Víctor Álvarez
R. / Premio Nacional de Ciencias
En Venezuela, la educación universitaria enfrenta una serie de retos entre los que se destacan:
El retorno de profesores e investigadores que migraron a otros países
La
repotenciación de la infraestructura y planta física
La dotación de
laboratorios y centros de investigación y desarrollo
La
actualización de las bibliotecas
La modernización
tecnológica de las redes y sistemas de información
Reparación de
canchas, estadios, gimnasios y dotación deportiva
Aumento de becas
para estudiantes con menos recursos
La migración de profesores e investigadores
universitarios
El costo
social del largo conflicto venezolano es distinto al de otros países
latinoamericanos que pagaron la violencia política y la confrontación armada
con un trágico saldo de centenares de miles de perseguidos, encarcelados,
torturados, desaparecidos y muertos. En Venezuela las víctimas más numerosas
son los migrantes que sufrieron el deterioro de sus condiciones de vida debido a
una política económica equivocada, agravada por las sanciones de EEUU contra
Venezuela.
Las sanciones
petroleras cerraron los mercados internacionales a las exportaciones de crudo
venezolano, castigaron los ingresos fiscales y en divisas destinados a
financiar la inversión social, y forzaron a muchos a abandonar Venezuela para buscar
en otros países mejores oportunidades para poder sostener a sus familias.
La migración no es un crimen sino un derecho humano. En vez de seguir estigmatizando al gentilicio venezolano, la Administración Trump puede acordar con el gobierno interino una serie de incentivos para la repatriación voluntaria y ordenada de migrantes calificados venezolanos que apenas sobreviven en EEUU desempeñando otros oficios, mientras el país los necesita para su recuperación.
Los migrantes venezolanos son el equivalente a los
desplazados por el conflicto violento en otros países del continente. Para
estimular su retorno y reinserción productiva en sus países de origen, a los
refugiados se les adjudicaron tierras y se les apoyó con créditos y asistencia
técnica. Una solución digna
para los migrantes venezolanos debe ocupar un lugar prioritario en las
negociaciones directas entre la Casa Blanca y Miraflores. Muchos profesores e
investigadores universitarios están dispuestos a regresar a Venezuela si
encuentran incentivos para trabajar, reconstruir sus condiciones de vida y
sostener a sus familias.
Fondo para la Repatriación de Migrantes
Debido a las medidas coercitivas unilaterales
aplicadas por EEUU, Venezuela tiene casi $12.000 millones bloqueados y
retenidos en el exterior:
En 2022 Citgo, generó
ganancias netas por $ 2.800 millones, en 2023 reportó $ 2.000 millones, en 2024
ganó $ 300 millones, y en 2025 sumó 450 millones más, para un acumulado de más
de $ 5.500 millones en ganancias netas. En el primer trimestre de 2026 reportó
una utilidad neta de $156 millones.
Venezuela también tiene
Derechos Especiales de Giro (DEG) por casi $5.000 millones que le fueron
asignados para financiar programas sociales, pero permanecen retenidos en el
FMI.
Y hay más de $ 1.200 millones de dólares en
reservas del Banco Central de Venezuela bloqueadas por el Banco de Inglaterra.
Estos recursos pertenecen a Venezuela y pueden ser
destinados a financiar a la creación de un Fondo
para el Financiamiento de la Educación Universitaria. Estos recursos se invertirían en acciones,
bonos, valores y proyectos rentables que generarían crecientes rendimientos a
fin de hacer crecer el volumen del Fondo. Con los rendimientos que generen las
inversiones se financiarían los siguientes programas:
Programa Vuelta a la Patria
Asignación de
500 $/mensual por un año (costo de la canasta alimentaria) para estimular la
repatriación de profesores e investigadores universitarios.
Préstamos hipotecarios
para la adquisición de vivienda y para el equipamiento del hogar.
Becas para
hijos de repatriados en educación primaria, media y superior.
Seguro de
hospitalización, cirugía y maternidad.
Créditos en
condiciones preferenciales de montos, plazos y garantías para emprendimientos
productivos.
Exoneración del
impuesto sobre la renta por tres años.
Para asegurar una fuente estable de ingresos para el
Fondo, Washington y Caracas pueden acordar que la OFAC proteja a Citgo de su
inminente remate, de tal forma que las ganancias que genere se destinen a
financiar este programa de repatriación voluntaria y ordenada de profesores e
investigadores universitarios.
Una macolla para el financiamiento
de la educación universitaria
Una macolla petrolera es una infraestructura
superficial que agrupa una serie de pozos interconectados para recolectar el
crudo a través de instalaciones y servicios comunes, tales como: taladros de
mantenimiento, tuberías, tanques, servicios de agua, electricidad y telecomunicaciones.
En la Macolla Cacique Chaima se extraen 9
mil barriles diarios de petróleo (MBDP) que se utilizan para mezclar 15 MBDP de
crudo Merey y producir 450 mil barriles mensuales para la exportación. El
Ejecutivo Nacional decidió que los ingresos generados por los 50 pozos
petroleros que conforman la Macolla Cacique Chaima se destinen al Fondo
Nacional de Prestaciones de los trabajadores públicos.
Con este precedente, la universidad venezolana
también puede ser favorecida con una medida semejante de
desconcentración y descentralización del ingreso petrolero. La
cuantificación de las reservas y el ritmo de extracción indicarán los años en
los que la macolla podrá financiar la educación universitaria. Desde que
apareció el petróleo en la vida nacional, sería la primera iniciativa en la que
el ingreso petrolero se destina directamente a financiar la educación
universitaria.
Las universidades
del país pueden presentar ante la nueva Asamblea Nacional un proyecto de Ley
para crear un Fondo de Repotenciación Universitaria con los ingresos que
genere la macolla. La ley definiría la estructura organizativa y el modelo
funcional del Fondo, a fin de garantizar que los ingresos por
exportación de la macolla sean destinados a financiar programas
para la repatriación de profesores e investigadores, becas para los estudiantes
de menos recursos, repotenciación y dotación de la planta física e, incluso, un
sistema de seguridad social con jubilaciones dignas para los profesores
universitarios.
Si Venezuela recupera las ganancias
retenidas de Citgo, los Derechos Especiales de Giro en el FMI, las reservas de
oro bloqueadas por el Banco de Inglaterra y a estos recursos de le suman los
ingresos derivados de la macolla, se contaría con suficientes recursos para financiar
no solo la educación universitaria, sino también la educación media y primaria.

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