Maduro está decidido a quitarse de encima las empresas públicas que no facturan, ni siquiera para pagar la nómina, pero que se acostumbraron a las transferencias estatales desde el Banco Central de Venezuela. La entrada de empresas estatales a la bolsa significa el fin de la economía rentista que hasta hace unos años, utilizó el caudaloso ingreso petrolero para financiar una creciente presencia del Estado en la economía.
