Víctor Álvarez R. /
Premio Nacional de Ciencias
En el debate “Hablan los candidatos”, organizado por
la UCAB, la precandidata María Corina Machado señaló: "No hay posibilidad de que el régimen entregue por las buenas el
poder. Esto hay que ganárselo a la fuerza.” Si a MCM le cierran la
vía electoral, el gobierno la estará forzando a retomar su estrategia de máxima
presión, de la amenaza creíble, la vía violenta en insurreccional que tanto
daño le causó al país. Al no dejarla competir le estarán dando el pretexto para
salir a protestar y calentar la calle.
El oficialismo no dejará correr en la
carrera presidencial a quienes lo amenazan con ser sus verdugos. Acusar al
gobierno de narcotiranía de criminales que ha violado derechos humanos, cometido
delitos de lesa humanidad y amenazarlos con someterlos a la justicia implacable
una vez que pierdan el poder, no es precisamente el mejor incentivo para
facilitar un cambio en el mando político. Si el triunfo electoral de uno se
convierte en una tragedia para los derrotados, los amenazados se aferrarán al
poder y no habrá elecciones competitivas.
Un cambio político por
la vía electoral y pacífica será inviable si lo sigue una etapa de revanchismos
y persecuciones que hagan al país ingobernable. Si el inexorable escenario que
se le ofrece al oficialismo una vez que pierda las elecciones es el de una ola
de juicios y condenas, si su derrota se le convierte en un martirio y una
tragedia, entonces quienes hoy gobiernan se aferrarán al poder.
Dicho más claramente: mientras
se mantengan las recompensas por Maduro y sus colaboradores, avance la
investigación preliminar en la CPI, se afirme que lo único que negociarán será
su salvoconducto o el color del uniforme en la cárcel donde pagarán todas su
penas y se prometa que todo lo que huela a chavismo-madurismo será perseguido
hasta debajo de las piedras, aquí no habrá elecciones medianamente limpias ni transparentes.
La inhabilitación puso a ganar a María Corina Machado
