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jueves, 18 de septiembre de 2025

Terminó el ciclo electoral: la economía pasa al mando

 

Víctor Álvarez R. / Premio Nacional de Ciencias

Terminó el largo maratón electoral de 2025 en el que se eligieron 285 diputados a la AN, 24 gobernadores, 270 legisladores regionales, 335 alcaldes y 2.471 concejales municipales. En total, se eligieron más de 3.300 cargos públicos y no habrá más elecciones hasta 2029, cuando se renueven los gobernadores y alcaldes. Las elecciones parlamentarias y presidenciales están programadas constitucionalmente para 2030. Gracias a la abstención y división de la oposición, el gobierno consolidó su hegemonía y control territorial.

El debate político-electoral entrará en una pausa de cuatro años. En adelante, la prioridad es la economía y la variable subordinada será la política. El debate económico pasará al mando y habrá que estar atentos a las reformas económicas que aplicará el gobierno para amortiguar el impacto de las sanciones. Con ese fin, profundizará su política de apertura a la inversión extranjera, desregulación y liberalización de la actividad económica. El dejar hacer se impondrá como principio rector de la política económica en los próximos cinco años. El cambio económico sin cambio político seguirá en marcha y quienes se queden estancados en la diatriba política perderán las nuevas oportunidades de negocios e inversión que surgirán en Venezuela.

La agenda económica es amplia y compleja. Entre las prioridades está restaurar los equilibrios macroeconómicos y levantar las trabas que alejan a la inversión privada, en función de lograr una reactivación estable y duradera de la economía nacional. Las distorsiones cambiarias y de precios, la voracidad fiscal, el exceso de regulaciones, la falta de garantías procesales y la violación a los derechos de propiedad conforman un ambiente hostil que aleja la inversión empresarial. Corregir el déficit fiscal, erradicar la emisión de dinero sin respaldo, estabilizar el tipo de cambio, conjurar las presiones inflacionarias, aumentar el crédito bancario y aliviar la presión tributaria son objetivos a corto plazo de una política económica que ofrezca un ambiente propicio a la inversión productiva.

La experiencia reciente enseña que no corregir oportunamente los errores de política económica recrudecen la inflación y escasez. Las medidas de ajuste económico pendientes se aplicarán a lo largo de estos cuatro años. Por lo tanto, es necesario estimular el debate económico nacional para que las medidas sean las correctas, aplicadas en un orden lógico y a la velocidad adecuada.

La normalización de la economía: ¿Espejismo o realidad?

jueves, 28 de julio de 2022

¿Qué se espera de la Economía venezolana en el segundo semestre de 2022?


Víctor Álvarez R

Desde 2014 hasta 2021, el PIB venezolano se redujo en 80 %. La normalización post-Covid, la reactivación de la capacidad ociosa del aparato productivo nacional y el aumento de los precios del petróleo a raíz de la guerra de Rusia contra Ucrania apuntalan la reactivación de sectores productivos que estaban trabajando a solo 20 % de su capacidad. Conindustria estima que el sector manufacturero crecerá 10 % en 2022, y argumenta que puede ser mayor si se extienden a todas las zonas industriales del país los beneficios recientemente aprobados en las Zonas Económicas Especiales.

La AN aprobó modificaciones a la Ley de ZEE para incentivar inversiones privadas en los sectores de petróleo, gas, energía, petroquímica, minería y turismo. El gobierno abandona el modelo nacionalista, estatista y expropiador, y se abre a la inversión extranjera a la cual ofrece exoneraciones de impuestos y bajos salarios para que vengan a explotar los recursos naturales que el país tiene.

La apertura del mercado interno a importaciones sin arancel, el abandono de los controles de cambio y precios, la desregulación y liberalización de la economía, la privatización de la gestión y propiedad de empresas públicas mal administradas que pueden ser rentables, la promoción de exportaciones no petroleras, la apertura a la inversión extranjera, y la contratación de operadores privados para levantar la extracción de petróleo, son pasos hacia una mayor apertura y liberalización económica que marcan un giro radical en la política económica venezolana. Estos factores, aunados al repunte en los precios del petróleo, se conjugan para apuntalar la reactivación económica de Venezuela.

Según el Observatorio Venezolano de Finanzas, durante el IS2022, la actividad económica en Venezuela aumentó 12,3%. Para el segundo semestre, diferentes fondos de inversión, organismos internacionales y consultoras nacionales coinciden en que la economía venezolana continuará recuperándose.

Para 2022, el banco Credit Suisse estima una recuperación de 20 %; la CEPAL ubica a Venezuela entre los países de mayor crecimiento en Latinoamérica, con un pronóstico de 5 %; mientras que el FMI estima que el PIB venezolano crecerá 1,5%.

En Venezuela, la inflación seguirá siendo alta, pero menor que la de los últimos cuatro años. En junio se presentó un repunte del índice de precios por encima de un dígito, al registrar 14,5 %. La inflación acumulada en el IS2022 fue de 53,8% para una inflación anualizada entre junio de 2021 y 2022 de 170%, bastante menor que el 686,4 % de la inflación oficial calculada por el BCV para el 2021.

Independientemente de lo que pase con las sanciones, todos estos organismos internacionales coinciden en que 2022 será un año de recuperación para la economía venezolana. Conociendo lo conservadoras que son las estimaciones de la CEPAL y el FMI, este desempeño pudiera ser mejor si Venezuela recupera el mercado estadounidense y logra vender el petróleo sin descuentos y sin pagar sobreprecios a las navieras que lo transportan. Así, el país recibiría un aumento significativo de divisas que podría destinar a atender la emergencia humanitaria y repotenciar servicios públicos de electricidad, agua, gas, telecomunicaciones e infraestructura hospitalaria, educativa y vial.

Para garantizar que los ingresos adicionales derivados de la flexibilización de las sanciones sean destinados a estos fines y administrados con transparencia, es necesario crear un Fondo Humanitario Nacional, bajo supervisión internacional.


Vea el análisis completo en el nuevo video de #PedagogíaEconómica 

Mira el vídeo aquí


miércoles, 11 de mayo de 2022

Conversaciones Estelares con líderes empresariales: Francisco Martínez

 
Víctor Álvarez R. 

 

En esta tercera entrega de la serie Diez Conversaciones Estelares con Diez Líderes Empresariales hemos invitado a Francisco Martínez, ex Presidente de Fedecámaras.

Analizamos los efectos colaterales de las sanciones económicas en la empresa privada venezolana, clientes y proveedores, redes de suministro y en la inserción de Venezuela en las cadenas de valor internacional.

• Sanciones económicas han tenido un severo impacto en empresas públicas y privadas. 

• Sus efectos han sido devastadores para un gran número de empresas porque ha conllevado al cierre y pérdida de puestos de trabajo. 

• Lo que comenzó como una herramienta de presión contra ciertos funcionarios, derivó en sanciones financieras y comerciales que ha asfixiado a la economía venezolana.

Vea la conversación completa con Francisco Martínez (@fmartinez3112)
en el nuevo video de #PedagogíaEconómica Mira el vídeo aquí




miércoles, 13 de abril de 2022

¿Es posible desdolarizar la Economía venezolana?



Víctor Álvarez R. 


La dolarización en Venezuela fue la válvula de escape cuando la voraz hiperinflación derretía la moneda nacional como cubitos de hielo y nadie quería que le pagaran en bolívares. El signo monetario del país dejó de cumplir sus funciones para medir los precios, servir como medio de pago y por eso el dólar lo sustituyó cada vez. Después de cuatro años, el país finalmente salió de la hiperinflación y ahora el gobierno se plantea desdolarizar la economía. ¿Es esto posible?

Hay fenómenos económicos que son originados por una causa muy concreta. Sin embargo, cuando ésta desaparece, el fenómeno persiste. La dolarización es uno de ellos. Salimos de la hiperinflación pero la dolarización continua. ¿A qué se debe la dolarización inercial?

En primer lugar, la cobertura de la dolarización es muy grande. Según diversos estudios, en las principales ciudades del país más de 65 % de las operaciones de compra-venta se hacen en dólares. Y mientras más personas utilicen la divisa extranjera habrá más resistencia para volver al bolívar. Otra dificultad para desdolarizar es que los bolívares son escasos y por más que los consumidores deseen pagar en moneda nacional, no tienen cómo. Los bolívares que cada quien tiene en su cuenta apenas alcanzan para completar el pago de la factura.

La política monetaria restrictiva dejó sin bolívares a la banca para otorgar préstamos a la producción y el consumo y forzó aún más el uso del dólar. El gobierno autorizó a las empresas a emitir papeles comerciales en dólares e indujo al sistema bancario a crear productos destinados a la custodia y uso del creciente circulante en dólares que no podía seguir siendo guardado en cajas fuertes o gavetas.

Cuando la dolarización se ha extendido tanto, resulta más complicado y caro usar la moneda nacional, a menos que se encarezca el uso del dólar, tal como el gobierno pretende hacer con el IGTF que pecha con 3% los pagos en dólares. Si una persona hace una compra de 100 dólares y paga en divisas tendría que pagar 3 % de IGTF, aparte del 16 % de IVA. La lógica del gobierno es que quien use divisas pagará más. Por lo tanto, le convendrá ir al banco y cambiar los dólares en bolívares. Si el objetivo del gobierno es hacer retroceder la dolarización, con este impuesto a los pagos en divisas puede que incentive el uso del bolívar, pero también incentivará la informalidad de los pagos en divisas en transacciones en las que no se pedirá la factura para no pagar el impuesto.

Una vez que la dolarización ha alcanzado cierto nivel de cobertura y penetración es difícil echarla para atrás. Y no es castigando el uso de divisas o criptoactivos como se logrará reconstruir la confianza en la moneda nacional. Si no se fortalece el bolívar, los hogares, empresas e instituciones seguirán refugiándose en el dólar. Para recuperar la confianza en la moneda nacional y desdolarizar la economía hay que abatir la inflación, y esto solo se logra reactivando la producción, corrigiendo el déficit fiscal y erradicando su financiamiento con emisiones de dinero sin respaldo.

La moneda nacional necesita tener respaldo en las reservas internacionales, pero también en una economía pujante y cada vez más fuerte. La dolarización se puede revertir si se pone en marcha un plan integral de reformas económicas bien pensado, con las medidas correctas, aplicadas en un orden lógico y a la velocidad adecuada. Y esto no se logra de la noche a la mañana, llevará su tiempo y requerirá poner la economía al mando, por encima de los cálculos políticos y electorales.

Vea el análisis completo en el nuevo video de #PedagogíaEconómica https://youtu.be/trgaH3k3MTk

viernes, 18 de marzo de 2022

Sanciones económicas hacen surgir una economía negra


Víctor Álvarez R. 

Para evadir las sanciones económicas, el gobierno recurre a triangulaciones secretas con aliados a los cuales concede grandes descuentos para que se arriesguen a colocar en los mercados internacionales la producción de Pdvsa.

También les acepta elevados sobreprecios para que sean intermediarios en la compra de los alimentos, medicinas y electrodomésticos que el gobierno distribuye en la población.

Suelen ser empresas de países también sancionados que saben cómo burlar las prohibiciones y han transformado los vacíos dejados por otros proveedores en oportunidades de negocios de alto rendimiento.

Para evadir las sanciones, el gobierno permite el surgimiento de una economía negra, amparada por la Ley Antibloqueo, que además medra de la exoneración de aranceles, la desregulación y liberalización, de la privatización encubierta y de la apertura a la inversión extranjera procedente de países aliados.

Un nuevo mapa económico con nuevos actores se está conformando en Venezuela.

Vea como evalúan esta problemática importantes líderes empresariales y dirigentes gremiales en el nuevo video de #PedagogíaEconómica https://youtu.be/0dTUAX6FSQ0

jueves, 27 de enero de 2022

Perspectivas económicas 2022

 

Víctor Álvarez R. 

Balance 2021: primer año sin contracción ni hiperinflación

Entre 2014-2021, el tamaño de la economía venezolana se redujo 80 %. Es como si una persona que pesaba 100 kilos la vemos 7 años después y apenas pesa 20 kilos. Eso fue lo que pasó con el PIB venezolano, quedó en el hueso al perder su masa muscular de inversionistas que se fueron, empresas que quebraron, obras interrumpidas, deterioro de la infraestructura y colapso de los servicios públicos.

Finalmente, en 2021 se detuvo esta prolongada contracción y también concluyó la espiral hiperinflacionaria que comenzó en noviembre de 2017. Por primera vez desde 2013, los indicadores económicos registran un resultado positivo. El PIB del sector privado -que representa el 60 % de la economía- creció 3 %, mientras que el Sector Público -el 40 % restante- se redujo 5 %. Datos del Observatorio Venezolano de Finanzas registran un avance de 9,2 % en el tercer trimestre de 2021.

Cambio de políticas

La apertura del mercado interno a toda clase de importaciones sin arancel, el levantamiento y abandono de los controles de cambio y de precios, la desregulación y liberalización de la economía, la dolarización transaccional, la privatización de la gestión de empresas públicas, la promoción de exportaciones, la apertura a la inversión extranjera, la recuperación de la extracción de petróleo y el repunte en los precios de los crudos, son los factores que explican la recuperación económica. Este abandono del modelo nacionalista, estatista y controlador ha sido forzado por el colapso de la renta petrolera, el endurecimiento de las sanciones y el impacto económico del Covid.

domingo, 13 de junio de 2021

¿Cuáles son los cambios en la política económica venezolana?


 

Víctor Álvarez R. 

El efecto combinado del colapso de la renta petrolera, el endurecimiento de las sanciones y el impacto económico de la pandemia ha obligado al gobierno a activar válvulas de escape para aliviar la presión económica y social.

Un gobierno sin capacidad financiera para sostener el modelo nacionalista y estatista ha puesto en marcha un proceso de apertura comercial, desregulación, liberalización, privatización, dolarización y apertura a la inversión extranjera. Son las nuevas tendencias en la economía venezolana que pudieran consolidarse y llegar a ser irreversibles.

Estas reformas económicas crean un ambiente propicio para el emprendimiento y la iniciativa privada.  Y quien no perciba estos cambios debido al ruido de la diatriba política, se quedará al margen de las nuevas oportunidades de negocio e inversión que empiezan a aparecer en Venezuela.

De hecho, en este abandono del modelo económico nacionalista y estatista ha jugado un papel muy importante la presión de los inversionistas privados que están dispuestos a correr los riesgos de hacer negocios en un país sancionado, pero en un contexto de apertura comercial y liberalización económica.

El gobierno se ha dejado de dogmatismos y para sobrevivir al colapso de la renta petrolera, las sanciones económicas y los estragos del Covid-19 abandona el modelo nacionalista y estatista y se abre a la inversión privada nacional y extranjera. Veamos los cambios más importantes.

Apertura comercial

Para compensar la escasez derivada de la reducción en un 80 % del tamaño del PIB, el gobierno ha abierto el mercado interno a toda clase de importaciones que compiten ventajosamente con la producción nacional. Ha exonerado una amplia gama de códigos arancelarios del pago de impuestos de importación que, en condiciones de apreciación del tipo de cambio, hace mucho más lucrativo importar que producir.

La dolarización

La dolarización transaccional ha sido forzada por la hiperinflación que disolvió el poder de compra de los billetes y obligó a sustituirlos por la divisa estadounidense. El billete de más alta denominación es de Bs. 1.000.000 y no alcanza para comprar un dólar. Para no trancar el mercado interno por falta de medios de pago, el Ejecutivo ha permitido el uso de divisas en las transacciones locales, práctica que antes era perseguida y penalizada. La dolarización transaccional presiona la dolarización de los servicios financieros para que este creciente circulante en divisas se pueda canalizar hacia el financiamiento de la producción y el consumo.

Privatización

Las sanciones económicas recaen sobre las empresas del sector público. Corporaciones trasnacionales con intereses en territorio estadounidense no pueden hacer negocios con empresas del gobierno. Debido a los bajos salarios, el sector público no cuenta con la capacidad técnica ni logística para mantener operativas las empresas manufactureras en su poder, ni asegurar los servicios de agua potable, gas doméstico, electricidad, telecomunicaciones y vialidad. Para evitar el colapso en estos sectores el gobierno se plantea privatizar la gestión de estos al amparo de la Ley Antibloqueo que permite este tipo de acuerdos en el más absoluto secretismo.

Inversión extranjera

El gobierno ni Pdvsa tienen recursos financieros para levantar la producción de petróleo y gas. Tampoco puede reactivar las refinerías. Necesita de la inversión privada nacional y extranjera para reactivar estos sectores cuya buena marcha es imprescindible para el buen funcionamiento del resto de la economía.

Mientras el ingreso petrolero se mantenga bajo y las sanciones no se levanten, los procesos de apertura y liberalización económica se profundizarán. Solo una recuperación de la extracción de petróleo en torno a los 3 millones de barriles diarios y precios por encima de 80 $/b le devolverían al gobierno su capacidad para controlar y estatizar la economía, y ese escenario en el corto y mediano plazo está totalmente descartado.

Es la cruda realidad es la que ha forzado al gobierno a ser pragmático y a abandonar ideologías y dogmas. Aflojar los controles es la clave para su sobrevivencia. Así lo ha entendido el régimen cuyo pragmatismo apunta a preservar su modelo político de dominación hegemónica. Si no respira la economía, el poder político se asfixia.

Las Zonas Económicas Especiales (ZEE)

Son regiones geográficas en las que rige un marco legal diferente al vigente en el resto del país. Las nuevas inversiones que allí se realicen son liberadas de impuestos, controles económicos y regulaciones laborales y ambientales a través de la implantación de un régimen socioeconómico especial que asegura -por un período no menor de diez años-, la devolución automática, total o parcial del impuesto de importación, del impuesto sobre la renta (ISLR) y del impuesto al valor agregado (IVA); así como la exención de los regímenes aduaneros aplicables a la importación y exportación de materias primas, insumos y bienes de capital destinados a crear una oferta exportable que genere las divisas que ya no aporta el petróleo.

En las ZEE se limita la organización de sindicatos para exigir mejores salarios y condiciones laborales; y las medidas de protección ambiental para el tratamiento de emanaciones gaseosas, efluentes líquidos y desechos sólidos también se pueden flexibilizar y desaplicar.

En un país en el que el tamaño de la economía se ha reducido 80 % y el salario mínimo es de apenas 2,5 dólares mensual, el gobierno nacionalista y estatista se abre a la inversión extranjera y le ofrece exoneraciones de impuestos y bajos salarios para que vengan a explotar los recursos naturales que el país tiene.

Escuche el podcast de Pedagogía Económica: ¿Hacia dónde va la economía venezolana? https://anchor.fm/Pedagog%C3%ADaEcon%C3%B3micaConV%C3%ADct/episodes/Hacia-dnde-va-la-economa-venezolana-e10olj9