Víctor Álvarez & Davgla Rodríguez
Al observar
los procesos de transición pacífica a la democracia que han tenido éxito, un
factor común es la disposición de los actores en pugna a coexistir y compartir
el poder. Los casos de Portugal, España, Chile, Polonia y Sudáfrica así lo
comprueban.
La transición pacífica
a la democracia no puede plantearse como un juego suma cero donde el ganador se
lo lleva todo y el perdedor lo pierde todo. Será inviable si uno de los polos
se empeña en la rendición incondicional del otro, o se limita a ofrecer
salvoconductos o garantías de no persecución a quien aparentemente no podrá
sostenerse en el poder. Con esa actitud amenazante y perdona vidas solo se
logrará que quienes están en el gobierno se aferren al poder.
Por lo tanto,
no se trata de negociar la salida o la quedada en el poder, sino la
coexistencia pacífica. La clave para un cambio político sin sobresaltos y en paz
radica en estar dispuestos a cogobernar, a compartir el poder. En Polonia, el
movimiento Solidaridad -que fue víctima de una violenta
represión en las huelgas obreras que hicieron tambalear al régimen comunista- no
exigió la renuncia del general Jaruzelsky a la Presidencia de la República.
Entender que
no habría cambio en el mando político si éste se condicionaba a la rendición
incondicional de los comunistas fue clave para iniciar la transición hacia la democracia que se
concretó en Polonia a finales de los 80 y comienzos de los 90.
En esta nueva
entrega del Ciclo de Conversaciones: Caminos al
Reencuentro y la Paz seguiremos analizando los procesos de transición a
la democracia y en esta ocasión hemos invitado al jefe de la Misión Diplomática
de Polonia en Venezuela, Sr. Daniel Gromann, quien nos ayudará a entender cómo
se construyó la transición política de un régimen comunista a un régimen
democrático en Polonia.
En esta interesante conversación, el Embajador de Polonia nos ayudará a encontrarle respuesta a las siguientes preguntas, no dejen de verla:
