Mostrando entradas con la etiqueta #AbstenciónElectoral #AbstenciónEnVenezuela. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta #AbstenciónElectoral #AbstenciónEnVenezuela. Mostrar todas las entradas

jueves, 31 de julio de 2025

¿Quiénes son los responsables de que el país descontento se haya quedado sin representación institucional en la AN, gobernaciones y alcaldías?

 

Víctor Álvarez R. / Pedagogía Electoral

María Corina Machado (MCM) calificó las elecciones de diputados, gobernadores y alcaldes como una derrota para Nicolás Maduro: “90% de los venezolanos desobedecimos a este régimen”. El resultado de esa desobediencia fue que los candidatos oficialistas se llevaron 256 de los 285 diputados a la Asamblea Nacional, 23 de las 24 gobernaciones y 285 de los 335 alcaldes.

¿Quiénes son los responsables de esta catástrofe electoral de la oposición que impidió al país descontento quedar mejor representado en la Asamblea Nacional, gobernaciones, alcaldías y otros espacios de resistencia y lucha institucional? 

La responsabilidad del gobierno

En las presidenciales del 28 de julio de 2024, el CNE dio como ganador al candidato oficialista, un sorprendente e inesperado resultado contrario a las encuestas preelectorales, a las mediciones a boca de urna, y a las actas en manos de los testigos. La Sala Electoral del TSJ convalidó este resultado y en su decisión “exhorta al CNE a publicar los resultados definitivos (…) según lo previsto en la Ley de Procesos Electorales”. A un año de haberse celebrado las elecciones presidenciales, aún no se han publicado las actas desagregadas por mesas y centros electorales que validen aquel resultado.

Cuando esto se repite con frecuencia, el elector percibe que su voto no tendrá ningún efecto y decide no votar más. El cuestionado resultado de las presidenciales revivió las consignas: “en Venezuela se vota, pero no se elige”, “participar en las elecciones es convalidar la farsa electoral del régimen”, “no voy a votar porque no quiero que me vuelvan a robar el voto”.

Esto es lo que la psicología llama la desesperanza aprendida, un concepto que analiza un estado mental en el que la persona -expuesta a estimulaciones aversivas que no puede controlar-, “aprende” a comportarse pasivamente, al ver que es inútil su acción para cambiar un resultado no deseado, incluso cuando surgen condiciones que ofrecen la oportunidad de lograr un cambio.

Por lo tanto, en la enorme abstención que amplificó la catástrofe electoral de la oposición tiene mucho peso e influencia la desesperanza aprendida implantada por el gobierno a través de una gama de estimulaciones aversivas, tales como:

·     La designación de una autoridad electoral y un tribunal supremo parcializados;

·    La permanente persecución, encarcelamiento y exilio forzoso de líderes políticos, dirigentes sindicales, defensores de derechos humanos y periodistas;

·    El abuso de las inhabilitaciones políticas para sacar de la contienda a candidatos ganadores de la oposición;

·  La ilegalización de partidos políticos y el despojo de sus nombres y símbolos para entregárselos a disidentes que le hacen el juego al gobierno;

·      Las descalificaciones entre dirigentes de la oposición y candidatos que no representan el sentir nacional y tienen un discurso divorciado de las necesidades y demandas concretas de los electores;

·         La negación a publicar los resultados desagregados por mesas y centros electorales para verificar la totalización anunciada. 

En el deterioro de las condiciones electorales se materializan las estimulaciones aversivas premeditadamente concebidas y ejecutadas por el régimen para implantar la desesperanza aprendida como un mecanismo de dominación que influye en la conducta electoral del votante opositor y provoca la abstención que convierte en mayoría a la minoría oficialista. Sin garantías y condiciones electorales se crea un ambiente de desconfianza en la institución del voto, toda vez que el elector se convence de que no puede hacer nada para mejorar las condiciones de competencia electoral y lograr un resultado diferente. Esto reduce la motivación, agrava la apatía electoral y aumenta la abstención.

Dado el enorme rechazo a los candidatos oficialistas, en las Parlamentarias y Regionales del 25-M y en las Municipales del 27-J, la oposición pudo haber logrado un mejor desempeño, pero en la conducta electoral se reflejó la desesperanza aprendida implantada por el gobierno como un mecanismo de dominación. El elector se sintió indefenso ante un CNE y TSJ que percibe funcionales al gobierno y se abstuvo de votar porque aprendió que su voto no tendrá ningún efecto en un resultado que considera predeterminado. Esta certeza implanta una sensación de desesperanza, frustración e impotencia que refuerza la creencia de que no vale la pena votar porque no se respetarán los resultados, generando así una elevada abstención que convierte en mayoría a la minoría oficialista que termina ganando la mayoría de los cargos en disputa.

La responsabilidad de la oposición abstencionista

Con sobradas razones, MCM cuestiona que en las Presidenciales de 2024 el CNE anunció un sorpresivo e inesperado resultado contrario a las encuestas preelectorales, a las consultas a boca de urna y a las actas en manos de los testigos que daban como ganador a su sustituto, Edmundo González Urrutia. Pero en vez de llamar a votar en las siguientes elecciones para contarse otra vez y demostrar con quién está la soberanía nacional ejercida a través del voto, llamó a la abstención y se dedicó a difundir una narrativa desmovilizadora, afirmando que Venezuela ya se había pronunciado en las Presidenciales del 28-J, y lanzó la línea de no participar en ninguna otra elección hasta tanto se publiquen las actas que demuestren el resultado de las presidenciales del año pasado. Con el enorme rechazo a los candidatos oficialistas, lo más fácil era ganar. ¿Por qué MCM no llamó a votar?

Si MCM y su partido Vente Venezuela hubiesen podido postular candidatos en el ciclo de elecciones parlamentarias, regionales y municipales que acaba de concluir, seguramente habrían participado y llamado a votar masivamente para capitalizar electoralmente su momentum y arrasar con la mayoría de los 3.300 cargos públicos que estuvieron en disputa. Incluso -con su partido ilegalizado y sus candidatos inhabilitados, presos y en el exilio-, MCM pudo haber aprovechado su liderazgo para promover candidaturas únicas y unitarias entre los diferentes bloques de la oposición, aunque no fueran militantes de su partido. Pero se necesitaba demasiada grandeza y desprendimiento para subordinar su proyecto partidista particular y sus ambiciones personales, al interés nacional de construir una sólida posición de poder en el parlamento, las gobernaciones y alcaldías que fuese reconocida por el gobierno, la FANB y la comunidad internacional.

MCM se propuso evitar a toda costa la consolidación de una fuerza política no controlada por ella y que pudiera desplazarla en la disputa interna por el liderazgo de la oposición. Para conjurar esa amenaza, necesitaba hacer desaparecer del ecosistema político a la oposición participacionista, y por eso la desacreditó acusándola de falsaria, traidora y colaboracionista del régimen. Sus llamados a la abstención agravaron el desgano y la apatía electoral que se reflejó en la desmovilización del país descontento. Y así, los partidos habilitados que sí pudieron inscribir candidatos, no lograron capitalizar electoralmente el rechazo a los candidatos oficialistas para lograr un mejor desempeño.

Los partidos que conforman la PUD y obedecieron el llamado a no participar se quedaron sin diputados, gobernadores, legisladores regionales, alcaldes ni concejales. No representan nada en el ecosistema político nacional, prácticamente dejaron de existir y seguramente perderán su registro en el CNE como organizaciones políticas activas. Lo que pudo haber sido una aplastante victoria se convirtió en una lapidaria derrota que dejará fuera del radar a esa constelación de micro partidos sin representación en los espacios de poder institucional.

La responsabilidad de la oposición participacionista

Otro factor que explica la catástrofe electoral de la oposición es su propia división. La oposición participacionista se presentó partida en cuatro bloques y dispersó el voto del país descontento. Al no competir con candidaturas unitarias y únicas, no se pudo sumar la mayoría de votos para ganarle a la minoría oficialista. Una vez más se impusieron los proyectos políticos particulares y las ambiciones personales, por encima del interés nacional.

Las organizaciones políticas están muy desprestigiadas y no dan señales de reinventarse para desarrollar nuevas formas de conexión con la sociedad. En vez de generar propuestas concretas y viables para resolver la problemática que afecta a las comunidades, el debate político-electoral estuvo signado de insultos y ataques personales. Los partidos viven sumergidos en sus crisis internas y pugnas con otros partidos donde el desprecio, la descalificación y el insulto signan la campaña electoral. Es la política del escándalo que agrava el desgano y la apatía electoral.

El elector no se siente motivado por la pobreza de un discurso electoral que se limita a describir una problemática que ya conoce muy bien porque la sufre y padece día a día. El elector quiere escuchar propuestas concretas para solucionar los problemas concretos que afectan su cotidianidad. Para romper la inercia abstencionista, había que motivar al elector con propuestas claras para mejorar la calidad de vida en el municipio donde habita, y eso no se hizo. Se compitió sin programa, sin propuestas, sin una oferta electoral convincente y movilizadora.

En Venezuela las organizaciones políticas son cascarones vacíos que han perdido vigencia como medio de organización y participación ciudadana. Los partidos de la oposición exigen democracia y alternancia en el poder, pero no celebran elecciones internas para renovar sus directivas, los viejos dirigentes se aferran al mando y le cierran el paso al nuevo liderazgo, dando origen a pugnas internas que ha servido de pretexto para judicializarlos, intervenirlos y entregarles su conducción y símbolos a disidentes que tampoco cuentan con el apoyo y reconocimiento de las bases del partido.

La abstención no es un acto de desobediencia civil ni una estrategia para construir una posición de fuerza electoral y poder político

A la luz del catastrófico resultado electoral que ha dejado no se puede celebrar la abstención como un acto de desobediencia civil. Con la abstención, MCM logró que desparecieran del ecosistema político las fuerzas opositoras que podían hacerle contrapeso a su ambición de imponer un liderazgo unipersonal, no subordinado a ninguna institucionalidad política de la oposición; pero lo logró al precio de entregar al oficialismo el control absoluto de la AN y de la mayoría de las gobernaciones y alcaldías.

Como dijo el poeta: “nada se ha perdido si se tiene el valor de proclamar que todo se ha perdido y hay que empezar de nuevo”. De cara al próximo ciclo electoral, quedan por delante cinco años de arduo e intenso trabajo para conectarse con el sentir del elector. Los partidos políticos están llamados a reinventarse para fortalecer su capacidad de análisis y comprensión de la realidad a transformar, tienen que ofrecer un programa de gobierno atractivo que estimule a votar, postular buenos candidatos -con liderazgo y capacidad de gestión-, y contar con una maquinaria electoral capaz de organizar y movilizar al electorado descontento.

Con el férreo control económico, militar, social y político que ha logrado el gobierno, no hay vía rápida para restaurar la democracia venezolana y recuperar la alternabilidad en el poder. Esto será posible cuando el país descontento y políticamente organizado acumule suficientes fuerzas para lograr la reinstitucionalización de los poderes públicos. Es una tarea de largo aliento, de recuperación gradual de los espacios de poder y decisión perdidos por la abstención y división de la oposición.

Serán cinco años de sostenido trabajo organizativo y quienes se propongan capitalizar el descontento nacional en el próximo ciclo electoral, tienen que ofrecer al votante una alternativa superior a la de su competidor. De lo contrario su aspiración política será vista como simple ambición personal y serán considerados como más de lo mismo, o más de lo peor. El país descontento necesita un nuevo liderazgo que- en vez de dividir- unifique a la Nación en un mensaje de reencuentro y reconciliación, y la guíe hacia una solución electoral y pacífica del largo y extenuante conflicto político venezolano.


¿Qué puede ganar o perder la oposición en las Municipales del 27-J?

 

Víctor Álvarez R. / Pedagogía Electoral

En las parlamentarias y regionales del 25-M, el 75% de los electores se abstuvo de votar y el resultado fue que los candidatos oficialistas ganaron 23 de las 24 gobernaciones y 256 de los 285 diputados a la AN. En las Municipales del 27-J se elegirán 335 alcaldes y 2.471 concejales y -con una elevada abstención- se repetirá el mismo resultado del 25-M. Si la oposición pierde los 111 alcaldes que ahora tiene, también perderá los 954 concejales, el país descontento se quedará sin representación política y -sin espacios de resistencia y lucha institucional- a la oposición le será muy difícil reconstruirse.

¿Tiene la oposición suficientes fortalezas para defender las 111 alcaldías y 954 concejales que aún tiene y lograr un mejor desempeño en las Municipales del 27 de julio de 2025?  

Entre las organizaciones habilitadas para participar figuran 36 nacionales, 10 regionales y 8 de los pueblos indígenas. Así, cada organización política tenía que postular:

Estamos en campaña electoral, disculpen los insultos

 

Víctor Álvarez R. / Pedagogía Electoral

En las Municipales del 27 de julio se elegirán 335 alcaldes y 2.471 concejales. Los partidos políticos tienen una razón de ser: conquistar el poder para servir al interés común. Se diferencian por su ideología, doctrina y estrategias. Su acción política es una combinación de razón y emoción, de inteligencia y pasión.

En las parlamentarias y regionales del 25 de mayo, el 75% de los electores se abstuvo de votar. El resultado fue que los candidatos oficialistas ganaron 23 de las 24 gobernaciones y 256 de los 285 diputados a la Asamblea Nacional. En las Municipales se elegirán 335 alcaldes y 2.471 concejales. 

Si en las Municipales del 27-J otra vez se registra una elevada abstención, se repetirá el mismo resultado de las Parlamentarias y Regionales del 25-M y esto tendrá un alto costo. Si la oposición pierde los 111 alcaldes que ahora tiene, también perderá los 954 concejales y el país descontento se quedará sin representación política en los espacios de resistencia y lucha institucional.

Cuando las organizaciones políticas no participan en las elecciones que se convocan, se desmovilizan y quedan desmanteladas, no acumulan fuerzas y, por el contrario, pierden espacios de representación y poder a través de los cuales se vinculan con las necesidades y demandas de los electores.

lunes, 7 de julio de 2025

Municipales del 27-J: ¿Cuáles son y dónde están los buenos candidatos?


Víctor Álvarez R. / Director de Pedagogía Electoral

Los partidos políticos exigen elecciones competitivas, pero una oposición dividida, sin buenos candidatos, sin un programa atractivo que motive a votar, y sin una maquinaria capaz de defender los votos en cada mesa electoral, es incompetente para capitalizar electoralmente la ventaja comparativa que le otorga el enorme rechazo al gobierno y salir victoriosa en unas elecciones competitivas.

¿Quiénes son los líderes del país descontento? ¿Acaso los abstencionistas que reciben apoyo internacional? ¿Acaso los que se postulan a las elecciones y se ganan el respaldo del electorado a pesar del ventajismo oficialista? ¿Acaso los que negocian y buscan acuerdos con el gobierno?

La oposición venezolana está dividida en varias tendencias antagónicas que parecen más interesadas en descalificarse entre ellas mismas que en hacer causa común para enfrentar al gobierno. Al utilizar el pretexto de la falta de condiciones electorales para no participar ni volverse a contar, le hacen el juego a la estrategia divisionista y abstencionista del régimen y así desperdician la oportunidad de ganar que ofrece el enorme rechazo a los candidatos oficialistas.

Los abstencionistas alegan que no pueden participar porque sus candidatos están inhabilitados, presos o en el exilio. Pero cuando les quitan la inhabilitación y pueden participar, entonces los consideran alacranes y traidores. La oposición abstencionista teme caer derrotada al presentarse dividida por no haber sido capaz  de subordinar al interés nacional sus intereses políticos particulares y ambiciones personales.

Tan así es, que el sector de la oposición que decidió participar en las elecciones parlamentarias y regionales del 25 de mayo se presentó dividido, con varios candidatos para cada cargo en disputa. Una vez más, la abstención y división de la oposición convirtieron en mayoría a la minoría oficialista, cuyos candidatos arrasaron con 23 de las 24 gobernaciones y 256 de los 285 diputados a la Asamblea Nacional. 

Priorizar la restitución de los derechos políticos por encima de los derechos sociales es un error que suelen cometer los partidos y dirigentes que no se conectan con el clamor nacional. Se enfocan en denunciar la persecución, encarcelamiento y exilio forzoso de sus líderes; denuncian el uso de la inhabilitación política para sacar de la contienda a sus candidatos; cuestionan la ilegalización de partidos y el despojo de siglas y símbolos para entregárselos a disidentes que le hacen el juego al gobierno; denuncian el ventajismo oficialista al utilizar los medios públicos a favor de sus candidatos; pero no se conectan con los problemas de la gente.

Si el descontento nacional no sale a votar, la oposición desaparecerá del ecosistema político venezolano


Víctor Álvarez R. / Director de Pedagogía Electoral

A un mes del arrase de los candidatos oficialistas en las elecciones parlamentarias y regionales del 25 de mayo, el CNE anunció elecciones de alcaldes y concejos municipales para el 27 de julio. En estos nuevos comicios se elegirán 335 alcaldes y 2.471 concejales; de estos, 982 son electos nominalmente en 596 circuitos interparroquiales, y 1.420 en 335 listas cerradas por representación proporcional.

Actualmente, de los 335 alcaldes, 111 son de la oposición, 58 de la MUD y 53 de otras tendencias opositoras. Entre los 2.471 concejales, 954 son de oposición, 479 son de la MUD y 475 de otros partidos de la oposición.

Estaba cantado que el oficialismo se apresuraría a convocar las elecciones municipales para terminar de rematar a una oposición que aún no se repone del trauma poselectoral que sufrió después del inesperado y sorprendente resultado anunciado por el CNE en las Presidenciales del 28 de julio de 2024, contrario a las encuestas, mediciones a boca de urna, y las actas en manos de los testigos de la oposición.

Una vez más, la convocatoria apresurada de las elecciones deja a la oposición desconcertada y sin capacidad de respuesta. El oficialismo no da tregua para que su dividido y extenuado rival reflexione y decida capitalizar el rechazo a la gestión de gobierno. La división y debilidad de oposición es aprovechada para una nueva arremetida que los deje fuera de juego.

¿Tiene la oposición suficientes fortalezas para defender las 111 alcaldías y 954 concejales que aún tiene y lograr un mejor desempeño en las Municipales del 27 de julio de 2025?   

No hay candidatos para tantos cargos

Entre las organizaciones habilitadas para participar figuran 36 nacionales, 10 regionales y 8 de los pueblos indígenas. Si compiten separadas, cada organización política debe postular:

Razones para votar en las elecciones municipales del 27 de julio

 

Víctor Álvarez R. / Director de Pedagogía Electoral

En las presidenciales del pasado 28 de julio de 2024, el poder electoral dio como ganador al candidato oficialista, un sorprendente e inesperado resultado contrario a las encuestas preelectorales, a las mediciones a boca de urna, y a las actas en manos de los testigos de la oposición. La Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia ratificó este resultado sin que antes se publicaran las actas desagregadas por mesas y centros electorales que comprobaran la veracidad de la totalización anunciada.

Cuando esto se repite una y otra vez, el elector percibe que su voto no tendrá ningún efecto en el resultado y decide que no volverá a votar. De hecho, se han vuelto a escuchar las consignas abstencionistas y desmovilizadoras que dicen: “en Venezuela se vota, pero no se elige”, “participar en las próximas elecciones es convalidar la farsa electoral del régimen”, “no voy a votar porque no quiero que me vuelvan a robar el voto”.

Esto es lo que la psicología llama la desesperanza aprendida, un concepto que analiza y describe un estado mental en el que una persona -expuesta a estimulaciones aversivas que no puede controlar-, aprende a comportarse pasivamente, al ver que es inútil su acción para cambiar un resultado no deseado.

Justamente, el deterioro de las condiciones electorales forma parte de las estimulaciones aversivas que el elector descontento no puede controlar y se revela como una eficaz estrategia del régimen para implantar la desesperanza aprendida en el mapa mental de los electores venezolanos. En esencia, se trata de un mecanismo de dominación para influir en la conducta electoral del votante opositor y una vez más provocar la abstención que convierta en mayoría a la minoría oficialista.

En el maratón electoral de 2025 se convocaron comicios para elegir 3.375 cargos públicos, a saber: 

jueves, 20 de febrero de 2025

Elecciones en Venezuela: argumentos a favor y en contra de abstenerse o participar


Víctor Álvarez R. 

Director del Proyecto Pedagogía Económica y Electoral

En el maratón electoral de 2025 se elegirán más de 3.300 cargos, a saber: 277 diputados a la Asamblea Nacional, 23 gobernadores, 270 legisladores regionales, 335 alcaldes y 2.471 concejales municipales. El cuestionado resultado de las Presidenciales del 28 de julio anunciado por el CNE y ratificado por el TSJ revive las consignas abstencionistas que plantean que “en Venezuela se vota, pero no se elige”, que “dictadura no cae con votos”, que “participar en las próximas elecciones es convalidar la farsa electoral del régimen”. Quienes llaman a la abstención argumentan que no pueden participar con sus partidos intervenidos y sus candidatos inhabilitados, presos o en el exilio.

A diferencia, quienes llaman a participar afirman que las elecciones de 2025 ofrecen una extraordinaria oportunidad para recuperar los contrapesos institucionales que le pongan freno a la deriva autoritaria del gobierno. Sostienen que -debido al férreo control político, económico, social, militar y territorial que ha logrado el régimen-, no hay vía rápida para restaurar la democracia venezolana. Por lo tanto, plantean la necesidad de reimpulsar un sostenido proceso de acumulación de fuerzas a través de la recuperación de los espacios de resistencia y lucha institucional. Restaurar la democracia venezolana será posible cuando el país descontento y políticamente organizado, acumule suficientes fuerzas para lograr la reinstitucionalización de los poderes públicos y obligar al gobierno a sentarse a negociar.  

Estaba cantado que el oficialismo convocaría de manera atropellada las elecciones parlamentarias y regionales para dejar fuera de juego a un sector de la oposición que se enfocó en reclamar los resultados desglosados de las Presidenciales del 28-J, pero no se preparó con tiempo para participar con candidaturas únicas y unitarias en unos nuevos comicios que, tomando en cuenta el enorme rechazo a los candidatos oficialistas, los puede ganar por paliza y demostrar una vez más con quien está la soberanía nacional ejercida a través del voto.

A continuación, analizaremos los argumentos que exponen tanto los abstencionistas como los participacionistas para que usted se forme sus propias conclusiones y tome su decisión de abstenerse o votar en las elecciones convocadas para 2025.

lunes, 26 de junio de 2023

¿Cuáles son los objetivos encubiertos del gobierno para forzar la renuncia de los rectores del CNE?



Víctor Álvarez R. / Premio Nacional de Ciencias

Con la maniobra de forzar la sustitución de los rectores del CNE antes de que cumplieran su período legal de siete años y generar así una crisis institucional en el poder electoral, el gobierno actúa con mucha astucia y malicia a fin de lograr al menos los siguientes objetivos:

  1. Abortar la restauración del prestigio institucional del CNE

La legitimidad de desempeño del poder electoral se venía gestando gradualmente gracias a un arbitraje institucional liderado por los rectores Roberto Picón y Enrique Márquez, identificados con la oposición, que opacaron al presidente del CNE, Pedro Calzadilla, y demás rectores principales y suplentes identificados con el gobierno.

El oficialismo tiene claro el enorme rechazo que sufre entre los electores y para conjurar la amenaza de ser barrido en las Presidenciales de 2024 necesita un árbitro electoral que luzca parcializado y subordinado a los intereses del gobierno. Con ese fin procederá a nombrar otros rectores espanta votos, deteriorar las condiciones electorales y crear dudas sobre la protección de la identidad de los electores y el resultado de las votaciones.

El objetivo del gobierno con esta maniobra es erosionar la confianza en la institución del voto, aumentar la apatía electoral y la abstención, a fin de convertir en mayoría su decadente caudal electoral.

  1. Dificultar la elección primaria de la Plataforma Unitaria

lunes, 8 de mayo de 2023

Venezuela: condiciones políticas vs condiciones electorales

 

Víctor Álvarez R. / @victoralvarezr

El desconocimiento de los derechos políticos facilita la prolongación de un poder hegemónico y antidemocrático. En Venezuela el 75 % de los electores quiere un cambio en el mando político. Sin embargo, la división y abstención del electorado descontento ha facilitado la continuidad de un régimen autoritario que deteriora las condiciones electorales para desestimular la participación ciudadana.


Las condiciones electorales deben ofrecer a todos los competidores las mismas oportunidades de ganar o perder, sin ventajismos de ningún tipo. Implica imparcialidad de los medios de comunicación públicos, no utilización de recursos del Estado a favor de una parcialidad política, regulación de las campañas electorales, fiscalización del origen de los gastos y observación internacional. Sin embargo, en Venezuela se despliega una permanente persecución, encarcelamiento y exilio forzoso de líderes de la oposición, se abusa de la inhabilitación política para sacar de la contienda a candidatos ganadores, se ilegalizan partidos políticos o se les despoja de los nombres y símbolos para entregárselos a disidentes que le hacen el juego al gobierno.

Ciertamente, las condiciones electorales son muy desventajosas, pero no anulan la enorme ventaja que otorgan las favorables condiciones políticas derivadas del 75 % de rechazo al gobierno. La fuerza electoral del chavismo viene cayendo y el malestar nacional continúa creciendo. El régimen no actúa con ingenuidad y para controlar el riesgo de ser barrido, hará todo lo que esté a su alcance para deteriorar las condiciones electorales, crear dudas sobre el proceso electoral, desvalorizar el voto, dividir a sus adversarios y promover la abstención para convertir en mayoría electoral su precaria base de apoyo político y social, lo cual es facilitado por una oposición que se hunde en un fuego cruzado de insultos y descalificaciones que desaniman al elector y provocan su abstención. Así es imposible capitalizar electoralmente el enorme rechazo al gobierno.