sábado, 30 de abril de 2016

¿Cómo aliviar la crisis eléctrica?

Víctor Álvarez R.
Premio Nacional de Ciencias
La crisis eléctrica no ha sido conjurada y ha obligado al Gobierno a aplicar un nuevo racionamiento. El consumo residencial asciende al 63% del total y ante el fracaso de la campaña soy consciente, consumo eficiente, el Presidente Maduro se debate entre aumentar el racionamiento o aumentar las tarifas. “He tratado de evitarlo al máximo”, “Los ahorros que necesitamos en el sector residencial no los hemos logrado”. “Yo pido que el milagro lo haga usted compatriota, en su casa” dijo al anunciar el Plan de Administración de Cargas.

Mientras el costo de los servicios públicos no represente mayor cosa en los presupuestos familiares, el derroche no tendrá fin. El exagerado subsidio es un incentivo perverso al despilfarro y no se corregirá con llamados para que cada quien haga el milagro en su casa. Fijar precios de mercado no es hacer concesiones al capitalismo. Cuando un precio expresa lo que cuesta un bien o servicio, estos son debidamente valorados por la sociedad y así su demanda tiende a auto-regularse. Sobre todo en el caso de los servicios públicos, cuya demanda es muy sensible al comportamiento de las tarifas, toda vez que si éstas suben, entonces el consumo tiene a ajustarse a lo estrictamente necesario. Pero al creer que controlando rígidamente los precios o prolongando los exagerados subsidios se impulsa la construcción del socialismo, el Gobierno lo que hace es destruir uno de los mecanismos reguladores del consumismo despilfarrador.

En efecto, aunque el uso racional y eficiente de la energía se ha considerado una política de Estado y se ha desplegado una intensa campaña para concientizar a la población y promover un cambio cultural en la forma de usar la energía, las bajas tarifas dan al traste con estos buenos propósitos e intenciones. Lo que se cobra no alcanza ni para pagar la nómina de Corpoelec y esto repercute en un acelerado deterioro del servicio, donde las fallas se han multiplicado. Las constantes interrupciones funden los artefactos electrodomésticos, crean un creciente malestar en la población e impiden la reactivación del aparato productivo nacional.

El precio es un factor clave en la demanda de un bien o servicio. Cuando los precios tienden a expresar su valor y no están distorsionados por rígidos controles o ruinosos subsidios, los mismos envían una clara señal de lo que le cuesta a la sociedad producir ese bien o servicio. Pero el confundir mercado con capitalismo, el Gobierno anula con sus controles y subsidios el adecuado funcionamiento del sistema de precios como un mecanismo regulador del consumo y la demanda.

Los países más exitosos del mundo en esta materia han logrado reducir considerablemente el exagerado consumo de electricidad porque sus campañas educativas han sido complementadas con la aplicación de tarifas justas que expresan el verdadero valor del servicio. Se trata de fijar una tarifa que permita recuperar los costos de generación, transmisión, distribución y comercialización, a la vez de generar los excedentes necesarios para la permanente ampliación y modernización del sistema eléctrico nacional.

Los incentivos perversos de los controles de precios y subsidios al consumo se recrudecen cuando estos se generalizan y prolongan exageradamente en el tiempo. Al no expresar el verdadero valor de los bienes y servicios, los controles y subsidios no solo estimulan un consumo irracional que raya en el despilfarro, sino que también estimulan las nefastas prácticas del contrabando de extracción que agravan los problemas de escasez, acaparamiento y especulación en un país azotado por una sostenida caída de la producción y desmesuradas inyecciones de dinero sin respaldo que atizan la inflación.  @victoralvarezr

Sincerar tarifas eléctricas acabará con racionamientos

Víctor Álvarez R.
Premio Nacional de Ciencias

Los torrenciales aguaceros que han inundado a Caracas no han llegado al Guri. La crisis eléctrica no ha sido conjurada y por eso el Gobierno anuncia un nuevo racionamiento a través del Plan de Administración de Cargas.

Desde su creación, el Ministerio del Poder Popular para la Energía Eléctrica y Corpoelec han promovido el uso racional de electricidad a través de acciones en materia tecnológica, educativa, comunicacional y regulatoria. Sin embargo, el consumo residencial asciende al 63% del consumo eléctrico nacional. Ante el fracaso de la campaña soy consciente, consumo eficiente, el Gobierno se debate entre aumentar el racionamiento o aumentar las tarifas.

¿Por qué fracasó la campaña soy consciente, consumo eficiente?

Con el objetivo de encarar la creciente demanda de electricidad y estabilizar el suministro del servicio, el Ejecutivo Nacional puso en marcha la campaña Soy Consciente, Consumo Eficiente, Plan Banda Verde, que terminó siendo otro intento fallido para estimular una nueva cultura del ahorro en el uso de la energía.

La asistencia técnica especializada a los usuarios para racionalizar el uso de la energía eléctrica; los programas de formación, capacitación y divulgación para la concienciación de la población; la sustitución de bombillos y aires acondicionados ineficientes; así como los llamados a la defensa de la Madre Tierra no tuvieron el impacto esperado ante el enorme incentivo al consumo irracional que representan las bajas tarifas del servicio eléctrico.

Mientras el costo de los servicios públicos no represente mayor cosa en los presupuestos familiares, el derroche no tendrá fin. El exagerado subsidio es un incentivo perverso al despilfarro y no se corregirá con llamados para que cada quien haga el milagro en su casa. En su incomprensión, el Gobierno cree que fijar precios de mercado es hacer concesiones al capitalismo. Cuando un precio expresa lo que cuesta un bien o servicio, estos son debidamente valorados por la gente y así su demanda tiende a auto-regularse, sin derroches ni excesos. Sobre todo en el caso de los servicios públicos cuya demanda es sensible al comportamiento de las tarifas, toda vez que si éstas suben, entonces el consumo tiene a ajustarse a lo estrictamente necesario. Pero al creer que controlando rígidamente los precios o prolongando los exagerados subsidios impulsa la construcción del socialismo, el Gobierno lo que hace es destruir uno de los mecanismos reguladores del exacerbado consumismo despilfarrador.

El precio es un factor clave en la demanda de un bien o servicio. Cuando los precios tienden a expresar su valor y no están distorsionados por ruinosos controles, perversos subsidios  o ganancias especulativas, los mismos envían una clara señal de lo que le cuesta a la sociedad producir ese bien o servicio. En consecuencia, el adecuado funcionamiento del sistema de precios es un mecanismo regulador de todo el sistema económico y repercute en la correcta asignación y uso de los factores de producción.

No se trata de asumir el mecanismo de los precios como un dogma de fe. Hasta los gobiernos neoliberales -generalmente reacios a intervenir los mecanismos del mercado-, en ciertas condiciones se ven obligados a fijar precios y otorgar subsidios a determinados bienes y servicios a fin de proteger a sectores vulnerables. En cualquier economía, llámese capitalista o socialista, el mecanismo de los precios actúa como regulador de la oferta y la demanda de los bienes y servicios. Pero al parecer, el funcionamiento de los mercados el gobierno solo lo acepta cuando se trata del mercado petrolero y en la OPEP promueve recortes en la oferta para aumentar el precio de los crudos.

La demagogia populista en la cultura rentista

Los incentivos perversos de los controles y subsidios se recrudecen cuando estos se generalizan y prolongan exageradamente en el tiempo. Al no expresar el verdadero valor de los bienes y servicios, los rígidos controles de precios y exagerados subsidios no solo estimulan un consumo irracional que raya en el despilfarro, sino que también estimulan las nefastas prácticas del contrabando de extracción que agravan los problemas de escasez, acaparamiento  y especulación en un país azotado por una sostenida caída de la producción y desmesuradas inyecciones de dinero sin respaldo que atizan la inflación.     

Pero aunque el Uso Racional y Eficiente de la Energía se ha considerado una política de Estado y se ha desplegado una intensa campaña para concientizar a la población y promover un cambio cultural en la forma de usar la energía, las bajas tarifas dan al traste con estos buenos propósitos e intenciones. Los mensajes para contribuir con el medio ambiente al reducir las emisiones de gases tóxicos y controlar la huella ecológica a través de la auto-regulación consciente del consumo de energía no se terminan de traducir en reducciones significativas de la demanda porque la electricidad poco pesa en los presupuestos familiares. De hecho, a pesar de todo este despliegue, el consumo se ha incrementado en horas pico, lo que requiere la construcción de nuevas plantas de generación.

Los países más exitosos del mundo en esta materia han logrado reducir considerablemente el exagerado consumo de electricidad porque sus campañas de educación y divulgación han sido complementadas con la aplicación de tarifas justas que expresan el verdadero valor del servicio. Se trata de fijar una tarifa que permita recuperar los costos de generación, transmisión, distribución y comercialización, a la vez de generar los excedentes necesarios para la permanente ampliación y modernización del sistema eléctrico nacional.

Es hora de superar la demagogia populista que por temor al costo político exacerba el despilfarro de recursos cada vez más escasos y tomar las firmes y valientes medidas que se requieren para poner orden en la casa.   @victoralvarezr

A favor del diálogo y la paz

Víctor Álvarez R.
Premio Nacional de Ciencias

Los diputados de la MUD y el GPP aprobaron por unanimidad un acuerdo inspirado en el exhorto del Papa Francisco a favor del diálogo y la paz en Venezuela. En el acuerdo no se pide la mediación de ninguna autoridad sino que llama al encuentro y diálogo político. Se reconoce la importancia de la colaboración y el trabajo mancomunado para resolver los problemas del país y se renueva el compromiso de las partes para dirimir las diferencias con base en la Constitución. En el acuerdo se plantea trabajar de buena fe y por el bien común, para impulsar la cultura del encuentro que propicie las condiciones para un diálogo fecundo que evite nuevos conflictos entre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.

Venezuela está cansada de una diatriba política que la ha puesto al borde de una crisis de gobernabilidad. El venezolano de a pie clama por un gran acuerdo nacional que permita superar los graves problemas de  escasez, acaparamiento y especulación que lo azotan desde hace tres años. Conseguir las cosas más elementales de la vida cotidiana se ha convertido en una proeza de supervivencia, en una hazaña cotidiana  y la gente no quiere resignarse a semejante calamidad. Ninguna persona es realmente libre si no tiene la existencia material garantizada. La pobreza está asociada a la imposibilidad de tener acceso a los bienes básicos y esenciales para la sobrevivencia humana.

El malestar de la gente habló duro en las parlamentarias del 6-D y se pronunció por el diálogo y la paz. Por eso, la Oposición tiene que evitar que la euforia de los triunfalistas embarque al país en el desgaste de un referendo revocatorio que daría al traste con la urgencia de reactivar la economía, toda vez que el oficialismo, en su afán de mantenerse en el poder, pospondría una vez más la adopción de las urgentes medidas económicas que se requieren.

Aun cuando la Oposición logre revocar el mandato de Maduro, tal sería el deterioro que provocaría la prolongada inacción que inevitablemente recibiría un país sumido en una grave crisis de gobernabilidad y así tampoco podría gobernar en un clima de paz social. Por su parte, el Gobierno tiene que evitar el tiro de gracia que significaría enfrentar un referendo revocatorio y retomar el diálogo fecundo para construir con la Oposición unos acuerdos básicos de interés nacional que permitan reactivar la economía, conjurar la crisis eléctrica y enfrentar con éxito la criminalidad.

Una postura sensata de ambas partes llevaría a retomar el diálogo político para acordar un Gobierno de Complementación y Unidad, con un programa básico que detenga el deterioro. Sin lugar a dudas, una agenda de interés nacional conviene al Gobierno, pero también a la Oposición, si es que de verdad quieren alentar sus esperanzas de gobernar y legislar con una economía sana y en un clima de paz social.

De allí la conveniencia para ambos de crear los consensos necesarios para impulsar un Programa Básico de Estabilidad Económica y una Agenda Legislativa Mínima para la Reactivación Productiva, en el marco de un Gobierno de Unidad Nacional que haga posible la complementación de esfuerzos entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo. Solo así será posible crear un nuevo marco legal e institucional mucho más propicio a la inversión productiva que permita reactivar la producción en función de erradicar los problemas de escasez, acaparamiento, especulación e inflación que acrecientan el inflamable malestar social que está a punto de estallar a lo largo y ancho del territorio nacional.  @victoralvarezr

viernes, 1 de abril de 2016

¿Subirán los precios del petróleo?

Víctor Álvarez R.
Premio Nacional de Ciencias

Venezuela presentó a la Opep una propuesta para “recuperar el equilibrio en el mercado petrolero” basada en recortes de la producción para estabilizar el precio del crudo, pero contradictoriamente el objetivo N° 3 del Plan de la Patria plantea duplicar la extracción y llevarla de 3,3 a 6 millones de barriles diarios. Habría que preguntarse si duplicar la extracción de petróleo es coherente con el propósito de estabilizar su precio en el mercado internacional.

Recordemos que en los años 90 -al maximizar los volúmenes de extracción-, Pdvsa incurrió en una frecuente violación de la cuota fijada por la Opep y fue un factor determinante en el derrumbe de los precios. Controlar los volúmenes ha sido la estrategia del gobierno de Venezuela para defender los precios. Por lo tanto, duplicar la extracción puede inducir a los demás países de la Opep a aumentar su producción y retroceder al tiempo en que los países miembros resquebrajaron su disciplina de cuotas, aumentaron unilateralmente la producción y provocaron una larga sobreoferta que colapsó los precios.

Lograr una mejor cotización para el petróleo está en abierta contradicción con incrementar su extracción. El aumento de la producción provoca una baja en los precios, y viceversa. Este es el círculo vicioso en el que quedan atrapadas las economías que dependen de la exportación de un recurso natural, toda vez que tras su afán de captar más renta, aumentan la extracción y esto a la larga desemboca en un colapso de los precios y del ingreso rentístico.

En la actualidad, la combinación de una menor actividad económica global con una mayor producción de países No-Opep ha provocado un exceso de oferta estimada en 2 millones de barriles diarios, y esto ha hundido los precios. La suspensión de las sanciones a Irán se traduce en un incremento en la oferta en torno a 500 mil barriles diarios y acentuará aún más las presiones a la baja de los precios. Por si fuera poco, para 2017 EE.UU. se ha propuesto ser el primer productor de crudos con su petróleo de esquisto y dejar de depender de los crudos de la Opep.

Pero en la Opep hay visiones distintas para encarar esta problemática. Los países agobiados por déficits fiscales y pagos de deuda externa son partidarios de recortar la producción para levantar los precios. Pero Arabia Saudita -que cuenta con reservas internacionales para soportar la caída-, prefiere dejar que sea el mercado quien restaure los precios.

La apreciación del dólar también afecta los ingresos de los países exportadores de petróleo, toda vez que una divisa fuerte se traduce en menos dólares por barril. Pero lo que más conspira en contra de una recuperación estable del petróleo son los cambios estructurales en la matriz energética mundial, puesto que la incesante difusión y uso de las tecnologías de información mejoran la eficiencia energética y permiten producir la misma unidad de PIB con menos consumo de energía.

Si controlar volúmenes es la estrategia para defender el precio, duplicar la extracción -tal como lo Plantea el Plan de la Patria-, inducirá a los demás países de la Opep a aumentar también su producción, cuestión que agravaría la sobreoferta, hundiría aún más los precios y daría al traste con la aspiración de “recuperar el equilibrio en el mercado petrolero”. Paradójicamente, el gobierno de Venezuela propone a la Opep una banda de precios como mecanismo regulador que obligue a recortar los volúmenes cada vez que los precios perforen el piso de la banda. A la luz de todas estas tensiones y contradicciones, resulta poco probable que los precios del petróleo superen los 40 $/b estimados para el presupuesto 2016.  @victoralvarezr

Tragedia de los salarios: aumentos que se quedan cortos y generan más inflación

Víctor Álvarez R.
Premio Nacional de Ciencias
La inflación se ha convertido en la principal razón para reivindicar aumentos de sueldos. No son las mejoras en la productividad ni un desempeño sobresaliente el argumento para justificar un incremento salarial. Por eso en la carrera de los salarios contra la inflación, siempre salen perdiendo los salarios.

Los datos del BCV indican que la inflación en 2015 llegó a 180,9%. Y en alimentos -renglón que absorbe el mayor porcentaje de los ingresos-, los precios se incrementaron 315%. El reciente aumento del salario mínimo apenas llega al 20 %. Si sumamos el incremento del bono de alimentación de 1,5 a 2,5 Unidades Tributarias, el ingreso aumenta de 16.399 a 24.853 bolívares. Pura ilusión monetaria porque las familias que viven de un ingreso fijo nominalmente ganarán más bolívares, pero realmente podrán comprar menos bienes y así buena parte de sus necesidades básicas quedará insatisfecha.

Este nuevo aumento se queda corto frente a la inflación. Y, paradójicamente, generará más inflación, porque no se basa en un incremento real de la productividad y, peor aún, se paga con la emisión de bolívares que no tienen respaldo. De hecho, para cancelar el aumento en ministerios, institutos autónomos, gobernaciones, alcaldías, etc., el Gobierno tendrá que tramitar un crédito adicional cuya inyección a la circulación doméstica no tiene el debido respaldo en un aumento de la producción. En un país con alta inflación de costos y de demanda, y una creciente escasez estructural, este aumento incrementará el circulante monetario. Y mucha plata detrás de pocos bienes presionará aún más los precios.

Con un déficit fiscal de más de 20 % del PIB y su financiamiento a través de emisiones de dinero sin respaldo por parte del BCV, la galopante inflación amenaza con empobrecer aún más los hogares venezolanos. La presión de demanda que significa más dinero en una economía con menos productos, desembocará en una inflación mayor al incremento del salario mínimo y del bono de alimentación.   

Los 11 aumentos de salario mínimo aprobados en los 3 años del actual período presidencial se han vuelto sal y agua. Al no estar debidamente respaldados con mejoras en la productividad dan origen a una mayor inflación que termina anulando el efecto del aumento. Mucho más cuando la reivindicación salarial con la que se aspira a compensar la erosión de la inflación se realiza en una economía caracterizada por crecientes índices de escasez.

Hay que tener muy clara cuál es la causa de la enfermedad para no atacar sólo sus síntomas. La inflación es como la fiebre de la economía, alerta que algo en el organismo está funcionando mal,  pero no es el mal en sí mismo. Cuando aparece significa que hay un problema de fondo que urge atacar. Pero si se confunde con la especulación y se ataca como un delito a través de multas o penas de cárcel, se dejan de corregir las insuficiencias en el aparato productivo y los desequilibrios macroeconómicos, que son las verdaderas causas del problema.  

La inflación podrá controlarse a través de políticas macroeconómicas y sectoriales coherentes que ofrezcan un ambiente propicio a la inversión productiva. La corrección de los desequilibrios fiscales, monetarios, cambiarios y de precios debe ser complementado con la ejecución de políticas agrícolas, industriales y tecnológicas que contribuyan a la reactivación de la economía nacional. Es así como aumentará la oferta de los bienes y servicios que son imprescindibles para satisfacer las necesidades básicas y esenciales de la población. @victoralvarezr

Unificación cambiaria a 250 Bs/$

Víctor Álvarez R.
Premio Nacional de Ciencias

El colapso de los precios del petróleo de 100 a 25 $/b significa una caída del 75% del ingreso en divisas. Generar nuevas fuentes de divisas pasa por crear un sistema cambiario que incentive la repatriación de capitales, la inversión extranjera y las exportaciones no tradicionales. De lo contrario, se seguirá dependiendo de las divisas que vendan Pdvsa y el BCV. Y mientras se prolongue el control de cambios, la demanda insatisfecha se trasladará al mercado paralelo y ejercerá una permanente presión al alza.

A pesar de los intentos por activar sistemas cambiarios flexibles, estos no se han reflejado en una mayor oferta de divisas no petroleras. Recordemos que el Sicad fue lanzado como un sistema regido por la libre oferta y demanda, pero se le impuso una barrera psicológica de 50 Bs/$. Luego, al Simadi –que supuestamente sería un mercado cambiario entre privados que pactarían libremente el precio de la divisa-, también se le impuso un techo de 200 Bs/$ que truncó la oferta de divisas no petroleras. Así, la demanda de dólares que no pudo ser cubierta por Cencoex, Sicad ni Simadi, se trasladó a un mercado paralelo cuya tasa de cambio es atizada por las desmesuradas emisiones de dinero sin respaldo que hace el BCV para financiar el déficit de Pdvsa.

Con un INPC de 56%, 68 % y 180,9% en los últimos tres años, el freno impuesto a las tasas de Sicad y Simadi obligó a los inversionistas extranjeros a traer más divisas para obtener la cantidad suficiente de bolívares que permitiera cubrir los crecientes costos nacionales. Y eso desincentiva nuevas inversiones. Con una tasa de cambio flotante que compense la inflación, los inversionistas y exportadores podrán obtener suficientes bolívares para cubrir los encarecidos costos domésticos.

Si bien es cierto que una tasa flexible mejorará el flujo de caja en bolívares de los inversionistas extranjeros, esto no es suficiente para aumentar el ingreso en divisas del país. La repatriación de capitales, la inversión extranjera y las exportaciones no petroleras no crecerán en los montos que el país necesita mientras no se logre estabilidad macroeconómica, seguridad jurídica, transparencia y flexibilidad en los controles, paz laboral, así como disponibilidad de insumos básicos, infraestructura y servicios de calidad para la inversión productiva.

Los anuncios en materia cambiaria no representan ningún paso de avance en la erradicación de los incentivos perversos que ofrece un régimen de cambios múltiple. Mantener una tasa protegida (Dipro) de solo 10 Bs/$ mientras la flexible (Dicom) cuesta 20 veces más, es mantener un incentivo perverso a los especuladores cambiarios y corruptos que saben cómo capturar los dólares baratos para después venderlos caros. Sobre todo si se tiene en cuenta que el paralelo está dispuesto a pagar por los dólares Dipro 100 veces más. Incluso, como la diferencia entre el paralelo y la tasa Dicom que rige para cupo electrónico y viajes al exterior es de cinco veces, este margen mantendrá el incentivo para la reventa del cupo electrónico y los raspacupos de TDC en el exterior.

Siendo la tasa de cambio una relación entre dos monedas –en este caso entre el bolívar y el dólar-, un criterio técnico para la unificación cambiaria sería dividir la liquidez monetaria entre las reservas internacionales (LM/RI), lo cual arroja una cifra de aproximadamente 250 Bs/$. A medida que se erradique la emisión de dinero sin respaldo y aumente la oferta de divisas no petroleras, la tasa única de cambio tenderá a bajar y estabilizarse en un nivel que exprese la verdadera productividad y competitividad del aparato productivo nacional.  @victoralvarezr

La gira de Obama y la integración latinoamericana

Víctor Álvarez R.
Premio Nacional de Ciencias

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, realizó una histórica visita a Cuba para reconstruir las relaciones con la Isla, después de casi sesenta años de Revolución. Obama no fue recibido en el aeropuerto por el Jefe de Estado. Raúl Castro envió a su Canciller. Tampoco los cubanos molestaron al inusual visitante con consignas de “Cuba si, yanquis no”. Esta vez, el Presidente de la principal potencia del mundo no fue tratado como el enemigo imperial que tradicionalmente se ha encarnado en la figura del mandatario estadounidense. Con esta visita, EE. UU. está dejando de ser para el régimen cubano el peligroso enemigo del Norte para convertirse de ahora en adelante en un país vecino con el que se puede coexistir.  

En su discurso en el Gran Teatro de la Habana Alicia Alonso, Obama se pronunció en contra del embargo comercial a Cuba. A los largo de más de medio siglo, la cruda realidad que afecta al pueblo cubano ha sido atribuida al bloqueo económico imperialista. Tanto así que el día de la llegada de Obama, el diario oficial Granma tituló en primera página: “El bloqueo es el principal obstáculo al desarrollo”. Reconociendo el terrible impacto que ha tenido el embargo comercial sobre la economía cubana y la calidad de vida de sus ciudadanos, el bloqueo también ha servido para justificar el anacronismo de un modelo económico basado en el absolutismo de la propiedad estatal que conculcó por décadas el derecho al emprendimiento individual por considerarlo el germen de la restauración capitalista. Esto inhibió el desarrollo de las fuerzas productivas, burocratizó la fuerza de trabajo y desembocó en una de las principales causas de la crónica escasez que ha azotado al pueblo cubano.

La política de apertura y distensión de Obama hacia Cuba tiene en EE.UU. poderosos enemigos internos, particularmente en la fracción republicana en el Congreso, quienes cuestionan lo que consideran una grave debilidad y entrega del Presidente de los EE.UU. Es previsible que a raíz de su reciente visita a Cuba, la oposición republicana se radicalizará con el fin de lograr notables compensaciones a cambio del levantamiento formal del embargo a Cuba por el que Obama públicamente se pronunció en su discurso en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.

Recordemos que el reinicio de las relaciones diplomáticas no significa el fin automático del bloqueo contra Cuba -el cual es un mandato de las leyes Torricelli y Helms-Burton, las cuales solo pueden ser derogadas por el Congreso. Para allanar el levantamiento del embargo comercial, Obama quiere lograr el apoyo de los republicanos que controlan la mayoría parlamentaria a cambio de sanciones más severas contra Venezuela. Por eso ratifica y prolonga la vigencia del Decreto que declara a Venezuela como “amenaza inusual y extraordinaria”; y en adelante, Washington no desaprovechará ningún pretexto para aplicar las sanciones que esta declaración permite. Sobre todo, si por esa vía logra el apoyo parlamentario que necesita para derogar las leyes que soportan el bloqueo económico a Cuba.

A medida que se desmonte el Bloqueo, el gobierno cubano no podrá justificar los errores de las políticas internas. Por esta razón, Cuba acelera la modernización de su modelo económico. El parlamento cubano aprobó un nuevo marco legal para la inversión extranjera y los ministros del gobierno han desplegado una intensa actividad por países de Europa y Asia para promover las nuevas oportunidades de inversión. Esto también ha influido en el interés que tienen las transnacionales estadounidenses de no terminar desplazadas por las inversiones europeas o asiáticas. De allí su interés de normalizar las relaciones diplomáticas y propiciar un mayor flujo de inversiones para aprovechar las oportunidades que la isla ofrece en la extracción de níquel, energía, infraestructura y turismo.

Con el petróleo a un precio por debajo del estimado en el Presupuesto 2016, Venezuela parece condenada a sufrir el agravamiento de los problemas de escasez que viene arrastrando desde el año 2013. Para evitar un creciente malestar social que desemboque en una nueva derrota en las elecciones de gobernadores previstas para diciembre de 2016, el gobierno está emplazado a adecuar los acuerdos de cooperación energética a las nuevas restricciones presupuestarias.

De hecho, Cuba está recibiendo mucho menos de los 100 mil barriles diarios de petróleo que hasta hace poco disfrutó y esto tendría un impacto semejante al que sufrió la isla en 1991, cuando colapsó el bloque socialista y dejó de recibir el 100% del petróleo que le enviaba la URSS. Sin energía el descalabro de la economía cubana fue inevitable y engendró una severa crisis social que se expresó en el éxodo de miles de cubanos en pequeñas balsas artesanales que con frecuencia naufragaban en las aguas del Mar Caribe.

Una crisis semejante es la que ahora el gobierno de Raúl Castro quiere evitar. Con la revisión de los convenios de cooperación energética Cuba está recibiendo un menor volumen de petróleo y esto se ha reflejado en una reducción de los médicos y técnicos cubanos.

A EE.UU. le ha preocupado sobremanera la influencia y liderazgo que Venezuela ha ejercido en la integración latinoamericana. Ahora que los precios del petróleo se han desplomado, Washington saca cuentas y tiene la certeza de que Venezuela no podrá mantener al mismo nivel los convenios de cooperación energética y poco a poco irá recortando el suministro y adecuando las condiciones de pago a las actuales restricciones presupuestarias. Por eso ofreció el año pasado a los países de Caricom compensar las dificultades de PetroCaribe con un programa de cooperación energética, en un intento por disminuir la influencia del Gobierno venezolano en la integración latinoamericana y caribeña. @victoralvarezr

¿La visita de Obama a Cuba pondrá fin al bloqueo económico?

Víctor Álvarez R.
Premio Nacional de Ciencias
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, realizó una histórica visita a Cuba para reconstruir las relaciones con la Isla, después de casi sesenta años de Revolución. Esta vez, los cubanos no molestaron al presidente de la potencia más poderosa del mundo con consignas de “Cuba si, yanquis no”. Obama no fue tratado como el enemigo imperial que tradicionalmente se ha encarnado en la figura del mandatario estadounidense. Con esta visita, EE. UU. está dejando de ser para el régimen cubano el peligroso enemigo del Norte para convertirse de ahora en adelante en un país vecino con el que se puede coexistir.  

¿El fin del bloqueo?

La política de apertura y distensión de Obama hacia Cuba tiene en EE.UU. poderosos enemigos internos, particularmente en la fracción republicana en el Congreso, quienes cuestionan lo que consideran una grave debilidad y entrega del Presidente de los EE.UU. Es previsible que a raíz de su reciente visita a Cuba, la oposición republicana se radicalizará con el fin de lograr notables compensaciones a cambio del levantamiento formal del embargo a Cuba por el que Obama públicamente se pronunció en su discurso en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.

Recordemos que el reinicio de las relaciones diplomáticas no significa el fin automático del bloqueo contra Cuba -el cual es un mandato de las leyes Torricelli y Helms-Burton, las cuales solo pueden ser derogadas por el Congreso. Para allanar el levantamiento del embargo comercial, Obama quiere lograr el apoyo de los republicanos que controlan la mayoría parlamentaria a cambio de sanciones más severas contra Venezuela. Por eso ratifica y prolonga la vigencia del Decreto que declara a Venezuela como “amenaza inusual y extraordinaria”; y en adelante, Washington no desaprovechará ningún pretexto para aplicar las sanciones que esta declaración permite. Sobre todo, si por esa vía logra el apoyo parlamentario que necesita para derogar las leyes que soportan el bloqueo económico a Cuba.

¿Por qué Cuba moderniza su modelo económico?

A medida que se desmonte el Bloqueo, el gobierno cubano no podrá justificar los errores de las políticas internas. Por esta razón, Cuba acelera la modernización de su modelo económico. El parlamento cubano aprobó un nuevo marco legal para la inversión extranjera y los ministros del gobierno han desplegado una intensa actividad por países de Europa y Asia para promover las nuevas oportunidades de inversión. Esto también ha influido en el interés que tienen las transnacionales estadounidenses de no terminar desplazadas por las inversiones europeas o asiáticas. De allí su interés de normalizar las relaciones diplomáticas y propiciar un mayor flujo de inversiones para aprovechar las oportunidades que la isla ofrece en la extracción de níquel, energía, infraestructura y turismo.

Con el petróleo a un precio por debajo del estimado en el Presupuesto 2016, Venezuela parece condenada a sufrir el agravamiento de los problemas de escasez que viene arrastrando desde el año 2013. Para evitar un creciente malestar social que desemboque en una nueva derrota en las elecciones de gobernadores previstas para diciembre de 2016, el gobierno está emplazado a adecuar los acuerdos de cooperación energética a las nuevas restricciones presupuestarias.

De hecho, Cuba está recibiendo mucho menos de los 100 mil barriles diarios de petróleo que hasta hace poco disfrutó y esto tendría un impacto semejante al que sufrió la isla en 1991, cuando colapsó el bloque socialista y dejó de recibir el 100% del petróleo que le enviaba la URSS. Sin energía el descalabro de la economía cubana fue inevitable y engendró una severa crisis social que se expresó en el éxodo de miles de cubanos en pequeñas balsas artesanales que con frecuencia naufragaban en las aguas del Mar Caribe.

Una crisis semejante es la que ahora el gobierno de Raúl Castro quiere evitar. Con la revisión de los convenios de cooperación energética Cuba está recibiendo un menor volumen de petróleo y esto se ha reflejado en una reducción de los médicos y técnicos cubanos.

La gira de Obama y la integración latinoamericana

A EE.UU. le ha preocupado sobremanera la influencia y liderazgo que Venezuela ha ejercido en la integración latinoamericana. Ahora que los precios del petróleo se han desplomado, Washington saca cuentas y tiene la certeza de que Venezuela no podrá mantener al mismo nivel los convenios de cooperación energética y poco a poco irá recortando el suministro y adecuando las condiciones de pago a las actuales restricciones presupuestarias. Así, el gobierno de los EE.UU. se propone aprovechar la debacle de los precios del petróleo para neutralizar la "petro-diplomacia bolivariana" y su gran influencia en los países que forman parte de PetroCaribe, el Alba, Unasur y la Celac.

Aparte de lo enviado a Cuba, Venezuela llegó a entregar más de 100.000 barriles diarios a los países de Petrocaribe. De esa factura, 40 % se paga en bienes y servicios y el 60% se financia a 15-20 años a 2% de interés. Esa política de cooperación tan generosa fue imperceptible para la población venezolana mientras los precios del petróleo se mantuvieron altos. Pero ahora que los precios del petróleo han colapsado y el ingreso petrolero se ha reducido a un 25 %, el país ya no puede soportar el sacrificio que representa recibir como parte de pago mercancías que se pueden producir internamente y posponer a 20 años el cobro de las divisas que necesita para cubrir el componente importado, pagar la deuda externa y las indemnizaciones pendientes por las expropiaciones realizadas.

EE.UU. ofreció el año pasado a los países de Centroamérica y Caricom compensar las dificultades de PetroCaribe con un programa de cooperación energética, lo cual repercute en la influencia del Gobierno venezolano. Y como sabemos, sin importar las consecuencias que pueda tener sobre la unidad interna de Petrocaribe, Guyana autorizó la exploración de un bloque marítimo cuya zona superior está en aguas territoriales venezolanas. Y la ambivalente y acomodaticia posición de Caricom revela cual será la posición final de este bloque en la tensa relación de Venezuela con Guyana.  @victoralvarezr

Con la visita de Obama a Cuba murió lo que quedaba de socialismo del siglo XX

Víctor Álvarez R.
Premio Nacional de Ciencias

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, realizó una histórica visita a Cuba para reconstruir las relaciones con la Isla, después de casi sesenta años de Revolución. En su discurso en el Gran Teatro de la Habana Alicia Alonso, Obama se pronunció en contra del embargo comercial a Cuba.

Obama no fue recibido en el aeropuerto por el Jefe de Estado. Raúl Castro envió a su Canciller. Tampoco los cubanos molestaron al inusual visitante con consignas de “Cuba si, yanquis no”. Esta vez, el Presidente de la principal potencia del mundo no fue tratado como el enemigo imperial que tradicionalmente se ha encarnado en la figura del mandatario estadounidense. Con esta visita, EE. UU. está dejando de ser para el régimen cubano el peligroso enemigo del Norte para convertirse de ahora en adelante en un país vecino con el que se puede coexistir.   

Se acabó lo que quedaba de socialismo del siglo XX

A los largo de más de medio siglo, la cruda realidad que afecta al pueblo cubano ha sido atribuida al bloqueo económico imperialista. Tanto así que el día de la llegada de Obama, el diario oficial Granma tituló en primera página: “El bloqueo es el principal obstáculo al desarrollo”. Sin dejar de reconocer el terrible impacto que ha tenido el embargo comercial sobre la economía cubana y la calidad de vida de sus ciudadanos, el bloqueo también ha servido para justificar el anacronismo de un modelo económico basado en el absolutismo de la propiedad estatal que conculcó por décadas el derecho al emprendimiento individual por considerarlo el germen de la restauración capitalista. Esto inhibió el desarrollo de las fuerzas productivas, burocratizó la fuerza de trabajo y desembocó en una de las principales causas de la crónica escasez que ha azotado al pueblo cubano.

Con el objetivo de actualizar su modelo económico y captar un creciente flujo de inversiones extranjeras para impulsar su precaria economía, Cuba promulgó la Ley de Inversión Extranjera N° 118. Esta ley constituye un paso muy importante en la actualización de su modelo económico y responde a la urgente necesidad de recibir capitales que le permitan enfrentar los problemas de escasez y racionamiento que durante más de medio siglo han castigado a su población.

Con esa Ley, Cuba cambia de paradigma y decide otorgar ventajas sin precedentes al capital privado. Reconoce la importancia de la inversión extranjera asociada a la transferencia tecnológica y la asistencia técnica a las empresas nacionales para diversificar la actividad económica local. Además del turismo, se espera que estas inversiones contribuyan a mejorar los servicios públicos, la infraestructura y la producción agrícola, minera e industrial.

La posibilidad real de tener acceso a las fuentes de financiamiento, tecnologías, asistencia técnica y mercados que Cuba necesita está estrechamente vinculada a la credibilidad de los incentivos y condiciones que sea capaz de ofrecer y cumplir. De allí su determinación de mejorar el clima de inversiones a través de atractivos incentivos fiscales, paz laboral y un ambiente en el que coexista armónicamente la propiedad estatal, privada y mixta.

Los principios rectores de la actualización del modelo económico cubano deslindan campos para que los mecanismos del mercado puedan operar. Estos conceptos deberán regir las relaciones entre el Consejo de Ministros y los Organismos de la Administración Central del Estado (OACE) y las Organizaciones Superiores de Dirección Empresarial (OSDE). En tal sentido se plantea:

·         Separar las funciones estatales de las empresariales y aumentar las atribuciones de la empresa en el uso eficiente de los recursos.

·         Los OACE solo ejecutan funciones estatales, mientras que las OSDE son organizaciones que únicamente realizan funciones de carácter empresarial.

·         Las Juntas de Gobierno son un órgano de dirección del Estado para controlar a las OSDE, con el fin de exigir eficiencia y cumplimiento de la legislación.

·         Preparación de todos los dirigentes que llevan a la práctica la reorganización institucional para evitar errores por incompetencia e impericia.

·         Crear condiciones para la unificación monetaria y cambiaria a fin de restablecer el valor del peso cubano, sus funciones como dinero y la medición correcta de los resultados económicos.

·         Perfeccionamiento del sistema de salarios, pensiones y otros ingresos para garantizar que cada cual reciba un salario acorde con su trabajo.

·         Gradualidad en el proceso para evitar improvisaciones y contramarchas.

El canje de Cuba por Venezuela

Obama pasará a la historia como el Presidente de los EE.UU. que reinició las relaciones diplomáticas con Cuba e impulso el fin del bloqueo económico. Pero también trascenderá como el mandatario estadounidense que declaró a Venezuela como una amenaza extraordinaria e inusual. ¿Por qué Obama toma esta decisión después de reconocer que el empeño por aislar a Cuba durante más de 50 años, lejos de doblegar la Revolución, estimuló la solidaridad con el pueblo cubano y la condena de los EE.UU. en la ONU? ¿Acaso subyace en esta decisión la preocupación de Washington por la influencia que Venezuela pueda seguir  ejerciendo en la integración latinoamericana, justo ahora cuando los precios del petróleo se han desplomado y el país atraviesa por la peor crisis económica de su historia reciente?

Lo cierto es que con el actual ingreso petrolero que no alcanza para cubrir las importaciones esenciales y a la vez mantener al día los pagos de la deuda externa, el Palacio de Miraflores tendrá limitaciones para mantener al mismo nivel los convenios de cooperación energética. Y en tal contexto de restricciones financieras, la Casa Blanca despliega su nueva diplomacia con Cuba y aspira barrer con la petrodiplomacia bolivariana y erradicar la influencia que Venezuela ha tenido sobre los países que forman parte de PetroCaribe, Alba, Unasur y Celac. La derrota del Kichnerismo en Argentina, de Evo Morales en Bolivia y la crisis política que amenaza la permanencia de Dilma Rousseff en la presidencia de Brasil, representan viento a favor para la aspiración de la potencia estadounidense de recuperar su debilitada influencia en América Latina.

Como  el reinicio de las relaciones diplomáticas no significa el fin automático del bloqueo contra Cuba, el cual es un mandato de las leyes Torricelli y Helms-Burton que solo pueden ser derogadas por el Congreso, Obama quiere despejar las complicadas negociaciones con los republicanos que controlan la mayoría parlamentaria para levantar las sanciones contra Cuba, a cambio de sanciones más severas contra Venezuela. Por eso, ratifica y prolonga la vigencia del Decreto que declara a Venezuela como amenaza inusual y extraordinaria. Los casos de corrupción que han escandalizado la opinión pública nacional e internacional vienen como anillo al dedo para presentar al Estado venezolano como un Estado forajido, con instituciones incapaces y corrompidas, cuya impunidad convierte al país en tierra de nadie, en territorio sin ley. Las sanciones impuestas serán presentadas por los medios internacionales no como castigo a unos funcionarios aislados, sino como evidencia de la descomposición que sufren las instituciones que ellos representan. De no ser por este propósito, no habría sido necesario catalogar a Venezuela como una amenaza a la seguridad de los EE.UU.

Esta acción puede entorpecer la solución democrática de las tensiones internas. El Gobierno venezolano ha caído en la jugada al prorrogar el Decreto de Emergencia Económica que había sido rechazado por la Asamblea Nacional y que en sus primeros 60 días de vigencia no rindió ningún efecto. Y ante el temor de tener que digerir una derrota mucho más aplastante que la sufrida por el oficialismo en las parlamentarias del 6 de Diciembre, crecen los rumores de la suspensión de las elecciones de gobernadores previstas para finales de este año 2016. Así, la suspensión de las elecciones regionales sería aprovechada para desatar una campaña de desprestigio que aísle internacionalmente al Gobierno de Nicolás Maduro, toda vez que a todas luces sería una arbitrariedad que conculcaría los derechos democráticos de los venezolanos a elegir sus propios gobernantes, una vez que el período de estos se ha vencido.

Por el bien de la Nación, el gobierno no puede caer en la tentación de suspender las elecciones. En lugar de atizar un conflicto de poderes con la Asamblea Nacional, el Gobierno debería promover el diálogo político y convocar a la Asamblea Nacional para impulsar un Gobierno de Complementación y Unidad que impulse un Programa Básico de Estabilización Económica y una Agenda Legislativa Mínima para reactivar la inversión productiva. Estas serían los pasos claves para impedir que a la crisis económica se le añada una crisis política que desemboque en una grave crisis de gobernabilidad. @victoralvarezr

 

jueves, 17 de marzo de 2016

El extractivismo empobrecedor


Víctor Álvarez R.
Premio Nacional de Ciencias

El extractivismo es un modelo de acumulación basado en la obtención de una creciente renta por la explotación de recursos naturales. Lleva a la dependencia de los países ricos en materias primas pero pobres en tecnología, los cuales se limitan a exportar tales recursos, en lugar de transformarlos industrialmente. Presionados por la urgencia de resolver los problemas sociales y de escasez, la cultura extractivista-rentista mantiene la inercia de exportar el mayor volumen de recursos naturales al mejor precio posible. Este círculo vicioso se empeora justamente cuando colapsan los precios del petróleo, minerales y materias primas, toda vez que para obtener el mismo nivel de ingreso en divisas hay que intensificar la explotación de los yacimientos, lo cual acelera su agotamiento.  

La crisis estalla cuando los precios del petróleo se desploman, cae el ingreso en divisas y la producción nacional resulta insuficiente para atender un nivel de consumo que se han expandido debido a la inyección doméstica de la renta internacional. Para compensar el colapso de los precios del petróleo el gobierno busca ahora otras fuentes de ingreso rentístico a través de la reactivación del Arco Minero, justo cuando los precios del petróleo y los minerales están a la baja.

Hay que romper con el falso dilema de “extractivismo o pobreza”. Para enfrentar con éxito la severa crisis económica que azota al país se impone superar el modelo extractivista basado en la explotación intensiva de la naturaleza. Esto solo conduce al agotamiento de los yacimientos y reservas. Incluso los recursos renovables se terminan explotando a un ritmo superior a su tasa de reposición y, desde la Leyenda del Dorado, después de cinco siglos de extractivismo solo ha quedado depredación ambiental y exclusión social.

Arco Minero: neo-extractivismo empobrecedor

El Gobierno de Venezuela se ha declarado en una búsqueda intensiva de divisas que permitan compensar el descalabro de la renta petrolera. Con ese fin, el presidente de la República, Nicolás Maduro, firmó el decreto para cuantificar y certificar las reservas mineras contenidas en el Arco Minero del Orinoco. Así, el neo-extractivismo empobrecedor se expresa en el empeño del gobierno por aumentar la explotación de recursos naturales, con el argumento de que así se pueden generar los ingresos necesarios para financiar la inversión social y productiva. Si bien es cierto que los anticipos que reciba el gobierno por las concesiones mineras significan una máscara de oxígeno para sortear la crisis, en esencia se trata de una huida hacia adelante y no representa una verdadera alternativa al modelo extractivista-rentista.

En un encuentro con 150 empresas nacionales e internacionales de 35 países realizado en BCV, el Gobierno presentó las potencialidades para la extracción del oro, cobre, diamante, coltán, hierro, bauxita y otros minerales de alto valor industrial que subyacen en los 114 mil kilómetros cuadrados que conforman el Arco Minero, al margen del río Orinoco. Maduro invitó a los inversionistas y dio instrucciones para proceder de inmediato a la firma de memoranda de entendimiento con las empresas que estén dispuestas a incorporarse a la exploración y explotación del Arco Minero. Los cálculos más optimistas y generosos estiman que hay 7.000 toneladas de reserva de oro que -al precio actual de 1.100 dólares la onza-, representan un potencial financiero superior a los 200 mil millones de dólares.

Mientras los precios del petróleo se mantuvieron altos y la renta petrolera fue abundante, el fallecido Presidente Chávez suspendió la explotación del oro y el carbón como soporte del discurso ambientalista y en defensa del planeta que desplegó en los principales foros internacionales y que quedó plasmado en el Objetivo 5 del Plan de la Patria. Chávez se opuso tajantemente a la explotación del carbón y el oro por considerarlas actividades muy depredadoras y altamente contaminantes. Pero al no ahorrar nada y acabarse la bonanza petrolera más grande que haya disfrutado Venezuela en toda su historia, Maduro se ha visto obligado a decretar la emergencia económica y su sobrevivencia pasa por reconciliarse con las transnacionales mineras para que retomen los proyectos mineros que habían sido suspendidos por Chávez.

El impacto ambiental del extractivismo minero

La actividad minera ha demostrado ser incompatible con los propósitos de proteger la naturaleza y la salud de los seres humanos. El extractivismo minero viene normalmente acompañado del deterioro de los recursos naturales de las áreas explotadas, la destrucción de la biodiversidad, la contaminación de fuentes de agua con productos químicos, y la erosión de los suelos.

Los costos sociales y ambientales de la actividad minera suelen exceder los beneficios que genera para la sociedad en su conjunto, especialmente cuando se carece de una capacidad efectiva de vigilancia y control, y cuando dicha actividad genera solo beneficios marginales para la sociedad. Los principales beneficiarios suelen ser las empresas transnacionales autorizadas para la explotación, mientras que los costos sociales y ambientales suelen ser transferidos a toda la sociedad.

En la gran mayoría de los casos, se trata de actividades altamente destructivas de la naturaleza. En el caso del oro, los daños son causados por el uso de químicos sin protocolos de seguridad y control, tales como el mercurio y el cianuro; en el caso de otros minerales por el enorme volumen de tierra que hay que remover y por los desechos tóxicos que la actividad extractiva genera.

En lugar de innovar otras formas para certificar las reservas y respaldar las reservas internacionales de oro sin tener que provocar el impacto ambiental que significa remover toneladas de tierra para obtener una onza de oro, el Gobierno retoma la cuestionada idea de extraer el oro y convertirlo en lingotes para monetizarlo y utilizarlo como reservas internacionales.  @victoralvarezr