domingo, 29 de junio de 2014

BCV: con una mano pega y con la otra soba


Por: Víctor Álvarez R.

Si algo deseamos quienes vivimos de un ingreso fijo es que el incremento salarial sea mayor que el aumento de los precios. Pero en los últimos años, uno de los factores que más ha propagado la inflación que devora los salarios ha sido la emisión de dinero inorgánico para financiar empresas públicas deficitarias. La inyección de dinero sin respaldo en el contexto de una economía con altos índices de escasez, no hace más que erosionar el poder de compra de la moneda nacional, ya que cada vez hay más bolívares procurando comprar productos que se hacen cada vez más escasos.

El propio BCV, para recoger el exceso de liquidez que él mismo genera, ha incrementado el encaje legal tres veces consecutivas: de 17% a 19% en octubre, de 19% a 20% en diciembre y de 20 a 21.5%, recientemente. Esto significa que los bancos deben congelar el  21,5% del dinero que captan. Aun así, el exceso de liquidez no ha bajado y es más el dinero sin respaldo que con una mano el BCV inyecta a la circulación doméstica, que el que saca con la otra mano a través del encaje legal. Ciertamente, un aumento del encaje de 4,5% es  poco lo que puede neutralizar ante un desmesurado aumento de la liquidez monetaria, superior al 65% anual.

A pesar de que el artículo 320 de la CRBV señala que “el BCV no estará subordinado a directivas del Poder Ejecutivo y no podrá convalidar o financiar políticas fiscales deficitarias”, desde 2010 el instituto emisor ha venido financiando a Pdvsa, toda vez que la compañía petrolera se ha visto muy perjudicada por una tasa de cambio oficial que no le rinde para pagar su nómina de más de 100 mil trabajadores, cancelar a tiempo la deuda con proveedores y contratistas, mantener la ayuda a las misiones sociales y cumplir a tiempo con sus obligaciones fiscales.  Un solo dato: hasta mayo de 2014 el BCV le ha prestado a Pdvsa más de Bs. 411.000 millones. Sin embargo, la oferta de bienes no ha crecido en la misma proporción.

Una vez que se comprenda que el auge inflacionario es la inevitable consecuencia de las emisiones de dinero inorgánico para financiar empresas públicas deficitarias, quedará claro que un paso clave para recuperar la fortaleza del bolívar, abatir la inflación y proteger  los salarios tiene que ver con la recuperación de la autonomía del BCV, que sabiamente quedó plasmada en la Constitución de 1999.  
Los trabajadores que vivimos de un ingreso fijo que se vuelve sal y agua con el desquicie de los precios esperamos un BCV que se comprometa a derrotar la inflación. Las reformas a la ley del instituto emisor no arrojaron los resultados esperados. Un BCV más independiente podrá resistir las presiones para financiar el déficit fiscal con emisiones de dinero sin respaldo y defender de mejor manera la meta de inflación. Autocríticamente debemos reconocer que los propios datos oficiales revelan que el financiamiento a Pdvsa ha sido la principal causa de la expansión desproporcionada de la liquidez monetaria que se ha convertido en un factor propagador de la inflación. Pdvsa debe sanear sus finanzas y eso pasa por sincerar tanto la tasa de cambio oficial como el precio de la gasolina, así como fijar límites inquebrantables a los montos que el Gobierno puede obtener como préstamos del BCV.

¿Qué significa la salida de Jorge Giordani?


Víctor Álvarez R.

La salida de Giordani ha sido interpretada como un triunfo de los pragmáticos sobre los radicales que evidencia las contradicciones entre las tendencias que hay en el gobierno: una comprometida con la transformación del capitalismo en un  modelo socialista, otra tratando de recuperar la gobernabilidad económica a través de concesiones al sector privado. Pero su salida no significa una política económica distinta. A lo sumo, acelerará el abandono de un régimen cambiario que degeneró en el principal incentivo a la corrupción y especulación. Pero mientras no se ataquen las distorsiones cambiarias, fiscales y monetarias se mantendrán las causas que reducen las reservas internacionales, castigan la producción, crean escasez, erosionan el bolívar, atizan la inflación y destruyen los salarios.

Un cambio de política económica implica la unificación cambiaria bajo un sistema de flotación libre controlada por bandas. El anclaje no solo afecta las finanzas de Pdvsa, también estimula las importaciones que desplazan la agricultura e industria, sectores llamados a sustituir importaciones y diversificar las exportaciones. Con un tipo de cambio que exprese la productividad del aparato productivo interno, Pdvsa aliviará el déficit que la lleva a endeudarse con el Bcv, el cual ya no tendrá que emitir dinero para prestarle las sumas que necesita para completar el pago de una nómina de más de 100 mil empleados, cancelar deudas a proveedores y financiar las misiones. Solo así se evitará el impacto inflacionario que causa el desmesurado crecimiento de la liquidez monetaria en un mercado con crecientes índices de escasez.

Cambiar la política económica significa corregir las distorsiones que genera calcular el presupuesto con base en un precio subestimado del barril de petróleo. Esto sustrae a Pdvsa -a través del impuesto a la ganancia súbita- divisas que debería administrar el BCV, el cual además transfiere al Fonden las llamadas reservas excedentarias. Así el Bcv podrá recuperar un adecuado nivel de divisas para atender las necesidades del aparato productivo.
Pero esto no se resuelve solo con el cambio de un hombre. Requiere mayores capacidades técnico-políticas para dirigir la transformación del capitalismo rentístico en un nuevo modelo productivo socialista, y esto pasa por superar la práctica de enroques y policamburismo por la que funcionarios que no pueden con un solo cargo, tienen a su vez cuatro y cinco cargos adicionales. Los ejecutores de la política económica deben tener la capacidad técnica y autoridad política para explicarle al país las causas de la problemática económica y las medidas que es necesario aplicar. Endosar estos problemas a la guerra económica y simultáneamente decir que el modelo económico es exitoso, más que una contradicción es un sarcasmo que resta credibilidad y mina la confianza del pueblo en su dirigencia. Romper la inacción gubernamental ante medidas que se caen de maduro como sincerar el precio de la gasolina, unificar los tipos de cambio y reorientar en favor de la producción nacional los millardos de dólares que se gastan en importaciones, demostraría que el nuevo liderazgo comprende la naturaleza del problema económico y puede conjurar la amenaza de estanflación.

"Hay cazadores de cargos que quieren más poder"

El economista afirma que Maduro saldrá fortalecido de la crisis

Víctor Álvarez:

“Hay cazadores de cargos que quieren más poder”

29 de junio 2014 - 12:01 am

 
 
"La construcción del socialismo en el siglo XXI no puede repetir los mismos errores que lo llevaron al colapso del siglo pasado", dijo Álvarez | Foto William Dumont
 
"La construcción del socialismo en el siglo XXI no puede repetir los mismos errores que lo llevaron al colapso del siglo pasado", dijo Álvarez | Foto William Dumont

El ex ministro alerta sobre lo peligroso que podría resultar para el PSUV exigir lealtad a toda prueba, y extinguir así la posibilidad de debatir ideas y corregir rumbos  
     
Ficha técnica
Víctor Álvarez
  • Economista egresado de la Universidad de La Habana, Cuba
  • Ex ministro de Industrias Básicas y Minería
  • Fue presidente de la CVG y director de Pdvsa
  • Investigador del Centro Internacional Miranda (CIM)
  • Premio Nacional de Ciencias 2013
  • Premio Municipal al Pensamiento Político
  • Dos veces Mención Honorífica del Premio Libertador al Pensamiento Crítico
  • Premio Ensayo Crítico de la Asamblea Nacional
  • Orden Arturo Michelena 
Víctor Álvarez condenó hace unos días las prácticas estalinistas para censurar la crítica en el PSUV, en razón de la diatriba creada por la carta de Jorge Giordani y que condujo al pase a tribunal disciplinario de Héctor Navarro cuando sugirió discutir las observaciones contenidas en la misiva. Aclara que no comparte lo señalado por el ex ministro de Planificación, a quien responsabiliza del deterioro económico. Sin embargo, defiende la posibilidad de debatir con propuestas para evitar el colapso de la revolución.
Este economista, egresado de la Universidad de La Habana, asegura que es un hombre de izquierda por decisión y un convencido de que el modelo socialista es el único que puede acabar con la pobreza y la desigualdad social. Se define como fiel militante del PSUV y promotor del socialismo del siglo XXI.
—¿Qué le pareció la carta del ex ministro Jorge Giordani?—Creo que se está haciendo del aleteo de una mariposa un huracán de emociones que deja de lado el contenido esencial. Este tiene que ver con la rectificación integral de una política económica que desde hace años luce agotada y de la cual Jorge Giordani fue uno de los principales diseñadores y ejecutores. Si los hubiese presentado en un tono más autocrítico y propositivo, en lugar de levantar dudas sobre el liderazgo del presidente Nicolás Maduro, sus planteamientos habrían sido mejor recibidos. Pero le restó potencia al no reconocer su cuota de responsabilidad y desconocer el enorme esfuerzo que Maduro viene haciendo en medio de tantas presiones y conspiraciones. 
—¿Cree que era este el momento para hacer tales críticas? ¿Por qué no lo hizo antes?—Quienes temen a las críticas siempre encontrarán un pretexto para decir que no es oportuno hacerlas. Giordani habría hecho un verdadero aporte si se hubiese jugado el cargo por hacerlas públicamente, en vez de esperar a que lo destituyeran, sin asumir ninguna responsabilidad en lo que cuestiona.
—¿Qué tan profunda es la ruptura entre la ortodoxia de izquierda y el PSUV?—Se interpretan estas tensiones como la expresión de un conflicto ideológico entre los ortodoxos que quieren profundizar la revolución y los pragmáticos que están más interesados en retomar la gobernabilidad económica con concesiones al sector privado. Argumentan que esto significaría una vuelta al capitalismo. Pero resulta que la economía venezolana sigue siendo capitalista, el socialismo todavía no se ha implantado. Mientras no se cree un pujante sector de la economía social, habrá que contar con el sector privado, aunque no sea del agrado de esa ortodoxia que aún postula la propiedad total y absoluta del Estado sobre todos los medios de producción.
—¿Sobrevivirá la unión de los partidos aliados al PSUV a esta suerte de tsunami político que ha causado la carta de Giordani?—Las descalificaciones de Giordani contra el presidente Maduro más bien han despertado la solidaridad con un hombre que jamás tuvo la ambición de ser presidente de la república y mucho menos pensó con ser el sucesor de Chávez. Si bien es cierto que los factores del Gran Polo Patriótico han planteado la necesidad de profundizar el debate sobre las rectificaciones que hay que hacer, también es cierto que han ratificado su respaldo a Maduro, y el PSUV con toda seguridad lo aclamará como presidente del partido en el próximo congreso. De esta crisis Maduro saldrá fortalecido.
—¿Qué sugiere que deba cambiarse en el gobierno?—El principal problema que afronta Venezuela es económico. Hay que reformar el actual sistema de cambios múltiples, que exacerba la cultura rentista de comprar dólares baratos para venderlos caros y causa los problemas de escasez, acaparamiento, especulación e inflación. Se debe adoptar un solo tipo de cambio flotante controlado por bandas hasta lograr un nivel que exprese la verdadera productividad de la agricultura y la industria. Asimismo, impulsar una reforma fiscal para mejorar la recaudación, y prohibir el financiamiento del BCV a entes públicos deficitarios para evitar emisiones de dinero inorgánico que atizan la inflación. 
—El presidente Maduro planteó la lealtad por encima de la crítica. ¿Acaso no ha sido esa la práctica dentro del modelo cubano que ha inspirado al PSUV?—Una cosa es la crítica fanática de la derecha que no reconoce los esfuerzos que hace el gobierno y otra cosa muy distinta la crítica leal y comprometida. La construcción del socialismo en el siglo XXI no puede repetir los mismos errores que lo llevaron al colapso el siglo pasado; uno de los cuales fue, precisamente, considerar toda clase de crítica como una expresión de deslealtad y traición porque puede conducir a que el proceso revolucionario pierda su capacidad de revisarse y renovarse. 
—¿Usted le teme a las reformas económicas?—Todo lo contrario. Le temo a la inacción, a la inercia, a que no se haga lo que está de anteojito. Para superar buena parte de los problemas de la economía venezolana hay que sincerar el precio de la gasolina para recaudar más de 12 millardos de dólares anuales. El gobierno no tiene que ir al FMI a pedir recursos condicionados a la aplicación de un programa de shock. Pero estos rezagos en decisiones tan obvias tienen su impacto en la desaceleración de la actividad productiva. A eso sí le temo porque significa generar un creciente malestar que poco a poco va erosionando la base de apoyo social que es partidaria de la construcción del socialismo venezolano.
—¿Es el control de la divisas a través del Cencoex la manzana de la discordia en el gobierno?—La manzana de la discordia –que fue el detonante de este alboroto– estuvo en el empeño de Giordani de mantener un rígido control cambiario totalmente agotado, el cual estaba generando resultados indeseados. Pero esa discordia desaparece si se evoluciona hacia un régimen con un solo tipo de cambio flotante controlado por bandas. El actual sistema genera un sacrificio fiscal para Pdvsa y crea presiones inflacionarias que se derivan de financiar el déficit de la petrolera y otras empresas públicas a través de emisiones de dinero sin respaldo del BCV. Por si fuera poco, la enorme brecha entre las tasas de cambio genera perversos incentivos a la corrupción y especulación, propias de la mentalidad rentista que se empeña en capturar los dólares baratos de Cencoex para después venderlos en Sicad II y amasar así escandalosas ganancias que no son fruto del esfuerzo productivo.
—¿No será que había un sector de izquierda consentido y malcriado que ahora se trata de dejar de lado y de allí surge la molestia?—El problema no está en el malestar de un sector que se siente desplazado, sino en que hay arribistas y cazadores de cargos que quieren más poder. Ese sí es el riesgo del burocratismo que impide mejorar la eficiencia de la gestión gubernamental. Hay muchos funcionarios que no son eficientes en el desempeño de un solo cargo y, sin embargo, tienen cuatro y cinco cargos más.
—¿Qué propuesta hace ante este cisma interno para aliviar las dificultades que atraviesa el PSUV y, en consecuencia, el gobierno?—Es exagerado hablar de un cisma interno. Lo que ha estallado es un debate, una discusión cada vez más intensa que no está exenta de emociones y pasiones. Si tengo que hacer una propuesta para aliviar los problemas y cohesionar las fuerzas políticas y sociales que apoyan al gobierno, no puede ser otra que la de estimular un debate leal y comprometido con la construcción de una sociedad libre de desempleo, pobreza y exclusión social. Las ideas y propuestas deben fluir con libertad. La voz crítica y propositiva no puede ser catalogada de deslealtad y traición.

viernes, 20 de junio de 2014

Los objetivos PAP (producción, abastecimiento y precios)


Víctor Álvarez R.
Premio Nacional de Ciencia 2013

En la nueva fase de la ofensiva Económica, el Presidente Nicolás Maduro se ha planteado reactivar la producción para aumentar el abastecimiento y estabilizar los precios. Hasta ahora, las medidas para lograrlo giran en torno a agilizar la entrega de divisas y ofrecer nuevas fuentes de financiamiento. Pero estas deben ser complementadas con incentivos para fortalecer las capacidades tecnológicas e innovativas del aparato productivo, en función de incrementar la productividad y reducir de forma drástica los costos. Esto implica un acceso oportuno a los recursos que se requieren para mejorar los productos y procesos tecnológicos, lo cual pasa por reformar la Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación (Locti).

Al comienzo de la Locti, las empresas podían escoger entre utilizar su aporte en inversión puertas adentro, financiar proyectos de universidades o entregarlo al MCTI. A pesar de que la ley identificaba más de diez formas de vinculación universidad-empresa, el 95% de los aportes se quedó en las compañías, no pocas veces para pagar las vacaciones de sus ejecutivos en Cancún, simulando que habían sido enviados a un evento sobre nuevas tecnologías. Solo el 4% se destinó a financiar proyectos con universidades y centros de investigación y apenas 1% fue depositado en el Ministerio.

Para evitar este fraude, con la reforma de 2010 todos los aportes se centralizaron en el Fonacit. Sin embargo, la producción científica y tecnológica -medida a través de los indicadores tradicionales de proyectos de investigación, artículos publicados en revistas indexadas, eventos científicos y patentes-, no ha aumentado en la misma proporción de los fondos Locti. Solo el número de investigadores y tecnólogos se incrementó. Paradójicamente, la caída en los demás indicadores se atribuye a los bajos salarios, cuestión que obliga a renunciar a muchos investigadores para buscar trabajos mejor remunerados.

La sola recaudación de Locti no puede ser catalogada como una inversión. Si así fuera, el monto de 2 % del PIB que se recauda nos ubicaría a nivel de Japón y Alemania, pero está claro que no hemos alcanzado el grado de desarrollo científico ni mucho menos económico de esos países. Semejante volumen de recursos no puede ser absorbido únicamente por las universidades. Por eso es necesario abrir otros espacios para realizar proyectos de investigación e innovación. Es aquí donde la empresa pública y privada están llamadas a jugar un importante papel como locus de una nueva actividad científica y tecnológica que sustente una abundante producción de calidad y precios solidarios.
El logro de los objetivos PAP requiere una reforma de la Locti que facilite la inversión empresarial en el fortalecimiento de su productividad, calidad y competitividad. De esta forma, el insuficiente número de laboratorios universitarios se complementaría haciendo de cada empresa un centro de investigación e innovación. Adicionalmente se crearía una infraestructura de uso común para el fortalecimiento de las capacidades tecnológicas e innovativas del aparato productivo, el cual remuneraría con mejores sueldos y beneficios a los profesionales con nivel de maestría y doctorado que se dedican a la investigación, pero que de acuerdo a las tablas oficiales apenas reciben 1,2 salarios mínimos.

Propuesta 8 a la Comisión Económica para la Paz: cómo industrializar la economía


Víctor Álvarez R.
Premio Nacional de Ciencia 2013

En la Comisión Económica para la Paz (CEP), los problemas relacionados con la liquidación oportuna de divisas que restringen la capacidad de importación deben ser vistos como una gran oportunidad para relanzar y reimpulsar el desarrollo industrial. Una vez más se ha revelado con toda su fuerza nuestra paradoja de ser un país rico en materias primas pero pobre en tecnologías para transformarlas en productos de mayor valor agregado. Impulsar la manufactura nacional es una necesidad que debemos reconocer, sobre todo si tenemos en cuenta el efecto multiplicador que el desarrollo de este sector es capaz de ejercer sobre otros sectores económicos dedicados a generar la oferta de bienes, servicios y empleos que se requieren para satisfacer las necesidades de la sociedad. La industrialización es la clave para transformar la economía rentista e importadora en un nuevo modelo productivo soberano y exportador. Este el gran reto que el país tiene plateado para superar los actuales problemas de escasez, acaparamiento y especulación que tanto malestar generan en la población.

Economía rentista e importadora 

Los auges del ingreso petrolero tienen un impacto negativo sobre el aparato productivo nacional. La renta confiere un extraordinario poder de compra externo que permite adquirir en el resto del mundo lo que se debería estar produciendo internamente. Esta tendencia se ve acentuada por el anclaje de la tasa de cambio que -en comparación con el tipo de cambio de mercado-, se revela como un subsidio al dólar que estimula la importación masiva de toda clase de bienes. Esta es la verdadera causa de que el mejor negocio en Venezuela siga siendo importar, en lugar de producir para sustituir importaciones o exportar.

La cultura rentística tiende a consumir, en lugar de invertir, el ingreso petrolero. En un contexto de abundancia de divisas, aun cuando resulte necesario diversificar la economía para alcanzar la soberanía productiva, este proceso no es urgente, toda vez que para conjurar los problemas de escasez se apela a la importación de los productos que deberían abastecerse con el esfuerzo productivo interno. A la mentalidad rentista siempre le será más fácil importar, en lugar de producir. Así, los factores que inhiben el crecimiento de la industria para satisfacer la demanda interna se agravan ante las permanentes importaciones que desplazan la producción nacional. Pero ahora que se ha estancado el ingreso petrolero y han surgido los problemas de escasez de divisas que limitan la capacidad para importar, hay que plantearse seriamente impulsar el desarrollo industrial.

Importamos porque no producimos y no producimos porque importamos

Salir de este círculo vicioso exige impulsar la industrialización de la economía nacional como un proceso que no puede quedar merced de las fuerzas ciegas del mercado. En la CEP se impone construir un gran acuerdo nacional para que los sectores público y privado complementen capacidades y recursos en función de impulsar la industrialización como un proceso concertado y bien planificado. Solo así se podrá lograr un rápido desarrollo de las capacidades productivas y tecnológicas dedicadas a transformar materias primas en insumos básicos, bienes intermedios y productos de consumo final, con el fin de satisfacer las crecientes demandas y necesidades del aparato productivo nacional y de la población. Con este fin, el gobierno puede ofrecer una gama de incentivos arancelarios, fiscales, financieros, cambiarios, compras gubernamentales, suministro de materias primas, capacitación productiva, asistencia técnica y fortalecimiento de las capacidades tecnológicas e innovativas al sector transformador, con la condición de que éste sustituya importaciones, diversifique las exportaciones no petroleras y genere empleo estable y bien remunerado.                                                                                       

La industrialización en una nueva estrategia económica

El impulso a la industrialización de la economía nacional requiere un adecuado manejo de la política macroeconómica y microeconómica, lo cual pasa por fijar un tipo de cambio que exprese la verdadera productividad de la economía no petrolera; una política arancelaria que desaliente las importaciones y favorezca la producción nacional y las exportaciones; así como incentivos fiscales y financieros para la inversión productiva y el fortalecimiento de las capacidades tecnológicas e innovativas. Al satisfacer la demanda interna con producción nacional se evitará que los ajustes en el tipo de cambio -que encarecen el componente importado y repercuten en la estructura de costos-, desborden las presiones inflacionarias.
A través de un aumento sostenido del grado de industrialización, la contribución de la actividad manufactura a la conformación del PIB se puede convertir en el eje dinamizador del desarrollo económico. En estos tiempos de desabastecimiento e inflación, la industrialización tiene que ser un objetivo estratégico de la CEP. Los sectores público y privado están llamados a construir los acuerdos básicos para lograr la soberanía alimentaria y productiva. Sin lugar a dudas, la industrialización de la economía es la mejor manera de generar empleos fructíferos, cuya remuneración tenga como contrapartida la producción de una abundante oferta de bienes y servicios que permitan derrotar la escasez, el acaparamiento y la especulación.

Superar el extractivismo: una asignatura pendiente

Víctor Álvarez R.

Investigador del Centro Internacional Miranda (CIM)


Premio Nacional de Ciencia 2013


Venezuela


Un tema muy sensible para la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad se refiere al deterioro del medio ambiente que resulta de la sobreexplotación de los recursos naturales. La crisis ambiental que se expresa en el cambio climático y recalentamiento global, el derretimiento de los glaciares, la acidificación de los suelos, el agotamiento de las fuentes de aguas y de muchos recursos naturales, impone redefinir las estrategias economicistas y productivistas de desarrollo que han terminado por comprometer seriamente la esperanza de vida, toda vez que no solo afecta a las generaciones presentes, sino que representa un grave peligro para la continuidad de la vida en el planeta.

Al asumir la defensa de la vida no podemos limitarnos única y exclusivamente a la vida humana. Se impone también defender a la naturaleza de la cual formamos parte inseparable, y cuya protección es una condición imprescindible para garantizar la existencia de todas las personas. Por tanto, implica reconocer los derechos de la naturaleza por encima de los objetivos y metas de desarrollo económico.

América Latina constituye uno los principales reservorios de recursos naturales del mundo, con abundantes yacimientos de petróleo, gas y minerales, fuentes de agua dulce, bosques, biodiversidad y ecosistemas, tierras aptas para la producción agrícola, fuentes primarias de energía y un gran potencial para la producción de energías limpias. Un continente que tiene todo lo que se necesita para lograr la soberanía alimentaria y productiva. Pero tiene pendiente aún concertar políticas y estrategias de interés común que le permitan convertir el aprovechamiento racional de esas riquezas, en la condición básica para erradicar las causas estructurales del desempleo, la pobreza y la exclusión social. 

Importamos porque no producimos y no producimos porque importamos

Una y otra vez se ha planteado que nuestra mayor riqueza son los recursos naturales y que debemos explotarlos para luchar contra el hambre. Para justificar la intensificación del extractivismo se nos dice que no podemos seguir como el mendigo sentado sobre un saco de oro. Ante la urgencia de obtener los recursos financieros que permitan financiar los programas destinados a reducir el desempleo, la pobreza y la exclusión social, se justifica el modelo extractivista-rentista, pero se corre el riesgo de caer en un círculo vicioso del cual resulta cada vez más difícil salir.

Ciertamente, la renta captada por la exportación de recursos naturales ha permitido financiar la inversión social, pero no ha estimulado un crecimiento económico de calidad ni una distribución progresiva del ingreso. Por el contrario, ha traído como consecuencia un proceso de reprimarización de la economía. Como la renta no la pagan los productores ni consumidores nacionales, sino que la pagan los consumidores internacionales, la misma constituye la captación de un plusvalor internacional que luego es distribuido a favor de los factores económicos, políticos y sociales internos. Mientras más crece la población y el consumo, mayores son las necesidades de importación y mayor el imperativo de extraer más recursos naturales para captar la renta que permita financiar las importaciones que el precario aparato productivo interno no está en capacidad de sustituir. Al no contar con una economía fuerte que garantice la soberanía alimentaria y productiva, se intensifica la extracción y exportación de recursos naturales. Pero a medida que se capta una más renta y se inyecta a la circulación doméstica, mayor suele ser la propensión a importar toda clase de productos, con lo cual se frena la producción nacional.

No se puede seguir apostando al extractivismo con el falso argumento de que éste financiará el crecimiento económico y la redistribución del ingreso. La renta derivada de las actividades extractivas no podrá financiar una verdadera estrategia de desarrollo. El extractivismo genera una abundante fuente de recursos que se destina a importar y, por lo tanto, desestimula el esfuerzo productivo nacional. Importamos porque no producimos y no producimos porque importamos.

En defensa de una economía emancipadora y soberana

El aprovechamiento de los recursos naturales y su incidencia en las condiciones sociales y la vida humana constituyen un aspecto crucial en la construcción de una sociedad libre de pobreza, donde la reproducción de las condiciones materiales haga posible la reproducción de la especie humana. Una condición básica para derrotar la pobreza es superar la visión extractivista que explota a gran escala los recursos naturales para exportarlos sin mayor grado de transformación, sin generar ningún estímulo para el fortalecimiento de la industria ni de las capacidades tecnológicas e innovativas locales.

La soberanía es la capacidad de ejercer el dominio y disposición del territorio, por encima de cualquier otro poder. En esta noción, los recursos naturales son parte integrante del territorio y, en consecuencia, representan una base importante para el desarrollo económico y social. Pero aun cuando su explotación sea realizada por empresas estatales o nacionales, el extractivismo refuerza la dependencia de los centros de poder mundial y reproduce los mecanismos de colonización y explotación económica que nos impusieron desde la colonia. La soberanía productiva solo se podrá lograr si la vieja práctica de exportar materias primas se sustituye por su transformación interna en productos de mayor valor agregado que permitan sustituir importaciones, diversificar la oferta exportable y generar trabajo digno y bien remunerado para nuestros pueblos.

Aumentar la exportación de recursos naturales sin valor agregado prolonga la frontera del extractivismo y refuerza la mentalidad rentista que induce a apoyar la liquidación acelerada de los yacimientos como fuente de las rentas que se destinan a aliviar la pobreza, más no a erradicar las causas estructurales que la generan. Al no invertirse en la agricultura, industria y demás sectores productivos, a la larga se genera más pobreza, toda vez que al agotarse los yacimientos, las fuentes de agua, la biodiversidad, destruir las culturas ancestrales y generar pasivos ambientales, el extractivismo deja una herencia de desempleo, pobreza y exclusión social.

Las causas de estos terribles flagelos sociales se podrán erradicar a medida que se impulse la construcción de una nueva economía emancipadora y solidaria bajo el control de los trabajadores directos y de la comunidad organizada. Pendiente sigue superar la cultura extractivista-rentista y sustituirla por una cultura del trabajo, centrada en la creación de valor y riqueza, como fundamento de un nuevo modelo productivo capaz de integrar las actividades económicas a la vida social, en función de producir los bienes y servicios básicos y esenciales que resultan imprescindibles para satisfacer las necesidades materiales, intelectuales y espirituales de la gente.

lunes, 16 de junio de 2014

Democracias en Revolución, Revoluciones en Democracia


L A N Z A M I E N T O  D E L  P R O G R A M A  EN  V E N E Z U E LA

Democracia Participativa y Revolución en Latinoamérica
 
Jueves 19 de junio de 2014, Centro Internacional Miranda (CIM)
 
9:00 - 9:30 A P E R T U R A. Luis Bonilla, Presidente del CIM

9:30 -10:00 I N V I T A D O E S P E C I A L - Luis Britto García

10:00 -10:30 Ponencia Central del Programa Democracias en Revolución, Revoluciones en Democracia -

Ramón Torres - Coordinador del Programa Democracias en Revolución, Revoluciones en Democracia - DRRD

10:30 -10:45 CAFÉ

10:45 -11:15 Los medios de comunicación en el inicio y fin de la democracia – Miguel Ángel Pérez Pirela -IDEA
11:15 -11:45 Treinta años de democracia en América Latina: procesos de democratización y amenazas Alba Carosio - CLACSO
2:00 - 2:30 La transformación del capitalismo rentístico en un nuevo modelo productivo socialista – Víctor Álvarez - CIM
2:30 - 3:00 De una transición política a una posible transición histórica. El desarrollo imprevisto de la revolución bolivariana - Leonardo Bracamonte - CELARG
3:00 - 3:15 CAFÉ

3:15 - 3:45 Teoría y práctica de planificación participativa en Venezuela: el proceso constituyente Plan Patria – Ximena González Broquen - IVIC

3:45 - 5:15 Movimiento Popular Constituyente por una Nueva Ley Semilla
5:15 – 6:00 DEBATE
 
6.00pm Firma del Convenio entre presidentes de IVIC, IDEA, CIM

LUGAR: Centro Internacional Miranda. Residencias Anauco Suites, Pent House. Final Av. Bolívar, Parque Central

Mayor información: http://www.democraciasenrevolucion.org/

viernes, 30 de mayo de 2014

Propuesta 7 a la CEP: Reformar la LOCTI


Víctor Álvarez R.
En la nueva fase de la Ofensiva Económica, el Presidente Nicolás Maduro ha planteado reactivar la producción para aumentar el abastecimiento y estabilizar los precios, los llamados objetivos PAP. Hasta ahora, las medidas para lograrlo giran en torno a agilizar la entrega de divisas y ofrecer nuevas fuentes de financiamiento. Pero una producción de calidad y bajos precios requiere, adicionalmente, incentivos para el fortalecimiento de las capacidades tecnológicas e innovativas, a fin de incrementar la productividad y reducir de forma drástica los costos. El acceso oportuno a los recursos que requieren las empresas para mejorar los productos y procesos tecnológicos, pasa por reformar la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación (Locti).
Balance de la Locti
Uno de los propósitos de la Locti fue generar recursos de las empresas para  financiar sus propios proyectos de investigación e innovación y así generar un conocimiento útil que les ayudara a mejorar su calidad, productividad y competitividad. De esta forma se liberarían recursos públicos para ser reorientados al financiamiento de los proyectos de universidades y centros de investigación.
Cuando se aprobó la Locti, las empresas podían escoger entre invertir su aporte puertas adentro, financiar proyectos de universidades o entregarlo al Mcti. A pesar de que la ley identificaba más de diez formas de vinculación universidad-empresa, el 95% de los aportes se quedó en las compañías, no pocas veces para pagar la fiesta de navidad de la empresa, argumentando que habían sido invertidos en la organización de un evento sobre nuevas tecnologías. Solo el 4% se destinó a financiar proyectos con universidades y apenas 1% fue depositado en el Ministerio.
Para evitar el desvío de recursos, con la reforma de 2010 todos los aportes empresariales se centralizaron en el Fonacit. Sin embargo, la producción científica y tecnológica -medida a través de los indicadores tradicionales de proyectos de investigación, artículos publicados en revistas indexadas, eventos científicos y patentes registradas-, no aumentó en la misma proporción de los fondos Locti. Por el contrario, en muchos casos se redujo. Solo el número de investigadores y tecnólogos se incrementó, aunque paradójicamente la caída en los demás indicadores se atribuye a los bajos salarios, realidad que obliga a muchos investigadores a renunciar para buscar trabajos mejor remunerados.
El logro de los objetivos PAP requiere una reforma de la Locti que facilite la inversión empresarial en el fortalecimiento de su productividad, calidad y competitividad. De esta forma, el insuficiente número de laboratorios universitarios se complementaría haciendo de cada empresa un centro de investigación e innovación. Adicionalmente se crearía una infraestructura de uso común para el fortalecimiento de las capacidades tecnológicas e innovativas del aparato productivo, el cual remuneraría con mejores sueldos y beneficios a los profesionales con nivel de maestría y doctorado que se dedican a la investigación, pero que de acuerdo a las tablas oficiales apenas reciben 1,2 salarios mínimos.
Empresa: locus de la innovación
Los aportes Locti de las empresas no pueden ser catalogados por sí mismos como una inversión. Si así fuera, el monto de 2 % del PIB que se recauda nos ubicaría a nivel de Japón y Alemania, pero está claro que no hemos alcanzado el grado de desarrollo científico ni mucho menos económico de esos países. El ritmo innovador no depende simplemente de la escala de los aportes a la Locti sino del modo en que dichos recursos son invertidos, dirigidos y aprovechados. Semejante volumen de recursos no puede ser absorbido únicamente por las universidades. Y la debilidad del sistema nacional de innovación conduce a malgastar muchos recursos debido a la insistencia en modelos ya superados que aún sostienen que las tecnologías se desarrollan en las universidades y luego son transferidas a las empresas.
De allí la necesidad de activar nuevos espacios para realizar proyectos de investigación e innovación cada vez más pertinentes con la problemática real del aparato productivo. Es aquí donde la empresa pública y privada está llamada a abrirse como locus de una actividad científica y tecnológica que sustente una abundante producción de calidad y precios solidarios. En los aportes que las empresas hacen a la Locti están los fondos necesarios para mejorar sus  productos y procesos. Con estos recursos se financiaría la incorporación del talento humano en la planta física de las propias empresas, las cuales pasarían a ser el epicentro de una actividad de innovación conectada con las necesidades reales de la producción de bienes y servicios. Así, cada empresa se convertiría en un centro de investigación y, adicionalmente, se invertirían fondos en la creación de una infraestructura de laboratorios y centros de servicios tecnológicos de uso común para el fortalecimiento de las capacidades tecnológicas e innovativas del aparato productivo nacional.
Repensar vinculación universidad-empresa                                                  
Tomando en cuenta que los fondos Locti son aportes empresariales, estos deben invertirse en el desarrollo de una actividad de investigación e innovación cada vez más vinculada a las necesidades del aparato productivo nacional. Esto implica repensar la vinculación universidad-empresa para asumir la actividad productiva como eje dinámico que guía los procesos de generación, transferencia, difusión y uso de conocimientos científicos y tecnológicos.
Ahora bien, la mejora incremental y radical de los productos, procesos productivos y sistemas de organización de la producción, distribución y comercialización requiere relanzar el compromiso de la empresa con el buen uso de sus aportes Locti. Asimismo, se necesita una reforma de la ley a fin de permitir la inversión directa de los aportes que hacen las empresas en el fortalecimiento de su productividad. Esta reforma contribuiría a generar una abundante producción a buenos precios de los bienes y servicios que se requieren para satisfacer holgadamente las necesidades básicas y esenciales de toda la población.  @victoralvarezr
 

 

 

viernes, 16 de mayo de 2014

¡No me suban más el sueldo pero paren la inflación!


Por: Víctor Álvarez R.

Desde que entró en vigencia la Reconversión Monetaria la inflación acumulada alcanza el 448,3%. Esto significa que aquel bolívar fuerte hoy equivale a solo 0,1823 céntimos. La inflación erosiona el poder adquisitivo, contrae el consumo de las personas y es una de las causas de la actual desaceleración que sufre la economía venezolana. El factor trabajo reclama aumentos de sueldos para compensar el poder adquisitivo que ha perdido como consecuencia de la inflación. Mientras que el factor capital registra tales aumentos como un incremento en los costos de producción y, para no afectar su margen de ganancias, inmediatamente lo traslada al precio de venta. Los trabajadores en cambio tienen que esperar cada 1° de mayo o hasta la nueva contratación colectiva (en promedio cada dos años) para que se produzca una nueva compensación salarial.    
El empeño por trasladar a los precios cualquier aumento de sueldos termina revirtiéndose contra la propia lógica del capital de aumentar las ventas para maximizar sus ganancias. Al caer la demanda, la racionalidad capitalista -en lugar de aumentar los sueldos para reanimar el consumo-, lo que hace es bajar el nivel de producción y reducir las nóminas, con lo cual empeoran aún más la situación. El salario no es sólo un costo de producción más: es la principal fuerza motriz del consumo privado y de la demanda agregada. Los aumentos de sueldos serán la fuerza motriz de la reactivación económica, siempre y cuando no sean trasladados de inmediato y en una mayor proporción a los precios.
Los asalariados, al tener mayores necesidades insatisfechas, cuando reciben un aumento de sueldos tienden a gastarlo todo, no tienen capacidad de ahorro y su propensión al consumo es mayor que la de los capitalistas, los cuales tienen sus necesidades básicas y no básicas satisfechas. Por eso, cualquier aumento de los sueldos mueve la economía. Cuando se castiga el salario se castiga la actividad económica y se provoca estancamiento y recesión.
El resultado de la pugna por la distribución del ingreso entre trabajo y capital se expresa en el saldo neto del intercambio entre aumento de salarios por inflación. En dependencia de cuál sea mayor estaremos en presencia de una distribución progresiva o regresiva del ingreso. Como la inflación promedio anual sigue siendo superior al aumento de sueldos, quien resulta ganando es el capital. Una inflación mayor que el incremento salarial es uno de los factores que explica la distribución regresiva del ingreso que se observa en la economía venezolana. Cuando los precios suben, los salarios no lo hacen de inmediato. El factor trabajo reacciona con retraso y cuando por fin logra una compensación salarial ya ha sido despojado de buena parte de su ingreso. El ajuste salarial, además de ser tardío, no compensa toda la pérdida del poder adquisitivo. Al ser menor el aumento de los sueldos en comparación con la inflación, se produce una transferencia neta del ingreso de los trabajadores que viven de un sueldo fijo a favor del factor capital.
Mientras la inflación suba por el ascensor y los salarios lo hagan por la escalera, seguirá ganando el capital. Si esa es la jugada, yo prefiero que no me suban más el sueldo pero que paren la inflación.

Noruega: país petrolero que ya disfruta lo que aspira lograr el socialismo del SXXI


Por: Víctor Álvarez R.

El socialismo del siglo XXI no se podrá construir con las armas melladas del socialismo del siglo XX. Nostalgiamos con lo que pudo haber sido la URSS o el bloque de países socialistas europeos, buscamos inspiración en el socialismo de mercado chino, sin darnos cuenta que en Europa hay realidades más parecidas a la venezolana. Allá está el caso de Noruega, un país que hace 50 años era una de las economías más pobres de Europa y pasó a ser, según las Naciones Unidas, la más desarrollada e igualitaria del mundo. La explicación: el papel  del petróleo para financiar la inversión social y productiva y, sobre todo, el ahorro de un porcentaje de la renta para atender las necesidades futuras. Analizar la experiencia de un país petrolero como Noruega puede ser muy útil de cara al reto que tiene la Revolución Bolivariana de construir un nuevo modelo productivo que, al reservar al Estado la soberanía sobre los recursos naturales, minimice el extractivismo depredador a medida que la inversión social y productiva de la renta impulse el desarrollo de una pujante economía social y solidaria.

Con el fin de  financiar a largo plazo su Estado de bienestar, Noruega deposita en el Banco Noruego de Inversiones casi toda la renta petrolera que recauda a través de impuestos al sector petrolero, regalías por yacimientos y dividendos por su participación mayoritaria en Statoil, la petrolera noruega. Maneja más de 800 mil millones de dólares, una suma que duplica la economía venezolana.

A comienzos de los 70, Noruega construyó un gran acuerdo nacional y estableció una regla que limita a 4% -el equivalente al rendimiento esperado del Fondo- el dinero que el gobierno puede retirar para completar su presupuesto, el cual se nutre fundamentalmente del ingreso fiscal no petrolero. Gracias a esta decisión, Noruega logró los niveles más altos del mundo en calidad de vida e igualdad de oportunidades para su población. El mercado laboral está casi siempre en los niveles de pleno empleo y la educación es pública y gratuita. La ciudadanía tiene garantizado el derecho a la salud, lo que ha elevado la esperanza de vida al nacer a 81 años. No hay pobreza ni exclusión social. Con la mirada puesta en el largo plazo, Noruega creó en 1990 el Fondo Global de Pensiones para contrarrestar la merma futura de ingresos, aislar la volatilidad del precio del petróleo y garantizar el pago de las jubilaciones futuras.

Ese 4% que pudiera lucir como un porcentaje muy bajo, en términos absolutos representa una considerable cantidad de recursos financieros, toda vez que el Fondo no deja de aumentar y asegura una creciente suma de petrodólares para financiar el gasto del gobierno.

Mientras la mayoría de los países de la Unión Europea no terminan de superar la brutal crisis que los sacude desde hace cinco años, el reto de Noruega radica en utilizar su millardario Fondo sin perjudicar la economía, tal como ocurre en las economías rentistas donde la sobrevaluación de la moneda implanta una perniciosa tendencia a importar todo lo que se debiera estar generando con el esfuerzo productivo interno.
Esta realidad sugiere que Noruega disfruta ya de los logros que el socialismo del siglo XXI se plantea alcanzar. Una experiencia digna de observar.

Propuesta 6 a la CEP: Un Pacto Antiinflacionario


Por: Víctor Alvarez R.

En su programa En contacto con Maduro, el Presidente de la República planteó que "debemos tener una economía sana, tanto en lo productivo como en los precios: esa es la mayor garantía de estabilidad social del país". Desde que entró en vigencia la Reconversión Monetaria la inflación acumulada alcanza el 448,3%. Esto significa que el bolívar de hoy equivale a solo 0,1823 céntimos del bolívar fuerte que comenzó a circular en enero de 2008. La inflación acumulada en el primer cuatrimestre llegó a 10,1%. En la Comisión Económica para la Paz (CEP) se pudieran echar las bases para un Pacto Antiinflacionario como expresión de la corresponsabilidad que los sectores público y privado están dispuestos a asumir para derrotar este terrible flagelo que está empobreciendo y arruinado al país. La inflación no solo devora el poder adquisitivo de los trabajadores, sino que también se revierte contra la lógica empresarial de aumentar las ventas para mejorar su rentabilidad.

Hacia un Pacto Antiinflacionario

Derrotar la inflación pasa por reconocer la corresponsabilidad que tienen los sectores público y privado en el desquicie de los precios. La empresa privada tiene que entender que si los aumentos de sueldos son trasladados inmediatamente y en una mayor proporción al precio de venta, esto termina revirtiéndose contra la propia lógica empresarial de aumentar las ventas para maximizar sus ganancias. La inflación erosiona el poder adquisitivo, contrae el consumo de las personas y es una de las causas de la actual desaceleración que sufre la economía venezolana. El salario no es sólo un costo de producción más: es la principal fuerza motriz del consumo privado y de la demanda agregada. Los asalariados, al tener mayores necesidades insatisfechas, cuando reciben un aumento de sueldos tienden a gastarlo todo, no tienen capacidad de ahorro y su propensión al consumo es mayor que la de los capitalistas, los cuales tienen sus necesidades satisfechas. Por eso, cualquier aumento de los sueldos mueve la economía. Cuando se castiga el salario se castiga la actividad económica y se provoca estancamiento y recesión. Los aumentos de sueldos serán la fuerza motriz de la reactivación económica, siempre y cuando no sean trasladados de inmediato y en una mayor proporción a los precios.
A su vez, el gobierno tiene que entender que el financiamiento del BCV a Pdvsa y otras empresas públicas deficitarias ha provocado un crecimiento sin precedentes de la liquidez monetaria. Si el financiamiento del déficit fiscal por parte del BCV se convierte en una práctica reiterada, podríamos caer en una perversa expansión de la oferta monetaria con nefastas consecuencias, toda vez que se agravaría el actual desequilibrio entre la liquidez monetaria y la oferta de bienes y servicios. Esto deteriora el poder de compra de la moneda, lo cual se expresa en una permanente inflación que es imposible de vencer con controles de precios. Así, un gobierno que se ha declarado socialista, paradójicamente estaría atizando la inflación y facilitando un proceso de redistribución regresiva del ingreso que perjudica abiertamente a los trabajadores que viven de un ingreso fijo.
El Art. 318 de la CRBV establece que “El objetivo fundamental del BCV es lograr la estabilidad de precios y preservar el valor interno y externo de la unidad monetaria”. A su vez, el Art. 320 señala que “El Estado debe promover y defender la estabilidad económica, evitar la vulnerabilidad de la economía y velar por la estabilidad monetaria y de precios, para asegurar el bienestar social”.
La ilusión monetaria
Por su parte, los sindicatos deben comprender que no tienen sentido aumentos de salarios que se vuelven sal y agua con la inflación. Aunque monetariamente se gane más, realmente se puede comprar menos. Una inflación mayor que el incremento salarial es uno de los factores que explica la redistribución regresiva del ingreso. Cuando los precios suben, los salarios no lo hacen de inmediato. Los trabajadores tienen que esperar cada 1° de Mayo o hasta la nueva contratación colectiva (en promedio cada dos años) para que se produzca una nueva compensación salarial. El factor trabajo reacciona con retraso y cuando por fin logra una compensación salarial ya ha sido despojado de buena parte de su ingreso por los factores que manipulan los precios. El ajuste salarial, además de ser tardío, no compensa toda la pérdida del poder adquisitivo. Al ser menor el aumento de los sueldos en comparación con la inflación, se produce una transferencia neta del ingreso de los trabajadores que viven de un sueldo fijo a favor del factor capital. En esas circunstancias es preferible que no suban los sueldos pero que paren la inflación.
Indexar aumentos a la productividad
El incremento de los salarios en Venezuela se ha sustentado en la distribución de la renta petrolera. Como parte del Pacto Antiinflacionario, el incremento salarial debería ir en correspondencia con el aumento de la productividad que, en el caso de la economía venezolana, está muy por debajo del promedio de América Latina. Superar este rezago requiere la incorporación de los trabajadores en las deliberaciones de la CEP para que aseguren su justa participación en la distribución de los beneficios que se deriven de la transformación de la economía rentista e importadora en un nuevo modelo productivo exportador.

viernes, 2 de mayo de 2014

Propuesta 5 a la CEP: Unificar múltiples tasas de cambio en una sola tasa flotante entre bandas


Por. Víctor Álvarez R.

La existencia de varios tipos de cambio es un incentivo perverso para comprar dólares baratos y luego venderlos caros. Largas e interminables colas se hacen en las agencias de Conviasa para viajar al extranjero y gastar el cupo de la TDC, el cual será pagado luego con la reventa al cambio paralelo de los $ 500 en efectivo y de los retiros en cajeros automáticos del país visitado.

Un régimen con múltiples tasas de cambio alienta la especulación de quienes tienen acceso al dólar preferencial y luego fijan el PVP con base en un dólar más caro. Esta práctica ha reaparecido toda vez que el propio gobierno ha anunciado que continuará la migración de rubros de Cencoex a Sicad I. Ante la incertidumbre de no saber a cuál tasa de cambio se hará la reposición de inventarios, los agentes económicos se anticipan y -aunque hayan recibido divisas a 6.30 Bs/$-, calculan el PVP con base en Sicad I, II o dólar paralelo.

La sobrefacturación de importaciones y la invención de deudas nunca contraídas son otra manera de echarle mano a los dólares preferenciales. Algunos exportadores han planteado que se les autorice a vender todo su ingreso en divisas en el Sicad II, lo cual sería otro negocio propio de la cultura rentista, basado en tramitar dólares baratos en Cencoex para adquirir partes y piezas que serán luego ensambladas y exportadas, o alimentos y bebidas al granel que son empaquetados y envasados para ser vendidos en los países vecinos, y cuyo ingreso en divisas sería vendido ocho veces más caro a la tasa del Sicad II. A los exportadores se les debería autorizar a vender en el Sicad II únicamente el equivalente al valor agregado que generen. Las divisas obtenidas a través de Cencoex o Sicad I deben ser reintegradas al mismo precio al que las compraron.

Sin precios justos ni Sundde

La labor que pueda realizar la Sundde para fijar precios justos para consumidores y productores quedará prácticamente anulada cada vez que se deslice un rubro de Cencoex a Sicad I. Se perderá todo el trabajo de análisis de la estructura de costos realizado para calcular un precio justo, y la Superintendencia seguramente colapsará al tener que hacer innumerables revisiones de los costos para actualizar los precios.

Mientras coexistan tantas tasas de cambio se mantendrán los incentivos a la especulación cambiaria y la corrupción. Solo a través de la unificación cambiaria se erradicarán las perversas prácticas de tramitar dólares de Cencoex para fijar el PVP con base en un dólar más caro; sobrefacturar importaciones para obtener más divisas que las mercancías que realmente ingresan al país; inventar deudas para capturar dólares preferenciales; y, eliminar a los traficantes de cupos de TDC y compras por internet que no dejan de inventar nuevas y asombrosas modalidades para defraudar a la Nación.

Unificar la tasa de cambio

La solución no está en eliminar el control de cambios sino en abandonar el anclaje cambiario y los múltiples tipos de cambio, en función de fijar una sola tasa de cambio fluctuante, pero controlada entre dos bandas bajo el estricto seguimiento del BCV. Con el fin de sustituir por producción nacional el enorme volumen de importaciones que actualmente se realiza con una tasa de cambio sobrevaluada y barata, esta nueva tasa de cambio deberá expresar la verdadera productividad de la agricultura e industria, así como respaldar la competitividad cambiaria de las exportaciones no petroleras a fin de generar nuevas fuentes de ingresos en divisas.

El uso de la política cambiaria como instrumento de política antiinflacionaria está totalmente agotado. Así lo demuestra el 56,2 % de inflación del año 2013 y el 10,1% acumulado en el primer trimestre de 2014. En adelante, la política cambiaria deberá priorizar la transformación estructural de la economía rentista e importadora en un nuevo modelo productivo exportador. Es hora de entender que el principal castigo al esfuerzo productivo nacional lo impone la sobrevaluación de la tasa de cambio, toda vez que esta se traduce en un subsidio a las importaciones que se hacen con un dólar barato, con lo cual se frena y desplaza la producción agrícola e industrial.

Flotación libre con bandas

A través de un sistema de flotación libre con bandas será factible armonizar el objetivo de estabilizar los precios con los objetivos de estimular la actividad productiva nacional, respaldar las exportaciones no petroleras, promover el turismo internacional, estimular la inversión extranjera y repatriar los capitales de origen venezolano que se encuentran depositados en la banca internacional. Así se podrá evolucionar de una política cambiaria que estimula una demanda voraz de la renta petrolera, hacia una nueva política que estimule una creciente oferta de divisas no petroleras.
Cuando el incremento en la oferta total de divisas abarate el dólar y amenace con romper la banda inferior, para evitar que se perjudiquen las exportaciones no petroleras, la inversión extranjera y el turismo internacional, el BCV intervendrá comprando el exceso de divisas. Pero ante una eventual escasez de divisas, para evitar que el ascenso de la tasa de cambio amenace con perforar la banda superior, encarecer el componente importado y dar al traste con la estabilización de los precios, el BCV intervendría para inyectar el monto de divisas  que haga falta y así mantener bajo control el impacto en los costos de la fluctuación de la tasa de cambio.