miércoles, 4 de julio de 2012

Foro de Sao Paulo. De la desindustrialización neoliberal a la industrialización socialista



XVIII Encuentro del Foro de Sao Paulo
II Seminario sobre Gobiernos Progresistas y de Izquierda
Caracas, 5 de julio de 2012


Venezuela: de la desindustrialización neoliberal

 a la industrialización socialista



Víctor Álvarez R.

Contenido









El extractivismo es un modelo de acumulación basado en la obtención de una renta por la explotación de recursos naturales y energéticos. Lleva a la dependencia de los países ricos en materias primas pero pobres en tecnología, los cuales se limitan a vender tales recursos en lugar de transformarlos industrialmente. Es un modelo depredador del ambiente toda vez que agota los yacimientos o los extrae a un ritmo superior a la tasa de reposición (Acosta, 2011).
Es un modelo de enclave con una actividad aislada del resto de la economía y poco impacto sobre desarrollo endógeno. Coexisten sistemas de alta y baja productividad, baja densidad de empresas industriales por cada mil habitantes, poca diversificación e integración industrial. La mala asignación de los factores productivos distorsiona la dinámica económica. El comercio y los servicios tienden a cobrar más importancia que la agricultura y la industria, que son los sectores en los que descansa la soberanía productiva, toda vez que son los que proveen los bienes que se requieren para satisfacer las necesidades de la población.
Los países con fuerte arraigo extractivista dependen de la captación de renta y no del esfuerzo productivo para satisfacer sus necesidades. La abundancia de divisas tiende a sobrevaluar la moneda nacional. Así resulta más rentable importar que producir. Los productores se transforman en importadores y desplazan a la producción nacional: importan porque no producen y no producen porque importan. La crisis estalla cada vez que los precios del recurso natural se desploman, no ingresa la misma cantidad de divisas y se impone la obligación de devaluar, generando así inflación, desempleo, pobreza y exclusión.
2.  La mentalidad rentista: ¿Qué hacer con la renta petrolera?
La certificación de cuantiosas reservas crea una ilusión de prosperidad. Desde que apareció el petróleo en Venezuela ha sido mucho más fácil devorar la renta comprándole al resto del mundo lo que bien pudiéramos estar generando internamente con nuestro propio esfuerzo productivo. De allí que la mentalidad rentista sea aquella que pretende generar ingresos sin tener que trabajar. Así pues, en los países con modelos extractivistas-rentistas, el ingreso no es fruto de su esfuerzo productivo sino de la explotación de una herencia de la naturaleza. Esta abundante renta permite comprarle al resto del mundo lo que deberían estar produciendo internamente (Mommer, 2004).
La alternativa al rentismo pasa por un profundo cambio cultural. Hay que sustituir la mentalidad rentista que procura captar la mayor renta posible para consumirla, por una nueva cultura de la inversión y del  trabajo. Pero esta inversión no puede ser sólo en infraestructura, también es clave la inversión social y la inversión en ciencia y tecnología. Todas son imprescindibles para poder transformar los recursos naturales que ahora exportamos sin mayor valor agregado, en una producción industrial que permita sustituir importaciones y diversificar la oferta exportable para generar nuevas fuentes de divisas que nos hagan menos dependientes del ingreso petrolero.
Venezuela posee las reservas de crudos más grandes del mundo (OPEP, 2011). De allí la importancia de sembrar el petróleo para impulsar el desarrollo de un sólido aparato productivo, sustituir importaciones, diversificar la oferta exportable y lograr la soberanía productiva que nos permita vivir de nuestro propio esfuerzo productivo y conjurar los traumas que genera el comportamiento errático de la renta petrolera.
La renta petrolera debe tener varios destinos. La “siembra del petróleo” no debe ser vista solo como inversión en autopistas, ferrovías, metros, puentes, centrales termo o hidroeléctricas y demás obras de infraestructura. Este enfoque “desarrollista” fue el que predominó en la IV República anterior a la Revolución Bolivariana, y por eso la inversión de la renta favoreció a las empresas contratistas a las que se les adjudicaban las obras, mientras el desempleo, la pobreza y la exclusión social causaba estragos en la mayoría empobrecida de la población. La inversión en infraestructura es necesaria más no suficientes.
En su determinación por acabar con estos flagelos sociales, la Revolución Bolivariana invierte un porcentaje creciente de la renta petrolera para garantizar el derecho de todos los venezolanas/os al trabajo, alimentación, educación, salud, vivienda, ciencia, tecnología, cultura, deporte, etc. Otro porcentaje significativo es invertido en el Fondo de Desarrollo Nacional (FONDEN) y distintos fondos de desarrollo nacional y patrimonial que minimizan el impacto negativo del comportamiento errático que a lo largo de la historia han tenido los precios del petróleo.
La política de sustitución de importaciones se caracterizó por la transferencia de una parte de la renta petrolera al capital industrial a través de créditos a bajas tasas de interés y largo plazo, protección arancelaria y para-arancelaria, incentivos fiscales, financieros, cambiarios, compras gubernamentales, suministro de materias primas, capacitación de la fuerza de trabajo, asistencia técnica, etc. La inversión pública en la infraestructura básica y servicios de apoyo a la actividad industrial y la creación de un mercado interno a través del incremento de la nómina pública que demanda los bienes producidos por la industria nacional también apoyaron y facilitaron este proceso de acumulación (Álvarez, 2011).
La creación de un mercado cautivo a favor de la producción nacional se logró a través de restricciones cuantitativas, de un régimen de licencia previa, aranceles sobre el valor y volumen de las importaciones, notas o barreras para-arancelarias que prohibían o sometían a licencia previa buena parte de los renglones de importación; aplicación de cupos de importación, todo lo cual restringía la competencia externa en el mercado interno.
La Revolución Bolivariana heredó un sector industrial ineficiente, incapaz de sobrevivir sin la sobreprotección estatal; con unas estructuras de mercado oligopólicas y con altos niveles de capacidad ociosa, cuyo efecto final se manifestó en la imposición de una carga sobre los trabajadores y consumidores, quienes se vieron obligados a pagar mayores precios por artículos de menor calidad.
Con el fin de lograr la soberanía productiva, hay que reimpulsar el proceso de industrialización para sustituir eficientemente el alto volumen de importaciones de productos manufacturados que aún se realiza, así como para diversificar la oferta exportable y generar nuevas fuentes de divisas que nos haga menos dependientes del ingreso petrolero. Pero esta vez hay que hacerlo reorientando los incentivos públicos hacía las empresas de la economía social llamadas a producir valores de uso que satisfagan las necesidades básicas y esenciales de la población, en condiciones de excelente calidad y bajos costos; así como generar un creciente excedente para financiar la inversión social y comunitaria (Álvarez, 2010).
Al contrario de la escasez de divisas que obligó a muchos países a promover la industrialización, en Venezuela se ha realizado en condiciones de un abundante ingreso en divisas provenientes de las exportaciones petroleras. Es la necesidad de legitimar el régimen político de la democracia representativa y la presión por encontrar nuevas formas de acumulación, las razones que en su momento llevan a impulsar la industrialización como un gran proyecto modernizador de interés nacional (Álvarez, 2011).
Por eso, la industrialización por sustitución de importaciones fue un proceso subsidiado por el Estado de la IV República, el cual transfirió parte de la renta petrolera a la burguesía industrial a través de incentivos arancelarios, fiscales, financieros, cambiarios, compras gubernamentales, suministro de materias primas, capacitación técnica, inversiones en infraestructura y servicios de apoyo a la actividad industrial, asistencia técnica., etc. Los abundantes subsidios y la elevada protección de la que gozó la inversión industrial permitieron asegurar altos niveles de ganancia y rentabilidad en un mercado cautivo, resguardado de la competencia de productos importados. Pero los rezagos en calidad, productividad y competitividad de la industria nacional condenaron a los trabajadores a comprar productos más caros y de inferior calidad que los importados.
Y así como se impuso un modelo de protección indiscriminada e irracional que ciertamente hizo posible un mayor grado de industrialización de la economía venezolana, se pasó luego a un proceso de apertura indiscriminada del mercado interno y liberalización generalizada de las importaciones, las cuales comenzaron a desplazar a la producción nacional y a erosionar la generación de empleos productivos.
En lugar de reeditar el proteccionismo a ultranza o la apertura extrema, se trata ahora de reimpulsar la industrialización para transformar el capitalismo rentístico en un nuevo modelo productivo socialista, que asegure la soberanía productiva y erradique las causas estructurales del desempleo, la pobreza y la exclusión social.
La reactivación de la economía nacional no será gracias a la mano invisible del mercado sino obra de una sabia y oportuna actuación del Estado. Lograr y mantener la reactivación de la economía pasa por concentrar el impacto de los incentivos públicos en los sectores con mayor efecto multiplicador: los de más peso en la estructura del PIB que han sufrido una mayor contracción. En Venezuela, la manufactura es el sector que más aporta en la conformación del PIB (15 %) (BCV, 2011).
Por su peso específico en el PIB, cualquier crecimiento o contracción de la industria repercutirá en la dinámica general de la economía y el empleo. La manufactura tiene un gran impacto sobre las cadenas productivas. Hacia atrás demanda materias primas a la agricultura, pesca, forestal, minería, etc. Hacia adelante ofrece bienes intermedios y finales para el desarrollo de otros sectores. Demanda también servicios de apoyo, agua, gas, electricidad, telecomunicaciones, financiamiento, infraestructura, redes de distribución y comercialización. Si crece la industria crecen también estos sectores.
Solo a través de un firme reimpulso a la industrialización transformaremos la economía rentista e importadora en un nuevo modelo productivo capaz de sustituir eficientemente el alto volumen de importaciones, diversificar la oferta exportable y ser cada vez menos vulnerables a los traumas que ocasionan los altibajos del ingreso petrolero. En este sentido, la política económica del Gobierno Bolivariano se propone ir más allá de la simple reactivación económica para plantearse, fundamentalmente, la transformación de una economía rentista en un nuevo modelo productivo socialista.
La idea de lograr el desarrollo a través de un creciente grado de industrialización sigue siendo una gran aspiración en la mayoría de los países de la periferia. Asocian la industrialización al logro de objetivos de modernidad, progreso y bienestar. Otros entienden el desarrollo como la construcción de autopistas, ferrovías, metros, puentes, centrales hidroeléctricas y demás obras de infraestructura.
Generalmente, el impetuoso ritmo que alcanza la actividad industrial viene acompañado por la emanación de gases con efecto invernadero; efluentes líquidos que se vierten en ríos, lagos y mares; y la acumulación de desechos sólidos que terminan siendo una bomba de tiempo. Esto es causa del calentamiento global y de un daño irreparable a la biodiversidad, con su secuela de millares de víctimas debido a las sequías, desertificación y catástrofes ambientales. Por su parte, la inversión en infraestructura es necesaria más no suficiente. El desarrollo tiene que ser sobre todo un proceso que garantice el derecho al trabajo, alimentación, educación, salud, vivienda, ciencia, tecnología, cultura, deporte y demás condiciones en las que se sustenta la calidad de vida, bienestar y felicidad de la gente.
El verdadero desarrollo humano integral solo será alcanzable a partir de un nuevo acuerdo social, político y económico que garantice las condiciones básicas para lograr la mayor suma de felicidad posible para el pueblo. Se trata de construir los grandes consensos en el marco de una sociedad diversa y plural para alcanzar objetivos comunes de bienestar colectivo. Estos acuerdos deben tener como principio rector una relación armoniosa entre los seres humanos y la naturaleza, así como la distribución equitativa de la riqueza generada con el esfuerzo productivo de todos. Se trata de saber vivir para lograr el progreso humano integral, en armonía con la naturaleza y no en conflicto con ella.
En la lógica del capital, el desarrollo se mide a través del PIB. Pobre de aquel país cuyo gobierno no muestre la eficacia de su política económica para incentivar el consumo privado como fuerza motriz del crecimiento económico. Cada caída de la demanda se traduce en una disminución de las ventas y, en consecuencia, en una merma de las ganancias que se materializan en cada transacción.
Desde esa lógica perversa y alienante se le hace el juego a la reproducción del capital. Cada vez que cae el PIB, los gobiernos suelen ofrecer incentivos a la inversión privada, convencidos de que la reactivación de la economía pasa por la recuperación de la demanda agregada, sustentada en la inversión pública y sobre todo en el consumo privado.
Exacerbar el consumismo mercantil para recuperar las ventas y facilitar un ascendente nivel de ganancias que estimule la inversión resulta ser la panacea para reactivar la economía y, supuestamente, generar los empleos que se requieren para combatir la pobreza y la exclusión social. Una paradójica e insostenible noción de desarrollo que se logra al precio de profundizar la explotación del trabajo asalariado y depredar cada vez más la naturaleza (Álvarez, 2012). 
Los recursos naturales son cada vez más limitados, la Tierra no tiene forma de ser ampliada y está cada vez más degradada. La voracidad del crecimiento capitalista se satisface extrayendo de la naturaleza todo cuanto le sea útil para producir mercancías que puedan ser vendidas para lograr más y más ganancias. Según el índice Planeta vivo de la ONU, en menos de 40 años la biodiversidad sufrió una merma del 30% y desde 1998 las emisiones de gases de efecto invernadero se han incrementado en 35 % (ONU, 2011). Es hora de pensar en una nueva noción del desarrollo socialista que supere la lógica del capital, basada en el crecimiento ilimitado del PIB.
La industrialización socialista es un proceso planificado del crecimiento y desarrollo de las capacidades productivas y tecnológicas dedicadas a transformar materias primas en insumos básicos, bienes intermedios y productos de consumo final, con el fin de satisfacer fundamentalmente las necesidades básicas y esenciales de la población.
Es la fuerza motriz para impulsar la transformación de una economía rentista, que casi todo lo importa y poco produce, en una nueva economía independiente y soberana. Es la única estrategia posible para transformar el modelo primario-exportador que impusieron las grandes potencias industrializadas y nos condenó a ser exportadores de petróleo y materias primas por un nuevo modelo productivo capaz de sustituir eficientemente importaciones, diversificar la oferta exportable y, de esta manera, ahorrar y generar nuevas fuentes de divisas que nos hagan menos dependientes del ingreso petrolero.
La industrialización socialista es un componente fundamental de una política económica diseñada para avanzar hacia el logro de los objetivos de seguridad y soberanía alimentaria y productiva. Es la mejor manera de generar empleos verdaderamente fructíferos, cuya remuneración tenga como contrapartida la producción de una abundante oferta de bienes y servicios destinados a satisfacer las necesidades básicas y esenciales del pueblo trabajador.
Además, al satisfacer la demanda interna con producción nacional se evita que los ajustes en el tipo de cambio -que encarecen el componente importado y repercuten en la estructura de costos-, desborden las presiones inflacionarias. Por eso requiere un manejo inteligente de la política macroeconómica y microeconómica; es decir, la fijación de un tipo de cambio que exprese la verdadera productividad de la economía no petrolera; una política arancelaria y fiscal que desaliente las importaciones y favorezca la producción nacional; así como incentivos monetarios y financieros para la inversión productiva.
La industrialización socialista está llamada a superar una menguada y cada vez más cuestionada idea del desarrollo ligada a una promesa de bienestar, felicidad y calidad de vida que, en la práctica, ha reducido esta gran aspiración humana a parámetros mercantiles de crecimiento económico y consumo (Fundación Rosa Luxemburg, 2011).
La idea del desarrollo industrial queda totalmente desdibujada si se sustenta en las mismas prácticas depredadoras de la naturaleza que ha puesto en riesgo la supervivencia del planeta. La industrialización socialista plantea la necesidad de construir alternativas que salgan del patrón impuesto por las grandes potencias a los países de la periferia, el cual los ha condenado al papel de extractores de materias primas y recursos energéticos en un mercado mundial regido por lógicas neoliberales
Durante décadas la noción de país industrializado fue equivalente a la de país desarrollado, pero en la actualidad, la mayoría de esas potencias se han desindustrializado al trasladar buena parte de su actividad manufacturera a China y otros países asiáticos. Los altos costos laborales y la creciente conciencia ecologista en las otrora potencias industrializadas explican la relocalización de su  actividad fabril.
La noción del desarrollo limitada al crecimiento del PIB, inversiones,  consumo, exportaciones, reservas internacionales, ganancias, etc. no ha podido cumplir con la promesa de mejorar la calidad de vida, el bienestar y la felicidad de todos los ciudadanos. El desarrollo no puede ser un fin cuantitativo sino un proceso cada vez más cualitativo, que trascienda las necesidades materiales e incluya la satisfacción de las necesidades intelectuales, emocionales y espirituales de la gente.
La industrialización socialista marca clara distancia con el sesgo economicista del desarrollo, el cual se basa en la explotación de los trabajadores y en la depredación de la naturaleza, consecuencia inevitable de la exacerbación del consumismo capitalista que tiene a agotar los yacimientos de energía y los recursos naturales.
Y, lo más importante, la industrialización socialista tiene que basarse en nuevas formas de propiedad social que liberen al trabajador asalariado de la explotación del capital y creen nuevas formas de democracia económica a través de las cuales sean los propios trabajadores quienes construyan los acuerdos básicos para remunerar su esfuerzo productivo e invertir los excedentes, en función de resolver los problemas de los trabajadores, la comunidad y la propia empresa de propiedad colectiva.





jueves, 28 de junio de 2012

Víctor Álvarez será condecorado con la “Orden Arturo Michelena”

(Prensa CIM) Víctor Álvarez, será condecorado con la “Orden Arturo Michelena”, distinguido galardón con el cual la Alcaldía de Valencia reconoce la contribución de intelectuales y artistas al desarrollo cultural de la ciudad y el país. Álvarez es miembro activo de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad y de la Red de Escritores Socialistas de Venezuela.
El investigador del Centro Internacional Miranda (CIM) recibirá de manos del Alcalde Edgardo Parra la orden en su única clase, en acto público que se realizará en el Teatro Municipal de la ciudad de Valencia, este viernes 29 de junio a las 10.00 am. La imposición se realizará en el marco del 149° aniversario del natalicio del ilustre artista plástico valenciano, Arturo Michelena.
Álvarez es autor de diez libros entre los cuales se destacan “De la Sociedad rentista a la Sociedad del Conocimiento”, “Guía teórico-práctica para la creación de EPS”, “Serie Cuadernos de Educación Comunal”, “Del Estado burocrático al Estado comunal”, “Claves para la industrialización socialista” y “Venezuela: ¿Hacia dónde va el modelo productivo?”, por el cual se hizo merecedor de otros importantes reconocimientos nacionales e internacionales entre los que se destacan la “Mención Honorífica del Premio Internacional Libertador al Pensamiento Crítico” y el “Premio Municipal al Pensamiento Político “Gustavo Machado”.
Víctor Álvarez ha sido profesor de Desarrollo Económico en la UCV, de Entorno Económico en IVEPLAN y de Teoría y Análisis de Sistemas de Innovación en el postgrado de Ciencias Administrativas de la UCV. En el gobierno bolivariano se desempeñó como Ministro de Industrias Básicas y Minería, Presidente de la Corporación Venezolana de Guayana, Director de PDVSA; Presidente del Banco de Comercio Exterior; Viceministro de Industrias y Presidente del Fondo de Reconversión Industrial. Actualmente es miembro de la junta directiva del Centro Internacional Miranda (CIM), donde realiza su actividad de investigador, analista y escritor.

miércoles, 20 de junio de 2012

La trampa de la “economía verde”

A 20 años de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (Cumbre de la Tierra 92), del 20 al 22 de junio se realizará una nueva conferencia mundial en Río de Janeiro. Las grandes potencias pretenden imponer en Río+20 un mandato a las Naciones Unidas para desarrollar un marco legal supranacional que permita la mercantilización y privatización de la naturaleza.

 ¿Qué es la “economía verde”?
Cualquiera puede pensar que la “economía verde” se refiere a la producción agrícola orgánica, energías renovables, tecnologías limpias, etc. Pero resulta que la “economía verde” es un invento de las grandes potencias para superar la actual crisis de la economía capitalista a través de nuevos espacios de acumulación basados en la mercantilización, explotación y privatización de la naturaleza.
Con la “economía verde” se busca cuantificar y valorizar económicamente las distintas funciones de la naturaleza e introducirlas al mercado a través de una serie de mecanismos financieros. Se trata de mercantilizar no solo la base material de la naturaleza sino también los procesos y funciones de la misma, a través del comercio de los servicios de los ecosistemas. Así por ejemplo, en la “economía verde” se podrá no sólo mercantilizar la madera de los árboles sino también la capacidad de absorción de CO2 de los bosques.
Todo esto bajo la figura de servicios ambientales que serían ofrecidos por empresas capitalistas, apoyadas por toda una serie de generosos incentivos fiscales, financieros y de compras gubernamentales que ofrecerán los gobiernos para asumir los costos que deberían ser cargados a las empresas contaminantes.
Lo que se pretende imponer en la Cumbre de Río
Aunque Río+20 debería evaluar y rendir cuentas sobre los objetivos y metas acordados en la Cumbre de 1992, las prioridades en la agenda son la implantación de un nuevo sistema de gobernanza ambiental global que facilite la mercantilización y privatización de la naturaleza, empaquetados en el concepto de “economía verde”. 
Las grandes potencias están decididas a imponer en Río+20 un mandato a las Naciones Unidas para empezar a desarrollar un marco legal y regulatorio supranacional, con su respectivo entorno institucional, que cree las bases para un mercado mundial de servicios ambientales.
La amenaza de mercantilizar la naturaleza
El interés de las corporaciones transnacionales es desarrollar nuevos mercados para la venta de servicios ambientales, los cuales tienen su antecedente en los mercados de carbono que surgieron a raíz del Protocolo de Kioto, el cual fijó sanciones a los principales contaminadores para obligarlos a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero.
Como se sabe, para mitigar el impacto en los costos y su inevitable repercusión en las ganancias empresariales, se creó el crédito del carbono. Una tonelada de CO2 equivale a un crédito de carbono. A través de este servicio, las potencias que sobrepasan el límite de contaminación permitida, para evitar la sanción pueden comprar el crédito de los países pobres que tienen una emisión por debajo del límite. Las potencias contaminadoras pueden adquirir ese margen para emitir o compensar una cantidad equivalente de gases de efecto invernadero, y con la cara más dura mostrarse luego al mundo como países respetuosos y cumplidores de los acuerdos de protección ambiental, sin que haya una reducción neta de las emisiones que destruyen la capa de ozono, sino operaciones especulativas con la compra-venta de tales bonos.
La particularidad de los servicios ambientales es que no son prestados por una persona o empresa, sino ofrecidos sin costo alguno por la naturaleza, y las transnacionales quieren comenzar a cobrar por ellos apropiándose de las selvas tropicales, de los bosques plantados, de ríos, lagos y ecosistemas. Se trata de elaboradas propuestas para facilitar el asalto y saqueo de la naturaleza.
El carácter especulativo de la economía verde
Ante la crisis financiera que no termina de superarse, la mercantilización de la naturaleza aparece como una máscara de oxigeno para aliviar la asfixia que sufren los mercados especulativos. Con la “economía verde” se busca reorientar las inversiones financieras hacia el “capital natural”, pero en esencia se trata de una nueva forma de reactivar y ampliar los mercados especulativos de servicios ambientales que se inauguraron con los certificados de carbono, en los que se mueven 180 mil millones de dólares.
La “economía verde” lejos de reactivar la producción de bienes reales desarrollará un mercado ficticio de bonos y certificados financieros que se negociarán a través de las bolsas de valores y la misma banca que provocó la crisis financiera del 2008 y luego fue premiada por gobiernos complacientes con millardarios auxilios financieros. Si se aprueba ese nuevo sistema de gobernanza ambiental, esa banca podrá especular y realizar ganancias extraordinarias con la compra-venta de los bonos y certificados asociados a los servicios ambientales, a imagen y semejanza de lo que ha ocurrido con los certificados o créditos de carbono.
Surgirán así nuevos mercados financieros a expensas de la naturaleza y las corporaciones transnacionales impondrán un control cada vez mayor sobre los países ricos en biodiversidad pero pobres en tecnología.
Desarrollo sustentable y economía verde: más de lo mismo
Si el término desarrollo sustentable fue manipulado para hacer creer que era posible relanzar el desarrollo capitalista en armonía con el ambiente, la “economía verde” es un concepto aún más complaciente a la hora de facilitar las pretensiones de mercantilizar la naturaleza.
Ambos conceptos son muy útiles a quienes sostienen que no hay necesidad de cambiar el modelo capitalista. Argumentan que con tecnologías más eficientes se puede  armonizar el crecimiento económico con la escasez de recursos naturales, que es como el capital denomina a la naturaleza.
Las nociones del “desarrollo sustentable” y “economía verde” son una cortina de humo que pretende esconder la responsabilidad de las grandes potencias capitalistas en la devastación ambiental y la destrucción del planeta. 20 años después del lanzamiento de la tesis del desarrollo sustentable, los principales problemas ambientales se han agravado: el hueco en la capa de ozono, calentamiento global, derretimiento de los glaciares, acidificación de los mares, contaminación de las aguas, degradación de la tierra, alteración de los ciclos agrícolas, reducción de la biodiversidad y las catástrofes naturales, son parte de los fenómenos que se han agravado en estas dos décadas de “desarrollo sustentable”, poniendo en evidencia la irracionalidad y límites de un modelo económico basado en el saqueo y depredación de la Madre Tierra.
El capitalismo es la causa del problema
En los documentos que se discutirán en Río + 20 no se cuestionan los excesivos e insostenibles patrones de consumo y producción capitalistas, ni se plantea el necesario y urgente cambio de un paradigma económico basado en la explotación del ser humano y en la depredación de la naturaleza. Por el contrario, se complace la pretensión de las grandes potencias de crear un nuevo sistema de gobernanza ambiental global que facilite la valorización monetaria de la naturaleza, con el fin de mercantilizar sus funciones a través de la contratación de servicios ambientales.
En los marcos de una economía capitalista no es posible el desarrollo sustentable ni mucho menos una “economía verde”. Desde la lógica del capital, el desarrollo se reduce al crecimiento del PIB, el cual se sustenta en la actividad de empresas que explotan al ser humano y depredan el ambiente. Mientras que la sustentabilidad es una noción ecológica totalmente contradictoria con la esencia explotadora y depredadora de la economía capitalista.
El propósito de imponer en la Cumbre de Río un sistema de gobernanza ambiental global para impulsar la “economía verde” debe ser denunciado como un intento de las grandes corporaciones transnacionales y los gobiernos de las grandes potencias capitalistas de mercantilizar y privatizar la naturaleza.

jueves, 24 de mayo de 2012

Lanzamiento del Foro de Intelectuales y Artistas del Polo Patriótico

Estimad@s camaradas y amig@s:

Nos aproximamos al inicio de la Batalla Electoral más importante que hayamos enfrentado en estos 13 años de Revolución. La consigna en estos momentos no puede ser otra que UNIDAD Y COMPROMISO, cualquiera que sea nuestra trinchera de lucha o la diversidad de enfoque que tengamos respecto a algunas acciones de gobierno. Necesario es cerrar filas alrededor del Comandante Chávez, quien hoy más que nunca requiere de nuestro apoyo solidario y de los esfuerzos que cada uno pueda hacer para blindar este proceso y asegurar que siga marchando y se consolide como alternativa de liberación frente al modelo genocida del capitalismo.

El Polo Patriótico busca darle coherencia y unicidad a la rica diversidad de esos esfuerzos individuales. Nos une el mismo objetivo. Vamos entonces de la mano, intelectuales y artistas, a juntar nuestras fuerzas con las de tantos otros para mostrar la fortaleza de nuestra determinación a ser plenamente libres y soberanos.

En este espíritu, nos convocamos todos al Lanzamiento del Foro de Intelectuales y Artistas del Polo Patriótico, que tendrá lugar el Domingo 27 de mayo, a las 11 am, en la Sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño, con la presencia del Comandante Presidente Hugo Chávez.

Jornadas "En defensa de la vida y el planeta: Venezuela ante Río +20"

La Red de Intelectuales y Artistas en defensa de la Humanidad convoca a todas y todas a participar de las jornadas de reflexión, debates y propuestas que se llevarán a cabo los día 28 y 29 de mayo de 2012 en la Sala José Félix Ribas del Teatro Teresa Carreño.

La intención: reunir a intelectuales, académicos, estudiantes, líderes sociales y políticos, y en general, a todos y todas los y las conscientes de que la solución a los males del capitalismo no es más capitalismo, que el futuro de la de la vida pasa por superar las alienadas formas humanas de vivir, sacando a la luz del día todas aquellas cosas que crearán el mundo nuevo, un mundo para todos y todas, donde convivamos todas las especies.
Las jornadas contarán con la presencia de varios de los más destacados expertos nacionales sobre las materias en juego, a la vez de un invitado internacional de primer nivel: el intelectual y amigo Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique.  
LUNES 28 de Mayo
08:30 – 08:45  Apertura
Carmen Bohórquez, Coord Red de Intelectuales y Artistas en defensa de la Humanidad
Pedro Calzadilla, Ministro del Poder Popular para la Cultura
08:45 a 11:30
FORO: El mundo hacia Rio + 20. Crisis capitalista, Crisis civilizatoria, crisis ecológica
Ignacio Ramonet. Periodista. EscritorJesús Manzanilla Pocco. Director de Diversidad Biológica. Ministerio del Ambiente.
Jorge Arturo Reyes. Sociólogo. Experto en negociación internacional.
Julio Escalona. Economista. Experto en temas ambientales. Embajador Alterno de Venezuela ante la ONU.
11:30 a 12:30: Debate
PAUSA
14:00 a 16:45
FORO: Modelos de desarrollo e impacto ambiental
Nicia Maldonado. Ministra del Poder Popular para Asuntos Indígenas
Braulio Álvarez. Diputado. Dirigente Campesino
Ana Maldonado. Viceministra de Economía Comunal. Ministerio del Poder Popular para las Comunas
Víctor Álvarez. Investigador del CIM. Especialista en modelos de desarrollo.
16:45 a 17:30: Debate
MARTES 29 de Mayo
08:30 a 11:30
FORO: Ecologismo, resistencias y alternativas.
Miguel Ángel Contreras. Sociólogo. Presidente del IDEA
Daniel Hernández. Sociólogo y Economista. Director del Centro de Estudios de Economía Política UBV.
Francisco Javier Velasco. Sociólogo. Experto en materias de desarrollo y ecología.  
Luis Brito García. Abogado. Escritor. Ensayista. Miembro del Consejo de Estado y de Gobierno.

11:30 a 12:30: Debate
PAUSA
14:30 a 17:30
SESIÓN PLENARIA

El venidero mes de junio se estará realizando en la ciudad de Rio de Janeiro (Brasil) la Cumbre de la Tierra Rio + 20,  o como oficialmente se le conoce: Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sustentable.
Según la convocatoria, esta cumbre es un nuevo intento de Naciones Unidas para avanzar sobre el compromiso de la comunidad mundial en los grandes cambios de este siglo XXI. Tendrá lugar veinte años después de la primera cumbre histórica de Río de Janeiro en 1992 y diez años después de la de Johannesburgo en 2002. El llamado es ambicioso. Se invita a los Estados, la sociedad civil y los ciudadanos a “sentar las bases de un mundo de prosperidad, paz y sustentabilidad”, en base a tres temas fundamentales:
1. Fortalecimiento de los compromisos políticos en favor del desarrollo sustentable.
2. Balance de los avances y las dificultades vinculados a su implementación.
3. Respuestas a los nuevos desafíos emergentes de la sociedad.
Dos cuestiones, íntimamente ligadas, constituyen el eje central de la cumbre:
1. Una economía ecológica con vistas a la sustentabilidad y la erradicación de la pobreza. 2. La creación de un marco institucional para el desarrollo sustentable.
Pero como decíamos, ese es el espíritu de la convocatoria. En la práctica, las cumbres de la tierra se han convertido en escenarios de batalla donde los pueblos del mundo se plantan ante las potencias del capitalismo mundial en la medida en que éstas las conciben como una plataforma para la legitimación pública de sus intereses privados. Y Rio + 20 está muy lejos de ser la excepción.
Detrás de todo el lenguaje diplomático y políticamente correcto de la burocracia imperial, lo que se está jugando es el futuro de la vida sobre la tierra, incluyendo el de la humanidad. Esto en parte explica por qué si bien la propia ONU Rio + 20 es la más importante de las cumbres realizadas hasta ahora llega en medio de un silencio mediático que contrasta en mucho con dicha importancia. Luego del fracaso de la Cumbre de Copenhague, aquella donde se puso en evidencia el carácter antidemocrático de estos espacios y las maniobras extorsionistas del gobierno norteamericano para firmar una acuerdo a espaldas de la humanidad, la estrategia ha sido bajarle el perfil. Sin embargo, los pueblos del mundo no han cesado en su empeño, por lo que la batalla por el futuro de la vida y el planeta sigue planteada.

Y es que por obra y gracia de la hipocresía imperial, lo que está en el origen del deterioro de la vida planetaria –el modo depredador capitalista- es presentado ahora como la única solución posible al mismo, claro está, luego de atravesar un lavado de imagen que lo hace aparecer como “ecoamigable”. Así las cosas,  “la economía verde” y “el desarrollo sostenible” emergen como los últimos trucos de la chistera capitalista. Trucos sin embargo para nada graciosos y más bien altamente peligrosos consistentes en  privatizar la naturaleza para seguir haciendo negocios. Así pues, el sistema que ha crecido a costa de la explotación del hombre por el hombre y la naturaleza amenaza –disfrazado- todavía con más. Y para ello, todas aquellas cosas que son consustanciales a la vida y por tanto nos pertenecen a todos y todas –las selvas, las aguas, la información genética, etc.,- se pretende que pasen a ser propiedad de los mismos que han llevado al mundo al estado de crisis actual.    

Pero sabemos que esta barbarie es posible solo si la aceptamos como fatalidad. Por ello, los amantes de la humanidad, de la vida y del planeta, debemos alzar la voz como un llamado no solo de alerta ante lo que se avecina sino también y sobre todo de resistencia activa. Y es que, parafraseando al viejo filósofo, la existencia de la humanidad doliente que piensa y de la humanidad pensante oprimida no puede ser ingerida ni digerida por la indolencia consumista y el egoísmo más salvaje.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Fundación Rosa Luxemburg presenta el libro “Más allá del desarrollo” en el Celarg

El viernes 4 de mayo de 2012, a las 4:00 p.m.

Presentación del libro “Más allá del desarrollo”

La Fundación Rosa Luxemburg, conjuntamente con el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, convocan a la presentación del libro “Más allá del desarrollo”, obra construida por el colectivo internacional denominado Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo, evento que se realizará el viernes 4 de mayo, a partir de las 4:00 p.m., en el Hall principal de la Fundación Celarg (Av. Luis Roche, Altamira).
El libro se distribuirá gratuitamente entre el público asistente. Entrada libre.
Sobre la obra
Más allá del desarrollo es una obra construida por el Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo. El desarrollo es un concepto que en las últimas décadas ha logrado hegemonía, se convirtió prácticamente en un concepto de sentido común. Está simbólicamente ligado a una promesa de bienestar, de felicidad, de calidad de vida; pero al mismo tiempo, reduce esta calidad de vida a parámetros mercantiles de crecimiento económico y consumo.
El desarrollo nos ata irremediablemente a un imaginario determinado, occidental y colonial, a herramientas tecnocráticas, y a unas prácticas depredadoras de la naturaleza que nos han llevado a los límites de supervivencia del planeta. A pesar de la importancia de los procesos de cambio encaminados en América Latina, estos no han logrado salir de la vieja matriz desarrollista y extractivista.
Es necesario más que nunca construir alternativas que salgan del patrón impuesto al Sur global en la división del trabajo que establece el mercado mundial, regido por lógicas neoliberales. Alternativas económicas pero también políticas e institucionales, para superar las contingencias inscritas en el Estado patriarcal, colonial y clasista. En la región andina, conceptos como el buen vivir o vivir bien, el Estado Plurinacional y los derechos de la naturaleza, abren horizontes para este debate urgente.
En esta publicación del Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo, se exploran algunos de estos temas, así como las consecuencias de las políticas extractivas, la incidencia de los movimientos sociales frente a éstas, y las posibles transiciones más allá del desarrollo
Programa
4:00 p.m.
Comentan el libro:
ñ Leonardo Bracamonte, Coordinador de Gestión Estratégica de la Fundación Celarg.
ñ Alba Carosio, Red Araña Feminista.
ñ Santiago Arconada, activista popular
Intervención de dos de los autores de la obra:
ñ Alejandra Santillana: activista de la Asamblea de Mujeres Populares y Diversas, Ecuador.
ñ Edgardo Lander: sociólogo, integrante del equipo promotor del Foro Social Temático, capítulo Venezuela.
5:20 p.m. Debate.
6:30 p.m. Agasajo.
Invitados especiales
El evento contará con la presencia y participación de Alejandra Santillana y Edgardo Lander, integrantes del Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo.
Alejandrina Santillana cuenta con Maestría en Sociología en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), sede Ecuador; fue ganadora de la Beca ASDI 2006 para CLACSO como investigadora junior. Ha publicado artículos sobre el movimiento indígena, coyuntura y feminismo. Es además militante feminista de la Asamblea de Mujeres Populares y Diversas del Ecuador, y actualmente es coordinadora para Ecuado
r de la Fundación Rosa Luxemburg.
Edgardo Lander es profesor titular jubilado de la Universidad Central de Venezuela. Docente e investigador en el Departamento de Estudios Latinoamericanos de la Escuela de Sociología de la UCV, y profesor en el Doctorado en Ciencias Sociales de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de esa misma universidad. Es también profesor en el Doctorado en Estudios Culturales Latinoamericanos, Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador. Además es Fellow del Transnational Institute (Amsterdam)
El libro se distribuirá de forma gratuita al público
Viernes 4 de mayo / CELARG PB Salon Principal / 4:00 p.m. / Entrada Libre

((Prensa Celarg, 30-4-2012/ Cristóbal J. Alva Ramírez).

lunes, 23 de abril de 2012

Nuevos títulos en la Feria del Libro Universitaria: "Del Estado burocrático al Estado comunal" y "Claves para la industrialización socialista"


En la Feria del Libro Universitario Víctor Álvarez presenta sus más recientes libros:

“Del Estado burocrático al Estado comunal”
y “Claves para la Industrialización Socialista”

En el marco de la III Feria de Promoción del Libro Universitario, organizada por el Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, este miércoles 25 de abril, a las 2.00 p.m., en la sede de UNEARTE (al lado del Teatro Teresa Carreño) Víctor Álvarez, ex Ministro de Industrias Básicas y actual investigador del Centro Internacional Miranda (CIM), presentará sus más recientes libros: “Del Estado Burocrático al Estado Comunal” y “Claves para la industrialización socialista”. Álvarez recibió Mención Honorífica del Premio Internacional “Libertador” al Pensamiento Crítico y el Premio Municipal “Gustavo Machado” al Pensamiento Político por su anterior obra “Venezuela: ¿Hacia dónde va el Modelo Productivo?”, una crítica al capitalismo rentístico venezolano en el que explica las razones que llevan a declarar el carácter socialista de la Revolución Bolivariana y construir un nuevo modelo productivo de amplia participación social y empoderamiento popular.
Por cortesía del CIM y de la Oficina de Planificación del Sector Universitario (OPSU), ambos libros serán distribuidos gratuitamente entre los asistentes.


Libro 1:

“Del Estado Burocrático al Estado Comunal”
En este nuevo libro, Víctor Álvarez, nos presenta un análisis crítico del papel del Estado en la Revolución Bolivariana. Analiza los retos del Gobierno del Presidente Chávez para profundizar las grandes transformaciones revolucionarias que aún están pendientes, las cuales no dependen de seguir ganando elecciones, sino de la construcción de un nuevo Estado comunal al servicio de los intereses del pueblo y de la Revolución.
Álvarez, quién también se desempeñó como director de PDVSA y presidente del Banco de Comercio Exterior, analiza la tendencia a la burocratización del Estado que deriva en el secuestro de la propiedad estatal y la entronización del burocratismo como una especie de burguesía funcional. Cuestiona la propiedad estatal absoluta como forma superior de la propiedad social y la considera como la base material del capitalismo de Estado que se implantó en los países del llamado socialismo real, en los cuales las élites burocráticas secuestraron la propiedad estatal y la administraron como una propiedad privada. Plantea la lucha contra el burocratismo como una forma de lucha de clases en los propios marcos de la construcción socialista y fundamenta la necesidad de impulsar nuevas formas de propiedad social que empoderen a los trabajadores directos sobre los medios de producción.
El investigador del CIM fundamenta la importancia de la participación activa y protagónica de los trabajadores y la comunidad organizada, con el fin de consolidar la alianza popular con miras a lograr un verdadero control del pueblo sobre los procesos productivos que resultan imprescindibles para asegurar su supervivencia y reproducción. Aborda el papel de la Comuna en la construcción del nuevo Estado comunal y expone las tensiones que aún prevalecen entre estas incipientes formas de organización con las gobernaciones, alcaldías, ministerios y otros entes públicos en los que todavía se represa buena parte el poder y se reproducen las desviaciones del burocratismo. Sobre esta base fundamenta la necesidad de construir un Nuevo Modelo Productivo a partir de la alianza entre Consejos de Fábrica y Consejos Comunales.
El autor nos explica por qué no es lo mismo estatizar que socializar y contrasta la idea de convertir en propiedad estatal lo que antes era propiedad privada frente a la alternativa de impulsar nuevas formas de propiedad social que aseguren que los trabajadores directos y la comunidad sean los verdaderos copropietarios sociales de esos medios de producción. Demuestra que la notable mejoría en los indicadores sociales ha sido gracias a la inversión social de la renta petrolera y concluye que una revolución política y social sin una revolución económica y cultural es una revolución insostenible en un contexto de prolongada caída de la renta petrolera.
Se trata de un libro dedicado a atizar el debate sobre los mejores caminos que nos pueden llevar a sustituir un régimen histórico basado en la explotación del trabajo ajeno y en el afán de maximizar el beneficio individual, por una nueva sociedad organizada en función de dirigir el esfuerzo productivo para satisfacer las creciente necesidades sociales y hacer posible el desarrollo humano integral.

Libro 2:


“Claves para la industrialización socialista”

Este libro trata sobre el proceso de industrialización venezolano, las premisas que le dan origen, las necesidades e intereses a los que responde, las políticas y estrategias que se llevan a cabo para impulsarlo, así como un análisis de los resultados obtenidos.

Víctor Álvarez explica que, al contrario de la escasez de divisas que obligó a muchos países a promover la industrialización, en Venezuela los esfuerzos por desarrollar la actividad manufacturera se han realizado en condiciones de un abundante ingreso en divisas provenientes de las exportaciones petroleras. Esta poderosa capacidad de compra externa no siempre ha estado en armonía con los objetivos de la industrialización, por el contrario ha entrado en abierta contradicción al utilizarse para importar los bienes que la industria nacional puede perfectamente producir.

El investigador del CIM ofrece un análisis crítico del proceso de industrialización en las condiciones del capitalismo rentístico venezolano. Cuestiona la sustitución ineficiente de importaciones que condena a los trabajadores y consumidores a adquirir productos de inferior calidad y precios superiores a los importados, pero al mismo tiempo se opone a la apertura neoliberal que somete a los productores locales a una feroz competencia con las importaciones procedentes de las principales potencias industrializadas. Como alternativa entre estas dos opciones extremas, fundamenta la importancia de las políticas industriales y tecnológicas en el contenido de la política económica para profundizar la reactivación, reconversión y reindustrialización del aparato productivo nacional, en el marco de los cambios estructurales en la economía mundial, caracterizados por una incesante relocalización industrial, el auge de las industrias del conocimiento y las tensiones entre los procesos de globalización e integración latinoamericana.

El autor define la industrialización socialista como un proceso llamado a sustituir la industrialización basada en la explotación del trabajo ajeno, el uso intensivo de materias primas y energía, la depredación del ambiente y los desequilibrios territoriales, por un nuevo tipo de industrialización basado en diferentes formas de propiedad social, la aplicación de nuevos principios para la justa remuneración del trabajo productivo y la inversión social de los excedentes, el uso intensivo de información y conocimientos científicos y tecnológicos, la preservación del ambiente y el desarrollo armónico y proporcional de las regiones. Con este fin, propone un conjunto de principios rectores de la industrialización socialista e identifica diferentes formas de intervención del Estado para orientar un proceso que no puede quedar sometido a las fuerzas ciegas del mercado. Argumenta que la industrialización socialista debe apoyarse en un Estado en manos de los trabajadores y de la comunidad, sin mediaciones burocráticas de ningún tipo. Solo así será posible impulsar un nuevo tipo de desarrollo industrial, capaz de asegurar una creciente producción de los bienes y servicios que se requieren para satisfacer plenamente las necesidades básicas y esenciales de la sociedad.
La presentación de ambos libros se realizará en la sede de UNEARTE, (antigua sede del Ateneo, al lado del Teatro Teresa Carreño), este miércoles 25 de abril a las 2.00 p.m.