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viernes, 21 de noviembre de 2025

La geopolítica del petróleo y el interés de Trump por Venezuela

 

Víctor Álvarez R. / Premio Nacional de Ciencias

La geopolítica del petróleo tiene que ver con la influencia de este recurso en la configuración del espacio energético mundial, las relaciones internacionales y el poder global. De allí la importancia de analizar y comprender las implicaciones que tiene su distribución desigual entre los países, la influencia y control que ejercen las grandes potencias consumidoras sobre los países productores, los sistemas y rutas del transporte por donde pasa el petróleo y la evolución del consumo por países, regiones y en el mercado global.

Esta complejidad configura alianzas estratégicas entre productores y consumidores de petróleo, pero también genera rivalidades y conflictos entre las potencias consumidoras que se disputan el suministro estable y seguro del recurso. El control de los yacimientos de petróleo y gas es la verdadera causa de los conflictos de las grandes potencias con los países petroleros, pero suele ser encubierta bajo una narrativa que presenta otras motivaciones relacionadas con la defensa de la democracia, los derechos humanos, la lucha contra el terrorismo o contra el narcotráfico. En torno a estas causas tan sensibles para la opinión pública mundial se construye un relato que justifica la injerencia, ataques letales o intervención militar para forzar un cambio de régimen en los países petroleros.

Cada vez que estalla una guerra reaparece la preocupación de que el precio del petróleo rompa la barrera de 100 $/b, con su impacto inflacionario y recesivo en la economía global. La guerra de Rusia contra Ucrania y la inestabilidad en el Medio Oriente crean un ambiente de incertidumbre que influye en el comportamiento de los precios del petróleo, los combustibles y la energía. La dependencia y vulnerabilidad de EEUU en relación con lo que pase en los países productores de petróleo lo ha obligado a diversificar las fuentes de energía y a explotar nuevos tipos de petróleo. Gracias al fracking, la producción de petróleo en EEUU alcanzó un récord histórico de 13,64 MMBPD, pero a este ritmo sus reservas alcanzarán apenas para una década.

La Administración Trump se propone elevar el nivel de la Reserva Estratégica de Petróleo a 700 MMB y para lograrlo necesita inyectar 300 MMB. Según el Departamento de Energía, las reservas subieron de 346 a 380 MMB cuando Chevron recibió una licencia para reactivar sus operaciones en Venezuela. Pero las alianzas del gobierno venezolano con rivales geopolíticos de EEUU preocupan a la Administración Trump y apuran su interés por recuperar el control de las reservas de petróleo más grandes del mundo. Esto explica las maniobras militares, los ataques letales y las operaciones encubiertas que Trump lleva a cabo para forzar un cambio de régimen en Venezuela y contar con un gobierno que le asegure a EEUU un suministro estable y seguro de petróleo y energía a largo plazo.

lunes, 29 de mayo de 2023

La soberanía petrolera en el debate electoral


Víctor Álvarez R. 

El Estado venezolano es el dueño de los yacimientos de petróleo, pero Pdvsa no cuenta con los recursos financieros, la tecnología y el capital humano que se requiere para extraerlos y rentabilizarlos.

Para la visión nacionalista y estatista, la soberanía nacional descansa en la propiedad estatal de los yacimientos y en  el control de las actividades de exploración, extracción, comercialización, refinación y conexas. Es una visión centralista y controladora de todas las operaciones de la industria. Pero con una Pdvsa en ruinas y un Estado sin suficientes ingresos, ese modelo es inviable.

En el modelo privatizador, el Estado no es accionista ni minoritario ni mayoritario, se limita a promover la inversión privada en la explotación de los yacimientos para recibir el impuesto sobre la renta (ISLR) y otros impuestos que pagan las corporaciones petroleras. El gran incentivo al inversionista es minimizar  el cobro de la regalía estatal por la explotación de un recurso natural no renovable.

Privatizar o no privatizar es un falso dilema. En ninguna de esas visiones extremas está la alternativa para reconstruir la industria petrolera. El conflicto entre propiedad estatal absoluta y privatización total desaprovecha un amplio abanico de alternativas en las que pueden coexistir compañías estatales, corporaciones transnacionales y empresas mixtas en las actividades estratégicas, medulares o conexas de la industria. El interés nacional debe explorar nuevas oportunidades en esta amplia gama de modelos de negocios e inversión que, lejos de ser excluyentes, son complementarios entre sí. 

Para generar más ingresos fiscales y en divisas, Venezuela necesita más inversión privada en la industria petrolera. La sociedad venezolana no se beneficia de empresas mixtas donde la mayoría accionaria del 51 % pertenece a un Estado que no tiene recursos para cubrir el aporte de capital que le corresponde. Ante estas restricciones presupuestarias tan severas, rentabilizar las riquezas del subsuelo exige una nueva forma de ejercer la soberanía nacional sobre las riquezas del país.

Si la soberanía reside en la propiedad estatal de los recursos del subsuelo, el Estado debe hacer uso de su facultad para negociar con los socios privados el aprovechamiento racional de estos recursos en función de generar un creciente bienestar a los venezolanos. El actual ciclo electoral puede ser de gran utilidad para comenzar a debatir sobre un nuevo acuerdo nacional en materia petrolera. Al margen de las altisonancias propias de la diatriba electoral, es necesario elevar el nivel del debate y evaluar con mesura y ponderación los pros y contras, las ventajas y desventajas del modelo de propiedad estatal versus el modelo de propiedad privada, así como las alternativas de negocio e inversión que surgen entre estos extremos. 

De cara al interés nacional, se impone analizar -sin tabúes ni prejuicios- la viabilidad y conveniencia de una reforma del marco legal y regulatorio que abra paso a un nuevo modelo de negocios en la industria petrolera. Esta reforma es necesaria para llegar a acuerdos con los inversionistas que si tienen los recursos financieros, tecnológicos y el talento humano que Venezuela necesita para rentabilizar unas cuantiosas reservas petroleras que, de lo contrario, se quedarán depositadas para siempre en el subsuelo y no aportarán los ingresos que urgen para mejorar las precarias condiciones de vida en la mayoría de los hogares venezolanos.

jueves, 29 de octubre de 2020

Ley Antibloqueo y el fantasma de la privatización rusa


 

Víctor Álvarez R. / Premio Nacional de Ciencias

La Ley Antibloqueo sigue generando mucha polémica debido a su falta de transparencia. En el artículo 34 “Se crea un régimen transitorio en materia de confidencialidad y reserva de información para proteger las decisiones tomadas por el Poder Público”. En el Artículo 35 “Se prohíbe el acceso a documentación que haya sido calificada como confidencial o reservada”. Y en el Artículo 36 “Se declaran secretos y reservados los procedimientos, actos y registros efectuados con ocasión de la implementación de las medidas establecidas en esta Ley  que supongan la desaplicación de normas de rango legal”

Toda esta opacidad genera dudas, sobre todo porque esta Ley busca modificar el marco legal vigente para autorizar una mayor participación del capital privado en las empresas mixtas que explotan el petróleo, gas, oro, diamantes, coltán y otros minerales estratégicos, así como en la gestión de  los servicios públicos de electricidad, agua, gas, telecomunicaciones, vialidad, puertos y aeropuertos.

viernes, 22 de mayo de 2020

Endurecimiento de sanciones activan privatización de Pdvsa


Víctor Álvarez R. 
Premio Nacional de Ciencias
La mala gestión de PDVSA y sus empresas filiales constituye la causa principal del colapso de la producción petrolera y del deterioro de la capacidad de refinación. Esto se ha visto agravado por el endurecimiento de las sanciones económicas aplicada por el gobierno de EEUU que complican el acceso a los mercados financieros y de bienes y servicios, incluyendo componentes para la refinación del petróleo en combustibles y lubricantes. El impacto de las sanciones económicas se exacerba ahora con el malestar social que ha generado el cierre de DirectTV en Venezuela debido a que las sanciones prohíben los canales Globovisión y PdvsaTV, pero el gobierno de Maduro se negó a sacarlos de la programación. 

Nuevo Modelo de Negocios en la Industria Petrolera


Víctor Álvarez R. 
Premio Nacional de Ciencias
Con la reforma de 2006 se forzó la conversión a empresas mixtas de los convenios operativos y asociaciones estratégicas y se impuso la mayoría accionaria de PDVSA. Eran los años de la arrogancia rentística en los que el Gobierno presumía de no necesitar la inversión privada para aumentar la producción de petróleo a cinco millones de barriles diarios. Pero ahora la situación es muy distinta. Ni Pdvsa ni el Estado tienen recursos para evitar que la producción siga declinando.
La canasta de petróleo venezolana se ha tornado cada vez más pesada y menos rentable. Dos tercios de la extracción actual son de crudos pesados y extra-pesados, pero el régimen fiscal no toma en cuenta las diferencias entre los yacimientos. Explotar el petróleo extrapesado de la FPO es más costoso que extraer el petróleo ligero del Zulia o Monagas. La regalía -que es la remuneración que recibe el Estado por su condición de propietario del petróleo, pero que el inversionista registra como un costo- en vez de ser un porcentaje fijo para todos los yacimientos y tipos de crudos, se debería ajustar según las condiciones concretas de cada uno.
Para que el petróleo no se quede en el subsuelo, esta cruda realidad financiera impone un nuevo acuerdo nacional que supere la visión del monopolio estatal y abra la industria petrolera a la inversión privada nacional y extranjera. Solo así será posible rentabilizar un recurso natural para que aporte las divisas que un incipiente sector exportador privado no podrá generar. Esto implica un nuevo modelo de negocios basado en incentivos fiscales, aumento de la inversión privada en las empresas mixtas y la apertura al capital privado en las actividades conexas.