Por: Víctor Álvarez R.
Las
Presidenciales del 28-J no sirvieron para superar la crisis política. El CNE
dio como ganador a Nicolás Maduro pero Edmundo González afirma que las actas
que tiene en sus manos le dan a él la victoria. El Centro Carter evalúa el proceso como una elección no democrática en
la que se presentaron unos resultados totales, sin desglosarlos por mesas de
votación que dejen claro de dónde salieron esas cifras. Ante las denuncias de fraude
electoral, Nicolás Maduro presentó ante el TSJ un recurso contencioso electoral
que prolongará el conflicto político, y así no habrá condiciones ni incentivos
para la inversión productiva.
La crisis política y el recrudecimiento de las
sanciones internacionales hará muy difícil sostener la política de estabilización
con la que el gobierno logró reducir el déficit fiscal, la emisión de dinero
inorgánico, desacelerar la inflación, mantener estable el tipo de cambio y
proyectar a Venezuela como uno de los países de mayor crecimiento económico en
América Latina.
La
prolongación de la crisis política tiende un manto de incertidumbre sobre la
economía. Si la comunidad internacional desconoce el resultado, se repetirá
otro período presidencial signado por sanciones económicas y aislamiento
internacional. La tensión diplomática repercutirá sobre el comercio exterior y las
inversiones extranjeras. Si no se resuelve el conflicto político
reaparecerán los desequilibrios macroeconómicos, la actividad económica se
estancará y el país puede caer de nuevo en una profunda y prolongada recesión económica que recrudecerá la migración.
Dificultades para mantener el anclaje cambiario
