Víctor Álvarez R. / Premio Nacional de Ciencias
Diputado Antonio Ecarri y demás miembros del Grupo de Amistad Parlamentaria entre Venezuela y EEUU, la iniciativa de la que ustedes forman parte surge en un contexto en que el territorio del país fue atacado por fuerzas militares externas y la soberanía nacional sobre los recursos naturales ha sido vulnerada. Con la Orden Ejecutiva 14373 y las nuevas licencias de la OFAC, EEUU asumió la vigilancia y control de la producción y venta del petróleo venezolano. La Administración Trump reconoce que el ingreso petrolero es propiedad de Venezuela, pero lo mantiene bajo custodia en una cuenta del Tesoro de EEUU denominada Fondo de Depósito del Gobierno Extranjero (Foreign Government Deposit Fund). Hasta los pagos por la compra de combustible que hagan las aerolíneas y navieras internacionales en aeropuertos y puertos venezolanos deberán realizarse directamente en las cuentas custodiadas por el Departamento del Tesoro.
EEUU justifica esta custodia con el argumento de proteger el ingreso
petrolero del latrocinio de los corruptos, así como de los acreedores que
intentan cobrar indemnizaciones pendientes al Estado venezolano. Ciertamente,
el escándalo de corrupción de Pdvsa-Crypto en el que altos funcionarios del
gobierno expoliaron más de 20 mil millones de dólares, así como la decisión de
un tribunal de EEUU de rematar Citgo para pagar cuentas pendientes a los
acreedores, dejan al descubierto la vulnerabilidad y riesgos que se ciernen
sobre la principal fuente de ingresos del país.
Pero esta no es razón para normalizar la vigilancia
y tutela que la Administración Trump ha impuesto sobre Venezuela. La OE
14373 y las licencias OFAC no son señales de
levantamiento de sanciones, sino la implantación de una arquitectura de control
sobre la exploración, extracción, exportación y refinación del petróleo y gas
venezolanos. Quien quiera invertir en Venezuela necesita una licencia de la
OFAC y esto dificulta la entrada de inversiones europeas y asiáticas que se
necesitan para aumentar la producción de petróleo en el país que cuenta con las
reservas más grandes del mundo.
La Orden Ejecutiva 14373 y las licencias OFAC imponen mecanismos de control, condiciones de uso y
criterios de selección que operan como un
filtro de rivales geopolíticos y comerciales para alinear la industria petrolera venezolana con los
intereses energéticos y geopolíticos de EEUU. Este entramado de control se
puede prolongar aún después que en Venezuela se elija un nuevo gobierno. Incluso,
bajo una Administración Demócrata, a los intereses energéticos y geopolíticos
de EEUU le convendría mantenerlas vigentes, tal como lo hizo la Administración
Biden con la Orden Ejecutiva 13883 y las licencias de la OFAC que heredó del
primer mandato de Trump.
Recordemos lo
que dijo el Secretario de Estado, Marco Rubio, cuando fue interpelado en el
Comité de Relaciones Exteriores del Senado para determinar si la Administración
Trump había sobrepasado los límites de la soberanía venezolana. Dijo Rubio: “Quien
crea que Venezuela recuperará su autonomía de forma inmediata, sin pasar por
este filtro de administración estratégica, simplemente está leyendo mal el
momento histórico”.
¿Quién puede asegurar, entonces, que la arquitectura de control sobre el ingreso petrolero, el comercio exterior y las inversiones en Venezuela se desmontará una vez que se hayan celebrado las elecciones presidenciales? ¿Quién puede asegurar que la tutela de EEUU sobre Venezuela no se va a mantener vigente luego de una eventual victoria de los demócratas en las Presidenciales de 2028?
No hay mal que por bien no venga
El artículo 321 de la Constitución venezolana establece la creación de
“un Fondo de Estabilización Macroeconómica destinado a garantizar la
estabilidad de los gastos del Estado en los niveles municipal, regional y
nacional, ante las fluctuaciones de los ingresos ordinarios”.
Con la creación del FIV, FIEM, FEM y FONDEN, una y otra vez Venezuela
intentó protegerse de la alta volatilidad de los precios del petróleo, pero
estos fondos quedaron a merced de las urgencias fiscales del gobierno de turno,
los cuales gastaron todas sus reservas hasta dejarlos vacíos e inoperantes. Por
lo tanto, no se trata de seguir creando Fondos de Ahorro o Estabilización
para depositar en ellos el excedente que luego se gasta cuando los
precios del petróleo se derrumban. La clave del éxito no está en ahorrar en
tiempos de vacas gordas para gastar en tiempos de vacas flacas, sino en
invertir el ingreso petrolero en instrumentos seguros y rentables que generen
rendimientos y aumenten el volumen del Fondo.
Cuando el marco legal y el entorno institucional son débiles, el
gobierno de turno puede disponer de manera discrecional del Fondo Petrolero y
utilizarlo como una caja chica para financiar el déficit fiscal, tal como como
ya ha ocurrido tantas veces. El rango constitucional y la jerarquía de ley
orgánica es lo que puede blindar al nuevo Fondo que se cree de la inestabilidad
de los decretos presidenciales que pueden ser derogados ante un cambio de
gobierno. La Constitución y las leyes de alto rango solo pueden ser modificadas
por un referendo y por una mayoría calificada en el Parlamento, lo cual garantiza
estabilidad y permanencia en el tiempo.
La custodia de EEUU sobre el ingreso petrolero de
Venezuela puede ser convertida en una oportunidad para cambiar las reglas del
juego e impulsar un nuevo Acuerdo Petrolero
Nacional, cuyos principios rectores pudieran ser los siguientes:
ü Transformar la Cuenta
Tutelada por el Departamento del Tesoro en un Fondo Soberano que impida el
reparto clientelar de la renta petrolera por parte del gobierno de turno.
ü El ingreso petrolero será
invertido en acciones, bonos, valores y proyectos
rentables que generen dividendos, intereses y ganancias que serán reinvertidos
para hacer crecer el volumen del Fondo.
ü El gobierno de turno solo puede utilizar un
porcentaje de los rendimientos como fuente de ingresos complementarios
del Presupuesto Nacional.
ü A medida que crezca el volumen del Fondo, el
porcentaje destinado a cubrir el gasto púbico se traducirá en una cantidad cada
vez mayor, lo cual permitirá reducir la presión tributaria.
El Fondo Soberano de Noruega: Una referencia para
Venezuela
Noruega es un país con menos de 6 millones de
habitantes donde la tasa de fertilidad es de apenas 1,95. Demográficamente esto
quiere decir que el número de hijos de cada matrimonio apenas sustituye a los
padres, razón por la cual la población noruega se estanca y tiende a envejecer.
Como el pago futuro de las pensiones no podía ser cubierto con las
contribuciones presentes a la seguridad social, la necesidad de garantizar una
vejez digna -sin tener que recargar el peso de las pensiones a las generaciones
futuras-, pasó a ser una de las principales preocupaciones de la sociedad
noruega.
En 1990
se creó el Fondo de Pensiones Noruego (Government
Pension Fund Global) con el
objetivo de acumular reservas para el sistema de pensiones. En 1995 se hizo la primera transferencia
por $ 285 millones. Para hacer crecer este aporte inicial, los recursos fueron
invertidos en acciones, bonos, valores, proyectos rentables, etc. Gracias a los
sucesivos depósitos y rendimientos generados por esas inversiones, el Fondo Noruego es actualmente el más grande
del mundo. Según los reportes de marzo de 2026, el volumen de activos equivale a 2,2 billones de
dólares ($2.2 trillones en inglés). Las inversiones registran un
rendimiento creciente, en 2025 lograron un retorno histórico de 247.000
millones de dólares (15,1%), impulsado por el auge de las empresas
tecnológicas y el sector bancario.
La
Separación de Poderes
Es necesario comprender los factores claves del
éxito de los fondos petroleros creados para invertir la renta y no para
gastarla. Estos tienen en común la separación de poderes en el marco de una
estructura de responsabilidades delegadas que se complementan entre sí, y activan los contrapesos y
equilibrios que garantizan la transparencia y eficacia del Fondo. Así, quienes administran las transferencias que se destinan a financiar el
presupuesto nacional (gobierno de turno) no lo hacen de manera clientelar, sin
tomar en cuenta otras expresiones del interés nacional (correlación de fuerzas
en el Parlamento). Con base en un Acuerdo Nacional que se respeta y cumple, los
fondos se destinan a financiar los proyectos de interés común para toda la
sociedad, no de una parcialidad. El éxito del Modelo Noruego descansa en la
separación y complementación de cuatro poderes fundamentales:
El Poder Legislativo: Crea la ley y supervisa el uso del capital
En el Parlamento noruego están representados
políticamente los diferentes sectores e intereses de la sociedad. Es el punto
de confluencia del poder soberano y por lo tanto es la máxima autoridad. No
gestiona el dinero, pero aprueba el Marco Legal que
rige la inversión, administración y contraloría del Fondo. Con una mayoría
calificada, es el único que puede modificar las reglas de inversión y retiro
del ingreso petrolero y los rendimientos destinados a financiar el Presupuesto Nacional.
El Poder Ejecutivo: Define la estrategia de inversión y riesgo
Actúa en representación del pueblo noruego y es el
"propietario" formal del Fondo. Define las mejores prácticas y referencias,
dentro de un nivel de riesgo manejable y permitido. El Ministerio de Finanzas define
la Estrategia de Inversión y, dentro de unos rangos
establecidos en la ley, decide qué porcentaje se invierte en acciones, bonos,
valores y proyectos rentables.
El Poder Técnico: El
Gestor Operativo
Una vez definidos los lineamientos de la política
de inversiones, el Ministerio delega la gestión operativa en el Norges
Bank Investment Management (NBIM). Esta unidad especializada del
Banco Central gestiona el ingreso petrolero con base en criterios
financieros, no políticos. Siguiendo los lineamientos recibidos, invierte
el dinero en acciones, bonos, valores, propiedades y proyectos rentables que
generan constantes rendimientos y hacen crecer el tamaño del Fondo.
El
Poder Ciudadano: Auditoría Externa Obligatoria
Noruega tiene un Consejo de Ética independiente
que impide invertir en empresas que violen derechos humanos, produzcan armas o
causen daños ambientales. No solo buscan rentabilidad, también contribuyen a la
sostenibilidad. Verifican que el dinero esté completo y bien gestionado.
La transparencia y confiabilidad en el Fondo
descansa en un régimen de rendición de cuentas que exige firmas internacionales
de primer nivel para auditar las cuentas anualmente. En los Reportes Públicos Trimestrales se publica en qué empresas y países se tiene invertido
el dinero de los ciudadanos.
La Regla Fiscal
El
éxito de Noruega no radica en cuánto dinero tiene, sino en cómo lo usa. Tienen
reglas muy estrictas: Para evitar que la inyección del ingreso petrolero
recaliente su economía, el Fondo solo invierte fuera de Noruega. Así se protege
de la volatilidad del precio internacional del petróleo. Un porcentaje de los rendimientos generados por las
inversiones se destina al cubrir el gasto del gobierno de turno. El
resto se reinvierte constantemente. Así, mientras más grande sea el Fondo, más
dinero puede destinar a complementar el presupuesto público.
Mecanismo de Entrada: Define qué porcentaje de la regalía,
impuestos petroleros y excedente de precio van directamente al fondo. Si la ley
dice que todo ingreso adicional por encima de un precio determinado del petróleo
es un ingreso extraordinario, este excedente se destina al Fondo.
Mecanismo de Salida: Determina el porcentaje de rendimiento anual
que puede destinarse a financiar el Presupuesto Nacional. Cualquier retiro
superior sería ilegal.
El capital principal no se toca. El Fondo noruego no gasta el capital, sino que lo
invierte. Las regalías e impuestos que pagan las petroleras, así como los
dividendos de la empresa estatal petrolera entran al Fondo como aportes de
capital para ser invertidos en instrumentos seguros y rentables. El Fondo
transfiere al presupuesto nacional el 3 % del rendimiento real estimado, pero el volumen del Fondo es tan grande que este porcentaje se
traduce en una creciente cantidad absoluta de recursos.
A Venezuela le queda mucho petróleo y todavía
puede lograr lo que hizo Noruega con el ingreso petrolero.
El
aporte del Grupo de Amistad Parlamentaria entre Venezuela y EEUU
Un país petrolero que produce sin poder
vender directamente, y que vende sin poder cobrar, está llamado a recuperar la
independencia y autonomía sobre su principal industria. Venezuela no puede
seguir siendo humillada. Es hora de levantar la cara y empinarse con honor para impedir la
normalización de la vigilancia y tutela externa que actualmente se ejerce sobre
Venezuela.
El Grupo de Amistad Parlamentaria está
llamado a promover una
negociación directa entre los gobiernos de Venezuela y EEUU para sentar las
bases de una alianza energética a largo plazo entre ambos países. Con este fin,
EEUU deroga la Orden Ejecutiva 14373 y las licencias de la OFAC, y Venezuela reforma el
artículo 321 de la Constitución para crear el marco legal que permita
transformar la Cuenta Tutelada en un Fondo Petrolero Soberano.
La dignidad y orgullo nacional confía en que ustedes sabrán impulsar estas
negociaciones entre los gobiernos de Venezuela y EEUU, y que no descansarán
hasta lograr la transformación de la Cuenta Tutelada en un Fondo Soberano que
permita restaurar la soberanía nacional y eche las bases de un Nuevo Acuerdo
Petrolero Nacional basado en reglas muy estrictas que aseguren la
administración transparente y eficaz del ingreso petrolero e impida al gobierno de turno utilizar la renta como
un mecanismo de
dominación clientelar para premiar a los incondicionales, comprar a los
indecisos y castigar a los opositores.
¡Seamos
realistas, logremos lo imposible!
Atentamente
Econ. Víctor Álvarez R.
Premio Nacional de Ciencias
Director de Pedagogía Económica y Política

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