del país, tal como ha quedado demostrado en Irak, Libia, Siria y Afganistán:

miércoles, 24 de septiembre de 2025

Venezuela necesita un Pacto de Convivencia Pacífica

 

Víctor Álvarez R. / Director de Pedagogía Económica y Política

Forzar un cambio en el mando político por la vía violenta e insurreccional no garantiza una solución del conflicto venezolano, tal como ha quedado demostrado en Irak, Libia, Siria y Afganistán:

·   Para derrocar a Sadam Husein se convenció al mundo de que en Irak se estaban desarrollando armas de destrucción masiva, con ese pretexto se justificó la invasión militar pero tales armas no se encontraron y el país quedó sumido en la violencia y destrucción.

·  Las guerras civiles en Libia y Siria y los ataques militares externos forzaron el derrocamiento y muerte de Muamar Gadafi, y la huida de Bashar al Asad a Rusia, pero el violento cambio en el mando político no llevó al fin del conflicto ni mucho menos a la paz.

·    En Afganistán, las tropas de EEUU se retiraron después de 20 años de ocupación, sin resolver el conflicto interno ni garantizar la paz; los talibanes volvieron a la ofensiva, fueron tomando las capitales de provincia hasta llegar a la capital y retomar el poder central, sembrando de violencia y terror al país.

Ahora se pretende convencer al mundo de que Venezuela invade a EEUU con enfermos mentales, delincuentes del TDA y drogas del CDS para justificar un ataque militar externo que distraiga la atención y permita ejecutar una fulminante operación quirúrgica para extraer a quienes la Administración Trump considera jefes de estas bandas criminales, aunque luego se compruebe que Venezuela es un territorio libre de cultivos ilícitos, sin laboratorios para fabricar drogas, y por donde pasa apenas el 5% del tráfico de estupefacientes que se dirige a EEUU, tal como lo han documentado organismos internacionales especializados.

jueves, 18 de septiembre de 2025

Una salida de fuerza no soluciona el conflicto ni garantiza la paz en Venezuela

 

Víctor Álvarez R. / Premio Nacional de Ciencias

En una reciente entrevista, el comisionado especial de Trump para Venezuela, Richard Grenell, dijo: “He visitado a Nicolás Maduro, me he sentado frente a él, le he expresado la postura de América Primero, y entiendo lo que quiere. Creo que aún podemos llegar a un acuerdo, creo en la diplomacia, creo en evitar la guerra”.

La estrategia de máxima presión desplegada por la primera Administración Trump fracasó para forzar un cambio en el mando político de Venezuela. Insistir en la estrategia del todo o nada impide avances parciales para avanzar hacia objetivos superiores. El despliegue naval y los ataques letales que amenazan con una situación de violencia y destrucción para forzar un cambio en el mando político no garantizan la paz ni la gobernabilidad del país.

Forzar un cambio en el mando político por la vía violenta e insurreccional no garantiza una solución del conflicto venezolano, tal como ha quedado demostrado en Irak, Libia, Siria y Afganistán. Para derrocar a Sadam Husein se convenció al mundo de que en Irak se estaban desarrollando armas de destrucción masiva, con ese pretexto se justificó la invasión militar pero tales armas no se encontraron y el país quedó sumido en la violencia y destrucción. Las guerras civiles en Libia y Siria y los ataques militares externos forzaron el derrocamiento y muerte de Muamar Gadafi, y la huida de Bashar al Asad a Rusia, pero el violento cambio en el mando político no llevó al fin del conflicto ni mucho menos a la paz. En Afganistán, las tropas de EEUU se retiraron después de 20 años de ocupación sin resolver el conflicto interno ni garantizar la paz, los talibanes volvieron a la ofensiva, fueron tomando las capitales de provincia hasta llegar a la capital y retomar el poder central, sembrando de violencia y terror al país. Todos esos países siguen hundidos en una prolongada espiral de violencia y destrucción que los ha dejado en ruinas.

Trump genera matriz de opinión internacional para justificar intervención militar

 

Víctor Álvarez R. / Director de Pedagogía Económica y Política 

La Administración Trump declaró al Cartel de los Soles (CDS) y al Tren de Aragua (TDA) como organizaciones terroristas y publicó un comunicado en el que acusa a Nicolás Maduro de estar vinculado a esas bandas criminales. Marco Rubio no considera a Maduro como el presidente legítimo de Venezuela sino como el jefe de un cártel narcoterrorista. La fiscal general, Pam Bondi, anunció el aumento de la recompensa por Maduro a $ 50 millones.  La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt afirmó que Trump estaba "dispuesto a utilizar todos los elementos del poder estadounidense para impedir la entrada de drogas en EEUU y llevar a los responsables ante la justicia". Y The New York Times reveló que Trump había "firmado en secreto una directiva dirigida al Pentágono para usar la fuerza militar contra los cárteles de la droga latinoamericanos que han sido calificados como organizaciones terroristas".

Todas esas declaraciones alimentan una matriz de opinión internacional para convencer al mundo de que Venezuela es un narcoestado que está llenando a EEUU de drogas del CDS y delincuentes del TDA, lo cual expone a los migrantes venezolanos a la sospecha generalizada de estar vinculados a esas organizaciones criminales y justificar así su persecución y deportación masiva y forzada.

Reforma del Sistema Electoral Venezolano: ¿Cómo serán las próximas elecciones?

 

Víctor Álvarez R. / Director de Pedagogía Electoral

En el debate político nacional está planteada una reforma del sistema electoral. Las hipótesis y especulaciones no se han hecho esperar. Unos ven esta reforma como una oportunidad para mejorar las condiciones electorales, recuperar la confianza en la institución del voto, y preparase con tiempo para encarar en mejores condiciones el próximo ciclo electoral; otros lo ven como una amenaza al voto universal, directo y secreto, tal como hasta ahora lo hemos conocido.

Las elecciones presidenciales de 2024 generaron un efecto desmovilizador en el país descontento. El poder electoral anunció una totalización de votos que dio como ganador al candidato oficialista, un inesperado resultado contrario a las encuestas preelectorales, a las mediciones en boca de urna, y a las actas en manos de los testigos de la oposición. Cuando esto se repite una y otra vez, el elector se convence de que su voto no tendrá ningún efecto en el resultado, y esa frustración e impotencia se expresa en una creciente abstención que convierte en mayoría a la minoría oficialista en las siguientes elecciones.

La desesperanza aprendida es un concepto de la psicología que se refiere a un estado mental en el que una persona aprende a comportarse pasivamente al ver que es inútil su acción para cambiar un resultado que cree predeterminado. Esto genera frustración, impotencia y desmovilización. La desesperanza aprendida se revela como una estrategia de dominación implantada para influir en la conducta electoral y provocar la abstención que convierte en mayoría a la minoría oficialista. se manifiesta en consignas como: “en Venezuela se vota, pero no se elige”, “no quiero que me vuelvan a robar el voto”, “participar en las elecciones es convalidar la farsa electoral del régimen”.

Lecciones para el futuro

Terminó el ciclo electoral: la economía pasa al mando

 

Víctor Álvarez R. / Premio Nacional de Ciencias

Terminó el largo maratón electoral de 2025 en el que se eligieron 285 diputados a la AN, 24 gobernadores, 270 legisladores regionales, 335 alcaldes y 2.471 concejales municipales. En total, se eligieron más de 3.300 cargos públicos y no habrá más elecciones hasta 2029, cuando se renueven los gobernadores y alcaldes. Las elecciones parlamentarias y presidenciales están programadas constitucionalmente para 2030. Gracias a la abstención y división de la oposición, el gobierno consolidó su hegemonía y control territorial.

El debate político-electoral entrará en una pausa de cuatro años. En adelante, la prioridad es la economía y la variable subordinada será la política. El debate económico pasará al mando y habrá que estar atentos a las reformas económicas que aplicará el gobierno para amortiguar el impacto de las sanciones. Con ese fin, profundizará su política de apertura a la inversión extranjera, desregulación y liberalización de la actividad económica. El dejar hacer se impondrá como principio rector de la política económica en los próximos cinco años. El cambio económico sin cambio político seguirá en marcha y quienes se queden estancados en la diatriba política perderán las nuevas oportunidades de negocios e inversión que surgirán en Venezuela.

La agenda económica es amplia y compleja. Entre las prioridades está restaurar los equilibrios macroeconómicos y levantar las trabas que alejan a la inversión privada, en función de lograr una reactivación estable y duradera de la economía nacional. Las distorsiones cambiarias y de precios, la voracidad fiscal, el exceso de regulaciones, la falta de garantías procesales y la violación a los derechos de propiedad conforman un ambiente hostil que aleja la inversión empresarial. Corregir el déficit fiscal, erradicar la emisión de dinero sin respaldo, estabilizar el tipo de cambio, conjurar las presiones inflacionarias, aumentar el crédito bancario y aliviar la presión tributaria son objetivos a corto plazo de una política económica que ofrezca un ambiente propicio a la inversión productiva.

La experiencia reciente enseña que no corregir oportunamente los errores de política económica recrudecen la inflación y escasez. Las medidas de ajuste económico pendientes se aplicarán a lo largo de estos cuatro años. Por lo tanto, es necesario estimular el debate económico nacional para que las medidas sean las correctas, aplicadas en un orden lógico y a la velocidad adecuada.

La normalización de la economía: ¿Espejismo o realidad?

viernes, 15 de agosto de 2025

¿Por qué Trump reactiva la licencia a Chevron?

 

Víctor Álvarez R. / Pedagogía Económica

Si bien es cierto que EEUU se convirtió en uno de los principales productores de petróleo gracias a la tecnología del fracking, ese petróleo liviano no es el más adecuado para buena parte de las refinerías estadounidenses que fueron diseñadas para procesar los crudos pesados venezolanos.

Mantener las operaciones de fracking requiere precios superiores a 60 $/b para cubrir los altos costos y ser rentables. Si caen por debajo, a EEUU le resultará más barato importar petróleo que consumir el propio. Y los precios pueden caer si se pone fin a la guerra en Ucrania y se conjura la amenaza del conflicto bélico en Medio Oriente.

Por lo tanto, no se trata de que EEUU produzca mucho petróleo que haga prescindible el petróleo venezolano, sino de restricciones técnicas y económicas que dificultan la sustitución de los crudos pesados venezolanos por los crudos livianos y de alto costo del fracking.

Los crudos pesados en el patrón de refinación de EEUU

En el diseño y operación de una refinería, uno de los conceptos claves es el patrón de refinación. Este patrón determina qué productos se obtendrán con mayor eficiencia y, por lo tanto, condiciona el tipo de crudo que debe alimentar la refinería. Dicho de otra forma, el patrón de refinación es el modelo de producción de una refinería y está diseñado para maximizar su portafolio de productos según sea la demanda del mercado que abastece: gasolina, diésel, queroseno, lubricantes, etc.

En un patrón de refinación se tienen en cuenta diferentes factores, tales como:

2025: ¿Año de recuperación de la Economía venezolana?

 

Víctor Álvarez R. / Premio Nacional de Ciencias

El último reporte de la OPEP (julio 2025) confirma que después de la reimposición de las sanciones el 27 de mayo, en los meses siguientes la producción petrolera de Venezuela se mantuvo estable, por encima del millón de barriles diarios. Con la reactivación de las licencias, la producción puede cerrar el año por encima de 1.200.000 barriles, lo que representaría un incremento interanual superior al 18% con respecto a 2024. Esto mantendría el impulso a la economía venezolana que, según los cálculos del BCV, creció 7,71 % en el primer semestre de 2025.

¿En qué consiste la nueva licencia otorgada a Chevron?

En un nuevo episodio de las marchas y contramarchas de la Administración Trump, otra vez se reactivó la licencia a Chevron. Ahora se plantea un nuevo modelo de permisos para proyectos petroleros y gasíferos. Se espera que haga lo mismo para que otros socios de Pdvsa también puedan reactivar la extracción y venta de hidrocarburos, así como las importaciones de insumos y equipos necesarios para asegurar la continuidad operativa de las empresas mixtas.

En principio, se cambiará la modalidad de licencia pública emitida por la OFAC por autorizaciones o permisos de carácter privado. La diferencia es que mientras una licencia específica es confidencial, la licencia general está a la vista del público. Si bien las autoridades de EEUU no han difundido mayores detalles sobre la mueva licencia, el presidente de Chevron, Mike Wirth, al momento de presentar los resultados financieros del segundo trimestre de 2025, confirmó el permiso concedido por la OFAC y explicó que su alcance comercial y financiero será menor del que tuvo la Licencia General No 41: “Las exportaciones comenzarán con una cantidad limitada y no se espera que los flujos tengan un impacto material en los resultados del tercer trimestre”, informó Wirth a los accionistas.

En efecto, con la nueva licencia hay limitaciones para que las exportaciones alcancen las cifras anteriores. Para empezar, la nueva forma de pagos de regalías e impuestos a Venezuela serán en especies a través de una porción del crudo producido y/o mediante swaps de petróleo por diluyentes suministrados por Chevron. Esta forma de pago con crudos reduce los volúmenes de exportación hacia el mercado estadounidense.

¿Chevron le pagará regalías e impuestos al Estado venezolano?

jueves, 31 de julio de 2025

Revista Pedagogía Económica y Electoral N° 23. Elecciones Municipales: ¡Basta de Realidades, queremos promesas!


¿Quiénes son los responsables de que el país descontento se haya quedado sin representación institucional en la AN, gobernaciones y alcaldías?

 

Víctor Álvarez R. / Pedagogía Electoral

María Corina Machado (MCM) calificó las elecciones de diputados, gobernadores y alcaldes como una derrota para Nicolás Maduro: “90% de los venezolanos desobedecimos a este régimen”. El resultado de esa desobediencia fue que los candidatos oficialistas se llevaron 256 de los 285 diputados a la Asamblea Nacional, 23 de las 24 gobernaciones y 285 de los 335 alcaldes.

¿Quiénes son los responsables de esta catástrofe electoral de la oposición que impidió al país descontento quedar mejor representado en la Asamblea Nacional, gobernaciones, alcaldías y otros espacios de resistencia y lucha institucional? 

La responsabilidad del gobierno

En las presidenciales del 28 de julio de 2024, el CNE dio como ganador al candidato oficialista, un sorprendente e inesperado resultado contrario a las encuestas preelectorales, a las mediciones a boca de urna, y a las actas en manos de los testigos. La Sala Electoral del TSJ convalidó este resultado y en su decisión “exhorta al CNE a publicar los resultados definitivos (…) según lo previsto en la Ley de Procesos Electorales”. A un año de haberse celebrado las elecciones presidenciales, aún no se han publicado las actas desagregadas por mesas y centros electorales que validen aquel resultado.

Cuando esto se repite con frecuencia, el elector percibe que su voto no tendrá ningún efecto y decide no votar más. El cuestionado resultado de las presidenciales revivió las consignas: “en Venezuela se vota, pero no se elige”, “participar en las elecciones es convalidar la farsa electoral del régimen”, “no voy a votar porque no quiero que me vuelvan a robar el voto”.

Esto es lo que la psicología llama la desesperanza aprendida, un concepto que analiza un estado mental en el que la persona -expuesta a estimulaciones aversivas que no puede controlar-, “aprende” a comportarse pasivamente, al ver que es inútil su acción para cambiar un resultado no deseado, incluso cuando surgen condiciones que ofrecen la oportunidad de lograr un cambio.

Por lo tanto, en la enorme abstención que amplificó la catástrofe electoral de la oposición tiene mucho peso e influencia la desesperanza aprendida implantada por el gobierno a través de una gama de estimulaciones aversivas, tales como:

·     La designación de una autoridad electoral y un tribunal supremo parcializados;

·    La permanente persecución, encarcelamiento y exilio forzoso de líderes políticos, dirigentes sindicales, defensores de derechos humanos y periodistas;

·    El abuso de las inhabilitaciones políticas para sacar de la contienda a candidatos ganadores de la oposición;

·  La ilegalización de partidos políticos y el despojo de sus nombres y símbolos para entregárselos a disidentes que le hacen el juego al gobierno;

·      Las descalificaciones entre dirigentes de la oposición y candidatos que no representan el sentir nacional y tienen un discurso divorciado de las necesidades y demandas concretas de los electores;

·         La negación a publicar los resultados desagregados por mesas y centros electorales para verificar la totalización anunciada. 

En el deterioro de las condiciones electorales se materializan las estimulaciones aversivas premeditadamente concebidas y ejecutadas por el régimen para implantar la desesperanza aprendida como un mecanismo de dominación que influye en la conducta electoral del votante opositor y provoca la abstención que convierte en mayoría a la minoría oficialista. Sin garantías y condiciones electorales se crea un ambiente de desconfianza en la institución del voto, toda vez que el elector se convence de que no puede hacer nada para mejorar las condiciones de competencia electoral y lograr un resultado diferente. Esto reduce la motivación, agrava la apatía electoral y aumenta la abstención.

Dado el enorme rechazo a los candidatos oficialistas, en las Parlamentarias y Regionales del 25-M y en las Municipales del 27-J, la oposición pudo haber logrado un mejor desempeño, pero en la conducta electoral se reflejó la desesperanza aprendida implantada por el gobierno como un mecanismo de dominación. El elector se sintió indefenso ante un CNE y TSJ que percibe funcionales al gobierno y se abstuvo de votar porque aprendió que su voto no tendrá ningún efecto en un resultado que considera predeterminado. Esta certeza implanta una sensación de desesperanza, frustración e impotencia que refuerza la creencia de que no vale la pena votar porque no se respetarán los resultados, generando así una elevada abstención que convierte en mayoría a la minoría oficialista que termina ganando la mayoría de los cargos en disputa.

La responsabilidad de la oposición abstencionista

Con sobradas razones, MCM cuestiona que en las Presidenciales de 2024 el CNE anunció un sorpresivo e inesperado resultado contrario a las encuestas preelectorales, a las consultas a boca de urna y a las actas en manos de los testigos que daban como ganador a su sustituto, Edmundo González Urrutia. Pero en vez de llamar a votar en las siguientes elecciones para contarse otra vez y demostrar con quién está la soberanía nacional ejercida a través del voto, llamó a la abstención y se dedicó a difundir una narrativa desmovilizadora, afirmando que Venezuela ya se había pronunciado en las Presidenciales del 28-J, y lanzó la línea de no participar en ninguna otra elección hasta tanto se publiquen las actas que demuestren el resultado de las presidenciales del año pasado. Con el enorme rechazo a los candidatos oficialistas, lo más fácil era ganar. ¿Por qué MCM no llamó a votar?

Si MCM y su partido Vente Venezuela hubiesen podido postular candidatos en el ciclo de elecciones parlamentarias, regionales y municipales que acaba de concluir, seguramente habrían participado y llamado a votar masivamente para capitalizar electoralmente su momentum y arrasar con la mayoría de los 3.300 cargos públicos que estuvieron en disputa. Incluso -con su partido ilegalizado y sus candidatos inhabilitados, presos y en el exilio-, MCM pudo haber aprovechado su liderazgo para promover candidaturas únicas y unitarias entre los diferentes bloques de la oposición, aunque no fueran militantes de su partido. Pero se necesitaba demasiada grandeza y desprendimiento para subordinar su proyecto partidista particular y sus ambiciones personales, al interés nacional de construir una sólida posición de poder en el parlamento, las gobernaciones y alcaldías que fuese reconocida por el gobierno, la FANB y la comunidad internacional.

MCM se propuso evitar a toda costa la consolidación de una fuerza política no controlada por ella y que pudiera desplazarla en la disputa interna por el liderazgo de la oposición. Para conjurar esa amenaza, necesitaba hacer desaparecer del ecosistema político a la oposición participacionista, y por eso la desacreditó acusándola de falsaria, traidora y colaboracionista del régimen. Sus llamados a la abstención agravaron el desgano y la apatía electoral que se reflejó en la desmovilización del país descontento. Y así, los partidos habilitados que sí pudieron inscribir candidatos, no lograron capitalizar electoralmente el rechazo a los candidatos oficialistas para lograr un mejor desempeño.

Los partidos que conforman la PUD y obedecieron el llamado a no participar se quedaron sin diputados, gobernadores, legisladores regionales, alcaldes ni concejales. No representan nada en el ecosistema político nacional, prácticamente dejaron de existir y seguramente perderán su registro en el CNE como organizaciones políticas activas. Lo que pudo haber sido una aplastante victoria se convirtió en una lapidaria derrota que dejará fuera del radar a esa constelación de micro partidos sin representación en los espacios de poder institucional.

La responsabilidad de la oposición participacionista

Otro factor que explica la catástrofe electoral de la oposición es su propia división. La oposición participacionista se presentó partida en cuatro bloques y dispersó el voto del país descontento. Al no competir con candidaturas unitarias y únicas, no se pudo sumar la mayoría de votos para ganarle a la minoría oficialista. Una vez más se impusieron los proyectos políticos particulares y las ambiciones personales, por encima del interés nacional.

Las organizaciones políticas están muy desprestigiadas y no dan señales de reinventarse para desarrollar nuevas formas de conexión con la sociedad. En vez de generar propuestas concretas y viables para resolver la problemática que afecta a las comunidades, el debate político-electoral estuvo signado de insultos y ataques personales. Los partidos viven sumergidos en sus crisis internas y pugnas con otros partidos donde el desprecio, la descalificación y el insulto signan la campaña electoral. Es la política del escándalo que agrava el desgano y la apatía electoral.

El elector no se siente motivado por la pobreza de un discurso electoral que se limita a describir una problemática que ya conoce muy bien porque la sufre y padece día a día. El elector quiere escuchar propuestas concretas para solucionar los problemas concretos que afectan su cotidianidad. Para romper la inercia abstencionista, había que motivar al elector con propuestas claras para mejorar la calidad de vida en el municipio donde habita, y eso no se hizo. Se compitió sin programa, sin propuestas, sin una oferta electoral convincente y movilizadora.

En Venezuela las organizaciones políticas son cascarones vacíos que han perdido vigencia como medio de organización y participación ciudadana. Los partidos de la oposición exigen democracia y alternancia en el poder, pero no celebran elecciones internas para renovar sus directivas, los viejos dirigentes se aferran al mando y le cierran el paso al nuevo liderazgo, dando origen a pugnas internas que ha servido de pretexto para judicializarlos, intervenirlos y entregarles su conducción y símbolos a disidentes que tampoco cuentan con el apoyo y reconocimiento de las bases del partido.

La abstención no es un acto de desobediencia civil ni una estrategia para construir una posición de fuerza electoral y poder político

A la luz del catastrófico resultado electoral que ha dejado no se puede celebrar la abstención como un acto de desobediencia civil. Con la abstención, MCM logró que desparecieran del ecosistema político las fuerzas opositoras que podían hacerle contrapeso a su ambición de imponer un liderazgo unipersonal, no subordinado a ninguna institucionalidad política de la oposición; pero lo logró al precio de entregar al oficialismo el control absoluto de la AN y de la mayoría de las gobernaciones y alcaldías.

Como dijo el poeta: “nada se ha perdido si se tiene el valor de proclamar que todo se ha perdido y hay que empezar de nuevo”. De cara al próximo ciclo electoral, quedan por delante cinco años de arduo e intenso trabajo para conectarse con el sentir del elector. Los partidos políticos están llamados a reinventarse para fortalecer su capacidad de análisis y comprensión de la realidad a transformar, tienen que ofrecer un programa de gobierno atractivo que estimule a votar, postular buenos candidatos -con liderazgo y capacidad de gestión-, y contar con una maquinaria electoral capaz de organizar y movilizar al electorado descontento.

Con el férreo control económico, militar, social y político que ha logrado el gobierno, no hay vía rápida para restaurar la democracia venezolana y recuperar la alternabilidad en el poder. Esto será posible cuando el país descontento y políticamente organizado acumule suficientes fuerzas para lograr la reinstitucionalización de los poderes públicos. Es una tarea de largo aliento, de recuperación gradual de los espacios de poder y decisión perdidos por la abstención y división de la oposición.

Serán cinco años de sostenido trabajo organizativo y quienes se propongan capitalizar el descontento nacional en el próximo ciclo electoral, tienen que ofrecer al votante una alternativa superior a la de su competidor. De lo contrario su aspiración política será vista como simple ambición personal y serán considerados como más de lo mismo, o más de lo peor. El país descontento necesita un nuevo liderazgo que- en vez de dividir- unifique a la Nación en un mensaje de reencuentro y reconciliación, y la guíe hacia una solución electoral y pacífica del largo y extenuante conflicto político venezolano.