En medio de una espiral inflacionaria, los aumentos del salario mínimo se convierten en pura ilusión monetaria: nominalmente se gana una mayor cantidad de bolívares, pero en realidad se compran menos bienes.
En medio de una espiral inflacionaria, los aumentos del salario mínimo se convierten en pura ilusión monetaria: nominalmente se gana una mayor cantidad de bolívares, pero en realidad se compran menos bienes.
El déficit fiscal significa que el gobierno gasta más de lo que le ingresa. Por lo tanto, inyecta más poder de compra del que sustrae por la vía del cobro de impuestos. Para cubrir el déficit, el BCV emite dinero sin respaldo en la producción y al inyectar esa masa de dinero a la circulación, sucede que muchos bolívares salen a comprar unos bienes cada vez más escasos.