martes, 16 de abril de 2013

Principales retos económicos de Nicolás Maduro

Víctor Álvarez R.
Investigador del Centro Internacional Miranda

 Contenido














 

1.           Transformar economía rentista e importadora en economía productiva y exportadora


En una sociedad rentista, los actores económicos y sociales se acostumbran a obtener ingresos que no son fruto de su trabajo. Desde que apareció el petróleo en Venezuela ha sido más fácil devorar la renta, comprándole al resto del mundo lo que bien pudiéramos estar generando internamente con trabajo productivo. El reto está en sustituir esa mentalidad rentista por una nueva cultura del trabajo. Solo así podremos convertir los recursos naturales que exportamos sin mayor valor agregado, en una creciente producción agrícola e industrial que sustenten la soberanía productiva.
La transformación productiva planteada en Venezuela tiene dos ejes claves. 1) La creación de nuevas relaciones de poder a través del desarrollo de innovadoras formas de propiedad social, popular y comunal. 2) La transformación del capitalismo rentístico e importador en una nueva economía socialista diversificada, capaz de producir los bienes destinados a satisfacer las necesidades esenciales de la población, sustituir importaciones y diversificar la oferta exportable para reducir la dependencia del ingreso petrolero.

2.           Superar el modelo extractivista-rentista


Venezuela es un país con un fuerte arraigo extractivista y por eso depende de la captación de renta y no del esfuerzo productivo para satisfacer sus necesidades..
El extractivismo es un modelo de acumulación basado en la obtención de una renta por la explotación de recursos naturales y energéticos. Lleva a la dependencia de los países ricos en materias primas pero pobres en tecnología, los cuales se limitan a vender tales recursos en lugar de transformarlos industrialmente. Es un modelo depredador del ambiente toda vez que agota los yacimientos o los extrae a un ritmo superior a la tasa de reposición.
Se trata de un modelo de enclave con una actividad aislada del resto de la economía y poco impacto sobre desarrollo endógeno. La mala asignación de los factores productivos distorsiona la dinámica económica. Coexisten sistemas de alta y baja productividad, pobre densidad de empresas industriales por cada mil habitantes, poca diversificación e integración industrial.

3.           Construir nuevo modelo productivo bajo control de los trabajadores y la comunidad


Al analizar la estructura de la Población Económicamente Activa, salta a la vista el incremento de la fuerza laboral ocupada en el sector público. Como se sabe, este es un empleo inflacionario, toda vez que el incremento de la demanda que subyace en las remuneraciones, bonos y beneficios laborales de los empleados públicos no tiene como respaldo una abundante producción de bienes y servicios que permita mantener el necesario equilibrio entre la oferta y la demanda. Así, los ingresos de los empleados públicos se traducen en una permanente inyección de recursos en el mercado monetario sin el correspondiente incremento en el mercado de bienes y servicios.
No se trata de dar empleo sino de generar trabajo productivo a través del impulso a un nuevo modelo en manos de los trabajadores y de la comunidad, sin mediaciones burocráticas de ningún tipo. Solo así será posible impulsar una creciente actividad económica capaz de asegurar una abundante producción de los bienes requeridos para satisfacer las necesidades básicas de la sociedad, manteniendo los necesarios equilibrios entre el mercado de bienes y servicios y el mercado monetario, entre la oferta y la demanda.
La “siembra del petróleo” no debe ser vista solo como inversión en autopistas, ferrovías, metros, puentes, centrales termo o hidroeléctricas y demás obras de infraestructura. Este enfoque “desarrollista” fue el que predominó en el pasado reciente y por eso la inversión de la renta favoreció a las empresas contratistas a las que se les adjudicaban las obras, mientras el desempleo, la pobreza y la exclusión social causaba estragos en la mayoría empobrecida de la población.
La inversión en infraestructura es necesaria más no suficiente. Si queremos acabar con estos flagelos sociales, un porcentaje creciente de la renta petrolera debe ser invertido socialmente para garantizar el derecho de todos los venezolanas/os al trabajo, alimentación, educación, salud, vivienda, ciencia, tecnología, cultura, deporte, etc. Y, por supuesto, otro porcentaje significativo debe ser invertido en distintos fondos de compensación macroeconómica, desarrollo nacional y patrimonial que minimicen el impacto negativo del comportamiento errático que a lo largo de la historia han tenido los precios del petróleo.

4.           Derrotar la escasez, el acaparamiento y la especulación


El crecimiento del PIB a lo largo de varios trimestres no se tradujo en más calidad desde el punto de vista productivo. Por el contrario, el aporte al Producto Interno Bruto (PIB) de sectores estratégicos como la agricultura y la manufactura retrocedió. Para lograr las metas de seguridad y soberanía productiva Venezuela debería tener una agricultura que pese, al menos, 12 % del PIB y apenas aporta 4,5 %. Una economía es considerada industrializada cuando la manufactura aporta al menos el 20% del PIB, y en Venezuela apenas es del 14%.
La escasez se origina en una política económica que, si bien ha hecho crecer el PIB, este crecimiento ha sido de baja calidad, toda vez que se basa en los sectores del comercio importador y los servicios financieros, a expensas de una caída sostenida de la agricultura y la industria, que son precisamente los sectores que generan los bienes y servicios imprescindibles para satisfacer las necesidades básicas y esenciales de la población.
Es típico que en la antesala de un proceso electoral se produzcan brotes de acaparamiento y especulación con el objetivo de causar malestar en el electorado. Pero los elevados y sostenidos índices de escasez en Venezuela se deben a un problema estructural que tienen que ver con el desmantelamiento del aparato productivo. Incluso,  en la red Mercal y PDVAL se observan anaqueles vacíos, evidencia clara de una escasez que tiene una causa estructural, toda vez que esas redes no fueron creadas para acaparar ni especular.
La exacerbación del consumismo consubstancial a los auges rentísticos tiende a aumentar la demanda de divisas para conjurar la escasez. El anclaje cambiario -al golpear la producción nacional-, a la larga causa escasez, toda vez que el subsidio al dólar se traduce en un subsidio a las importaciones que desplazan la producción nacional. Como la producción nacional cae de manera sostenida, crece la demanda de divisas para importar y conjurar la escasez, el acaparamiento y la especulación. Importamos porque no producimos y no producimos porque importamos. Este círculo vicioso se ve agravado por el anclaje cambiario que tiende a abaratar el dólar oficial y subsidiar las importaciones que se hacen a la tasa de cambio oficial, en comparación con el precio de la divisa en el mercado.

5.           Impulsar la industrialización socialista


La manufactura tiene un gran efecto multiplicador sobre los demás sectores económicos. “Aguas arriba” demanda materias primas a la agricultura, pesca, forestal, minería, etc. “Aguas abajo” ofrece bienes intermedios e insumos industriales para el desarrollo de otros sectores. Además, demanda servicios de apoyo, agua, electricidad, telecomunicaciones, financiamiento, infraestructura, redes de distribución y comercialización. Cuando crece la industria crece toda la economía.
La industrialización socialista que está planteada en Venezuela la entendemos como un proceso llamado a sustituir la industrialización basada en la explotación del trabajo ajeno, el uso intensivo de materias primas y energía, la depredación del ambiente y los desequilibrios territoriales, por un nuevo tipo de industrialización basado en diferentes formas de propiedad social, la aplicación de nuevos principios para la justa remuneración del trabajo y la inversión social de los excedentes, el uso de información y conocimientos científicos y tecnológicos, la preservación del ambiente y el desarrollo armónico de las regiones.
En este sentido, se impone un balance crítico del proceso de industrialización en las condiciones del capitalismo rentístico venezolano. Cuestionamos la sustitución ineficiente de importaciones que condenó a los trabajadores a adquirir productos de inferior calidad y precios superiores a los importados, pero también condenamos la apertura neoliberal que sometió a los productores locales a una feroz competencia con las importaciones procedentes de las principales potencias industrializadas. Como alternativa entre estas dos opciones extremas se plantea la necesidad de reivindicar las políticas industriales y tecnológicas para profundizar la reactivación, reconversión y reindustrialización del aparato productivo, como condición básica para alcanzar la plena soberanía económica.

6.           Industrializar los hidrocarburos


Si bien es cierto que a través del Plan Plena Soberanía Petrolera se ha reivindicado la soberanía nacional sobre el petróleo, queda pendiente una política de industrialización de los hidrocarburos, toda vez que se sigue exportando petróleo crudo y gas líquido para luego importarlo con valor agregado.
La abundancia de divisas y el anclaje cambiario se traducen en un dólar subsidiado que desplaza a la producción nacional, tova vez que resulta mucho más barato importar que producir para sustituir importaciones o exportar. Si nos planteamos para los próximos años una meta de alcanzar por lo menos un establecimiento industrial por cada mil habitantes, podríamos lograr en un lapso de diez años a 28 mil establecimientos industriales, que es mucho más que los 7.000 establecimientos industriales que tenemos ahora. Eso permitiría sustituir buena parte de las importaciones que actualmente hacemos y diversificar la oferta exportable, particularmente la derivada de la industrialización de los hidrocarburos que es donde el país posee importantes ventajas comparativas.

7.           Armonizar políticas macroeconómicas y sectoriales


Las contradicciones entre las políticas macroeconómicas y sectoriales mediatizan y pueden llegar a anular los incentivos gubernamentales para impulsar la transformación productiva. De allí la necesidad de armonizar la política fiscal, cambiaria, monetaria y financiera con la política agrícola, industrial y tecnológica. Impulsar la construcción de un nuevo modelo productivo exige una eficiente intervención del Estado para orientar un proceso que no puede quedar a merced de las fuerzas ciegas del mercado. El Gobierno Bolivariano puede combinar diferentes incentivos arancelarios, fiscales, financieros, cambiarios, compras gubernamentales, suministro de materias primas, asistencia técnica, etc. hasta elevar la actual densidad industrial de 0.25 a 1 establecimiento industrial por cada mil habitantes y lograr que el aporte de la manufactura al PIB suba del actual 14 % a 20 %, alcanzando así Venezuela la condición de país industrializado.
Se impone evolucionar de la simple administración de divisas provenientes de la renta petrolera a un manejo inteligente de la política cambiaria, en función de inducir la transformación estructural del aparato productivo. En este sentido, urge aplicar una tasa de cambio que exprese la verdadera productividad del aparato productivo interno, que no subsidie a las importaciones, para así darle margen al desarrollo de la producción agrícola e industrial que se han visto seriamente afectadas por las crecientes importaciones que se hacen con una tasa oficial subsidiada.

8.           Corregir sobrevaluación y abandonar anclaje cambiario


En Venezuela el precio del dólar se mantiene fijo por varios años a pesar de que el país registre una inflación superior a la de sus socios comerciales. La consecuencia inevitable del anclaje cambiario es la sobrevaluación del bolívar. Esto se refleja en el hecho de que los productos importados resultan ser mucho más baratos que los nacionales. Cuando la sobrevaluación se ha hecho insostenible, el gobierno ha aplicado maxidevaluaciones de 100% y 46,5%, pero la tasa de cambio sigue tan sobrevaluada que la insaciabilidad del dólar no cesa y la creciente demanda de divisas baratas ante CADIVI continúa. Aunado a esto, el traspaso de divisas a fondos de gasto que maneja directamente el Ejecutivo como el FONDEN merman las divisas disponibles para atender las necesidades del aparato productivo. Por si fuera poco, en un contexto inflacionario, los agentes económicos  recurren masivamente a la compra de dólares en el mercado paralelo para protegerse de la inflación.
El anclaje cambiario se ha convertido en un subsidio al dólar. En los hechos, esto se traduce en un subsidio a las importaciones que desplazan la producción nacional. Corregir esta problemática requiere una política cambiaria dinámica y flexible, con ajustes periódicos en el precio oficial del dólar. El reto está en encontrar una tasa de cambio que exprese la productividad real de la agricultura y la industria con el fin de propiciar las transformaciones estructurales en el aparato productivo y así poder sustituir importaciones y diversificar las exportaciones. Se trata de convertir la política cambiaria en un eficaz instrumento que facilite la inserción productiva de Venezuela en la integración latinoamericana al permitir que los exportadores que colocan sus productos en los países del Alba y Mercosur, participen directamente en la subasta de dólares, ofertando el equivalente al valor agregado que exportan.

9.           Desplegar una eficaz estrategia antiinflacionaria


En lo que va de año la inflación ya está en 7.7 %. Si esta tendencia se proyecta al resto del año, la inflación puede superar el 25 %. Sobre todo si tomamos en cuenta que el lado malo del ajuste cambiario es el encarecimiento del componente importado, lo cual atiza aún más la inflación.
El control de precios ha mostrado sus límites. Se controla el precio final pero se aumentan los sueldos y se mantienen liberados los precios de las materias primas, insumos y maquinarias. Así, hasta en las cooperativas de la economía social los costos de producción superan el precio controlado y desestimulan la producción. Como nadie produce para perder, surgen brotes de acaparamiento que agravan la escasez. Para evitar este círculo vicioso hay que diseñar una estrategia antiinflacionaria eficaz, con decisiones coherentes en política fiscal, monetaria, cambiaria y de precios, así como en materia de política agrícola, industrial y tecnológica.
La clave del éxito está en reactivar el aparato productivo, reindustrializar la economía nacional y dinamizar los canales de distribución y comercialización para derrotar la escasez, el acaparamiento y la especulación. 

10.       No monetizar el déficit fiscal


Si el gobierno o algún ente público con déficit requiere financiamiento, suelen emitir obligaciones para que sean adquiridas por inversionistas nacionales o extranjeros, por la banca, o por el BCV. Entre los activos que puede adquirir un banco central figuran los títulos valores, como bonos y pagarés. Y cuando un instituto emisor adquiere un activo, entonces crea dinero primario con el que realiza la compra.
Cuando los bancos centrales pueden crear dinero, suele ser una tentación para un gobierno en déficit buscar financiamiento en el instituto emisor, a través de la emisión de bonos u otras obligaciones que la autoridad monetaria les compra. Justamente esto es lo que se conoce como la monetización del déficit fiscal.
Actualmente el déficit del sector público consolidado esta en el orden del 15 % del PIB (incluye PDVSA, empresas básicas y empresas nacionalizadas). Este déficit se presenta en momentos en que los precios del petróleo han perforado la barrera de $ 100 dólares/ barril.
Si el financiamiento del déficit fiscal por parte del BCV se convierte en una práctica reiterada y creciente, las consecuencias son nefastas. La expansión de la liquidez monetaria sin respaldo en el aumento de la oferta de bienes y servicios, se traduce en un deterioro del poder de compra de la moneda. Por lo tanto, se trata de prescindir del financiamiento del gasto público a través del BCV para evitar las emisiones de dinero inorgánico que atizan la inflación.
Sin embargo, las modificaciones a la Ley del BCV están transformando al instituto emisor en un gran financiador del déficit fiscal. Hasta PDVSA y otras empresas públicas no financieras ahora pueden endeudarse con el BCV. De hecho, al cierre de 2012, la deuda neta de la petrolera con el instituto emisor superó los 165 millardos de bolívares, justo en el año en que se vendió el petróleo al mayor precio. En el caso de las otras empresas públicas no financieras, su deuda neta con el BCV superó los 15,5 millardos de bolívares al cierre de 2012.

11.       Eliminar el impuesto inflacionario


La monetización del déficit mediante el financiamiento del BCV al gobierno ha provocado un crecimiento de la liquidez monetaria en torno a un 65% interanual. Y ésta es una de las causas propagadoras de la inflación. En la práctica se trata de un impuesto inflacionario que recae con más peso sobre la capacidad de compra de los sectores que viven de un ingreso fijo.
De continuar esta situación podríamos caer en un proceso perverso de creación desproporcionada de dinero base y de expansión de oferta monetaria sin el debido respaldo, lo cual inevitablemente nos llevaría a sufrir una inflación cada vez mayor. De hecho, el uso de las reservas internacionales del BCV por parte del gobierno, y el financiamiento del gasto público a través de la emisión de dinero inorgánico están comenzando a generar efectos inflacionarios no deseados. Es necesario recordar una vez más que en todos los países donde se ha incurrido en un desenfreno fiscal, las consecuencias inflacionarias han sido inevitables y ha afectado sobre todo el poder adquisitivo de los salarios de los trabajadores.
Habría que repensar la reforma de la Ley Orgánica de la Administración Financiera del Sector Público, según la cual el Ejecutivo podrá contraer nueva deuda sin necesidad de contar con la aprobación de la Asamblea Nacional, ni la opinión favorable del BCV.

12.       Sincerar el precio de la gasolina


Sería preferible obtener los ingresos fiscales que hacen falta sincerando el precio de la gasolina. No obstante, el gobierno está preso de un rígido tabú en torno al precio de la gasolina.
En 1989, el aumento del combustible fue el detonante del Caracazo, más no la causa de aquellas protestas. Las mismas fueron la expresión del descontento acumulado por la aplicación de un conjunto de medidas antipopulares, tales como: liberación de precios, eliminación del control de cambio, aumento de las tasas de interés, privatización de empresas con la pérdida de millares de puestos de trabajo. Hoy la situación es muy distinta y no hay ningún tipo de riesgo de que se produzca un segundo Caracazo. El pueblo ha recibido el impacto positivo de la política social del Gobierno Bolivariano y está cada vez más consciente del despilfarro que estimula una gasolina tan barata. Por eso respaldaría la medida de sincerar el precio de la gasolina, siempre y cuando buena parte de estos ingresos adicionales se reorienten hacia la inversión social y la modernización del transporte público, en lugar de seguir regalando el combustible a los poderosos que ostentan varios vehículos y son los únicos que se benefician con la gasolina subsidiada.
La gasolina barata significa un subsidio que favorece a los propietarios de vehículos con alto consumo de gasolina, mientras que los más pobres se ven obligados a usar un transporte público todavía deficiente. En otros países, para llenar un tanque de 60 litros hay que pagar $ 60, mientras que en Venezuela sale por menos de $ 1. Una botellita de agua cuesta 20 veces más que un litro de gasolina. Si comparamos el precio interno con el internacional el subsidio anual supera los $ 15.000 millones, superior a las transferencias de PDVSA a las misiones sociales, que son de $ 14.000 millones.

13.       Reducir el peso de la deuda externa


La deuda pública externa completa significa sumar la deuda de la administración central, la de PDVSA, los préstamos otorgados por China, Rusia, Brasil, así como los pagos pendientes por la expropiación de empresas.
La deuda pública externa se encontraba en $ 28.050millones en 1998 y se mantuvo alrededor de $ 30.000 millones hasta 2007. A partir de allí ha aumentado en términos absolutos. Consolidando las emisiones de deuda soberana y los petrobonos de Pdvsa al cierre de 2012, asciende a $ 105.779 millones, lo cual representa un aumento en más de 277%. De este total,  $ 62.205 millones corresponden a PDVSA y 20.000 millones de préstamos chinos. Está conformada de la siguiente manera:
A la anterior tasa de cambio de 4.30 Bs/$ la deuda externa representaba un 23,6 % del PIB. Este porcentaje que se consideraba manejable, se ve alterado por la nueva paridad cambiaria. Para valorar mejor el verdadero peso de la deuda externa, además de esta relación con el PIB, conviene observar también su correlación con las reservas internacionales, la velocidad del endeudamiento, las condiciones de plazo y tasas de interés a las que se contrae, así como las fuentes de divisas para su cancelación. Sobre esta base, estaremos en mejores condiciones de estimar si la deuda externa realmente está en un monto razonable y dentro de rangos manejables.
En primer lugar, hay que considerar el impacto de la reciente devaluación sobre el PIB en dólares. El mismo PIB en bolívares se altera en dólares si se convierte a la tasa de cambio de 4.30 Bs/$ o a 6.30 Bs/$. En dependencia del tipo de cambio al cual se divida el monto del PIB en bolívares, el resultado será muy diferente en dólares y, la correlación Deuda/PIB también se alterará. Con la nueva paridad el PIB no llega a $ 400 mil millones sino que se reduce en un 46,5 %, que fue el porcentaje de la devaluación. Aunque se trate del mismo PIB en bolívares, al dividirlo entre una tasa de cambio mayor, el resultado del PIB en dólares ahora es menor. Por lo tanto, el endeudamiento externo como porcentaje del PIB ahora es mucho mayor.  
Otro asunto muy importante es el costo de la deuda. Si Venezuela tiene que emitir deuda a dos dígitos, mientras que otros países con más problemas lo hacen a menos del 10%, la deuda Venezolana puede estar resultando muy cara; y, en dependencia del plazo, el solo pago de intereses puede llegar a ser mayor que el monto de la deuda. En otras palabras, si Venezuela paga 10% de interés por colocar bonos de deuda nacional y EE.UU. solo paga 2%, esto quiere decir que la deuda está resultando muy cara para Venezuela. Por lo tanto, quienes participen en estas operaciones tienen que velar por el patrimonio nacional. Es contrario al interés nacional un endeudamiento de la República a tasas superiores a 12%.

14.       Fortalecer las Reservas Internacionales


Las Reservas Internacionales son los recursos en divisas que tiene un país para garantizar las importaciones y el servicio de deuda externa, en caso de un déficit en cuenta corriente o limitaciones de financiamiento externo expresados en la cuenta capital.
Financiar el déficit fiscal por la vía transferencias de reservas internacionales al FONDEN  tiene como consecuencia una presión sobre la liquidez monetaria, lo cual acelerará la presión alcista sobre los precios. Por los estragos inflacionarios que ya está causando, habría que revisar y rectificar las reformas que se hicieron al Decreto que creó el FONDEN, a través del cual se le autoriza a emitir títulos y realizar operaciones de endeudamiento. También debería revisarse y rectificarse el decreto que creó la “Contribución Especial de Precios  Extraordinarios y Exorbitantes en el Mercado Internacional de Hidrocarburos”. Como se sabe, las transferencias de PDVSA al FONDEN derivadas de los altos precios petroleros, podrán ser hechas tanto en divisas como en moneda nacional. Si bien es cierto que cuando PDVSA vende dólares al BCV se incrementan las Reservas Internacionales en poder del BCV, hay que tener en cuenta que al superar el nivel de “Reservas Adecuadas”, el excedente termina siendo traspasado al FONDEN, por lo cual, lejos de aumentar las reservas Internacionales, finalmente terminan financiando el creciente gasto fiscal.
La relación Deuda Pública Externa vs Reservas Internacionales puede ofrecer un criterio adicional para estimar el peso de la deuda y convenir el nivel adecuado de reservas internacionales, en función de los compromisos de deuda y de importación. De allí que un asunto clave se refiere a la fuente de divisas que permiten pagar la deuda externa. En Venezuela es el petróleo. Aunque se trata de un recurso que siempre se vende, su cotización no deja de ser errática. Venezuela sigue siendo un país mono-exportador y suele sufrir una caída de sus ingresos en divisas ante cada recesión de la economía mundial, lo que podría afectar su capacidad de pago. Minimizar el impacto sobre la capacidad de pago de los altibajos del precio del petróleo exige diversificar las exportaciones para generar fuentes alternas de divisas y de menor fluctuación.  

viernes, 22 de marzo de 2013

X Encuentro de Intelectuales y Artistas en defensa de la Humanidad


EL PLAN DE LA PATRIA: PENSAMIENTO Y ACCIÓN DE HUGO CHÁVEZ FRÍAS
HOTEL ALBA CARACAS
Caracas, 25 y 26 de marzo de 2013

PROGRAMA
LUNES 25 DE MARZO
08:30 a 09:00: Instalación de los grupos de trabajo en cada uno de los espacios señalados por parte del coordinador designado
09:00 Inicio de los debates
GRUPO 1:
Defensa, Expansión y Consolidación de la Independencia Nacional.
Paneles de trabajo:
09:00 a 10:30       La unidad de la clase trabajadora y de los movimientos y organizaciones sociales como condición de irreversibilidad de la Revolución Bolivariana en el poder
10:35 a 12:05       Poder Popular y Estado
12:10 a 13: 40      Organización y fortalecimiento del poder defensivo nacional
DESCANSO
15:30 a 17:00 Soberanía alimentaria, soberanía cognitiva y soberanía comunicacional
17:05 a 18:35    Las posibilidades emancipadoras del ejercicio de la soberanía sobre los recursos naturales estratégicos
GRUPO 2:
El Socialismo Bolivariano del siglo XXI como alternativa al modelo salvaje del Capitalismo.
Paneles de trabajo:
09:00 a 10:30 La transformación del sistema económico y la transición hacia el socialismo
10:35 a 12:05 La democratización de los medios de producción y la construcción de nuevos esquemas productivos y de gestión tendentes al socialismo
12:10 a 13:40 Fortalecimiento de la conciencia del trabajador y la trabajadora como sujetos activos del proceso de transformación y participación democrática del trabajo
DESCANSO
15:30 a 17:00       Poder popular y democracia socialista
17:05 a 18:35       La construcción de una nueva hegemonía cultural y de valores
GRUPO 3:
Venezuela como país potencia en el marco de la gran potencia naciente de América Latina y el Caribe, y de Nuestra América como zona de paz
Paneles de trabajo:
09:00 a 10:30       El papel de Venezuela como potencia energética mundial
10:35 a 12:05       Los Distritos Motores de Desarrollo como nueva forma de organización económica integral y de fortalecimiento del Poder popular
12:10 a 13:40       Los criterios bolivarianos de solidaridad y complementación como pivotes de la integración productiva de Nuestra América
DESCANSO
15:30 a 17:00       La nueva doctrina militar y la defensa de la Patria
17:05 a 18:35       La construcción de una nueva geopolítica nacional y regional, latinoamericana y caribeña, que asegure la paz en la región. 
GRUPO 4:
La conformación de una nueva geopolítica internacional que conduzca a un mundo multicéntrico y pluripolar que garantice la paz planetaria.
Paneles de trabajo:
09:00 a 10:30       El papel de Venezuela en la construcción de la unidad de Nuestra América y de sus realizaciones políticas, económicas y culturales (ALBA, UNASUR, CELAC, etc.)
10:35 a 12:05       La urgencia de un mundo pluripolar y el respeto a la autodeterminación de los pueblos
12:10 a 13:40       La revolución bolivariana y la lucha antiimperialista y anticolonial
DESCANSO
15:30 a 17:00       La conformación de un nuevo orden comunicacional del Sur
17:05 a 18:35       La diplomacia de los pueblos y la participación protagónica de los movimientos populares en la construcción de un nuevo orden mundial
GRUPO 5:
Contribuir a la preservación de la vida en el planeta y a la salvación de la especie humana.
Paneles de trabajo:
09:00 a 10:30       El Socialismo  como única  alternativa ante el modelo depredador e insostenible del Capitalismo
10:35 a 12:05       La construcción de un modelo económico productivo ecosocialista que garantice el aprovechamiento racional y sostenible de los recursos naturales
12:10 a 13:40       Descolonización de las conciencias y defensa del patrimonio histórico y cultural.
DESCANSO
15:30 a 17:00       Estrategias de resistencia y liberación de los grupos secularmente excluidos de la sociedad: mujeres, discapacitados, grupos sexodiversos, etc.
17:05 a 18:35       Hacia la conformación de un gran movimiento mundial de defensa del planeta y de la vida humana contra la acción depredadora del sistema capitalista mundial
MARTES 26 DE MARZO
Hora: 10:00 
Gran  plenaria con la participación de importantes personalidades y líderes de la Revolución Bolivariana
17:00 hs: Gran Cantata en homenaje al Comandante Supremo de la Revolución Bolivariana HUGO CHAVEZ FRIAS

miércoles, 13 de marzo de 2013

El legado de Chávez en materia petrolera


SEMINARIO “EL LEGADO DE CHÁVEZ”
Caracas, 14 de marzo de 2013

Víctor Álvarez R.
Investigador del Centro Internacional Miranda

EL LEGADO DE CHÁVEZ EN MATERIA PETROLERA










1.    INTRODUCCIÓN


Sería muy difícil comprender el Legado de Chávez en materia petrolera sin explicar la esencia del conflicto con las poderosas élites que se habían apoderado de PDVSA. Para la llamada meritocracia, era mejor destinar cada dólar a aumentar sus remuneraciones y beneficios, antes que pagar ese dólar en regalías, impuestos o dividendos. Los gerentes petroleros de la IV República antes de entregar al fisco cualquier incremento en el ingreso petrolero, preferían destinarlo a incrementar las capacidades de extracción, en función de conquistar una creciente cuota en el mercado internacional, aún si esto pudiese provocar considerables bajas en los precios del crudo. Una postura  totalmente contraria al interés del Estado de maximizar la renta para compensar la extracción de un recurso natural no renovable y captar el mayor ingreso fiscal posible para financiar el gasto público.
La decisión del Gobierno Bolivariano de tomar el control de la compañía petrolera, con el fin de maximizar el ingreso fiscal petrolero y financiar la inversión social que permitiera reducir de manera rápida y sostenida los alarmantes niveles de desempleo, pobreza y exclusión social heredados de la IV República, fueron el detonante de cruentos conflictos que dieron origen al Golpe de Estado que derrocó temporalmente al Presidente Chávez en abril del año 2002. Tales sucesos  radicalizaron el curso de la Revolución Bolivariana, llevando a declarar su carácter antiimperialista y socialista.
 
Reconstruir la OPEP, reivindicar un precio justo para el petróleo, incrementar el aporte fiscal de origen petrolero, rescatar PDVSA, desenmascarar a la meritocracia apátrida, derrotar el golpe de Estado petrolero, superar el sabotaje de PDVSA, destinar un creciente porcentaje de la renta a la inversión social y alcanzar la plena soberanía petrolera, forman parte del enorme legado que deja el Presidente Chávez en materia petrolera, el cual fue posible a partir de la intensa y decidida batalla que emprendió el líder de la Revolución Bolivariana para derrotar el dominio de la tecnocracia y las transnacionales.

2.    RECONSTRUCCIÓN DE LA OPEP Y REIVINDICACIÓN DE UN PRECIO JUSTO PARA EL PETRÓLEO

Tan pronto asumió el gobierno por primera vez en 1999, el Presidente Chávez puso en marcha una política dirigida a reafirmar la soberanía nacional sobre el petróleo y la política fiscal petrolera, en oposición a las decisiones de los gobiernos anteriores de dejar la negociación de los contratos de petróleo y gas en manos de la tecnocracia de PDVSA.

Chávez se propuso recomponer la disciplina de cuotas en el seno de la OPEP, en función de defender los precios y recuperar el ingreso petrolero. Con este claro propósito, organizó en Caracas, en septiembre del año 2000, la Segunda Cumbre de Jefes de Estados de la OPEP, en la que se construyó un exitoso acuerdo entre los miembros de la OPEP y otros países exportadores para restablecer el sistema de cuotas, lo cual contribuyó a la recuperación de los precios del petróleo.

A partir de entonces, los ingresos del país por exportaciones de hidrocarburos ascendieron de manera sostenida, lo cual suministró al Gobierno Bolivariano los recursos necesarios para financiar la inversión social, gracias a la cual se logró una drástica reducción de los altos niveles de desempleo, pobreza y exclusión social.

3.    NUEVO RÉGIMEN FISCAL PETROLERO A FAVOR DE LA NACIÓN

El ingreso petrolero es el que obtiene PDVSA por las ventas totales del crudo y sus derivados, incluye los ingresos por exportaciones y por las ventas realizadas en Venezuela. Mientras que el ingreso fiscal petrolero es el que percibe el Estado venezolano, en su condición de propietario de los recursos del subsuelo y de PDVSA, incluye las regalías, el impuesto sobre la renta y los dividendos.
La clave del régimen fiscal petrolero es el cobro de las regalías, que representan la forma más segura de ingreso para el Estado como propietario del recurso natural. A diferencia de lo que suele ocurrir con el impuesto sobre la renta, el monto de la regalía no puede ser alterado manipulando los costos, toda vez que la regalía se calcula con base en la cantidad de barriles extraídos. En Venezuela, inicialmente dominó el pago de 1/6 a 1/8 de la producción. La Ley de 1943 establecía una regalía de 1/6, equivalente al 16,67% del total de la producción.
Uno de los puntos importantes en la reforma de la Ley de Hidrocarburos que promovió el gobierno de Chávez al inicio fue el incremento significativo de la participación de la Nación en la extracción de petrolero, al plantear la duplicación de la regalía. En efecto, a partir de la nueva Ley, la regalía pasó de 16,67 % al 33%. De allí que, además del impuesto sobre la renta que paga PDVSA y sus filiales, y de los dividendos cancelados al Estado venezolano como único accionista, un creciente monto de los ingresos fiscales proviene del cobro de la regalía petrolera, que es la tasa de compensación que recibe el Estado por la liquidación de un activo natural no renovable.

4.    EL RESCATE DE PDVSA: UN ESTADO DENTRO DEL ESTADO

Al inicio, la industria petrolera funcionó bajo el régimen de concesiones a las corporaciones transnacionales. Esto fue así hasta 1976, año en que se nacionalizó la industria. Con la estatización dejaron de existir las 25 compañías petroleras, nacionales e internacionales, que manejaban el negocio y el control pasó a manos de la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA).
Desde su fundación en 1976 hasta el año 2002, PDVSA operó como un Estado dentro del Estado. Los directivos, gerentes y  ejecutivos venezolanos trabajaron estrechamente con las compañías petroleras internacionales, compartiendo su visión del negocio petrolero. Para muchos tecnócratas venezolanos, salir de PDVSA para pasar a formar parte de las nóminas de las transnacionales petroleras siempre fue una gran aspiración.
El negocio petrolero suele tener una naturaleza muy contradictoria. Por un lado está el interés del dueño del recurso natural -que es el Estado-, de maximizar el ingreso fiscal de origen petrolero. Por el otro, está el interés de las concesionarias que explotan el petróleo, de minimizar los pagos al Estado. En la percepción general de los venezolanos, el cobro de crecientes regalías e impuestos a las concesionarias generaba bienestar para toda la población. Pero a partir de la nacionalización en 1976, cuando el Estado pasa a ser simultáneamente tanto el dueño de los recursos del subsuelo como el dueño de la compañía que los explota, estos dos intereses contradictorios del  negocio se desdibujaron y confundieron por completo.
Teóricamente, al pasar el negocio petrolero a manos del Estado, se facilitaba un control fiscal cada vez más estricto y transparente. Pero ocurrió todo lo contrario, la fiscalización a la compañía –que dejó de ser una concesionaria para ser una empresa estatal-, se relajó y el control de la compañía por su único accionista (el Estado) se debilitó cada vez más.
El objetivo de la tecnocracia de PDVSA era evadir los controles del Estado para desplazarlo como el principal perceptor de la renta petrolera. En los años previos a la llegada de Chávez al gobierno, la gerencia de PDVSA incurrió en una frecuente violación de la cuota fijada por la OPEP a cada país, dejando al descubierto su propósito de descalabrar el sistema de cuotas y provocar un conflicto extremo que provocara el retiro de Venezuela de la organización. Aquella política de PDVSA de maximizar volúmenes rompiendo la disciplina de las cuotas fue un importante factor que ocasionó el derrumbe de los precios petroleros en 1998.
Así fue como PDVSA se fue convirtiendo en un Estado dentro del Estado y se concentró en su propia agenda: invertir en el crecimiento de las capacidades de extracción para maximizar los volúmenes de producción, incluso por encima de las cuotas de la OPEP, evitando por todos los medios transferir recursos al fisco nacional.
El secuestro de PDVSA por parte de la tecnocracia y la negativa de ésta a cooperar para restablecer el sistema de cuotas, fortalecer la OPEP y recuperar el ingreso fiscal petrolero, le planteó a Chávez el imperativo de rescatar PDVSA para alinearla con los objetivos del gobierno.

5.    DESENMASCARAMIENTO DE LA MERITOCRACIA APÁTRIDA

Argumentando el deterioro del sistema político y económico venezolano en la IV República, signado por el despilfarro y la corrupción en la administración del ingreso fiscal petrolero, la tecnocracia justificó su evasión del control fiscal del Estado. En esta confrontación por el control y administración del negocio petrolero, la tecnocracia finalmente se impuso sobre la partidocracia de la IV República. En la rivalidad de ambas élites por controlar la principal fuente de ingresos en divisas y fiscales del país, la tecnocracia se cerró cada vez más al control estatal e impuso un creciente control sobre PDVSA. Con ese fin, creó un sinnúmero de empresas fuera de Venezuela, logrando un manejo de los negocios de refinación y comercio al margen de los controles del Estado y de las influencias políticas.

Contrario al interés recaudador del gobierno, a la gerencia de la compañía le movió el interés de minimizar el pago de las obligaciones fiscales y administrar directamente la mayor parte del ingreso petrolero. Antes de la nacionalización, por cada dólar de exportación petrolera el gobierno llegó a recaudar hasta 80 céntimos en rentas, regalías e impuestos. Sin embargo, como consecuencia del empeño de la tecnocracia de minimizar el pago de regalías, impuestos y dividendos, la participación del gobierno en el ingreso petrolero cayó a niveles muy bajos, aún cuando el ingreso petrolero de la compañía fuese en aumento. Según los propios datos estadísticos del Ministerio de Energía y Minas (en la actualidad Ministerio del Poder Popular para el Petróleo), por cada dólar de ingreso bruto que obtuvo en 1981, PDVSA pagó al gobierno 71 céntimos en rentas, regalías e impuestos, pero sólo 39 céntimos en el año 2000.

Con el argumento de que esos recursos se despilfarrarían, la tecnoburocracia de PDVSA optaba por gastarlos antes que transferirlos a las arcas del fisco nacional. Invertir y gastar todo el ingreso petrolero era una cuestión de principio de las poderosas élites que secuestraron PDVSA, aunque esta práctica no siempre contribuyera a maximizar las ganancias de la compañía. Por el contrario, resultaba favorable al interés de las transnacionales petroleras y las grandes potencias consumidoras de petróleo.

6.    FIN DE LA TRANSFERENCIA DE GANANCIAS AL EXTERIOR


Ante el secuestro de PDVSA por parte de la tecnocracia, los gobiernos de la IV República se resignaron a nombrar la directiva de PDVSA, sin interferir en los nombramientos de las filiales. Esta tecnocracia, mejor conocida como la meritocracia, impulsa a partir de 1989 la Política de Apertura Petrolera, orientada a privatizar la industria y a minimizar su aporte al ingreso fiscal. Argumentando que las regalías y los impuestos alejaban la inversión extranjera, logró que se relajara el régimen fiscal y se ofrecieran los más bajos niveles impositivos a los inversionistas. Debido a los bajos niveles impositivos que promovió la tecnocracia, la política fiscal de maximización del ingreso fiscal petrolero fue reemplazada por una política de minimización del pago de regalía, impuestos y dividendos, lo cual favorecía ampliamente el interés de las corporaciones transnacionales y de las principales potencias consumidoras de petróleo.

A raíz de esta política, el capital extranjero en asociación con PDVSA se convirtió nuevamente en un importante productor en Venezuela. Un 40 % del petróleo venezolano quedó bajo los términos de esta política (Mommer, 2004). PDVSA abrió a la inversión privada campos marginales productores de crudos convencionales (son los acuerdos conocidos como Contratos de Servicios Operativos), que para 2001 llegaron a producir alrededor de 500 mil b/d. La mayor parte de esta producción no solo es que no estaba sujeta a la cuota OPEP, sino que violaba flagrantemente los acuerdos en la organización.

Para desplegar la política de internacionalización y apertura, la tecnocracia de PDVSA compró sistemáticamente refinerías en otros países, suscribiendo con éstas contratos de suministro a largo plazo en los que se garantizaban  descuentos sustanciales. A través del mecanismo de los precios de transferencia, PDVSA ofrecía generosos descuentos en los precios de venta a sus filiales en el exterior.

Quienes hoy dicen que Venezuela “regala” el petróleo a los países de América Latina ocultan que durante los años de la internacionalización, PDVSA estuvo traspasando a través de precios de transferencia, un promedio de  500 millones de dólares anuales en ganancias, desde sus cuentas domésticas a sus filiales extranjeras (Mommer, 2004).

Las filiales extranjeras de PDVSA nunca pagaron dividendos a la compañía matriz. El objetivo de esta política de internacionalización y apertura era manejar las ganancias fuera del control del gobierno, en desmedro del ingreso fiscal petrolero. Generar ingresos para el país nunca fue el objeto de esta política ni el interés de esas filiales.

7.    DERROTA DEL GOLPE DE ESTADO Y DEL SABOTAJE A PDVSA

Chávez asumió la presidencia en febrero de 1999 en medio del peor colapso de los precios del petróleo en medio siglo. Aunado a esto, el control que llegó a imponer la gerencia de PDVSA sobre el negocio petrolero, minimizó el aporte de la industria al ingreso fiscal. En tales circunstancias, la recuperación de los precios era tan sólo un elemento más dentro de la complicada problemática que en materia petrolera le tocaba encarar a Chávez. Ciertamente, los precios del petróleo podían crecer, pero lo que más le interesaba al Gobierno Bolivariano era el incremento del ingreso fiscal petrolero, al cual se oponía rotundamente la meritocracia.
Revertir esta situación, obligó a Chávez a arrebatarle a la meritocracia el control sobre la compañía estatal. Esta determinación se llevó hasta las últimas consecuencias y fue justamente la causa del Golpe de Estado de abril de 2002, a través del cual se derrocó a Chávez temporalmente. A finales de ese año, vendría una nueva arremetida con el peor acto de sabotaje cometido contra la industria petrolera nacional en toda su historia. El sabotaje se extendió hasta marzo de 2003, destruyendo el cerebro electrónico de la empresa que vio paralizadas por meses sus operaciones, sufriendo pérdidas multimillonarias y cuantiosos daños materiales.

La conspiración contra Chávez se había activado a escala internacional, toda vez que el Gobierno Bolivariano había decidido reivindicar la soberanía nacional sobre el petróleo y eliminar los precios de transferencia que concedía PDVSA a sus filiales extranjeras. Estas fueron obligadas a pagar regalías con base en los precios del mercado internacional y a pagar dividendos por primera vez. Además, se ordenó a la tecnocracia gastar menos y pagar más impuestos.

Derrotado el Golpe de Estado y una vez recuperada la industria petrolera, el restablecimiento del sistema de cuotas coadyuvó a la recuperación del precio de la cesta petrolera venezolana, el cual repuntó de los $ 7 el barril en que lo recibió Chávez, hasta romper la barrera de los $ 100.

Gracias a esta batalla dirigida exitosamente por Chávez, se reivindicó un precio justo para un recurso natural no renovable y se rescató a PDVSA, lo cual se ha traducido no solo en un aumento del ingreso petrolero de PDVSA, sino también del ingreso fiscal petrolero con el cual el Gobierno financia el gasto público, fundamentalmente la inversión social.
Ingresos de PDVSA 
(MMUS$)*

2000
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
29.3
6 2.242
82.915
99.252
96.242
125.499
73.819
94.929
124.754
*Contempla: Ventas de petróleo crudo y sus productos: exportaciones netas el exterior e ingresos por servicios y otros en Venezuela. Fuente: Informes anuales de PDVSA Varios años

8.    PLENA SOBERANÍA PETROLERA

Con el fin de completar el control sobre el negocio petrolero y maximizar la renta, el Presidente Chávez impulsó el Plan Plena Soberanía Petrolera: Nacionalización de la Faja Petrolífera del Orinoco. Con este fin dictó el Decreto Ley N° 5.200 de migración a Empresas Mixtas de los Convenios de Asociación de la Faja Petrolífera del Orinoco (FPO); y los Convenios de Exploración a Riesgo y Ganancias Compartidas.
Con este decreto el Estado venezolano terminó de recuperar el control de sus hidrocarburos y reforzó la política de Plena Soberanía Petrolera. Las asociaciones existentes entre filiales de PDVSA y el sector privado, que operan en la Faja Petrolífera del Orinoco, se convierten en Empresas Mixtas, en las cuales la mayoría accionaria la posee el Estado venezolano, a través de la estatal petrolera.
Exxon Mobil demandó a Venezuela en el CIADI y logró un embargo temporal de activos de PDVSA por el orden de los 12 mil millones de dólares. El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela formalizó el día 24 de enero  del 2012 ante el Banco Mundial, su denuncia irrevocable del Convenio sobre Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones entre Estados y Nacionales de Otros Estados, decisión fundamentada en el artículo 151 de la Constitución, el cual señala que en contratos de “interés público” la resolución de controversias se realizará en el territorio nacional.
Si bien es cierto que a través del Plan Plena Soberanía Petrolera se ha reivindicado la soberanía nacional sobre el petróleo, queda pendiente el diseño y ejecución de una política de industrialización de los hidrocarburos que permita sustituir importaciones y diversificar la oferta exportable. Se ha reivindicado la propiedad estatal pero se sigue exportando petróleo crudo y gas líquido para luego importarlo con valor agregado.

9.    RETOS PENDIENTES: LA SUPERACIÓN DEL RENTISMO

Los incrementos per se del ingreso externo y fiscal petroleros no pueden confundirse con un recrudecimiento del extractivismo. No siempre se deben a un aumento en la producción y exportación de petróleo sino, más bien, a un aumento en el cobro de la renta, fundamentalmente por la vía del incremento de las regalías y a una mejora en la recaudación de los impuestos y dividendos de origen petrolero. Aumentar la producción de petróleo y recaudar más renta suelen ser objetivos contradictorios, toda vez que el aumento desmesurado de la producción generalmente provoca una baja en los precios y viceversa.
 
La renta petrolera tiene como fuente la captación de un plusvalor internacional. De allí que el control de la extracción de petróleo ha sido motivada por el interés de maximizar la renta petrolera, más no como una estrategia para iniciar la transición de Venezuela del rentismo importador hacia un modelo productivo exportador. A futuro, no hay que olvidar que los planes de desarrollo y el objetivo de Venezuela como potencia energética están centrados en un aumento de la extracción de petróleo, para elevarla a 6 millones de barriles diarios.
 
Paradójica y contradictoriamente, la reivindicación del precio del petróleo y del ingreso fiscal de origen petrolero pueden verse mediatizados y hasta anulados si no se supera la propia cultura rentista que de esta misma conquista se deriva. Ante cada auge rentista hay un auge del consumo, la abundancia de divisas conduce a la sobrevaluación de la moneda y esto hace que sea más fácil y rentable importar que producir. Esta práctica se ve exacerbada por la política de anclaje cambiario que tiende a congelar el precio de la divisa por varios años, lo cual se traduce en un subsidio del dólar y, en consecuencia, en un subsidio a las importaciones que se hace con un dólar oficial cada vez más barato si se le compara con el precio que alcanza esa moneda en el mercado. Los productores se transforman en importadores y la creciente e indetenible tendencia a importarlo todo desplaza a la producción nacional. La mala asignación de los factores productivos desata un círculo vicioso que obstaculiza la superación del extractivismo: importamos porque no producimos y no producimos porque importamos.
 
La Revolución Bolivariana tiene pendiente la transformación del modelo rentista en un nuevo modelo productivo. Este es un planteamiento constante en los programas de gobierno, pero aún no se ha puesto en marcha una estrategia especialmente diseñada para superar el modelo rentista y facilitar la inserción soberana de Venezuela en la economía mundial. Profundizar el tránsito de la economía rentista al nuevo modelo productivo post-extractivista exige una eficaz estrategia, con objetivos y metas bien concretas para:

·         Sincronizar la disminución de la actividad extractiva con el crecimiento de la actividad productiva

·         Planificar el desarrollo endógeno, diversificado e integrado, de los diferentes sectores y regiones

·         Regenerar el tejido empresarial para aumentar la densidad de empresas productivas por cada mil habitantes

·         Reindustrializar la economía para la sustitución eficiente de importaciones y  aumento de las exportaciones con creciente valor agregado

·         Creación de empleos productivos, dignos, estables y bien remunerados

·         Reducción de la pobreza, la desigualdad y la exclusión social

·         Desarrollar nuevas fuentes de ingreso fiscal y divisas para financiar la inversión social y asegurar  la viabilidad fiscal y externa

·         Sustentabilidad social, ambiental y económica

·         Fortalecimiento de la soberanía productiva

¡Se impone avanzar en esta dirección para proteger el Legado de Chávez!