miércoles, 20 de febrero de 2019

Carta Abierta a la Unión Europea y Cruz Roja Internacional: por una solución política y pacífica a la crisis venezolana


Por:Víctor Álvarez R.
Premio Nacional de Ciencias

Estimados embajadores de la Unión Europea y la Cruz Roja Internacional: como ustedes habrán podido observar, en Venezuela las élites políticas apuestan a exterminarse, al todo o nada. Extremistas de ambos lados esperan la gran batalla final en la que aspiran vencer e imponer a su adversario una rendición humillante e incondicional. Con su obstinada actitud, pueden desencadenar una ola de violencia con su espiral de odio y afán de venganza que luego resulta muy difícil sofocar.
De la emergencia humanitaria a la catástrofe humanitaria
El 23 de febrero es una fecha crítica. El Gobierno de Nicolás Maduro no acepta la ayuda humanitaria y ha dado órdenes para no dejarla pasar. Su ingreso puede tener efectos totalmente contraproducentes. ¿Cómo reaccionará la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) cuando la operación entre a territorio venezolano? ¿Reprimirán o apoyarán? ¿Se mantendrán leales a Maduro o cerrarán filas con Guaidó? ¿Fijarán posición como una sola Fuerza o se producirán escisiones en sus diferentes componentes? ¿Respaldará el pueblo la operación?
En las fronteras con Colombia y Brasil se conforma un ejército paralelo integrado por mercenarios, paramilitares y desertores de la FANB, el cual tendría la misión de emplazar a los soldados a dejar  pasar la caravana. ¿Y si la FANB se niega? ¿Qué ocurrirá? ¿Si finalmente los militares se voltean esto garantiza un país pacificado? En Venezuela hay centenares de colectivos armados y grupos paramilitares, además de las facciones del ELN y disidentes de las FARC que operan en territorio nacional. ¿Cómo responderán los colectivos armados? ¿Se convertirán en una fuerza subversiva capaz de desestabilizar al nuevo Gobierno?
La ayuda humanitaria no puede ser un pretexto para forzar una confrontación con la FANB. Si la operación pisa suelo venezolano sin estar previamente convenida con el Gobierno de Maduro, su ingreso sería un acto muy temerario, una provocación extrema al régimen. Si la FANB reprime su ingreso, esta acción serviría para justificar ante la opinión pública internacional una posterior invasión militar.
Pero ésta invasión puede no ser tan quirúrgica como se ha dicho. Los excesos que se cometan llevarían al país a una situación cada vez más violenta, al extremo de desembocar en una guerra civil que nos lleve de la emergencia humanitaria a una verdadera catástrofe humanitaria. La migración por razones económicas sería ampliamente superada por la diáspora de venezolanos que huirían masivamente del horror de la violencia y de la guerra.
Tensar el conflicto interno con una operación de ayuda humanitaria significa un temerario reto para un Gobierno acorralado que no va a reaccionar con inteligencia y lucidez y puede reprimir salvajemente como ya ha demostrado que puede hacerlo.  Mientras la única opción que se le ofrezca a Maduro sea que escoja el país donde se quiere exiliar o la cárcel de Guantánamo donde pagará condena perpetua, optará por mantenerse al borde de guerra. Ante esa alternativa, preferirá la narrativa de una invasión extranjera que lo convierta en “mártir de una agresión imperialista”. Si a Maduro y al alto mando militar no se le ofrece una salida aceptable y viable, una cruenta confrontación puede estallar.
Pero esto no significa impunidad. La transición pacífica implica coexistencia entre lo viejo y lo nuevo y esto pasa por hacer unas concesiones temporales a la élite gobernante para que se abra a un Gobierno de Coalición en el que no serán perseguidos. Una vez reinstitucionalizados los poderes públicos, entre ellos el TSJ y todo el Poder Judicial, la justicia será activada para que ningún delito quede impune. Esta espera siempre será menos traumática para la sociedad que el costo en vidas humanas, heridos, desaparecidos, desplazados y refugiados que suelen dejan como saldo los escenarios de violencia prolongada y guerra.
Estimados embajadores de la Unión Europea y Cruz Roja Internacional, hay que insistir en una solución política para que el país quede pacificado y pueda recuperar rápidamente su gobernabilidad. La gran tarea de la mediación internacional es impedir que la obstinación de las élites políticas que apuestan a exterminarse desemboque en una guerra civil que ahogue en sangre la esperanza de un pueblo y ponga en peligro la integridad del Estado-Nación.
La alternativa de un Gobierno de Coalición
La solución a la crisis de gobernabilidad en Venezuela no es “quítate tú para ponerme yo”, sino la coexistencia pacífica y la cohabitación en un mismo Gobierno de las fuerzas ahora en pugna. En ese Gobierno de Coalición no podrían estar Maduro ni su camarilla, ni tampoco sería un chavista quien lo presida. Eso es políticamente y psicológicamente inviable porque la mayoría del país no quiere a Maduro y no aceptaría su presencia en un Gobierno de Coalición. Además, el país no está dividido en dos partes iguales. De ser el 60% en la correlación de fuerzas, el chavismo duro ha quedado reducido a no más de 25%, pero buena parte de éste está armado. Por lo tanto, no puede ser subestimado como actor político y, más bien, hay que desarmarlo y pacificarlo. Para evitar la cacería de brujas que enguerrille al país y desate una espiral de violencia, es necesario el reconocimiento del chavismo como fuerza política, toda vez que todavía controla gobernaciones, alcaldías, consejos legislativos regionales, concejos  municipales y mantiene fuerte influencia en la fuerza armada. Por lo tanto, antes de perseguirlo y empujarlo de una vez a la oposición o a la resistencia armada, es preferible lograr su respaldo y neutralizarlo en la fase de transición. Esto es posible si se reconoce su presencia como actor político, se le garantizan sus derechos políticos y se le reconoce su espacio en la vida política nacional. Así, la fuerza política y social chavista, en vez de oponerse y sabotear desde un primer momento al nuevo Gobierno, formaría parte de la transición y apoyaría la gestión de un Gobierno de Coalición, cuya misión en el período de transición será aplicar las reformas económicas y reinstitucionalizar el país para poder convocar unas elecciones generales limpias y transparentes, de tal forma que quien resulte electo reciba una economía saneada, poderes públicos depurados y un país pacificado que se pueda gobernar.
Si queremos resultados diferentes hay que hacer las cosas de manera diferente. En vez de endurecer las sanciones económicas y financieras que terminan repercutiendo sobre la población, la mediación internacional puede ofrecer incentivos para la conformación de un Gobierno de Coalición que sería apoyado por la Unión Europea y la Cruz Roja Internacional. El intercambio de incentivos económicos y financieros por compromisos para sanear la economía y democratizar al país será mucho más eficaz que endurecer las sanciones. Los incentivos para la conformación de un Gobierno de Coalición deben incluir el levantamiento de las sanciones financieras internacionales, inversiones extranjeras, refinanciamiento de la deuda externa, financiamiento fresco internacional y asistencia humanitaria.
La Unión Europea y la Cruz Roja Internacional pueden hacer una oferta creíble al Oficialismo y la Oposición, siempre y cuando estos incentivos sean a cambio de conformar un Gobierno de Coalición que se dedique a aplicar las reformas económicas necesarias, restituir las funciones de la Asamblea Nacional, aprobar el marco legal  que garantice seguridad jurídica y respeto a los derechos de propiedad, liberar los presos políticos, legalizar los partidos, renovar el poder electoral para garantizar elecciones limpias y transparentes, con observación internacional de todo el proceso electoral, convocatoria de elecciones parlamentarias en el 2020 y elecciones presidenciales en diciembre de 2021, así como garantía de derechos políticos al sector que resulte derrotado en las elecciones.
Cumplido este proceso, quien resulte electo recibirá una economía saneada y un país pacificado que se pueda gobernar. La reconciliación nacional es clave para la paz. Sin paz no hay gobernabilidad. @victoralvarezr

lunes, 4 de febrero de 2019

Transición pacífica pasa por un Gobierno de Coalición


Por: Víctor Álvarez R.
 Premio Nacional de Ciencias
El nuevo gobierno que resulte electo en unas presidenciales derivadas de un  eventual acuerdo político entre Gobierno y Oposición, tendría que aplicar drásticas medidas para corregir los graves desequilibrios macroeconómicos que causan la escasez e hiperinflación que azota a Venezuela.
Para empezar, tendría que levantar los controles de cambio y de precios, cuyo impacto inicial sería un aumento en los precios represados. Para aliviar el déficit fiscal y erradicar su financiamiento con emisiones de dinero inflacionario, la nueva administración tendría que sincerar las tarifas de electricidad, agua, gas, teléfono y peajes, lo cual no sería bien recibido en los hogares que han visto como el ingreso familiar se vuelve sal y agua por la voraz hiperinflación. Además, tendría que internacionalizar el precio de la gasolina para eliminar el incentivo al contrabando de extracción, y reactivar el cobro de peajes para repotenciar la infraestructura vial.
Será necesario también iniciar un profundo proceso de reestructuración de toda la administración pública para fusionar y reducir el exagerado número de ministerios, liquidar entes públicos inoperantes y desestatizar empresas públicas que terminaron quebradas por la corrupción. Todo esto implica  una considerable reducción de las abultadas nóminas.
El nuevo gobierno tendría que acometer con urgencia la reconstrucción de Pdvsa. Esto pasa por deslastrarla del enorme peso que significa cargar con misiones y responsabilidades que nada tienen que ver con las funciones medulares de exploración, extracción, refinación y comercialización de crudos, que es donde la compañía se tiene que enfocar. Aliviarle esta carga a Pdvsa implica sincerar una nómina de más de 144 mil trabajadores que se resistirán a perder su empleo si no se les ofrece una alternativa que les permita poner comida en la mesa de su casa.  
Por si fuera poco, ese nuevo gobierno tendría que iniciar un duro y no siempre rápido proceso de renegociación de la deuda externa. Los términos de esa negociación son cruciales para liberar fondos y reabrir las fuentes de financiamiento internacional para cubrir las importaciones de alimentos, medicinas, repuestos, insumos, maquinarias y equipos que requiere la reactivación del aparato productivo.
El costo social y político de las medidas económicas
Todos estos son problemas económicos complejos que llevará tiempo resolver. Liberar los controles de cambio y de precios, corregir el déficit fiscal, erradicar el financiamiento monetario, sincerar las tarifas de electricidad, agua, gas, teléfono y peajes, eliminar ministerios y entes públicos inoperantes, privatizar empresas quebradas, reconstruir Pdvsa y sincerar su exagerada nómina, son muertos que ningún nuevo gobierno quisiera cargar.
A la mayoría de estas medidas se les atribuye un impacto social y un nuevo gobierno tendría que aplicarlas justo antes de las elecciones parlamentarias previstas para diciembre del 2020, con el riesgo de no lograr la mayoría en la AN.  Nadie quiere arrancar su gestión enfrentándose a sindicatos, consejos comunales, partidos políticos y acreedores internacionales que vendrán a cobrar lo que se les debe.
Por lo tanto, un cambio político no es garantía de cambio económico. El nuevo gobierno estaría entre la espada y la pared. Si aplica las medidas de ajuste económico generaría un impacto social y pagaría el costo político en las parlamentarias de 2020. Y si no las aplica, se prolongarían los problemas de escasez e hiperinflación, defraudando las expectativas de cambio.
Transición pacífica pasa por un Gobierno de Coalición
Lo que está en juego no es la viabilidad de un gobierno sino la paz de Venezuela. Conjurar la amenaza de un estallido social impone superar los graves problemas de escasez, hiperinflación e inseguridad que condenan al país a sufrir una crisis humanitaria sin precedentes. Familias completan huyen del hambre en una diáspora que no tiene parangón. La desesperación nacional le exigirá a un nuevo gobierno resultados concretos en los primeros 100 días de gestión. De lo contrario, el país otra vez se sentirá defraudado y el nuevo presidente y su consejo de ministros  rápidamente habrá perdido su credibilidad. Pero con una producción de petróleo de apenas un millón de barriles diarios, un aparato productivo postrado luego de cinco años de severa contracción, con la carga de una pesada deuda externa y sin financiamiento internacional, es poco probable superar la crisis en tan poco tiempo.
El cálculo político indica que sería mejor convocar las nuevas presidenciales después de las parlamentarias, una vez que se haya asegurado la mayoría de diputados que respalde al nuevo gobierno. Pero una población cansada de tanto esperar puede explotar. Para evitar esta tragedia es necesario abrirle paso a un Gobierno de Coalición que se dediquen a sanear la economía y asegurar las condiciones electorales que permitan convocar nuevas presidenciales en 2021, de tal forma que quien resulte ganador reciba un país que se pueda gobernar.
El clamor nacional vería con buenos ojos un Gobierno de Coalición conformado por sectores democráticos y moderados del Oficialismo y la Oposición que estarían dispuestos a priorizar el interés nacional, aún a riesgo de que los extremistas de lado y lado los califiquen de colaboracionistas con el Gobierno o de haber entregado la Revolución. Este acuerdo para la superación pacífica y democrática de la crisis lograría gran apoyo internacional, y se basaría en los siguientes principios rectores:
1.    Concertación previa del Programa de Reformas Económicas
2.    Concertación previa de la Agenda Legislativa para Reactivar la Producción
3.    Levantamiento de las sanciones financieras internacionales
4.    Refinanciamiento de la deuda externa
5.    Nuevo financiamiento internacional, incluyendo transferencias sin reembolso
6.    Inversiones extranjeras para reactivar la economía
7.    Restitución de las funciones de la Asamblea Nacional
8.    Convocatoria de elecciones presidenciales en diciembre de 2021
9.    Renovación del Consejo Nacional Electoral como un árbitro imparcial
10. Observación internacional de todo el proceso electoral
11. Liberación de los presos políticos
12. Garantía de derechos políticos al sector que resulte derrotado en las elecciones

viernes, 27 de julio de 2018

Lo que le espera al nuevo gobierno

Desde que apareció el petróleo en la vida nacional, el ingreso fiscal de origen petrolero y las petrodivisas han sido el sustento de la gobernabilidad en Venezuela. Independientemente de quien gobierne al país en los próximos años, tendrá que enfrentar el derrumbe de la tarima en la que se puso en escena la falsa prosperidad de la economía rentista. El petróleo será una cuestión política mientras sea fuente de financiamiento para sustentar a los gobernantes de turno. Estos apelarán a la expansión del extractivismo petrolero y su gestión será tan estable o inviable como lo determine el comportamiento errático de los precios del petróleo.
Cada vez que se desploma la renta petrolera se genera no solo una crisis económica, sino también una crisis social que puede desembocar en una crisis política o de ingobernabilidad. El uso arbitrario y discrecional de la renta petrolera deforma las instituciones de la República que terminan subordinadas al Poder Ejecutivo. La economía y la sociedad también son mediatizadas por el uso de la renta como un instrumento de dominación. Pero cuando colapsan los precios del petróleo se reduce la capacidad del Petro-Gobierno que ya no puede mantener su control a través del reparto clientelar de la renta.
Las sanciones de Trump
Las sanciones impuestas por el Gobierno de los Estados Unidos al limitar severamente las operaciones financieras de Pdvsa, exacerban esta crisis económica y social para que sean el detonante de una crisis política y de ingobernabilidad. La orden ejecutiva firmada por Donald Trump impone una severa limitación para superar la precaria situación financiera de Pdvsa, toda vez que ésta solo podrá realizar en efectivos las operaciones de compra-venta de crudo en EE.UU. Esto cierra la bombona de oxígeno que representa el financiamiento a corto plazo y cancela los préstamos que se pueden gestionar, ofreciendo como garantía un porcentaje accionario de las empresas mixtas de la FPO. En estas condiciones, las operaciones financieras de la compañía son cada vez más difíciles. El déficit en el flujo de caja es tan grande que depende de los auxilios financieros que le otorga el BCV a través de emisiones de dinero sin respaldo que propagan la hiperinflación y empobrecen a la población.
Pdvsa no puede ya con el peso de una enorme deuda financiera y comercial, a la que se le suman los pagos pendientes por indemnizaciones. El fallo a favor de Conoco en su reclamo por $ 2 millardos fue ejecutado con el embargo de los tanques en El Caribe, cuestión que puede generar un efecto dominó sobre otros litigios contra Pdvsa. Al no tener recursos financieros, Pdvsa está imposibilitada de incrementar su producción.
La extracción de petróleo cae en picada
De más de 3 millones de barriles diarios (mbd) que se extraían al principio de los años 2.000, el último reporte de la OPEP indica que la producción venezolana bajó a 1,392 mbd en mayo, lo cual impide aprovechar la recuperación de los precios que han ascendido a  sus valores más altos desde 2014.
Actualmente, las divisiones de Occidente y Oriente produce alrededor de 300.000 bd, menos de la mitad del nivel registrado en 2015. Mientras que la división de Orinoco extrae 800.000 b/d, 500.000 menos que los 1,3 millones de bd de hace 3 años. Según datos de Baker Hughes, en mayo solo hubo 28 taladros activos, equivalente a un tercio de los que había en 2014. Si continúa esta tendencia, la producción petrolera puede por debajo del millón de barriles diarios.
Con un nivel de producción similar al registrado en 2014, Venezuela hubiese exportado más de $ 56 millardos en 2018. Con la baja de la producción la cifra estará por debajo de $ 24 millardos y representa pérdidas por $ 32 millardos
OPEP vaticina un aumento de la oferta
En los próximos años se proyecta un incremento en la demanda, mientras que la oferta se enfrenta al declive de los yacimientos convencionales y a las crecientes necesidades de inversión para explotar los crudos pesados, los petróleos de esquisto y las arenas bituminosas.
La OPEP prevé que en 2018 la demanda puede superar la barrera de los 100 mbd. En el IT 2018 se demandaron 97,61 mbd, en el IIT 98,07 millones, en el IIT prevé 99,42 y en el IVT estima 100,42 mbd. Esto es causado en gran medida por las  economías emergentes de la India  y China, cuyo consumo se incrementará en 4,66% y 3,4 %, respectivamente. Sus competidores bombearán 66,10 mbd, un 3,09% más que en 2017, mientras que la OPEP prevé colocar 32,7 mbd, casi 1% por debajo de los niveles de 2017. De hecho, la producción conjunta de los 14 miembros de la OPEP alcanzó mayo 31,869 mbd, por debajo del tope de 32,5 pactado a finales de 2016 para reducir el exceso de crudo y defender los precios. Por eso se ha planteado aumentar su producción y mantener su cuota de mercado.
Reactivación de pozos 
El agotamiento de las reservas de crudos ligeros y medios en los yacimientos tradicionales, aunado a la prioridad que se le dio a las inversiones en la FPO, derivó  que la mayoría de crudos extraídos en Venezuela sean pesados y extra-pesados. Durante el auge de los precios del petróleo se impuso la idea de que estos se mantendrían altos para poder cubrir los elevados costos de los nuevos petróleos de esquisto y las arenas bituminosas. Esto animó la fijación de ambiciosas metas de extracción petrolera en torno a 6 millones de barriles diarios para 2021, de los cuales 4 millones provendrían de los crudos pesados de la FPO.
Los crudos pesados son más difíciles de extraer y requieren un complejo proceso de mejoramiento que los hace menos competitivos en términos de calidad y precios. La inviabilidad actual de la FPO se sustenta en la dependencia del enorme nivel de inversión (más de $ 250 millardos) de los altibajos de los precios del petróleo. Actualmente, las inversiones en la FPO están estancadas debido a las distorsiones cambiarias que obligan a los socios de Pdvsa a convertir sus aportes a la tasa Dicom que no rinde para cubrir los costos domésticos en un país con una inflación que superó el 100 % mensual, a lo cual se suma la volatilidad de los precios de los hidrocarburos y el incremento de los costos en la extracción y mejoramiento de este tipo de crudos.   
A todas estas Pdvsa está buscando socios para expandir la producción de crudos convencionales a través de contratos de servicios. Actualmente hay más de 23.000 pozos inactivos en las divisiones Occidente y Oriente y con su recuperación se plantea pagar deudas retrasadas a través de contratos en los que abonará hasta 100% de lo extraído. Pero si los socios reciben toda la producción de los pozos reactivados, esto dejaría a Pdvsa sin los crudos livianos y medios que necesita para mezclar y comercializar los crudos pesados de la FPO

lunes, 11 de junio de 2018

Si sigue cayendo la producción Venezuela dejará de ser un país OPEP



Víctor Álvarez R.
Premio Nacional de Ciencias
Pdvsa se sigue cayendo a pedazos debido a la pésima gerencia, la ruinosa corrupción y la falta de inversión. En los dos últimos años la extracción de crudo se desplomó en 900.000 bdp, para caer a solo 1.410.000 bdp, según el reporte de la OPEP. Por esta razón, Pdvsa notificó a ocho clientes internacionales que no podrá cumplir con sus compromisos de suministro total de crudo durante el mes de junio. 

lunes, 4 de junio de 2018

La economía pos-electoral

El nuevo gobierno que conforme el presidente Nicolás Maduro tendrá que encarar la contracción del aparato productivo y los desequilibrios macroeconómicos que se expresan en un aumento de la escasez e hiperinflación que azota a los hogares y empresas venezolanas. Otro dolor de cabeza es el colapso de la producción de petróleo debido a la falta de inversión, la corrupción dentro de Pdvsa y la fuga masiva de talentos. En 2018 Venezuela puede dejar de ser un exportador de petróleo y lo poco que produzca será para pagar a China y para cubrir las necesidades del consumo interno.

lunes, 16 de abril de 2018

De la economía rentista a las industrias del conocimiento

Actualmente, las industrias más dinámicas, con mayor participación en el comercio internacional y en las que se generan los empleos mejor remunerados, no son las basadas en materias primas naturales o en el consumo de energía, sino las que se basan en la materia prima más importante de esta época: la materia gris.
De la ventaja comparativa asociada a la explotación de los recursos naturales se ha pasado a un nuevo patrón en el que lo importante es la creación de ventajas com­petitivas sustentadas en la capacidad para producir, circular y utilizar conocimientos. El significado deter­minante que una vez tuvie­ron el petróleo y la energía para la actividad económica mundial, es semejante al que ahora tienen la información, el conoci­miento y los medios teleinformáticos para difundirlos. 

Tarjeta solidaria: ¿más de lo mismo o un mal necesario?

El equipo asesor de Henri Falcón adelantó que -de ganar las elecciones presidenciales- su gobierno entregará tarjetas en dólares. “Nosotros vamos a traer una tarjeta solidaria a la que tendrán acceso todos los venezolanos, sin ninguna distinción política, a través de la cual cada adulto recibirá 25 dólares y cada niño 10 dólares”. Así lo anunció Francisco Rodríguez, coordinador del Programa Económico de Henri Falcón.
Como se recordará, no es la primera vez que un candidato presidencial ofrece tarjetas de ayuda económica como parte de su promesa electoral. En 2006, Manuel Rosales ofreció la Tarjeta Mi Negra y el Gobierno de Nicolás Maduro ha implantado el  Carnet de la Patria, a través del cual reparte bonos y ejerce un creciente control político y social sobre su clientela electoral.

viernes, 6 de abril de 2018

Ventajas y desventajas de la dolarización

El economista Francisco Rodríguez, coordinador del programa económico del candidato Henri Falcón, ha planteado la dolarización de la economía venezolana. Vamos a evaluar la conveniencia y viabilidad de esta medida, explicando las ventajas y desventajas de la misma.

El Petro es una forma de vender petróleo a mitad de su valor

En una reciente entrevista con José Vicente Rangel, Luis Britto García encendió las alarmas al señalar que el Petro es una forma de vender petróleo a la mitad de su valor. Ciertamente, con el argumento de estimular su compra temprana, la voz oficial de la Superintendencia de Criptomonedas había informado que el descuento podría llegar hasta el 60%. Por eso, un porcentaje de la emisión se adjudicó en la preventa de manera directa, a partir de una escala de descuentos cuyo mínimo es de 10%, tal como se lee en el Libro Blanco del Petro.