viernes, 5 de febrero de 2016

¿Cómo atacar la emergencia económica?


Víctor Álvarez R.
Premio Nacional de Ciencias

De acuerdo al Capítulo II de la CRBV, que trata De los estados de excepción, la emergencia económica es una especie de estado de excepción que permite al Gobierno dictar medidas con el mismo valor, rango y fuerza que una Ley. Al igual que los decretos dictados en una Ley Habilitante, los decretos de emergencia económica son Decretos-Leyes que pueden sobreponerse a las Leyes vigentes en materia económica.

El decreto de emergencia económica transfiere temporalmente al Gobierno el ejercicio de la función legislativa. Una vez habilitado, el Ejecutivo regula los derechos fundamentales cuyas garantías han sido restringidas, tales como la libertad económica y la propiedad privada. Esto solo puede hacerse por un lapso que no podrá exceder de sesenta días, aunque pueden ser prorrogables.

La Ley Orgánica de Estados de Excepción precisa las medidas que pueden ser dictadas:

ü  Limitar o racionar el uso de servicios o el consumo de artículos de primera necesidad, tomar las medidas necesarias para asegurar el abastecimiento de los mercados y el funcionamiento de los servicios y de los centros de producción (Art 19).

ü  Hacer erogaciones con cargo al Tesoro Nacional que no estén incluidas en la Ley de Presupuesto (Art 20).

ü  El Ejecutivo Nacional tendrá la facultad de requisar los bienes e inmuebles de propiedad particular que deban ser utilizadas para restablecer la normalidad (Art 24).

Una vez publicado el Decreto en Gaceta Oficial, éste se somete al control posterior de la Sala Constitucional y de la Asamblea Nacional. A partir de ese momento, la AN tiene ocho días para considerar si aprueba o no el Decreto. Si no se pronuncia, el decreto queda aprobado.

Así pues, el Decreto de Emergencia Económica que acaba de ser publicado otorga poderes especiales al Presidente de la República para legislar en materia económica. Según su contenido, el Ejecutivo Nacional podrá dictar las medidas que considere convenientes en los siguientes aspectos:

 1. Disponer de los recursos provenientes de las economías presupuestarias del Ejercicio Económico 2015.

 2.- Asignar recursos extraordinarios proyectos previstos o no en la Ley de presupuesto de la administración pública para ser usados en los sectores de salud, educación y vivienda.  

3.- Diseñan e implementar medidas especiales para e inmediatas para reducción de evasión fiscal. 

4.- Dispensar de las modalidades del Régimen de Contrataciones Públicas en determinado sectores a fin de agilizar las compras del Estado que requieran urgencia. 

5.- Disponer de los trámites y requisitos para la importación nacionalización de mercancía.  

6.- Implementar medidas especiales para el tránsito de mercancías en aeropuertos y puertos del país. 

7.-  Dispensar de los trámites cambiarios establecidos  por Cencoex y BCV a órganos del sector público y privado, a fines de agilizar la importación de bienes o insumos para el abastecimiento. 

8.-  Requerir a empresas del sector público y privado, incrementar niveles de producción y el abastecimiento de determinados insumos. 

9.- Adoptar las medidas necesarias para asegurar el acceso oportuno a la población de alimentos, medicinas y demás bienes de primera necesidad. 

10.- Adoptar las medidas necesarias para estimular la inversión extranjera.

11.-  Desarrollar y fortalecer el sistema de misiones socialistas. 

En el artículo 3 del Decreto se plantea que el Presidente de la República también podrá dictar medidas de orden social que considere necesario. 

En resumen, el Decreto reserva al Ejecutivo el derecho de asignar recursos extraordinarios a proyectos, estén o no previstos en el presupuesto, así como a entes de la administración pública en los sectores de salud, alimentación y vivienda. También permite implementar medidas especiales para facilitar el tránsito por puertos y aeropuertos, obviar normas legales que entorpezcan la agilización salvo en los casos de salud, seguridad y defensa de la Nación. Por si fuera poco,  el Gobierno podrá requerir a personas naturales y jurídicas los medios de transporte, acopio y distribución, establecimientos, bienes muebles o demás insumos necesarios para garantizar el acceso de todos a los productos.

Acostumbrado a gobernar sin mayores controles por parte del Poder Legislativo, con este Decreto intenta abrir una vía de escape para evadir el marco legal y entorno institucional que rige la actividad económica de la Nación. En efecto, con este Decreto, el Gobierno se plantea evitar las discusiones y aprobaciones de créditos adicionales que deben realizarse en la AN, la cual ahora está controlada por la Oposición.

¿Cómo atacar la emergencia económica?

Una y otra vez solemos escuchar que la situación de la economía está tan grave que no habrá más remedio que aplicar medidas draconianas. Gobernantes, opositores, analistas y observadores atribuyen al ajuste económico un impacto antipopular, con un elevado costo político.

Presos de estas creencias limitantes, el Gobierno cree que desmontar los controles que hoy lucen totalmente agotados sería traicionar el legado de Chávez. Así, prolongan la inercia sin llegar a tomar las medidas que tienen al alcance de la mano para erradicar los problemas de caída de la producción, escasez, acaparamiento y especulación. Entre estas medidas se destacan las siguientes:

Medidas de Política Cambiaria

El dogma económico que rige la interpretación oficial atribuye al ajuste cambiario un falso impacto inflacionario, cuando lo cierto es que éste ya ha sido absorbido y prácticamente no hay precio alguno en el mercado que se calcule con base a las tasas de Cencoex o Sicad. Ni siquiera a la de Simadi, porque el proceso de formación de precios se ha desquiciado hasta quedar gobernado por lo que indiquen los desvaríos del dólar paralelo. Para muestra un botón: en el sector alimentos que es el más favorecido con la asignación de dólares preferenciales, la inflación de 2014 llegó a 102 %, muy superior al 68 % registrado por el INPC, lo cual revela la ineficacia del anclaje cambiario como instrumento de política antiinflacionaria. El BCV acaba de publicar la inflación anualizada hasta septiembre de 2015 y la misma escaló a 141,5%

La irracionalidad de las tasas Cencoex y Sicad recaen con toda su fuerza sobre Pdvsa. Obligada a vender el mayor porcentaje de su ingreso en divisas a las bajas tasas de 6,30 y 12 Bs /$, la compañía no logra recoger suficientes bolívares para pagar una nómina de más de 140 mil trabajadores, honrar sus deudas con proveedores y contratistas, transferir aportes a los programas sociales y mantener al día las obligaciones con el fisco. Pero basta con unificar el régimen de cambios múltiples a un nivel tal que los bolívares que PDVSA reciba por la venta de sus divisas le alcancen para mantener al día sus compromisos. Sincerar la tasa de cambio evitaría que la compañía tenga que endeudarse con el BCV y así éste no se vería presionado por el Gobierno a realizar las desmesuradas emisiones de dinero sin respaldo con las que financia el déficit fiscal.

Medidas de Política Fiscal

Un acuerdo básico para corregir  el déficit fiscal comienza por reformular y mejorar la calidad del Presupuesto 2016, el cual fue calculado con base a un precio del petróleo de 40 $/b, pero el mismo ya se acerca a 25 $/b. Esto pasa por reducir en 100% los gastos suntuarios en remodelaciones, vehículos, publicidad, viajes, etc.; erradicar la práctica del Gobierno de Calle que da origen a otro presupuesto paralelo. Se trata ahora de implantar una rigurosa regla fiscal para que la AN no reciba ningún Proyecto de Presupuesto ni apruebe créditos adicionales que impliquen un déficit mayor al 5% del PIB.

El colapso de los precios del petróleo y la caída de la recaudación de ISR e IVA debido a la contracción económica obligan a retomar la sana práctica de un solo presupuesto, adecuando el marco legal que fue creado para hacer uso de las llamadas reservas excedentarias y precios exorbitantes. En adelante, todo ingreso superior a los 40 $/b -en lugar de ser gastado a través del Fonden-, debe ser ahorrado en un Fondo de Estabilización Macroeconómica, el cual solo podrá ser usado cuando el precio del petróleo caiga por debajo del precio proyectado en el Presupuesto Anual de la Nación.

Corregir el déficit fiscal implica erradicar los subsidios ineficientes que no llegan al consumidor y lo que hacen es estimular el derroche, el contrabando de extracción y la especulación. Se trata de sustituir los subsidios indirectos a los productos y servicios por subsidios directos a las familias en condición de pobreza. Esto incluye desde sincerar el precio de la gasolina hasta la racionalización de las tarifas de servicios públicos, pasando por la sustitución de los subsidios directos a los alimentos y medicinas por subsidios directos a los hogares pobres. Solo en gasolina, el subsidio representa un costo de oportunidad de $ 12 mil millones, mientras que el contrabando de extracción supera los 3.500 millones. Sincerar las tarifas de servicios públicos (electricidad, agua y gas) significa corregir al menos 6,5 puntos del déficit fiscal. Reactivar el cobro de peajes generará recursos propios para  repotenciar el sistema vial y ayudará a corregir el déficit fiscal.

Evitar el financiamiento inflacionario del déficit fiscal pasa por desestatizar las empresas públicas que terminaron secuestradas y quebradas por burocratismo, el pseudosindicalismo y la corrupción. Implica impulsar nuevas formas de propiedad social a través de la participación accionaria de los trabajadores directos, la comunidad organizada y la inversión privada nacional y extranjera, condicionando ésta última a la transferencia de nuevas tecnologías, formación del talento humano, asistencia técnica a las Pymes y máxima incorporación de componentes nacionales en los proyectos de inversión.

La Reforma Fiscal debe ser completada con el ajuste del IVA y del  ISR,  racionalización del arancel de aduanas, implantación del impuesto al débito bancario y a las transacciones financieras, aumento de la unidad tributaria, timbres fiscales, impuestos a licores y cigarrillos e impuesto al lujo. Una vez que se reactive la economía y se estabilice su crecimiento será necesario reactivar el Impuesto a los Activos Empresariales y aumentar el ISR a las grandes ganancias.

Medidas de Política Monetaria

La perversa complicidad entre el déficit fiscal y el desequilibrio monetario generan una voraz inflación que pulveriza el poder de compra de los salarios. Por eso, la superación de la emergencia económica no es viable si no se recupera la autonomía del BCV en el manejo de reservas internacionales y la emisión de dinero. Solo así se podrá erradicar definitivamente el financiamiento con emisiones de dinero sin respaldo del déficit de PDVSA y de las empresas públicas. Sin lugar a dudas, éste es el principal factor propagador de la inflación.

Esto permitirá centralizar las posiciones en divisas y reservas internacionales en BCV y asegurar un manejo coherente del encaje legal y de las tasas de interés que contribuya a recuperar la estabilidad y confianza en sistema monetario y financiero.

Unificar el régimen de cambios múltiples permitirá sanear las finanzas de Pdvsa, reducir el déficit fiscal, eliminar el financiamiento monetario del BCV. Al recibir más bolívares por cada dólar, la autoridad monetaria drenará el exceso de liquidez que presiona al alza los precios, incluyendo la cotización del dólar paralelo. Y todavía mejor, un solo tipo de cambio erradicará el incentivo perverso que la política cambiaria ofrece a los cazadores de renta, especuladores y corruptos, quienes inventan cualquier trampa para captar los dólares baratos de Cencoex y Sicad para después venderlos más caros.

Medidas para el manejo de la deuda Externa

Venezuela tiene margen de maniobra para evitar caer en un default que lleve al embargo de los activos de Pdvsa y la República. Puede recomprar la deuda externa venezolana que se remata a menos del 50 % de su valor nominal; adecuar PetroCaribe a las restricciones presupuestarias, cobrando a 90-120 días la factura que se financia a 15-20 años; reorientar las importaciones gubernamentales en favor de la producción nacional; reprogramar el pago del componente en divisas de las obras contratadas a Brasil, Irán y otros países, cancelándoles el saldo con los bonos de la deuda externa recomprados con descuento, o sustituyendo los pagos vencidos con nuevas emisiones de deuda. Otro margen nada despreciable para liberar divisas se encuentra en la reducción de gasto militar.

Medidas para evitar la liquidación de las reservas internacionales

Los profetas del desastre no se cansan de afirmar que la liberación cambiaria se traducirá en una indetenible fuga de divisas que liquidará las reservas internacionales, pero resulta ser que es todo lo contrario. La unificación cambiaria a un nivel que exprese la verdadera productividad y competitividad del aparato productivo más bien activará nuevas fuentes de divisas provenientes de la inversión extranjera, exportaciones no petroleras, repatriación de capitales y el turismo internacional.

Claro está que la competitividad cambiaria es una condición necesaria más no suficiente. Las inversiones extranjeras como nueva fuente de divisas no petroleras exigen un clima de seguridad jurídica y paz laboral y esto pasa por la adecuación del marco legal, particularmente la Ley de Inversiones Extranjeras, la Ley del Mercado de Capitales, la Ley del Trabajo, la Ley Orgánica de Precios Justos, la Ley de Concesiones y la Ley Orgánica de Ciencia y Tecnología.

En conjunto, este nuevo marco legal contribuirá a crear un mejor clima para promover inversiones en la repotenciación de la infraestructura en parques industriales, la mejora de los servicios de electricidad, agua, gas, plantas de tratamiento, la gestión de puertos, aeropuertos y almacenes. Particularmente la reforma de la LOCTI deberá estar orientada a facilitar la inversión empresarial directa en el fortalecimiento de capacidades tecnológicas para mejorar sus productos y procesos de cara al fortalecimiento de la calidad, productividad y competitividad internacional.

La situación luce difícil y se puede agravar si se mantiene el actual estado de inercia e inacción. No obstante, todavía hay un importante margen de maniobra. En lugar de un Decreto de Emergencia Económica hecho a la medida de un Gobierno que quiere evitar el control de una AN ahora en manos de la Oposición, e reto que deben asumir tanto el Poder Ejecutivo como el Legislativo es acordar un Programa de Estabilización Económica con Bienestar Social. Estas medidas, lejos de tener un impacto antipopular y generar una crisis de gobernabilidad, más bien crearían el clima de seguridad jurídica y paz laboral que se requiere para estimular una creciente inversión que permita reactivar la producción y superar los problemas de escasez, acaparamiento y especulación que tanto malestar generan en la población.  @victoralvarezr

Decreto de Emergencia Económica: peor el remedio que la enfermedad


Víctor Álvarez R.
Premio Nacional de Ciencias

Un gobierno puede equivocarse, pero solo ha fracasado cuando empieza a culpar a otros de sus propios errores. En los supuestos del Decreto de Emergencia Económica se afirma erróneamente que “las estrategias de desestabilización económica han provocado una caída abrupta de los precios de nuestra principal fuente de ingresos, como lo es el petróleo”. Esta interpretación ignora el comportamiento cíclico de los precios del petróleo, cuya causa esencialmente se debe al curso de la economía mundial, al desequilibrio entre la oferta y la demanda debido al desarrollo de nuevos tipos de petróleo, así como a las tensiones bélicas en los países del Medio Oriente.

Lo que está “afectando gravemente los ingresos fiscales y de divisas del país, generando un obstáculo a la ejecución y cumplimiento de los objetivos trazados en el Plan de la Patria, Segundo Plan Socialista de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2013-2019” es la falta de previsión. Creer que los precios del petróleo siempre seguirían subiendo llevó a crear fondos para gastar todo el ingreso petrolero, en lugar de alimentar el Fondo de Estabilización Macroeconómica, tal como lo ordena el artículo 321 de la CRBV.

Noruega, un país que hace 50 años era una de las economías más pobres de Europa, pasó a ser, según las Naciones Unidas, la más igualitaria del mundo. La explicación: el ahorro de la renta petrolera para atender las necesidades futuras. Con el fin de  financiar a largo plazo su Estado de bienestar, Noruega deposita en el Banco Noruego de Inversiones casi toda la renta petrolera que recauda a través de impuestos al sector petrolero, regalías por yacimientos y dividendos por su participación mayoritaria en Statoil, la empresa petrolera noruega. En lugar de crear fondos para gastar las reservas excedentarias o todo el ingreso petrolero que se reciba por encima de precio presupuestado del barril de petróleo, Noruega creó fondos para ahorrar dinero como un mecanismo de previsión para encarar los malos tiempos y evitar carencias para las generaciones futuras.

Pero en Venezuela, en lugar de sincerar el Presupuesto 2016 que fue calculado con base en un precio de 40 $/b y presentar una nueva regla fiscal en la que el Poder Ejecutivo se compromete a no presentar proyectos de presupuesto con un déficit superior al 5% del PIB y, adicionalmente, ahorrar en el FEM el 50% de todo dólar adicional que el país reciba por encima de 25 $/b, lo que hace es tensar aún más las relación con la AN al presentar un Decreto de Emergencia Económica con el que, entre otros fines, pretende hacer un uso discrecional de los saldos del presupuesto 2015 y del 2016, sin mayores controles por parte de la AN.

Es un Decreto lleno de contradicciones que agravará la crisis. Paradójicamente, mientras en el numeral 10 del artículo 2 del mencionado Decreto se plantea: “Adoptar las medidas necesarias para estimular la inversión extranjera (…) para la generación de nuevas fuentes de empleo, divisas e ingresos” -y justo cuando acaba de crear un nuevo Ministerio para la Inversión Extranjera-, en el numeral anterior (9) incluye una medida que espanta y aleja al inversor al plantear que “el Ejecutivo Nacional podrá requerir a las personas naturales o jurídicas propietarias o poseedoras, los medios de transporte, canales de distribución, centros de acopio, beneficiadoras, mataderos y demás establecimientos, bienes inmuebles y mercancías que resulten necesarios para garantizar el abastecimiento oportuno de alimentos a los venezolanos, así como otros bienes de primera necesidad”.

El espíritu autocrítico brilla por su ausencia en el texto del Decreto. En lugar de reconocer el fracaso de un modelo basado en la estatización de empresas que eran productivas -pero una vez expropiadas terminaron quebradas por el burocratismo, el pseudosindicalismo y la corrupción-, en el numeral 8 plantea sin pudor autocrítico “Requerir a empresas del sector público y privado incrementar sus niveles de producción así como el abastecimiento de determinados insumos a los centros de producción de alimentos o de bienes esenciales, para garantizar la satisfacción de necesidades básicas de las venezolanas y los venezolanos”.

La solicitud para disponer de los saldos presupuestarios y asignar recursos extraordinarios a proyectos aunque no estén previstos en el presupuesto, así como la dispensa de los requisitos y controles con el argumento de agilizar los procedimientos administrativos referidos a contrataciones públicas, trámites cambiarios e importaciones gubernamentales, refleja la inercia de un gobierno acostumbrado a administrar los recursos públicos sin mayores controles por parte del Poder Legislativo. Con este Decreto, el Ejecutivo intenta abrir una vía de escape para evitar el análisis de créditos adicionales y contratos que deben ser aprobados por la AN, la cual ahora está controlada por la Oposición. Si el Gobierno se obstina en financiar proyectos no incluidos en el Presupuesto 2016 con créditos del BCV, la desmesurada emisión de dinero sin respaldo será el atajo perfecto para la hiperinflación que pulverizará los salarios y deteriorará aún más los precarios niveles de vida de la población que vive de un ingreso fijo.

No es necesario un Decreto de Emergencia Económica

La emergencia económica es una forma de estado de excepción que permite al Gobierno dictar medidas que pueden sobreponerse a las Leyes vigentes en materia económica. Una vez habilitado, el Ejecutivo regula los derechos fundamentales cuyas garantías han sido restringidas, tales como la libertad económica y la propiedad privada. El Gobierno aspira que la AN apruebe por unanimidad el Estado de Emergencia Económica para “adoptar las medidas que permitan atender eficazmente la situación excepcional, extraordinaria y coyuntural por la cual atraviesa la economía venezolana”.

Pero para adoptar las medidas necesarias para superar la crisis no se necesita ningún Decreto de Emergencia Económica, sino voluntad política para superar la inercia y romper la inacción de un equipo de gobierno que pareciera no comprender la naturaleza de la crisis, ni saber utilizar el importante margen de maniobra que aún tiene el Ejecutivo Nacional para enderezar el rumbo económico del país y evitar perores consecuencias que las ya sufridas por la inmensa mayoría de la población.  @victoralvarezr

viernes, 20 de noviembre de 2015

Pensar lo impensable para decir lo indecible

Víctor Álvarez R.
Premio Nacional de Ciencias

Una de las causas que determinaron el fracaso del Socialismo del Siglo XX (en adelante SSXX) fue el control central y la censura sobre los medios de comunicación. Lejos de ser un medio para la expresión popular, estos fueron convertidos en un instrumento gubernamental para difundir una visión propagandista y apologética de la realidad. Este férreo control estatal impidió a los trabajadores y ciudadanos expresarse con libertad y sin miedo para criticar las desviaciones y errores que ocurren en todo proceso social. Pero esa falsa impresión que la propia nomenklatura burocratizada terminó creyéndose, la aisló cada vez más del clamor popular, les impidió enmendar a tiempo y así terminaron cavando su propia fosa.

En el SSXX, la falta de unos medios de comunicación de masas verdaderamente independientes facilitó los abusos de poder y el encubrimiento a la corrupción y la ineficacia de la contrarrevolución burocrática. Estos problemas -comunes a todos los sistemas burocráticos de corte soviético-, fueron exacerbados debido al control central de la burocracia y la nomenklatura sobre los medios de comunicación, lo cual condujo sistemáticamente a la desinformación y la manipulación.

En el SSXX no fueron pocos los disidentes que, por el solo hecho de expresar un pensamiento contrario fueron considerados agentes del imperialismo, vendidos a las grandes corporaciones transnacionales y potencias enemigas. Así, durante décadas, políticos, activistas, escritores, poetas y hasta cantantes -al criticar u oponerse al gobierno- fueron declarados enemigos del socialismo y traidores a la patria y, por lo tanto, censurados en las emisoras de radio, canales de televisión, librerías y teatros. En lugar de haber sido tratados como una expresión del debate político e ideológico, fueron encarcelados o expatriados por actividades no violentas, de naturaleza esencialmente pacífica.    

Superar esta perniciosa herencia del SSXX significa estimular el pensamiento crítico, desarrollar una cultura del debate tanto en los medios de comunicación públicos como en los privados. Estas son cuestiones claves para repensar y reinventar el proyecto socialista en el siglo XXI. El socialismo será nuevo y superior en la medida que pueda garantizar la libertad de expresión y de acción del ser humano, sin la retaliación del burocratismo enquistado en los cargos públicos que se siente dueño de la verdad absoluta. Un supuesto socialismo sin democracia ni libertades civiles, donde la igualdad se limita a compartir la escasez y la pobreza, no es muy diferente a las dictaduras del mal llamado SSXX.

Cuando las fallidas experiencias de construir el SSXX se comenzaron a derrumbar, nadie salió a defender lo que la propaganda oficial presentaba como una conquista y construcción popular. La principal conspiración contrarrevolucionaria que socavó las bases de apoyo social no vino del imperialismo sino del burocratismo y la nomenklatura que, al secuestrar para su provecho el poder, manipularon ventajosamente los medios de comunicación para prolongar y reproducir sus prácticas antidemocráticas, generando así un creciente e irreversible malestar que se evidenció en la caída del Muro de Berlín y el colapso de la Unión Soviética, donde brillaron por su ausencia los dolientes del llamado socialismo real .

Cuando la cúpula dirigente se arroga el privilegio de decidir qué, cuándo y cómo se debe y puede informar y asume de manera unilateral y arbitraria la tarea de evaluar y decidir sobre qué es lo que se puede pensar, decir, escribir o publicar, esa forma de actuar reedita claramente la naturaleza antidemocrática que caracterizó al SSXX, donde para tener la razón solo bastaba con decir que los demás no la tenían.

Quienes se niegan a debatir, conculcando el derecho de otros a pensar y exponer libremente sus opiniones y puntos de vista, no creen ni en sus propios argumentos y por eso no los someten a prueba: apelan al dogma de fe, a la lealtad a ciegas. De allí la importancia de que los medios de comunicación no queden solo en manos del Estado, del poder central, sino que se profundice el desarrollo de portales independientes y medios de comunicación comunitarios y alternativos, que abran a las personas una amplia gama de canales para que se puedan expresar con libertad,  sin miedo a ser analizados por desviaciones ideológicas o, lo que es peor, ser declarados agentes del imperialismo y traidores a la patria. No solo de pan vive el ser humano, el debate y la expresión de las ideas sin censura ni controles son imprescindibles para sentirse realmente libres.

El carácter unitario y democrático de una verdadera revolución humanista se comprueba en la consideración y el respeto, en la comprensión y la tolerancia para quienes piensan y opinan de manera diferente. Solo así será posible consolidar una gran fuerza en la que quienes teniendo el mismo objetivo de construir un país libre de desempleo, pobreza y exclusión social, con igualdad de oportunidades para todos, aunque no siempre coincidamos en las estrategias y ritmos, podamos ser fraternales críticos, incluso rivales, más nunca enemigos. Se trata de reconocernos en lo que nos une y no en lo que nos separa, donde la crítica a los errores y desviaciones no se etiquete de actitud sospechosa, de quintacolumna o saltatalanquera, de traidor a la patria o vendido al imperialismo. La única talanquera tiene que ser la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela: dentro de la Constitución todo, fuera de la Constitución nada. @victoralvarezr

 

Sin pensamiento crítico no hay libertad

Víctor Álvarez R.
Premio Nacional de Ciencias

La ausencia de debate y crítica revolucionaria fue una de las causas que condujo al derrumbe del campo socialista. El ideal socialista se plantea construir nuevas formas de relaciones sociales de producción superadoras de la desigualdad, la inequidad y enajenación propias de la sociedad capitalista, pero también tiene la tarea histórica de desmarcarse y superar el viejo socialismo burocrático y estalinista del siglo pasado.

Ese modelo autoritario y antidemocrático no puede ser la referencia para la construcción del Socialismo del Siglo XXI (SSXXI). El socialismo democrático no se puede construir a nombre de una falsa dictadura del proletariado que encubrió la férrea dominación que impusieron la nomenklatura y el burocratismo. Estas castas desplazaron y sustituyeron el gobierno de las mayorías trabajadoras, impusieron prácticas totalmente alejadas de la verdadera moral revolucionaria y ahogaron cualquier posibilidad democratizadora.

El extremo de la intolerancia a la crítica lo marcó Stalin con sus brutales y despóticas prácticas, pero esta no fue solo una característica suya. La mayoría de las experiencias del SSXX, en mayor o menor medida, estuvieron signadas por la intransigencia y persecución del pensamiento crítico. El autoritarismo que marcó los procesos de la Alemania de Erich Honecker, la Rumanía de Nicolae Ceausescu, la Polonia de Jaruselski, la Hungría de Janos Kadar y la represión de la resistencia popular desde 1956, la mano dura del Mariscal Yosip Broz Tito que apeló a la más brutal represión para imponer su dominio sobre las seis Repúblicas que conformaron el Estado de Yugoeslavia, la autárquica y aislada Albania de Enver Hoxha quien se proclamó como "el último sostenedor del auténtico marxismo-leninismo", la China de Mao Zedong y los estragos de su Revolución Cultural, la dinastía del “Querido Presidente, Gran Líder y Sabio Conductor” Kim Il Sun en Corea del Norte, el sangriento Afganistan de Hazifullah Amin, la Kampuchea de Ieng Sary y su complicidad con el genocida Pol Pot en Campuchea, la Etiopía de Mengistu Haile Mariam y su Terror Rojo, etc. etc. revelan el mismo código genético del liderazgo intolerante, antidemocrático y despótico que cruzó y moldeó a todos y cada uno de esos intentos fallidos por construir el SSXX.

El talante autoritario y antidemocrático fue una característica común de todos ellos, con independencia de las contradicciones, rupturas y enfrentamientos entre los diferentes bloques pro-soviéticos, pro-chinos, pro-yugoeslavos o albaneses. Y no nos referimos solamente a hostigamiento, persecución, encarcelamiento y desaparición física de los disidentes considerados contrarrevolucionarios, sino también a la aniquilación de toda discrepancia interna y las frecuentes purgas y defenestraciones entre los propios militantes y dirigentes comprometidos con la construcción socialista. 

En el SSXX prevaleció un fuerte prejuicio contra el pensamiento crítico y sus principales exponentes fueron catalogados de “disidentes”, sin diferenciar entre los intelectuales serios y comprometidos con la transformación revolucionaria de la sociedad y los mercenarios del viejo régimen. El caso más emblemático fue el enfrentamiento entre Stalin y Trotski, en el que el primero impuso su odio y su talante autoritario y despótico para acabar no solo con la vida del fundador del Ejército Rojo, sino para barrer con la mayoría de la vieja dirigencia bolchevique que acompañó a Lenin en la Revolución de Octubre y ante la cual Stalin siempre padeció complejos de inferioridad y envidia, dejando recaer sobre sus víctimas toda su brutalidad.

La intolerancia a la crítica encontró un mayor caldo de cultivo en las huestes del burocratismo y la nomenklatura que, al sentirse cuestionados y quedar en evidencia su insuficiente preparación y probidad para el desempeño de las funciones de los cargo que ostentaban, reaccionaban con todo su odio para no perder los privilegios asociados a los cargos y arremetían contra sus críticos acusándolos de renegados, contrarrevolucionarios, quintacolumnas.

El socialismo es un movimiento de destrucción creativa, de construcción colectiva, dirigido siempre hacia un nivel de pensamiento superior y hacia mayores espacios de emancipación. Su construcción necesita de la libertad para ejercer la crítica revolucionaria, leal y comprometida, la cual no puede inhibirse con el argumento de ofrecer argumentos útiles al enemigo. Caer en esa manipulación es repetir la historia del SSXX que criminalizó la crítica y propició las condiciones para el afianzamiento del burocratismo y la nomenklatura. En la construcción del SSXXI se tiene que armonizar la democracia, el socialismo y la Revolución. Entre sus más importantes y sagradas banderas debe estar la defensa de la libertad, en un marco de consideración y respeto. La libertad de expresión, la libertad de culto, de organización política no puede ser considerada una amenaza para la Revolución. Repetir eso sería asfixiar el espíritu creador y, por lo tanto, impedir un verdadero desarrollo humano integral. 

A nombre de la Revolución socialista no se puede criminalizar la crítica ni conculcar los derechos civiles, políticos y económicos de los ciudadanos. La socialización y democratización del poder político, del conocimiento, de la opinión y expresión políticas son la clave de la democracia de base, de la democracia directa, participativa y protagónica. Mientras más democráticas sean las instituciones y la vida política en la construcción del SSXXI, mayores serán las defensas frente a las perversidades del burocratismo y la partidocracia.

Criminalizar la crítica solo conduce a la muerte del espíritu innovador que se requiere estimular para encontrar las nuevas respuestas a los viejos y nuevos problemas que debe encarar toda Revolución. Una Revolución se enfrenta todos los días a urgencias que no cuentan con soluciones prefabricadas. No hay un vademécum que compile lo que se debe hacer ante cada problema. Es en estas circunstancias donde se revela la importancia del pensamiento crítico, leal  y comprometido con la Revolución, la enorme utilidad de una actitud crítica que ayude a perfeccionar las fórmulas que van surgiendo al calor de un proceso de cambio que se enfrenta a la tenaz resistencia del viejo orden que pugna por imponerse y mantenerse. @victoralvarezr

Criminalización de la crítica crea ambiente de miedo y terror

Víctor Álvarez R.
Premio Nacional de Ciencias

Una Revolución que no se mire de forma crítica para mejorar sus imperfecciones está condenada a fracasar por el inmovilismo y la apatía. Los que practican la crítica revolucionaria son los inconformes con la realidad que les rodea. Los mayores enemigos de la construcción socialista son los que se agotan en un discurso dogmático, sectario y combaten permanentemente la crítica, no con argumentos sino con descalificaciones, adoptando una actitud represiva ante todo tipo de crítica.

La criminalización de la crítica crea un ambiente de miedo y terror que va desilusionando a la gente, a medida que la dirigencia se aleja cada vez más del clamor popular. La crítica revolucionaria debe ser el oxígeno de toda Revolución. Solo así podrá perfeccionarse de manera permanente y sostenida.

El pensamiento crítico rompe paradigmas, dogmas paralizantes y viejos esquemas, contribuyendo a corregir a tiempo errores, desviaciones u omisiones que, de mantenerse o repetirse, van minando la base de apoyo social y político de la Revolución.

Sin pensamiento crítico no puede haber transición al socialismo. Una Revolución auténtica no cuenta con soluciones prefabricadas. Por eso requiere de un pensamiento crítico, leal  y comprometido, que ayude a perfeccionar las fórmulas que van surgiendo al calor de un proceso de cambio que se enfrenta a la tenaz resistencia del viejo orden que pugna por imponerse y mantenerse. 

La nueva sociedad no puede construirse sin un pensamiento crítico que supere los dogmas del viejo socialismo. Hay que estimular la confrontación de ideas, el debate teórico, el desarrollo de argumentos para la generación de un nuevo conocimiento comprometido con la construcción socialista. Sin un debate libre y comprometido será imposible reflexionar sobre las lecciones que se van acumulando, sobre aciertos, avances, fracasos, omisiones, descuidos, improvisaciones, alertas y nuevas propuestas para resolver los problemas que agobian a la gente.

Uno de los argumentos más perversos para descalificar y evitar la crítica se refiere a la manipulación que el enemigo puede hacer de la misma para demostrar la ineficiencia de la Revolución. Pero resulta que es todo lo contrario, son esos perseguidores del pensamiento crítico quienes más sirven a la contrarrevolución. Al silenciar el pensamiento crítico prestan un gran servicio a los enemigos del proceso de transformación, que son los más interesados en evitar que se corrijan las desviaciones y errores. Si tomamos en cuenta que el principal objetivo del enemigo es evitar que la Revolución se perfeccione y consolide, la criminalización de la crítica hace imposible que la Revolución se autocorrija y fortalezca. Por el contrario, se burocratiza y pervierte en la manipulación propagandista que inventa una realidad muy distinta a la que el pueblo vive en su cotidianidad.

Discutir sin complejos ni temores los problemas que esperan solución, los errores que se cometen, lo que se deja de hacer, lejos de ser una debilidad, es una señal de la fortaleza y vitalidad de una Revolución en manos del pueblo, y no de la partidocracia y su nomenklatura, que siempre será temerosa de la crítica, por muy honesta que esta sea. Los que realmente obstaculizan el proceso de cambio revolucionario son los que actúan como burócratas acríticos e incondicionales y abusan de su poder para perseguir y silenciar a quienes ejercen una crítica leal y comprometida con el proceso de transformación. @victoralvarezr

viernes, 25 de septiembre de 2015

El socialismo sin capitalistas no funciona

Víctor Álvarez R.
Premio Nacional de Ciencias
Hace unos días la gobernación de Aragua anunció que las instalaciones del Hotel Golf Maracay pasarán a formar parte de la cadena hotelera Marriott para promover el turismo internacional en la región. China busca nuevas inversiones extranjeras para contener el desplome de sus mercados bursátiles. Y la Revolución Cubana decidió reanudar sus relaciones diplomáticas con el gobierno de EE.UU. e intensificar sus acciones para desmotar el bloqueo económico que permita el pronto desembarco de la inversión extranjera en la isla.

Los tiempos han cambiado mucho y el socialismo ya no es como antes. En el siglo XX, el bloque soviético representó la principal referencia de los pobres del mundo para construir una nueva sociedad, libre de desempleo, pobreza y exclusión. Más de la mitad de la población del planeta llegó a vivir en países que intentaron construir el socialismo. Pero muy pronto esa esperanza se desvaneció. Las desviaciones autoritarias y burocráticas desnaturalizaron la orientación socialista en esos países. Casi todos padecieron los mismos errores que finalmente dieron al traste con la esperanza de construir un mundo mejor. Aquella promesa de abundancia, justicia, igualdad y libertad resultó ser una desilusión, un desengaño. ¿Qué paso?

¿Cómo es un sistema socialista?

Para no caer en el error de llamar socialismo a cualquier revuelta, Marx y Engels explicaron las condiciones objetivas y subjetivas que deben cumplirse para el salto al socialismo. Plantearon que este sistema solo era posible en aquellos países donde el capitalismo había logrado a un alto nivel de desarrollo de las fuerzas productivas. Como condición subjetiva, plantearon la existencia de una clase obrera consciente y organizada, capaz de conquistar el poder político para crear un nuevo Estado al servicio de la emancipación social. Suponían que, con base en el alto nivel de desarrollo de las fuerzas productivas heredado del capitalismo, la libre asociación de productores directos liberaría a la sociedad entera de la explotación, opresión y depredación capitalistas, garantizando una abundante producción destinada a satisfacer las necesidades de la gente. Los precursores del socialismo jamás vislumbraron la nueva sociedad sumida en el subdesarrollo y azotada por la escasez y largas colas que terminaron siendo uno de los rasgos más distintivos del socialismo en el siglo XX.

Venezuela está muy lejos de cumplir las condiciones objetivas y subjetivas que plantearon los fundadores del socialismo. Sufre las consecuencias de una economía rentista y subdesarrollada, con empresas públicas quebradas por el burocratismo, el pseudosindicalismo y la corrupción que hunden al país en la peor crisis de escasez de su historia reciente. El precario desarrollo del capitalismo rentístico heredado por la Revolución Bolivariana se ocultó tras el enorme volumen de importaciones que permitió satisfacer la creciente demanda derivada de la inyección de la renta a la circulación doméstica. Pero ahora que los precios del petróleo han colapsado, el país ya no cuenta con la misma capacidad de importación, dejando en evidencia la precariedad de un aparato productivo que no es capaz de producir lo necesario para conjurar el yugo de la escasez.

El socialismo no se decreta

Es constante en el discurso oficial la promesa de construir una sociedad socialista. Con ese fin se aprueban planes socialistas, los ministerios son llamados ministerios del poder popular aunque estén secuestrados por el burocratismo, se colocan vallas decretando como socialistas las empresas estatizadas en las que se reproducen las mismas relaciones de explotación capitalistas, las instituciones financieras del Estado son rebautizadas como fondos socialistas, los institutos de capacitación técnica se transforman en centros de formación sociopolítica para el socialismo, etc. Pero si algo ha quedado claro desde que se declaró el carácter socialista de la Revolución Bolivariana es que el socialismo no se decreta ni es una permanente retórica sin contrapartida en la realidad. Esa manera de soñar la sociedad tiene que concretarse en una realidad que avance día a día.

El socialismo como aspiración humana de construir una sociedad libre de cualquier forma de explotación y discriminación no ha fracasado. La implosión del modelo soviético fue porque se quedó muy lejos del socialismo, de la misma forma que el neo-rentismo socialista está en crisis al limitarse a repartir la renta para aliviar la pobreza, sin erradicar las causas estructurales del desempleo y la exclusión. Evitar que el socialismo termine estigmatizado por los estragos que se cometen en su nombre, pasa por corregir las desviaciones y errores que desdibujan su esencia. De lo contrario, pasará mucho tiempo para que la gente vuelva a creer en el socialismo como vía para lograr la igualdad, la justicia y la libertad.

La toma del poder político es una condición necesaria más no suficiente para construir el socialismo. No se puede decretar el socialismo, mucho menos en un país que no cuenta con un elevado nivel de desarrollo de las fuerzas productivas. Crear un ambiente hostil contra la empresa privada sin haber creado antes una economía socialista alternativa, resultó el atajo perfecto para esta crisis de escasez, acaparamiento y especulación que castiga a la población.

Criminalizar la iniciativa privada, inhibir el espíritu emprendedor y frenar el desarrollo de las fuerzas productivas condujo al colapso económico del socialismo del siglo XX. Ante el fracaso de las empresas estatizadas que terminaron quebradas por el burocratismo y la corrupción, China, Cuba y otros países con gobiernos de izquierda y revolucionarios han concluido que el socialismo sin capitalistas no funciona y ahora conceden toda clase de incentivos para atraer inversiones extranjeras que saquen a sus países de la postración económica en la que permanecieron a lo largo de varias décadas. @victoralvarezr

Nueva política industrial

Víctor Álvarez R.
Nueva Política Industrial

El presidente de la República, Nicolás Maduro, anunció la creación de una Comisión de Alto Nivel para reactivar la industria y sustituir importaciones. Los actuales problemas de escasez plantean una vez más la necesidad de retomar la vieja idea de la industrialización para satisfacer las necesidades de la población.

La conformación del PIB venezolano es muy precaria, con una baja contribución de la agricultura y la industria, sectores clave para lograr la soberanía productiva. La agricultura apenas aporta el 4 % del PIB, cuando debería estar en al menos 12 %, si se quieren lograr los objetivos de soberanía alimentaria. La industria aporta 13 % del PIB, cuando los estándares internacionales concuerdan que la manufactura debería contribuir al menos con 20 % del PIB para considerar que un país se ha industrializado. Transformar la economía rentista e importadora en un nuevo modelo productivo exportador requiere una nueva política industrial que se plantee al menos 5 objetivos básicos:

1.    Reactivación industrial: reducir la capacidad ociosa hasta aprovechar el 100 % de la capacidad industrial instalada, con el consiguiente efecto multiplicador sobre otros sectores proveedores y distribuidores.

2.    Reconversión industrial: modernizar la industria y fortalecer sus capacidades tecnológicas e innovativas para lograr mejoras en la productividad, calidad y competitividad.

3.    Reindustrialización: para incrementar la densidad industrial de 0.25 a 1 establecimiento manufacturero por cada 1.000 (mil) habitantes y así elevar el aporte de la manufactura al PIB de 13 % a 20 %.

4.    Refinanciamiento: pagar con bonos de la República y Pdvsa la deuda en divisas que Cencoex tiene con diferentes sectores de la industria, los cuales serían vendidos por ésta para cubrir requerimientos de insumos importados.  

5.    Relocalización industrial: incentivos para estimular nuevas inversiones en las zonas económicas especiales y regiones con un PIB por debajo de la media nacional.

El Gobierno puede armar una poderosa política industrial si hace un uso inteligente de la amplia cama de incentivos de política económica que hasta ahora han sido poco aprovechados. El primer paso es la unificación cambiaria a un nivel que exprese la verdadera productividad del aparato productivo nacional y evite el fenómeno de la sobrevaluación que ha causado el sesgo pro-importador y anti-exportador de la economía venezolana.

Otros instrumentos de política económica imprescindibles en una nueva política industrial son los siguientes: racionalización del arancel de aduanas para proteger el valor agregado nacional; incentivos fiscales con exoneraciones y rebajas de ISR e IVA a la importación de maquinarias y tecnologías; incentivos financieros a través de préstamos a largo plazo, bajas tasas de interés y garantías flexibles; compras gubernamentales que otorguen preferencia a la producción nacional frente a las importaciones; mejora de la infraestructura y servicios de apoyo a la producción; suministro de insumos básicos en condiciones adecuadas de calidad,  cantidad, precio y condiciones de pago; reforma de la LOCTI que permita la inversión directa de las empresas para mejorar productos y procesos productivos; formación y capacitación de los trabajadores; asistencia técnica a las Pymes, así como apoyo a las exportaciones a través de inteligencia comercial, financiamiento al exportador, y promoción de la oferta exportable en los mercados del  Alba y Mercosur.  @victoralvarezr 

La contrarrevolución burocrática

Víctor Álvarez R.
Premio Nacional de Ciencias 
Una de las causas que determinaron el fracaso del socialismo del siglo XX fue el burocratismo. La propiedad estatal absoluta sobre los medios de producción maduró las condiciones para que poderosas élites burocráticas secuestraran la propiedad estatal y la administraran como si de una propiedad privada se tratara, impidiendo que los trabajadores se sintieran verdaderos copropietarios sociales de esos medios de producción estatizados.

La propiedad no puede verse únicamente desde su forma jurídica, sino como expresión de las relaciones sociales que se establecen, no solo para la producción material, sino también para la propia reproducción de las relaciones de explotación o cooperación que signan un sistema económico. Por eso, estatizar no necesariamente implica socializar. De allí la necesidad de superar la creencia limitante que imponen los intereses del burocratismo sobre la propiedad estatal como forma superior de la propiedad social.

La Revolución Bolivariana estatizó compañías de telecomunicaciones, electricidad, siderúrgicas, fábricas de botellas, torrefactoras de café, empresas de lácteos, procesadoras de aceite doméstico, textileras, cementeras, briqueteras, centros comerciales, cadenas de supermercados, empresas de servicios, operadoras de aeropuertos, bancos, etc. La mayoría de estas empresas terminaron secuestradas por el burocratismo, el pseudosindicalismo y la corrupción, y hoy representan una pesada carga fiscal que el gobierno ya no puede sostener.

El intento por construir el socialismo el siglo XXI no ha podido concretar nuevas y exitosas formas de propiedad social que logren empoderar a los trabajadores directos sobre los medios de producción. En lugar de convertir en propiedad estatal lo que antes era propiedad privada e incubar así el germen del burocratismo, la clave está en democratizar la propiedad a través de nuevas formas de pertenencia que aseguren que los trabajadores y la comunidad sean los verdaderos copropietarios sociales de los medios de producción expropiados, dejando claro que las ganancias no serán repartidas como dividendos individuales, sino que serán la fuente de recursos para financiar la inversión social.

El bloque soviético se desplomó no por un ataque imperialista sino por su propia erosión interna. La fuerza que más corroe una revolución no está ni en la amenaza externa ni en la oposición interna, sino en la contrarrevolución burocrática que se enquista en la estructura del Estado para medrar del poder que debe ser transferido al pueblo organizado. Erradicar las causas del desempleo, la pobreza y la exclusión social no depende de seguir ganando elecciones o de  la inversión social de la renta petrolera, sino de  un nuevo orden político, económico y social basado en verdaderas formas de propiedad social y empoderamiento popular, sin mediaciones burocráticas de ningún tipo.

La descentralización es la mejor arma para luchar contra el burocratismo y la corrupción, toda vez que libera a las instancias superiores y organismos nacionales de una engorrosa carga de trámites administrativos que distraen su atención de los asuntos realmente estratégicos en los que debe enfocarse. De allí la importancia de descentralizar todo lo que se pueda descentralizar, enfrentando la férrea resistencia que opone el burocratismo del poder constituido, el cual se niega a ceder espacios a la ciudadanía organizada como expresión del poder constituyente. @victoralvarezr

Programa para la Estabilización Económica con Bienestar Social


Estabilidad económica con bienestar social

Víctor Álvarez R.

Una y otra vez solemos escuchar que la situación de la economía está tan grave que no habrá más remedio que aplicar medidas draconianas. Los decisores atribuyen a las mismas un impacto antipopular, con un elevado costo político en pleno año electoral, y creen que desmontar los controles que hoy lucen totalmente agotados sería traicionar el legado de Chávez. Presos de esas creencias limitantes prolongan la inercia sin atinar las medidas que están al alcance de la mano para erradicar los problemas de caída de la producción, escasez, acaparamiento y especulación que tanto malestar provocan en la población.  

El anclaje cambiario recae con toda su fuerza sobre Pdvsa. Obligada a vender el mayor porcentaje de su ingreso en divisas a las bajas tasas de 6,30 y 12 Bs /$, no logra recoger suficientes bolívares para pagar una nómina de más de 140 mil trabajadores, honrar sus deudas con proveedores y contratistas, financiar los programas sociales y mantener al día las obligaciones con el fisco. Por eso, se endeuda con el BCV, el cual realiza desmesuradas emisiones de dinero sin respaldo que atizan la inflación.

Unificar el régimen de cambios múltiples y sincerar el precio de la gasolina permitirá sanear las finanzas de Pdvsa, reducir el déficit fiscal, eliminar el financiamiento monetario del BCV y estimular el ahorro, abatiendo así la inflación que devora los salarios de los venezolanos. Un solo tipo de cambio erradicará el incentivo perverso que la política cambiaria ofrece a los cazadores de renta, especuladores y corruptos, quienes acumulan escandalosas ganancias al captar los dólares baratos para después venderlos más caros.

Evitar el financiamiento inflacionario del déficit fiscal pasa por desestatizar las empresas públicas que terminaron secuestradas por burocratismo, el pseudosindicalismo y la corrupción. Implica impulsar nuevas formas de propiedad social a través de la participación accionaria de los trabajadores directos, la comunidad organizada y la inversión privada nacional y extranjera, condicionando ésta última a la transferencia de nuevas tecnologías, formación del talento humano, asistencia técnica a las Pymes y máxima incorporación de componentes nacionales en los proyectos de inversión.

Otro margen está en la eliminación de los ineficientes subsidios que no llegan a los hogares y estimulan el derroche y el contrabando de extracción. Sincerar el precio de la gasolina y de los servicios públicos corregirá parte importante del déficit fiscal, y esto se puede lograr sin ningún impacto social al sustituir los subsidios directos a bienes y servicios por subsidios directos a las familias pobres.

Para evitar un default que sentencie el embargo de los activos de Pdvsa y la República, hay que recomprar la deuda externa venezolana que se remata a menos del 50 % de su valor nominal; adecuar PetroCaribe a las restricciones presupuestarias, cobrando a 90-120 días la factura que se financia a 15-20 años; reorientar las importaciones gubernamentales en favor de la producción nacional; reprogramar el pago del componente en divisas de las obras contratadas a Brasil, Irán y otros países, cancelándoles el saldo con los bonos de la deuda externa recomprados o sustituyendo los pagos vencidos con nuevas emisiones de deuda.

La situación luce difícil, pero todavía hay margen para un Programa de Estabilización Económica con Bienestar Social. Lo que hace falta es la claridad y voluntad que permitan romper con la inacción. @victoalvarezr

La destrucción creativa

Víctor Alvarez R.
Premio Nacional de Ciencias
Una Revolución verdadera es un proceso de destrucción creativa: destruye lo viejo e inferior y lo suplanta por lo nuevo y superior. La sincronización de este proceso es clave para no dejar vacíos que faciliten la restauración del viejo orden que, aunque doblegado, nunca quedará del todo erradicado.

El socialismo como aspiración humana  de construir una sociedad libre de cualquier forma de explotación, opresión y discriminación, no ha fracasado. La implosión del modelo soviético fue justamente porque se quedó muy lejos de los umbrales del socialismo, de la misma forma que el neo-rentismo venezolano está en crisis debido a que se limitó a repartir la renta petrolera para aliviar la pobreza, sin erradicar las causas estructurales del desempleo y la exclusión. Evitar que el socialismo termine estigmatizado por los estragos que se cometen en su nombre, pasa por corregir las desviaciones y errores que desdibujan su esencia.

Destruir la economía capitalista sin construir simultáneamente una eficiente economía socialista es lo que nos tiene atrapados en este círculo vicioso de escasez, acaparamiento, especulación e inflación. Poner en marcha una empresa requiere un largo proceso de maduración que puede llevar años. Pero la hostilidad contra la empresa privada, sin demostrar que las empresas expropiadas funcionan, ha sido el atajo perfecto para agravar el creciente malestar que provocan las interminables colas para conseguir los artículos de primera necesidad. Y si la destrucción de lo viejo no termina de sincronizarse con la construcción de lo nuevo, la gente que sufre el azote de esos flagelos concluirá tajantemente que: “si esto es el socialismo mejor me quedo con el capitalismo”. Así se restaurará el orden anterior y pasará mucho tiempo para que la gente sencilla del pueblo vuelva a creer en el socialismo como vía para lograr la igualdad, la justicia y la libertad. Esto ya pasó en la URSS y los países del llamado socialismo del siglo XX, por si acaso alguien todavía no se ha enterado.   

La caída del PIB por segundo año consecutivo ha servido para afirmar ingenua y hasta irresponsablemente que lo que está cayendo es el capitalismo. No habría ningún riesgo si esta caída de la producción capitalista fuese inmediatamente compensada con el crecimiento de la producción socialista, pero lo cierto es que ésta brilla por su ausencia en las cuentas nacionales del BCV y no crecerá en un ambiente macroeconómico adverso, plagado de controles en el que ni siquiera la economía estatal se puede sostener, a no ser por los créditos adicionales que les aprueba el gobierno central.

Superar la crisis de escasez que tiene obstinada a la población exige comprender sin dogmas ni prejuicios el papel que puede cumplir la inversión privada nacional y extranjera en la construcción de una sociedad libre de desempleo, pobreza y exclusión social. Promover la inversión productiva implica revisar y rectificar las desviaciones de la política económica y sanar las heridas que han impedido la cooperación entre los sectores público y privado. De lo contrario se reeditarán los mismos errores que llevaron al colapso del socialismo del siglo XX, al criminalizar la iniciativa privada, inhibir el espíritu emprendedor y frenar el desarrollo de las fuerzas productivas, que fue justamente la causa de los problemas de escasez e inflación que minaron la confianza del pueblo en una dirigencia que nunca cumplió su promesa de asegurarles una vida mejor. @victoralvarezr 

jueves, 3 de septiembre de 2015

Cinco medidas para frenar el dólar paralelo

Víctor Álvarez R.
Premio Nacional de Ciencias
Recientemente observamos como con el solo anuncio de una reunión entre el BCV y la banca pública y privada, el dólar paralelo cayó 30%. Cuando se ofrece información oportuna y veraz, la incertidumbre es sustituida por una expectativa positiva, mientras que la opacidad solo sirve a quien monopoliza el interés de los agentes económicos que no tienen otra fuente de información a dónde acudir. Sin embargo, el silencio oficial sobre los indicadores básicos del desempeño económico propicia la ola de rumores sobre la dolarización de la economía y facilita los ataques al bolívar. La carencia de información genera incertidumbre, caldo de cultivo perfecto para los especuladores. Y la inseguridad que esto desencadena tiene su reflejo en el trastorno del mercado cambiario.

¿Cuál es el precio justo del dólar?

La tasa de cambio es una relación entre dos monedas. Un fundamento técnico que exprese una relación más realista entre el bolívar y el dólar sería la tasa de cambio implícita (TCI) que resulta de dividir la liquidez monetaria entre las reservas internacionales (LM2/RI). Esa relación está en el orden de 100 Bs/$, sin embargo la tasa Cencoex es de apenas 6,30 Bs/$, Sicad 12 Bs/$, Simadi está en 200 Bs/$, el doble de la TCI, y el paralelo perforó la barrera de 400 Bs/$.

El mercado paralelo es un mercado sin ley ni instituciones que lo regulen. Su comportamiento responde al nivel de incertidumbre que prevalece en la economía venezolana y refleja la ausencia de definiciones en materia de política fiscal, cambiaria y monetaria. Los especuladores explotan esta incertidumbre sin que el país logre entender por qué un portal como Dólar Today le está ganando la batalla al gobierno en sus reiterados y fallidos intentos por pulverizar el dólar paralelo. Esta cotización tiene su principal referencia en el precio en pesos que diariamente registra el bolívar en la frontera con Colombia. Como en Cúcuta no hay control de cambios, se puede comprar y vender divisas al precio que determine la oferta y la demanda. Por eso, lo primero que hace Dólar Today es llamar a las casas de cambio en Cúcuta y, según el precio en pesos que surge de  la oferta y demanda de bolívares, procede a calcular el precio del dólar paralelo.

Este mecanismo para calcular el dólar paralelo surge a partir del poder que dio el gobierno colombiano a las casas de cambio en la frontera para fijar el valor del bolívar en pesos, sin atarlo a la tasa de cambio de la moneda colombiana con respecto al dólar. Esta práctica se acentúa con el régimen de cambios múltiples que desdibuja la única tasa de cambio oficial a la cual se debería hacer la conversión de bolívares a dólares y a pesos. La irracionalidad de tener que convertir los mismos pesos a 6,30, 12 0 200 Bs/$ induce a las casas de cambio a determinar el valor de la moneda nacional según la oferta y demanda de bolívares en la frontera, de cuya cifra se deriva luego la cotización del dólar paralelo.

La brecha entre las tasas oficiales estimula el crecimiento de la mafias que se dedican al contrabando de gasolina, alimentos y medicinas subsidiadas, por lo que el precio del bolívar en pesos tiende a ser cada vez más influido por la demanda de bolívares de los contrabandistas, quienes necesitan la moneda nacional para comprar en Venezuela los productos subsidiados que luego sacan ilegalmente a través de sus redes de bachaqueros. Pero también a los contrabandistas les interesa hacer rendir sus pesos y dólares a la hora de comprar más gasolina y productos subsidiados, por eso buscan la manera de pagar la menor cantidad de pesos por cada bolívar o recibir la mayor cantidad de bolívares por cada dólar. Y en ese afán apuestan al deterioro de valor del bolívar frente al peso colombiano, lo cual inevitablemente repercute en la relación del bolívar frente al dólar paralelo.  

Ante la ausencia de otras fuentes de información oficial, según sea el precio del bolívar en pesos, es que luego se calcula el dólar paralelo. Así, la cotización del bolívar en Cúcuta termina siendo la referencia para calcular el precio de la divisa estadounidense. Como las empresas ni las personas quieren tener unos bolívares que se deshacen como hielo entre las manos, se genera un exceso en la demanda de dólares, así como en la oferta de bolívares, cuestión que deteriora aún más el valor de la moneda nacional frente al dólar paralelo.

Medidas para frenar el dólar paralelo

De nada vale negar la existencia del dólar paralelo porque éste sigue allí, distorsionando el funcionamiento del sistema de formación de precios. Aunque existan tasas de cambio oficial más bajas, los precios que realmente paga el consumidor terminan calculándose con base en el dólar paralelo. Sin embargo, no es difícil frenar la especulación cambiaria si el gobierno rompe la inercia y sale de la inacción tomando al menos cinco medidas que están al alcance de la mano:

1.    Igualar en la frontera el precio de la gasolina y productos subsidiados para incrementar la demanda de bolívares de los contrabandistas y así poder recuperar el valor perdido frente al peso colombiano y el dólar estadounidense.

2.    Unificación cambiaria para corregir las distorsiones en la relación peso/bolívar y evitar que la demanda insatisfecha se traslade al mercado paralelo. Esto erradicará los incentivos a la especulación, la corrupción y el contrabando que ofrece el enorme diferencial entre las tasas de Cencoex, Sicad y Simadi.

3.    Reducir el déficit fiscal que generan los incesantes créditos adicionales y retomar la práctica de un solo presupuesto, evitando financiar el déficit fiscal con emisiones de dinero sin respaldo en la producción que luego buscan dólares.

4.    Restituir la autonomía del BCV en el manejo de las reservas internacionales y emisión de dinero, en función de mejorar la relación entre liquidez monetaria y reservas internacionales (M2/RI), lo cual fortalecerá el respaldo en divisas de la moneda nacional.

5.    Enfrentar el monopolio que favorece a Dólar Today, suministrando abundante información oficial, oportuna y veraz, sobre el ingreso en divisas del país, los montos liquidados y las personas naturales y jurídicas que resultaron favorecidas. @victoralvarezr