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sábado, 9 de diciembre de 2023

Conversaciones con Claudia Nikken sobre la vigencia del pensamiento y obra de su padre, el Dr. Pedro Nikken


 ¡La paz como paradigma de la política!

Víctor Álvarez R.

Director del Proyecto Pedagogía Económica y Electoral

Como dijo el poeta, la muerte no es verdad cuando se ha hecho bien la obra de la vida, la muerte no llega con ese viaje sino con el olvido. Este 9 de diciembre se cumplen cuatro años de la sorpresiva partida de Pedro Nikken, un hombre de bien, un hombre de paz, comprometido con las buenas causas de la vida, promotor del reencuentro y la reconciliación. En este especial momento histórico por el que atraviesa Venezuela, queremos rendir un sincero y sentido homenaje a Pedro Nikken y a la vigencia de su pensamiento, obra y legado. 

En 1968 se graduó de abogado en la UCAB, en 1973 terminó una especialización en Derecho Privado en la Universidad de París, en 1977 obtuvo el doctorado en Derecho por la Universidad de Carabobo y en 2017 recibió el Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Buenos Aires.

Fue Profesor de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la UCV, Director de su Escuela de Derecho entre 1975-76 y Decano entre 1978-81. Entre 1980-1989 se desempeñó como como Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la cual llegó presidir entre los años 1983-1985.

Desde 1996 fue Miembro de la Comisión Internacional de Juristas, en 2008 pasó a integrar su Comité Ejecutivo, en 2009 fue electo Vicepresidente y entre 2011-2013 se desempeñó como su Presidente. Y para coronar esta exitosa carrera fue designado como Miembro Honorario Vitalicio.

Sin lugar a dudas, Pedro Nikken fue un brillante jurista venezolano que consagró su vida a la defensa de los derechos humanos y a la creación y fortalecimiento de una institucionalidad nacional e internacional que los protegiera.

Su obra es amplia, rigurosa y hoy está más vigente que nunca: 6 libros publicados de su exclusiva autoría, 3 libros en colaboración con otros autores, y más de 65 artículos en revistas científicas y arbitradas. Entre sus libros se destaca La protección internacional de los derechos humanos: su desarrollo progresivo, publicado en Madrid en 1987.

Para este homenaje, hubiésemos podido recurrir a las nuevas herramientas de la inteligencia artificial y preguntar sobre el legado de Pedro Nikken para propiciar el reencuentro y la reconciliación de una sociedad dividida, polarizada y en conflicto. Pero preferimos invitar a su hija, Claudia Nikken, quien no dudó en aceptar esta invitación de la iniciativa Pedagogía Económica y Electoral para rendir un homenaje a su padre. Por este motivo, hoy estaremos conversando con ella sobre la vigencia del pensamiento y legado del Dr. Pedro Nikken.


1)      
VENGO A HABLAR SOBRE LA PAZ

(VAR) Estimada Claudia, ante todo muchas gracias por acompañarnos en este sincero y sentido homenaje que queremos rendirle a tu papá, al cumplirse 4 años de su sorpresivo y anticipado viaje.

jueves, 13 de julio de 2023

¿Entregará Maduro el poder en caso de perder las elecciones?

 


Víctor Álvarez R. / Premio Nacional de Ciencias

En el debate “Hablan los candidatos”, organizado por la UCAB, la precandidata María Corina Machado señaló: "No hay posibilidad de que el régimen entregue por las buenas el poder. Esto hay que ganárselo a la fuerza.” Si a MCM le cierran la vía electoral, el gobierno la estará forzando a retomar su estrategia de máxima presión, de la amenaza creíble, la vía violenta en insurreccional que tanto daño le causó al país. Al no dejarla competir le estarán dando el pretexto para salir a protestar y calentar la calle.

El oficialismo no dejará correr en la carrera presidencial a quienes lo amenazan con ser sus verdugos. Acusar al gobierno de narcotiranía de criminales que ha violado derechos humanos, cometido delitos de lesa humanidad y amenazarlos con someterlos a la justicia implacable una vez que pierdan el poder, no es precisamente el mejor incentivo para facilitar un cambio en el mando político. Si el triunfo electoral de uno se convierte en una tragedia para los derrotados, los amenazados se aferrarán al poder y no habrá elecciones competitivas.

Un cambio político por la vía electoral y pacífica será inviable si lo sigue una etapa de revanchismos y persecuciones que hagan al país ingobernable. Si el inexorable escenario que se le ofrece al oficialismo una vez que pierda las elecciones es el de una ola de juicios y condenas, si su derrota se le convierte en un martirio y una tragedia, entonces quienes hoy gobiernan se aferrarán al poder.

Dicho más claramente: mientras se mantengan las recompensas por Maduro y sus colaboradores, avance la investigación preliminar en la CPI, se afirme que lo único que negociarán será su salvoconducto o el color del uniforme en la cárcel donde pagarán todas su penas y se prometa que todo lo que huela a chavismo-madurismo será perseguido hasta debajo de las piedras, aquí no habrá elecciones medianamente limpias ni transparentes.

La inhabilitación puso a ganar a María Corina Machado

viernes, 22 de abril de 2022

Los abajo firmantes


Víctor Álvarez R.

Líderes empresariales, cívicos, académicos y políticos de Venezuela, defensores de la democracia, firmaron una Carta Abierta al Presidente Biden y solicitaron reimpulsar las negociaciones entre el gobierno y la oposición a fin de revisar las sanciones económicas que no lograron el objetivo de provocar un estallido social que desembocara en un cambio de gobierno. Argumentan que la prolongación de las sanciones ha generado efectos colaterales no deseados sobre las empresas privadas, organizaciones humanitarias y hogares venezolanos y deben ser revisadas. La polémica no se hizo esperar.

El detonante de la polémica es una afirmación que se hace en la Carta: “Las sanciones económicas y la política de máxima presión no lograron sus objetivos”.

En ninguna línea de La Carta se lee una petición de levantar las sanciones personales a quienes han violado derechos humanos, cometido actos de corrupción y han incurrido en el lavado dinero. En el texto tampoco se plantea eliminar incondicionalmente las sanciones financieras y comerciales sino flexibilizarlas a cambio de compromisos del gobierno para mejorar las condiciones sociales, económicas y políticas.

Lo que si se sugiere es revisar, flexibilizar y levantar las sanciones económicas que causan efectos colaterales en organizaciones humanitarias y en la empresa privada e impiden generar las divisas que el país necesita y otros sectores económicos distintos al petróleo aún no están en capacidad de generar, debido a su poca competitividad internacional.

La Carta hace mención a la crisis humanitaria de un país que después de ufanarse de tener el salario mínimo más alto de América Latina, se descalabró al extremo de ser actualmente uno de los países más pobres y desiguales del continente. En el texto se plantea adoptar mecanismos para asegurar que los ingresos petroleros adicionales que el país perciba por la flexibilización de las sanciones se destinen -bajo supervisión internacional- a atender las necesidades urgentes de los venezolanos.

La Carta plantea la necesidad de reactivar el proceso de negociación que se interrumpió en México, cuya reanudación necesita facilitación y apoyo internacional. Esta negociación no será en blanco y negro. En unos casos, una sanción concreta se removerá si y solo si el gobierno cumple con un determinada condición; en otros casos habrá que levantar primero las sanciones para destrancar el proceso.

La Carta deja claro que las sanciones no han sido la causa de la crisis económica y social que azota a Venezuela, sino el fracaso de un modelo basado en políticas equivocadas y en una voraz corrupción. Las sanciones fueron diseñadas para causar daño y lo lograron al agravar la crisis económica y social, pero no lograron provocar el estallido social que supuestamente provocaría el cambio de gobierno. Por el contrario, han generado efectos colaterales sobre las empresas privadas, organizaciones humanitarias y hogares venezolanos. 

Incluso, poderosos intereses económicos estadounidenses también se han visto perjudicados, toda vez que las sanciones obligaron a las transnacionales petroleras a abandonar sus negocios en Venezuela. Ni siquiera los tenedores de bonos de la deuda externa emitida por Pdvsa y la República han podido cobrar un centavo.

Negar que las sanciones han causado daños a la economía y la sociedad solo puede venir de una dirigencia política ausente, desconectada de la dramática realidad que sufre el país por la nefasta combinación de malas políticas gubernamentales causantes de la crisis, y unas sanciones económicas que la agravan.

¿Quiénes son Los abajo firmantes?

La carta fue inicialmente firmada por: Alejandro Sucre, Alfredo Padilla, Andrés Rojas, Blanca Vera Azaf, Feliciano Reyna, Francisco Rodríguez, Jorge Botti, Jorge Makriniotis, José Guerra, José Antonio Gil Yepes, José Manuel Puente, Juan Ernesto Aguilera, Luis Vicente León, Marcela León, Luis Oliveros, Manuel Sutherland, Marianela Herrera, Mariela Ramírez, Michael Penfold, Pablo Zambrano, Rafael Quiroz, Reinaldo Quintero, Ricardo Cusanno, Tamara Herrera y Víctor Álvarez.

Ninguno de los 25 firmantes se arroga la representación de otros sectores. Cada uno tiene un peso específico y en conjunto forman un coro de voces cuyas opiniones ejercen influencia en la opinión pública venezolana. Se les ha llamado Los abajo firmantes pero no son ni un think tank, ni una ONG, ni mucho menos un partido político.

Cada uno firmó a título personal, sin pretender representar a nadie. No son voceros de ninguna organización sino voces individuales que gozan de prestigio académico, técnico y profesional, y autoridad ética y moral. Su objetivo fue romper la inercia y estimular un debate necesario en un país descontento, que no cuenta con una dirigencia política que interprete el sentir nacional y le ofrezca una mejor alternativa a la de continuar bajo el mando de un gobierno autoritario y principal responsable de la crisis que sufre la nación.

Según Datanálisis, el rechazo a los partidos es cada vez mayor y sus mediciones coinciden con otras encuestadoras serias del país. Maduro tiene solo 18% de apoyo popular y un 67% de los venezolanos quieren un cambio de gobierno, pero también las encuestas dicen que sólo un 15% de los venezolanos creen que la oposición es capaz de generar un cambio. El 70 % de los consultados rechaza las sanciones económicas internacionales.

La Carta es una iniciativa de gente muy diversa que tiene por delante el reto de explorar otras coincidencias para mantenerse unida. Se diferencia de otras iniciativas que irrumpen en el debate público con una visión compartida, unidad de criterios y estructura organizativa.

El punto de confluencia entre los firmantes de La Carta es su interés común por una solución política a la crisis venezolana. Esto pasa por reactivar las negociaciones en México, por complementar capacidades y recursos para atender la emergencia humanitaria, y por revisar aquellas sanciones económicas que están generando efectos no deseados sobre las empresas privadas y las organizaciones humanitarias. Si se quieren resultados diferentes hay que hacer las cosas de manera diferente. Las sanciones no van a funcionar para forzar un cambio de gobierno pero pueden funcionar para que el gobierno cambie sus políticas en función de lograr tres objetivos básicos:

ü  Priorizar la atención a la emergencia humanitaria y detener el empobrecimiento de la población.

ü  Seguridad jurídica y protección de inversiones para crear un ambiente propicio a la actividad económica.

ü  Mejorar condiciones electorales de cara a unas Presidenciales 2024 a tono con estándares internacionales.

Escuche el contenido de la Carta Abierta al Presidente Biden en el nuevo podcast de #PedagogíaEconómica https://t1p.de/y9fhr

jueves, 18 de noviembre de 2021

Oposición no tiene nada que ofrecer para facilitar transición democrática

 

Víctor Álvarez R. 

Entre 2014 y 2021 se cuentan al menos cinco intentos de diálogo y negociación entre gobierno y oposición: Conferencia Nacional por la Paz (2014), Mesa de Diálogo Nacional (2016), Mesa de Diálogo en la República Dominicana (2017-2018), Conversaciones de Oslo-Barbados (2019) y la Mesa de Negociación en México (2021). Para el gobierno, el diálogo ha sido una maniobra de contención del conflicto que le ha permitido ganar tiempo y debilitar las ofensivas de sus opositores. Lo costos políticos de cada intento fallido de diálogo los ha pagado sobre todo el liderazgo de la oposición que es visto por los más tolerantes como un actor ingenuo, mientras que los más intransigentes y extremistas lo ven como cómplice de un gobierno que no parece estar dispuesto a ceder el poder por la vía electoral.

El régimen aprovecha cualquier pretexto para levantarse de la mesa de negociación. Luego de conocerse la extradición de Alex Saab, Maduro acusó a EEUU de darle una puñalada mortal a la negociación y dijo: “Nosotros en protesta nos fuimos de México y punto. Después evaluaremos qué va a pasar con estos diálogos. Por ahora estamos indignados, protestando y enfrentando la injusticia. Después veremos…”.

Esta excusa tan rebuscada recrudece las dudas sobre el verdadero compromiso con una solución pactada a la crisis. Si bien Maduro repite que nunca se niega a dialogar, lo hace mientras no se incluyan temas que pudieran precipitar su salida del poder. Ahora bien, si hay tan pocas expectativas de una solución democrática y electoral del conflicto venezolano: ¿Por qué la Plataforma Unitaria vuelve a sentarse con un régimen que utiliza el diálogo para ganar tiempo y atornillarse en el poder? ¿Qué se puede esperar de las negociaciones en México?

En los anteriores procesos de negociación, la inestabilidad de Nicolás Maduro era mayor que ahora. Aun así, nada se pudo lograr para llevarlo a pactar una transición democrática en Venezuela. Ante la división de la oposición, Maduro luce fortalecido, sin la presión de una amenaza interna realmente creíble. Si la continuidad del régimen no se ve amenazada por factores exógenos, nada que arriesgue la permanencia de Maduro en el poder tendrá cabida en la negociación.

¿Qué se pueden esperar, entonces, de las negociaciones en México? ¿Cuáles son las demandas del gobierno y cuáles las de la oposición? ¿Es posible que dos fuerzas tan antagónicas puedan llegar a un pacto? ¿Cómo medir el éxito de las negociaciones en México?