Víctor Álvarez R. / Premio Nacional de Ciencias
Los ataques del gobierno a la Primaria presidencial de la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) representan un duro golpe a los recientes Acuerdos de Barbados que dicen textualmente: “las partes se reconocen y respetan el derecho de cada actor político de seleccionar su candidato de manera libre y conforme a sus mecanismos internos”. También acordaron la “promoción de un discurso y clima político favorable a un proceso electoral sin injerencias externas”. En este sentido, nadie del oficialismo ni del PSUV debería entrometerse en los asuntos internos de otra coalición u organización política. Es como si la PUD arremetiera contra las primarias del PSUV y las calificara de fraudulentas.
Al gobierno le preocupa la masiva movilización que se vio en las calles el domingo 22 de octubre, pone en duda el total de votos que anunció la Comisión Nacional de Primarias (CNP) y hará todo lo posible por enlodar un proceso que ha contribuido a la unificación de un electorado opositor que estaba dividido y disperso.
En adelante, los partidos con menos del 1% de los votos tendrán que aceptar la conducción y liderazgo de María Corina Machado (MCM), que ojalá no los desprecie y maltrate con el argumento de que el desprestigio y poco poder de convocatoria de los partidos de la PUD no le suman nada a su candidatura. MCM ya dijo que no es la candidata de la Plataforma Unitaria sino de Venezuela. Y YouTube está lleno de sus declaraciones contra el G4 y contra el G-3 tratándolos de falsa y fracasada oposición, corresponsables de la tragedia nacional. Los partidos de la PUD lucen pulverizados, sin capacidad para ejercer el contrapeso que evite la euforia triunfalista y una actitud soberbia que exacerbaría las contradicciones internas en la oposición y puede afectar la recuperación emocional y moral que le insufló la Primaria a un electorado que estaba decepcionado, desesperanzado y apático.
El oficialismo atizará estas contradicciones y no dejará avanzar la candidatura de MCM quien no se cansa de catalogar al gobierno de Maduro de narco-régimen y banda de criminales y lo amenaza con entregarlo a los tribunales internacionales. Maduro no va a dejar correr en la carrera presidencial a quien lo amenaza con convertirse en su verdugo. Tratará de impedir que la bola de nieve de la Primaria presidencial siga creciendo y se transforme en una indetenible avalancha que lo barra en las Presidenciales de 2024.
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