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jueves, 18 de septiembre de 2025

Reforma del Sistema Electoral Venezolano: ¿Cómo serán las próximas elecciones?

 

Víctor Álvarez R. / Director de Pedagogía Electoral

En el debate político nacional está planteada una reforma del sistema electoral. Las hipótesis y especulaciones no se han hecho esperar. Unos ven esta reforma como una oportunidad para mejorar las condiciones electorales, recuperar la confianza en la institución del voto, y preparase con tiempo para encarar en mejores condiciones el próximo ciclo electoral; otros lo ven como una amenaza al voto universal, directo y secreto, tal como hasta ahora lo hemos conocido.

Las elecciones presidenciales de 2024 generaron un efecto desmovilizador en el país descontento. El poder electoral anunció una totalización de votos que dio como ganador al candidato oficialista, un inesperado resultado contrario a las encuestas preelectorales, a las mediciones en boca de urna, y a las actas en manos de los testigos de la oposición. Cuando esto se repite una y otra vez, el elector se convence de que su voto no tendrá ningún efecto en el resultado, y esa frustración e impotencia se expresa en una creciente abstención que convierte en mayoría a la minoría oficialista en las siguientes elecciones.

La desesperanza aprendida es un concepto de la psicología que se refiere a un estado mental en el que una persona aprende a comportarse pasivamente al ver que es inútil su acción para cambiar un resultado que cree predeterminado. Esto genera frustración, impotencia y desmovilización. La desesperanza aprendida se revela como una estrategia de dominación implantada para influir en la conducta electoral y provocar la abstención que convierte en mayoría a la minoría oficialista. se manifiesta en consignas como: “en Venezuela se vota, pero no se elige”, “no quiero que me vuelvan a robar el voto”, “participar en las elecciones es convalidar la farsa electoral del régimen”.

Lecciones para el futuro

jueves, 31 de julio de 2025

Estamos en campaña electoral, disculpen los insultos

 

Víctor Álvarez R. / Pedagogía Electoral

En las Municipales del 27 de julio se elegirán 335 alcaldes y 2.471 concejales. Los partidos políticos tienen una razón de ser: conquistar el poder para servir al interés común. Se diferencian por su ideología, doctrina y estrategias. Su acción política es una combinación de razón y emoción, de inteligencia y pasión.

En las parlamentarias y regionales del 25 de mayo, el 75% de los electores se abstuvo de votar. El resultado fue que los candidatos oficialistas ganaron 23 de las 24 gobernaciones y 256 de los 285 diputados a la Asamblea Nacional. En las Municipales se elegirán 335 alcaldes y 2.471 concejales. 

Si en las Municipales del 27-J otra vez se registra una elevada abstención, se repetirá el mismo resultado de las Parlamentarias y Regionales del 25-M y esto tendrá un alto costo. Si la oposición pierde los 111 alcaldes que ahora tiene, también perderá los 954 concejales y el país descontento se quedará sin representación política en los espacios de resistencia y lucha institucional.

Cuando las organizaciones políticas no participan en las elecciones que se convocan, se desmovilizan y quedan desmanteladas, no acumulan fuerzas y, por el contrario, pierden espacios de representación y poder a través de los cuales se vinculan con las necesidades y demandas de los electores.

lunes, 14 de julio de 2025

Comenzó la campaña: ¡Basta de realidades, queremos promesas!

 


Víctor Álvarez R. / Pedagogía Electoral

Comenzó la campaña electoral relámpago para los comicios municipales del 27 de julio en los que se elegirán 335 alcaldes y 2.471 concejales. Los partidos políticos tienen una razón de ser: conquistar el poder para servir al interés común. Se diferencian por su ideología, doctrina y estrategias. Su acción política es una combinación de razón y emoción, de inteligencia y pasión.

Tal como ocurre en otros países, también en Venezuela los partidos políticos han perdido vigencia como medio de organización y participación ciudadana. La mayoría exige democracia y alternancia en el poder, pero no celebran elecciones internas para renovar sus directivas, los viejos dirigentes le cierran el paso al nuevo liderazgo, dando origen a pugnas internas que ha servido de pretexto para judicializarlos, intervenirlos y entregarles su conducción y símbolos a disidentes que tampoco cuentan con el apoyo y reconocimiento de las bases del partido.

Las organizaciones políticas están muy desprestigiadas y no dan señales de reinventarse para desarrollar nuevas formas de conexión con la sociedad. Al no generar propuestas para resolver la problemática concreta que azota a la gente, el debate político-electoral se llena de ataques y contra ataques personales. Los partidos viven sumergidos en sus crisis internas y pugnas con otros partidos donde el desprecio, la descalificación y el insulto parecieran ser los principios rectores de la acción política venezolana. Es la política del escándalo que exacerba las bajas pasiones y agravan el desgano y la apatía electoral.

El elector no se siente motivado por la pobreza y vacuidad de un discurso político-electoral que se limita a describir una problemática que ya conoce muy bien porque la sufre y padece día a día: quiere escuchar propuestas concretas para solucionar los problemas concretos que atormentan su cotidianidad. Quienes se limitan a criticar sin proponer demuestran desconocimiento e incomprensión de los problemas reales que afectan a la gente. Para conectarse con el sentir del elector, los partidos políticos están llamados a fortalecer su capacidad de análisis y comprensión de la realidad a transformar, ofrecer un programa de gobierno atractivo que estimule a votar, postular buenos candidatos -con liderazgo y capacidad de gestión-, y contar con una maquinaria electoral capaz de organizar y movilizar al electorado descontento.

jueves, 19 de junio de 2025

Elecciones parlamentarias y regionales: se abstuvo la oposición, ganó el gobierno


 Víctor Álvarez R. / Pedagogía Electoral

Las elecciones parlamentarias y de gobernadores del 25 de mayo estuvieron signadas por una alta abstención que facilitó el triunfo de los candidatos oficialistas: se llevaron 23 de las 24 gobernaciones, y 256 de los 285 diputados a la Asamblea Nacional. La oposición ganó una sola gobernación y tan solo 29 diputados, una pequeña fracción parlamentaria que el oficialismo no necesitará para sumar la mayoría calificada que necesita para designar los rectores del CNE, magistrados del TSJ, directores del BCV, y otros importantes cargos públicos como el Fiscal de la República y el Contralor de la Nación.

Porcentaje de participación no cuadra con REP

Según el Registro Electoral Permanente (REP) vigente, el número total de electores inscritos es de 21.485.669. En su primer boletín, con el 93,1% de las actas escrutadas y una sumatoria de 5.507.324 votos -equivalente al 42,63 % de participación-, el CNE adjudicó al oficialismo el triunfo en las elecciones parlamentarias, con el 82,68% de los votos:

ü  Gran Polo Patriótico - PSUV, 4.553.484 votos (82,68 %)

ü  Alianza Democrática, 344.422 votos (6,25 %)

ü  Alianza Un Nuevo Tiempo - Única, 285.501 votos (5,18 %)

ü  Fuerza Vecinal 141.566 votos (2,57 %)

ü  Otros (nulos): 182.351 votos (3,31%)

Pero si el REP vigente es de 21.485.669 electores, de los cuales votaron 5.507.324, esto equivale a 25,63% de participación y no a 42,63%, tal como lo anunció el CNE. De haber votado el 42,63% del REP se habrían totalizado 9.159.340 votos, pero resulta que solo votaron 5.507.324 electores. Por lo tanto, con base al REP vigente, la participación fue 25,63% y la abstención de 74.37%.

Se perdió el momentum

El 25M el país descontento tuvo la oportunidad de volverse a contar y ratificar el resultado del 28J. Pero en vez de salir masivamente a votar, las mesas electorales se quedaron solas y se perdió la oportunidad de dejar registrada en las máquinas de votación la voluntad de la soberanía nacional ejercida a través del voto.

Vente Venezuela, el partido de María Corina Machado (MCM), no pudo participar en las elecciones del 25M porque no tiene tarjeta. En vez de llegar a acuerdos para postular a sus dirigentes a través de otras tarjetas, decidió boicotear a quiénes si pudieron postular y competir, calificándolos como colaboracionistas, traidores y alacranes. Al liderazgo centralista de MCM solo le interesa la Presidencia de la República, lo demás no importa. Montados en la ola de la abstención inercial, no contribuyeron a ganar el mayor número de diputados y gobernaciones para construir una posición de fuerza que le haga contrapeso al gobierno. Hicieron todo lo contrario, en un video colgado en sus redes sociales, (MCM) dijo: “Hoy los venezolanos volvimos a derrotar a este régimen criminal (…) más del 85% de los venezolanos desobedecimos a este régimen”. El resultado de esa desobediencia fue que los candidatos oficialistas se llevaron 23 de las 24 gobernaciones, y 256 de los 285 diputados a la Asamblea Nacional.

viernes, 25 de abril de 2025

No hay que subestimar la incompetencia de la oposición: no habrá candidatos únicos y unitarios

Víctor Álvarez R. / Pedagogía Económica y Electoral

En las elecciones parlamentarias, regionales y municipales de 2025 se renovarán más 3.300 cargos de elección popular, a saber: 277 diputados a la Asamblea Nacional, 23 gobernadores, 270 legisladores regionales, 335 alcaldes y 2.470 concejales municipales. Concluyó el período de postulaciones y el país descontento con el gobierno y la oposición no podrá votar por candidaturas únicas ni unitarias. Un sector de la oposición decidió llamar a la abstención y el otro decidió participar, pero se presentó dividido, con al menos dos candidatos para cada cargo en disputa. Una vez más, la abstención y división de la oposición convertirán en mayoría a la minoría oficialista.  

La oposición abstencionista

Los partidos de la PUD no se midieron en las Parlamentarias de 2020 ni en las Megaelecciones de 2021, volvieron a participar en las Presidenciales del 28-J, pero ante el cuestionado resultado electoral anunciado por el CNE y ratificado por el TSJ-, llaman nuevamente a la abstención argumentando que “en Venezuela se vota, pero no se elige”, que “dictadura no cae con votos”, que “participar en las próximas elecciones es convalidar la farsa electoral del régimen”. Alegan que no pueden participar con sus partidos intervenidos y sus candidatos inhabilitados, presos o en el exilio.

Abstenerse de participar en las elecciones de 2025 significa desmontar la maquinaria electoral que se armó para las Presidenciales del 28-J. Esto es totalmente contraproducente para el llamado a votar en el referendo constitucional, toda vez que se desmantelaría la capacidad para organizar y movilizar al país crítico y descontento. La mayoría de los partidos carece de una estructura organizativa en todos y cada uno de los estados, municipios y parroquias del país, no cuentan con una militancia organizada, no tienen una maquinaria electoral con testigos que defiendan los votos frente a la poderosa maquinaria electoral oficialista que nuevamente correrá con ventaja al utilizar a su favor los recursos del Estado.

La oposición participacionista

jueves, 20 de febrero de 2025

El comunicado de la PUD: ¿condiciones o excusas?

 

Víctor Álvarez R. / @victoralvarezr

Los partidos de la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) han caracterizado al gobierno venezolano como un régimen autoritario y totalitario que controla todos los poderes públicos; como una dictadura que persigue, encarcela y tortura a sus dirigentes; como un régimen de Estado-Partido que interviene las organizaciones políticas de la oposición, les expropia sus tarjetas y símbolos e inhabilita a sus candidatos para que no puedan postularse a ninguna elección. Sin embargo, esperan de ese régimen autoritario, totalitario y dictatorial un comportamiento democrático. “No le pidas peras al horno”

Para participar en esas elecciones, la PUD publicó un comunicado en el que exige una serie de condiciones ex ante que -a la luz de la experiencia histórica internacional- suelen ser más bien las condiciones ex post que se conquistan gracias a la restauración democrática, tales como la liberación de los presos políticos, la legalización de los partidos y devolución de sus símbolos, la reinstitucionalización de los poderes públicos y la mejora de las condiciones electorales que permitan a todos competir en igualdad de condiciones, con observación internacional calificada.

La abstención inclina la balanza a favor del régimen, borra la presencia de la oposición en la AN y le facilita al oficialismo lograr una ventajosa correlación de gobernadores, alcaldes, diputados regionales y concejales municipales que no reflejan el malestar nacional. Así, el país descontento se queda sin representación en unas instituciones que terminan bajo el control de una minoría oficialista que se hace mayoría gracias a la abstención. Primero lo primero, la solución electoral y pacífica del conflicto venezolano pasa por construir una posición de poder que le haga contrapeso al gobierno y evite que siga arrollando y pasando la aplanadora. Restaurar la democracia venezolana será posible cuando el país descontento y políticamente organizado, acumule suficientes fuerzas para lograr la reinstitucionalización de los poderes públicos y obligar al gobierno a sentarse a negociar la transición.  “El orden de los tractores si altera el viaducto.”

¿Condiciones o excusas?

jueves, 25 de noviembre de 2021

La abstención le habló duro a las élites políticas

 


Víctor Álvarez R. / @victoralvarezr

Las elecciones regionales generan muy poco interés. Son los comicios que registran menor participación en comparación con las parlamentarias y presidenciales. Sin embargo, en las megaelecciones del 21-N votaron 2,5 millones más de electores que en las Parlamentarias de 2020. La abstención en los comicios regionales fue de 58% mientras que en las Presidenciales de Chile -que se supone convocan más y celebraron el mismo día que las Megaelecciones de Venezuela-, la abstención fue de 53%. ¿Entonces dónde hubo abstención? 

Lograr una participación de 42%, no muy lejos del 47% que votó en las Presidenciales de Chile, es una señal muy importante en un país que viene de escuchar insistentes llamados a la abstención. Han sido cinco años en los que los partidos más importantes de la oposición repitieron una y otra vez que “en Venezuela se vota pero no se elige”, que “dictadura no cae con votos”, que “participar en las megaelecciones es convalidar la farsa electoral del régimen”. Desacreditaron la institución del voto, al árbitro electoral y a la propia la ruta electoral. Por si fuera poco, se postularon muchos candidatos mediocres e impresentables que se dedicaron a atacarse y descalificarse entre ellos mismos, desestimulando al elector. Escuche en análisis completo aquí https://n9.cl/uyxh6

sábado, 11 de septiembre de 2021

Desconfianza sembrada en el voto perjudica a partidos que regresan a la ruta electoral

 

En esta nueva entrega de la serie “Diez conversaciones estelares con diez mujeres comprometidas con una solución electoral y pacífica del conflicto venezolano” hemos invitado a Mibelis Acevedo Vea la conversación completa aquí 

 https://youtu.be/zb0CkjJyMTE

Víctor Álvarez R. / @victoralvarezr

En las Megaelecciones del 21-N se elegirán 23 gobernadores, 335 alcaldes, 250 diputados regionales y más de 2.400 concejales. Para los candidatos de la oposición, las condiciones electorales son muy desventajosas, pero pueden ser compensadas si se aprovechan las favorables condiciones políticas derivadas del 80 % de rechazo al gobierno y sus candidatos. Pero la oposición abstencionista sembró en el mapa mental del país la idea de que “en Venezuela se vota pero no se elige”, que “dictadura no cae con votos”, que “participar en la farsa electoral es legitimar la dictadura”. El voto ha perdido valor como instrumento de cambio y esto es funcional y útil gobierno. Si la mayoría descontenta se abstiene, la minoría que vote por el PSUV devendrá en una mayoría.

La fuerza electoral del chavismo viene cayendo, el malestar nacional continúa creciendo, pero la oposición se sigue absteniendo. Para un gobierno que cuenta con solo 20 % de apoyo en las encuestas, la abstención es lo que lo puede poner a ganar. Por eso hará todo lo posible para desestimular que el 80 % de electores descontentos voten y barran con los candidatos oficialistas. Con semejante rechazo, Maduro puede poner en riesgo el control hegemónico del territorio si llega a perder un buen número de gobernaciones y alcaldías.

lunes, 16 de agosto de 2021

En la oposición no existe un proyecto democrático alternativo sino personalismos que el gobierno maneja a su favor para dividir



Víctor Álvarez R. 

Con 80 % de rechazo al gobierno y sus candidatos, el país descontento tiene la oportunidad de ganar la mayoría de gobernaciones y alcaldías en las Megaelecciones del 21-N. Postular candidatos unitarios que generen confianza y estimulen a votar es una obligación de los partidos políticos que se plantean recuperar la confianza en la institución del voto y retomar la ruta electoral.

Las condiciones electorales deben ofrecer a todos los partidos las mismas oportunidades de participar, sin intervenciones ni ventajismos de ningún tipo. No contribuye a la celebración de unas elecciones competitivas ilegalizar partidos políticos o despojar sus nombres y símbolos para entregárselos a disidentes que siguen el juego del gobierno y así nadie se anima a votar por ellos.

Pero la alta abstención también es un reflejo del desencanto de la gente por la baja calidad de la acción política de los partidos. El electorado se desmotiva cuando ve a dirigentes y líderes políticos enfrascados en una sarta de insultos y acusaciones que, de ser verdad, los descalifican e invalidan para asumir cargos públicos de elección popular.

Desde la oposición se cuestiona la reelección indefinida, pero vemos que muchas organizaciones políticas tienen desde hace años el mismo presidente, el mismo secretario general, la misma dirección. Parecen atornillados a sus cargos y así se le cierra el paso a nuevas generaciones de dirigentes. La falta de democracia interna en los partidos suele ser uno de los detonantes de esos conflictos internos que sirven de pretexto al gobierno y al TSJ para intervenirlos.

En los partidos de la oposición pareciera que la unidad no es un objetivo prioritario ni viable. Convencido de que a mayor cantidad de tarjetas en el tarjetón, mayor será la confusión del elector, el gobierno exacerba su división al aprobar tarjetas a varios partidos. El oficialismo no le teme a la tarjeta de la MUD porque sin unidad es un partido más y su reactivación agravará las contradicciones internas de la oposición.

Con tantos partidos, si estos no pactan candidaturas unitarias, el voto opositor se dispersará. Aún si el gobierno acepta mejorar las condiciones electorales, si los partidos de la oposición va divididos y no presentan buenos candidatos a la mayoría de las 23 gobernaciones, 335 alcaldías, 250 diputados regionales y 2.400 concejales, será muy difícil vencer la abstención y esto favorecerá a los candidatos del gobierno que ganarán con apenas el 20 % de los votantes.

Para analizar las condiciones electorales y la situación interna de los partidos políticos, en la serie “Diez conversaciones estelares con diez mujeres comprometidas con una solución electoral y pacífica a la crisis venezolana” hemos invitado a Mercedes Malavé, comunicadora social, con doctorado en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, directora de formación del IFEDEC y presidenta del partido Unión y Progreso.

Vea la conversación completa con Mercedes Malavé aquí https://youtu.be/kIaJyEyopm4         


viernes, 26 de marzo de 2021

VENEZUELA: Condiciones políticas son más decisivas que condiciones electorales

Víctor Álvarez R. / Premio Nacional de Ciencias

Las condiciones electorales deben ofrecer a todos los competidores las mismas oportunidades de ganar o perder, sin ventajismos a favor de alguno de los candidatos o partidos. Implica imparcialidad de los medios de comunicación públicos, no utilización de recursos del Estado a favor de una parcialidad política, regulación de las campañas electorales, fiscalización del origen de los gastos y observación internacional. En Venezuela se despliega una permanente persecución, encarcelamiento y exilio forzoso de líderes de la oposición, se abusa de la inhabilitación política para sacar de la contienda a candidatos ganadores, se ilegalizan partidos políticos o se les despoja de los nombres y símbolos para entregárselos a disidentes que le hacen el juego al gobierno.

Ciertamente, las condiciones electorales son muy desventajosas, pero no anulan la enorme ventaja que otorgan las favorables condiciones políticas derivadas del 80 % de rechazo a los candidatos del gobierno. La fuerza electoral del chavismo viene cayendo, el malestar nacional continúa creciendo, pero la oposición se sigue absteniendo. En las Presidenciales que se convocaron en 2013 luego de la muerte de Chávez, Nicolás Maduro casi pierde con Henrique Capriles: obtuvo 7.587.579 votos frente a 7.363.980. La diferencia fue de apenas 223.599 votos. A partir de entonces, el caudal electoral del oficialismo se debilita. La dinámica entre las Presidenciales de 2013 y 2018 revela que el voto de Maduro baja en números absolutos, pero aumenta en números porcentuales: en 2013 sacó 7.587.579 votos equivalente a 50,51% y en 2018 sacó 6.248.265 votos, equivalente a 66,51 %. Esto lo explica la abstención de la oposición.

Las ventajosas condiciones políticas pueden ser más decisivas que las desventajosas condiciones electorales, siempre y cuando se haga el trabajo de organización política para capitalizar electoralmente este enorme descontento. Pero la dinámica del voto opositor entre las Parlamentarias de 2015 y 2020 es catastrófica: se derrumba en números absolutos y se hunde en números porcentuales debido a que los partidos más importantes decidieron abstenerse y los que participaron se presentaron divididos. La oposición venezolana no logra capitalizar electoralmente el enorme rechazo al gobierno porque se abstiene o postulan varios candidatos que dispersan los votos, facilitando el triunfo de los candidatos oficialistas que a lo sumo mueven 20 % de los votantes.

Muchos dirigentes de la oposición venezolana, en vez de sudar la camiseta y gastar la suela recorriendo el país para movilizar electoralmente a la ciudadanía que quiere un cambio de gobierno, siguen esperando que su ascenso al poder sea el resultado del endurecimiento de las sanciones y de una mayor presión internacional. No celebran primarias para elegir los candidatos unitarios, no organizan su maquinaria electoral, no preparan los testigos que defenderán los votos, no arman una fuerza de propaganda que promueva los candidatos. Siguen desconectados del sentir nacional y, en vez de ofrecer al país opositor opciones de organización política, deciden abstenerse. Y desde la contemplación pasiva de quienes se abstienen, nuevamente se allanará el camino para que los candidatos del oficialismo ganen.

La intervención internacional, lejos de contribuir a unir a la oposición, lo que ha hecho es dividirla aún más. “Debido a su rol en actos y decisiones que socavan la democracia o como resultado de graves violaciones de derechos humanos”, la UE sancionó a 19 funcionarios venezolanos entre quienes figura un rector de la oposición en el Consejo Nacional Electoral (CNE) y dos diputados de la oposición que fueron considerados como cómplices de una farsa electoral montada por el régimen. Muchos líderes sociales con arraigo popular que se quieren postular y pueden ganar, han decidido inhibirse por temor a ser sancionados e incluidos en una misma lista junto a funcionarios acusados de violar derechos humanos.

A fin de lograr candidaturas unitarias para las próximas elecciones de gobernadores y alcaldes, lo que el 80 % de venezolanos que rechaza al gobierno de Nicolás Maduro espera de la comunidad internacional no es una clasificación de la oposición en auténtica oposición, supuesta oposición y alacranes, sino una mediación eficaz que facilite el entendimiento, no solo entre el gobierno y la oposición, sino también entre las diferentes corrientes de la oposición, incluyendo a los factores de izquierda que se desmarcan de la coalición gobernante del Gran Polo Patriótico,.

Pero la UE no reconoce la Asamblea Nacional electa en las Parlamentarias del 2020 y, siendo coherentes, tampoco reconocerá sus actos. Esto anuncia un inminente desconocimiento, tanto del nuevo CNE cuya elección está en marcha, como también de las próximas elecciones de gobernadores y alcaldes previstas para diciembre de este año. La unidad de la oposición no se logrará exacerbando las descalificaciones entre los diferentes partidos y dirigentes, ni desconociendo cada elección que en Venezuela se realice. Eso no ayuda a retomar la ruta electoral ni a reconstruir la confianza en el voto para aprovechar unas favorables condiciones políticas, mucho más decisivas que las desventajosas condiciones electorales.