Según la OPEP, en 2021
la producción de petróleo venezolano aumentó 19,7%, al pasar de un promedio
anual de 540 a 670 mil barriles diarios, con un pico en diciembre de 871 mil
barriles de petróleo diarios (MBPD). Técnicamente no se ha incrementado la
capacidad de producción sino que se ha reactivado la que está instalada. El incremento
neto se logrará al superar la producción potencial actual de 1,8 millones de
barriles de petróleo diarios (MMBPD) que, si se aprovecha, permitirá producir
entre 1,2 a 1,5 MMBPD, siempre y cuando se
levanten las sanciones y la industria petrolera se abra a la inversión privada
nacional y extranjera.
Según datos de PDVSA, en Venezuela hay 16.371 pozos
clasificados en las siguientes categorías:
3.721 pozos de Categoría 01, que están activos y produciendo.
12.650 pozos Categoría 2 y 3, que están inactivos,
unos por reparaciones menores y otros por trabajos mayores que requieren la
contratación de taladros y equipos que PDVSA no tiene.
En los pozos de Categoría 1 se requiere invertir $
500.000 en cada uno; en los de Categoría 2 el monto sube a $ 700.000; reparar
pozos de categoría 3 puede costar hasta $ 1.2 MM. Para perforar un pozo nuevo hay
que invertir entre $ 2-4 MM.
PDVSA está
endeudada y no tiene fondos para levantar la producción. El actual esquema de
inversión con mayoría accionaria estatal de 51% no funciona y exige evaluar la
conveniencia para el interés nacional de impulsar una apertura petrolera en la
que el socio privado pueda tener la mayoría accionaria y ser el operador
integral de la empresa mixta, dejando claro que la propiedad de los yacimientos
siempre será del Estado.
En 2021, las
importaciones estadounidenses de petróleo ruso fueron de 671 MBD, mientras que Venezuela
envió entre 500-700 MBPD al mercado asiático. En represalia por la invasión a
Ucrania, Joe Biden prohibió las importaciones de petróleo ruso. Para compensar este
suministro, la Casa Blanca explora la posibilidad de flexibilizar las sanciones
a PDVSA y re-direccionar el petróleo venezolano al mercado estadounidense.
Para burlar
las sanciones, el crudo nacional se vende con descuento. Y para transportarlo
se paga un sobreprecio a las navieras. Según cálculos de la Cámara Petrolera
Venezolana, Venezuela pierde $ 18 millones al día. Ecoanalítica calcula una
pérdida anual de $ 4 mil millones. Si Biden y Maduro acuerdan
un canje de sanciones por suministro seguro de petróleo, el oro
negro venezolano podría venderse sin descuento, ni pagar sobreprecio por su
transporte. Esto generaría más divisas para inyectar al mercado cambiario,
estabilizar el precio del dólar y cubrir las importaciones de materias primas,
insumos y repuestos que se necesitan para repotenciar los servicios públicos de
agua, electricidad, gas, telecomunicaciones y para reactivar el aparato
productivo del país.
Muy por encima de la pugna política entre quienes
apuestan al fracaso del otro para quedarse con el poder, un acuerdo en estos
términos a quién más conviene es al interés nacional.
Vea el análisis completo en el nuevo video Youtube
de #PedagogíaEconómica https://youtu.be/RfK3_MZrINQ