Víctor Álvarez R. / @vicalvarezr
En esta nueva entrega de Diez conversaciones estelares con diez mujeres comprometidas con una solución electoral y pacífica del conflicto venezolano hemos invitado a Eglée González Lobato, creadora del Proyecto Entendimiento Nacional y directora de la Cátedra Libre “Democracia y Elecciones”. Escuche la conversación completa aquí https://youtu.be/8Q4tItDIjos
El Cucutazo, el conato de Golpe de Estado del 30 de
abril, la Operación Gedeón y la invocación al TIAR fueron parte de un atajo
insurreccional que se convirtió en el camino más largo para lograr un cambio
político en Venezuela. Quienes una y otra vez
repitieron que solo negociarían con Maduro el salvoconducto que lo sacaría del
país, finalmente se sientan en México a negociar con él una solución al
conflicto venezolano y ese paso hacia una solución política y pacífica hay que
celebrarlo.
Dice la sabiduría popular que “uno es esclavo de lo que dice y amo de lo que calla”. Los partidos
que apostaron a la abstención repitieron una y otra vez que “en Venezuela se vota pero no se elige”,
que “dictadura no cae con votos”,
que “participar en las megaelecciones es
convalidar la farsa electoral del régimen”. Ahora, quieren disfrutar los
beneficios de ganar gobernaciones y alcaldías, pero sin pagar entre sus
seguidores extremistas los costos reputacionales de retomar la Ruta Electoral.
Guaidó dice que las Megaelecciones el 21-N son una farsa y a los partidos de la Plataforma Unitaria no se les siente plenamente convencidos de participar. En vez de apoyar la reelección de los gobernadores y alcaldes que ya tiene la oposición, han postulado otros candidatos que amenazan con dividir el caudal electoral del país descontento y facilitar así el triunfo de los candidatos oficialistas. Pareciera que su estrategia es provocar resultados muy reñidos para cantar fraude, desconocer los resultados, deslegitimar el proceso electoral, agravar la crisis de gobernabilidad y así lograr que se prolongue el reconocimiento internacional del interinato.
