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Víctor
Álvarez R.
Los abstencionistas sembraron la idea de que “en Venezuela se vota pero no se elige”,
que “participar en las elecciones es
convalidar la farsa electoral del régimen”, que “dictadura no cae con votos” y con ese argumento se lanzaron por la
vía violenta e insurreccional. Ahora que el país se prepara para un nuevo ciclo
electoral que incluye elecciones primarias en 2023, presidenciales en 2024,
megaelecciones de gobernadores, alcaldes, diputados regionales y concejales en
2025, se plantea, entonces: ¿Cómo recuperar la confianza en la institución del
voto para avanzar hacia una solución política, electoral y pacífica del
conflicto venezolano?
Recuperar
la confianza en el voto no depende única y exclusivamente de mejorar las
condiciones electorales para realizar un proceso electoral a tono con los
estándares internacionales. Aunque en Venezuela el
poder electoral cumpla con un arbitraje institucional y mejore las condiciones
para celebrar unos comicios competitivos -a tono con los estándares
internacionales-, si los candidatos son unos mediocres y con una oferta
electoral poco atractiva, los electores no se sentirán estimulados a votar. Priorizar en el debate político la flexibilización
de las sanciones a cambio de mejores condiciones electorales puede parecer muy
justo para los candidatos que quieren aumentar su probabilidad de ganar, pero
revela el profundo divorcio de la dirigencia política con el sentir nacional.
Para estimular a votar,
los partidos tienen que postular buenos candidatos y llegar a acuerdos
unitarios que conviertan la victoria electoral en una meta alcanzable. Los
malos candidatos representan una amenaza para recuperar la confianza en la
institución del voto y retomar la ruta electoral. Los postulados no pueden ser
trepadores ni figuras desprestigiadas, con malos antecedentes que no movilizan
a nadie ni contribuyen a vencer la abstención. Tienen que ser reconocidos
luchadores, distinguidos ciudadanos, de brillante trayectoria, con autoridad
política y moral, capaces de generar un amplio respaldo y animar a votar.
Ahora
bien, ¿Quiénes son los precandidatos que interpretan el clamor del país
descontento con el gobierno y con la oposición? ¿Quiénes son esos líderes que
comprenden las causas del malestar nacional? ¿Los que están en el exilio y
reciben espacio en la tarima internacional? ¿Los que están en el país y pactan
con el gobierno? ¿Los que se postulan y se ganan el respaldo del electorado a
pesar de las desventajosas condiciones en las que compiten?