miércoles, 20 de junio de 2012

La trampa de la “economía verde”

A 20 años de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (Cumbre de la Tierra 92), del 20 al 22 de junio se realizará una nueva conferencia mundial en Río de Janeiro. Las grandes potencias pretenden imponer en Río+20 un mandato a las Naciones Unidas para desarrollar un marco legal supranacional que permita la mercantilización y privatización de la naturaleza.

 ¿Qué es la “economía verde”?
Cualquiera puede pensar que la “economía verde” se refiere a la producción agrícola orgánica, energías renovables, tecnologías limpias, etc. Pero resulta que la “economía verde” es un invento de las grandes potencias para superar la actual crisis de la economía capitalista a través de nuevos espacios de acumulación basados en la mercantilización, explotación y privatización de la naturaleza.
Con la “economía verde” se busca cuantificar y valorizar económicamente las distintas funciones de la naturaleza e introducirlas al mercado a través de una serie de mecanismos financieros. Se trata de mercantilizar no solo la base material de la naturaleza sino también los procesos y funciones de la misma, a través del comercio de los servicios de los ecosistemas. Así por ejemplo, en la “economía verde” se podrá no sólo mercantilizar la madera de los árboles sino también la capacidad de absorción de CO2 de los bosques.
Todo esto bajo la figura de servicios ambientales que serían ofrecidos por empresas capitalistas, apoyadas por toda una serie de generosos incentivos fiscales, financieros y de compras gubernamentales que ofrecerán los gobiernos para asumir los costos que deberían ser cargados a las empresas contaminantes.
Lo que se pretende imponer en la Cumbre de Río
Aunque Río+20 debería evaluar y rendir cuentas sobre los objetivos y metas acordados en la Cumbre de 1992, las prioridades en la agenda son la implantación de un nuevo sistema de gobernanza ambiental global que facilite la mercantilización y privatización de la naturaleza, empaquetados en el concepto de “economía verde”. 
Las grandes potencias están decididas a imponer en Río+20 un mandato a las Naciones Unidas para empezar a desarrollar un marco legal y regulatorio supranacional, con su respectivo entorno institucional, que cree las bases para un mercado mundial de servicios ambientales.
La amenaza de mercantilizar la naturaleza
El interés de las corporaciones transnacionales es desarrollar nuevos mercados para la venta de servicios ambientales, los cuales tienen su antecedente en los mercados de carbono que surgieron a raíz del Protocolo de Kioto, el cual fijó sanciones a los principales contaminadores para obligarlos a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero.
Como se sabe, para mitigar el impacto en los costos y su inevitable repercusión en las ganancias empresariales, se creó el crédito del carbono. Una tonelada de CO2 equivale a un crédito de carbono. A través de este servicio, las potencias que sobrepasan el límite de contaminación permitida, para evitar la sanción pueden comprar el crédito de los países pobres que tienen una emisión por debajo del límite. Las potencias contaminadoras pueden adquirir ese margen para emitir o compensar una cantidad equivalente de gases de efecto invernadero, y con la cara más dura mostrarse luego al mundo como países respetuosos y cumplidores de los acuerdos de protección ambiental, sin que haya una reducción neta de las emisiones que destruyen la capa de ozono, sino operaciones especulativas con la compra-venta de tales bonos.
La particularidad de los servicios ambientales es que no son prestados por una persona o empresa, sino ofrecidos sin costo alguno por la naturaleza, y las transnacionales quieren comenzar a cobrar por ellos apropiándose de las selvas tropicales, de los bosques plantados, de ríos, lagos y ecosistemas. Se trata de elaboradas propuestas para facilitar el asalto y saqueo de la naturaleza.
El carácter especulativo de la economía verde
Ante la crisis financiera que no termina de superarse, la mercantilización de la naturaleza aparece como una máscara de oxigeno para aliviar la asfixia que sufren los mercados especulativos. Con la “economía verde” se busca reorientar las inversiones financieras hacia el “capital natural”, pero en esencia se trata de una nueva forma de reactivar y ampliar los mercados especulativos de servicios ambientales que se inauguraron con los certificados de carbono, en los que se mueven 180 mil millones de dólares.
La “economía verde” lejos de reactivar la producción de bienes reales desarrollará un mercado ficticio de bonos y certificados financieros que se negociarán a través de las bolsas de valores y la misma banca que provocó la crisis financiera del 2008 y luego fue premiada por gobiernos complacientes con millardarios auxilios financieros. Si se aprueba ese nuevo sistema de gobernanza ambiental, esa banca podrá especular y realizar ganancias extraordinarias con la compra-venta de los bonos y certificados asociados a los servicios ambientales, a imagen y semejanza de lo que ha ocurrido con los certificados o créditos de carbono.
Surgirán así nuevos mercados financieros a expensas de la naturaleza y las corporaciones transnacionales impondrán un control cada vez mayor sobre los países ricos en biodiversidad pero pobres en tecnología.
Desarrollo sustentable y economía verde: más de lo mismo
Si el término desarrollo sustentable fue manipulado para hacer creer que era posible relanzar el desarrollo capitalista en armonía con el ambiente, la “economía verde” es un concepto aún más complaciente a la hora de facilitar las pretensiones de mercantilizar la naturaleza.
Ambos conceptos son muy útiles a quienes sostienen que no hay necesidad de cambiar el modelo capitalista. Argumentan que con tecnologías más eficientes se puede  armonizar el crecimiento económico con la escasez de recursos naturales, que es como el capital denomina a la naturaleza.
Las nociones del “desarrollo sustentable” y “economía verde” son una cortina de humo que pretende esconder la responsabilidad de las grandes potencias capitalistas en la devastación ambiental y la destrucción del planeta. 20 años después del lanzamiento de la tesis del desarrollo sustentable, los principales problemas ambientales se han agravado: el hueco en la capa de ozono, calentamiento global, derretimiento de los glaciares, acidificación de los mares, contaminación de las aguas, degradación de la tierra, alteración de los ciclos agrícolas, reducción de la biodiversidad y las catástrofes naturales, son parte de los fenómenos que se han agravado en estas dos décadas de “desarrollo sustentable”, poniendo en evidencia la irracionalidad y límites de un modelo económico basado en el saqueo y depredación de la Madre Tierra.
El capitalismo es la causa del problema
En los documentos que se discutirán en Río + 20 no se cuestionan los excesivos e insostenibles patrones de consumo y producción capitalistas, ni se plantea el necesario y urgente cambio de un paradigma económico basado en la explotación del ser humano y en la depredación de la naturaleza. Por el contrario, se complace la pretensión de las grandes potencias de crear un nuevo sistema de gobernanza ambiental global que facilite la valorización monetaria de la naturaleza, con el fin de mercantilizar sus funciones a través de la contratación de servicios ambientales.
En los marcos de una economía capitalista no es posible el desarrollo sustentable ni mucho menos una “economía verde”. Desde la lógica del capital, el desarrollo se reduce al crecimiento del PIB, el cual se sustenta en la actividad de empresas que explotan al ser humano y depredan el ambiente. Mientras que la sustentabilidad es una noción ecológica totalmente contradictoria con la esencia explotadora y depredadora de la economía capitalista.
El propósito de imponer en la Cumbre de Río un sistema de gobernanza ambiental global para impulsar la “economía verde” debe ser denunciado como un intento de las grandes corporaciones transnacionales y los gobiernos de las grandes potencias capitalistas de mercantilizar y privatizar la naturaleza.

jueves, 24 de mayo de 2012

Lanzamiento del Foro de Intelectuales y Artistas del Polo Patriótico

Estimad@s camaradas y amig@s:

Nos aproximamos al inicio de la Batalla Electoral más importante que hayamos enfrentado en estos 13 años de Revolución. La consigna en estos momentos no puede ser otra que UNIDAD Y COMPROMISO, cualquiera que sea nuestra trinchera de lucha o la diversidad de enfoque que tengamos respecto a algunas acciones de gobierno. Necesario es cerrar filas alrededor del Comandante Chávez, quien hoy más que nunca requiere de nuestro apoyo solidario y de los esfuerzos que cada uno pueda hacer para blindar este proceso y asegurar que siga marchando y se consolide como alternativa de liberación frente al modelo genocida del capitalismo.

El Polo Patriótico busca darle coherencia y unicidad a la rica diversidad de esos esfuerzos individuales. Nos une el mismo objetivo. Vamos entonces de la mano, intelectuales y artistas, a juntar nuestras fuerzas con las de tantos otros para mostrar la fortaleza de nuestra determinación a ser plenamente libres y soberanos.

En este espíritu, nos convocamos todos al Lanzamiento del Foro de Intelectuales y Artistas del Polo Patriótico, que tendrá lugar el Domingo 27 de mayo, a las 11 am, en la Sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño, con la presencia del Comandante Presidente Hugo Chávez.

Jornadas "En defensa de la vida y el planeta: Venezuela ante Río +20"

La Red de Intelectuales y Artistas en defensa de la Humanidad convoca a todas y todas a participar de las jornadas de reflexión, debates y propuestas que se llevarán a cabo los día 28 y 29 de mayo de 2012 en la Sala José Félix Ribas del Teatro Teresa Carreño.

La intención: reunir a intelectuales, académicos, estudiantes, líderes sociales y políticos, y en general, a todos y todas los y las conscientes de que la solución a los males del capitalismo no es más capitalismo, que el futuro de la de la vida pasa por superar las alienadas formas humanas de vivir, sacando a la luz del día todas aquellas cosas que crearán el mundo nuevo, un mundo para todos y todas, donde convivamos todas las especies.
Las jornadas contarán con la presencia de varios de los más destacados expertos nacionales sobre las materias en juego, a la vez de un invitado internacional de primer nivel: el intelectual y amigo Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique.  
LUNES 28 de Mayo
08:30 – 08:45  Apertura
Carmen Bohórquez, Coord Red de Intelectuales y Artistas en defensa de la Humanidad
Pedro Calzadilla, Ministro del Poder Popular para la Cultura
08:45 a 11:30
FORO: El mundo hacia Rio + 20. Crisis capitalista, Crisis civilizatoria, crisis ecológica
Ignacio Ramonet. Periodista. EscritorJesús Manzanilla Pocco. Director de Diversidad Biológica. Ministerio del Ambiente.
Jorge Arturo Reyes. Sociólogo. Experto en negociación internacional.
Julio Escalona. Economista. Experto en temas ambientales. Embajador Alterno de Venezuela ante la ONU.
11:30 a 12:30: Debate
PAUSA
14:00 a 16:45
FORO: Modelos de desarrollo e impacto ambiental
Nicia Maldonado. Ministra del Poder Popular para Asuntos Indígenas
Braulio Álvarez. Diputado. Dirigente Campesino
Ana Maldonado. Viceministra de Economía Comunal. Ministerio del Poder Popular para las Comunas
Víctor Álvarez. Investigador del CIM. Especialista en modelos de desarrollo.
16:45 a 17:30: Debate
MARTES 29 de Mayo
08:30 a 11:30
FORO: Ecologismo, resistencias y alternativas.
Miguel Ángel Contreras. Sociólogo. Presidente del IDEA
Daniel Hernández. Sociólogo y Economista. Director del Centro de Estudios de Economía Política UBV.
Francisco Javier Velasco. Sociólogo. Experto en materias de desarrollo y ecología.  
Luis Brito García. Abogado. Escritor. Ensayista. Miembro del Consejo de Estado y de Gobierno.

11:30 a 12:30: Debate
PAUSA
14:30 a 17:30
SESIÓN PLENARIA

El venidero mes de junio se estará realizando en la ciudad de Rio de Janeiro (Brasil) la Cumbre de la Tierra Rio + 20,  o como oficialmente se le conoce: Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sustentable.
Según la convocatoria, esta cumbre es un nuevo intento de Naciones Unidas para avanzar sobre el compromiso de la comunidad mundial en los grandes cambios de este siglo XXI. Tendrá lugar veinte años después de la primera cumbre histórica de Río de Janeiro en 1992 y diez años después de la de Johannesburgo en 2002. El llamado es ambicioso. Se invita a los Estados, la sociedad civil y los ciudadanos a “sentar las bases de un mundo de prosperidad, paz y sustentabilidad”, en base a tres temas fundamentales:
1. Fortalecimiento de los compromisos políticos en favor del desarrollo sustentable.
2. Balance de los avances y las dificultades vinculados a su implementación.
3. Respuestas a los nuevos desafíos emergentes de la sociedad.
Dos cuestiones, íntimamente ligadas, constituyen el eje central de la cumbre:
1. Una economía ecológica con vistas a la sustentabilidad y la erradicación de la pobreza. 2. La creación de un marco institucional para el desarrollo sustentable.
Pero como decíamos, ese es el espíritu de la convocatoria. En la práctica, las cumbres de la tierra se han convertido en escenarios de batalla donde los pueblos del mundo se plantan ante las potencias del capitalismo mundial en la medida en que éstas las conciben como una plataforma para la legitimación pública de sus intereses privados. Y Rio + 20 está muy lejos de ser la excepción.
Detrás de todo el lenguaje diplomático y políticamente correcto de la burocracia imperial, lo que se está jugando es el futuro de la vida sobre la tierra, incluyendo el de la humanidad. Esto en parte explica por qué si bien la propia ONU Rio + 20 es la más importante de las cumbres realizadas hasta ahora llega en medio de un silencio mediático que contrasta en mucho con dicha importancia. Luego del fracaso de la Cumbre de Copenhague, aquella donde se puso en evidencia el carácter antidemocrático de estos espacios y las maniobras extorsionistas del gobierno norteamericano para firmar una acuerdo a espaldas de la humanidad, la estrategia ha sido bajarle el perfil. Sin embargo, los pueblos del mundo no han cesado en su empeño, por lo que la batalla por el futuro de la vida y el planeta sigue planteada.

Y es que por obra y gracia de la hipocresía imperial, lo que está en el origen del deterioro de la vida planetaria –el modo depredador capitalista- es presentado ahora como la única solución posible al mismo, claro está, luego de atravesar un lavado de imagen que lo hace aparecer como “ecoamigable”. Así las cosas,  “la economía verde” y “el desarrollo sostenible” emergen como los últimos trucos de la chistera capitalista. Trucos sin embargo para nada graciosos y más bien altamente peligrosos consistentes en  privatizar la naturaleza para seguir haciendo negocios. Así pues, el sistema que ha crecido a costa de la explotación del hombre por el hombre y la naturaleza amenaza –disfrazado- todavía con más. Y para ello, todas aquellas cosas que son consustanciales a la vida y por tanto nos pertenecen a todos y todas –las selvas, las aguas, la información genética, etc.,- se pretende que pasen a ser propiedad de los mismos que han llevado al mundo al estado de crisis actual.    

Pero sabemos que esta barbarie es posible solo si la aceptamos como fatalidad. Por ello, los amantes de la humanidad, de la vida y del planeta, debemos alzar la voz como un llamado no solo de alerta ante lo que se avecina sino también y sobre todo de resistencia activa. Y es que, parafraseando al viejo filósofo, la existencia de la humanidad doliente que piensa y de la humanidad pensante oprimida no puede ser ingerida ni digerida por la indolencia consumista y el egoísmo más salvaje.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Fundación Rosa Luxemburg presenta el libro “Más allá del desarrollo” en el Celarg

El viernes 4 de mayo de 2012, a las 4:00 p.m.

Presentación del libro “Más allá del desarrollo”

La Fundación Rosa Luxemburg, conjuntamente con el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, convocan a la presentación del libro “Más allá del desarrollo”, obra construida por el colectivo internacional denominado Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo, evento que se realizará el viernes 4 de mayo, a partir de las 4:00 p.m., en el Hall principal de la Fundación Celarg (Av. Luis Roche, Altamira).
El libro se distribuirá gratuitamente entre el público asistente. Entrada libre.
Sobre la obra
Más allá del desarrollo es una obra construida por el Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo. El desarrollo es un concepto que en las últimas décadas ha logrado hegemonía, se convirtió prácticamente en un concepto de sentido común. Está simbólicamente ligado a una promesa de bienestar, de felicidad, de calidad de vida; pero al mismo tiempo, reduce esta calidad de vida a parámetros mercantiles de crecimiento económico y consumo.
El desarrollo nos ata irremediablemente a un imaginario determinado, occidental y colonial, a herramientas tecnocráticas, y a unas prácticas depredadoras de la naturaleza que nos han llevado a los límites de supervivencia del planeta. A pesar de la importancia de los procesos de cambio encaminados en América Latina, estos no han logrado salir de la vieja matriz desarrollista y extractivista.
Es necesario más que nunca construir alternativas que salgan del patrón impuesto al Sur global en la división del trabajo que establece el mercado mundial, regido por lógicas neoliberales. Alternativas económicas pero también políticas e institucionales, para superar las contingencias inscritas en el Estado patriarcal, colonial y clasista. En la región andina, conceptos como el buen vivir o vivir bien, el Estado Plurinacional y los derechos de la naturaleza, abren horizontes para este debate urgente.
En esta publicación del Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo, se exploran algunos de estos temas, así como las consecuencias de las políticas extractivas, la incidencia de los movimientos sociales frente a éstas, y las posibles transiciones más allá del desarrollo
Programa
4:00 p.m.
Comentan el libro:
ñ Leonardo Bracamonte, Coordinador de Gestión Estratégica de la Fundación Celarg.
ñ Alba Carosio, Red Araña Feminista.
ñ Santiago Arconada, activista popular
Intervención de dos de los autores de la obra:
ñ Alejandra Santillana: activista de la Asamblea de Mujeres Populares y Diversas, Ecuador.
ñ Edgardo Lander: sociólogo, integrante del equipo promotor del Foro Social Temático, capítulo Venezuela.
5:20 p.m. Debate.
6:30 p.m. Agasajo.
Invitados especiales
El evento contará con la presencia y participación de Alejandra Santillana y Edgardo Lander, integrantes del Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo.
Alejandrina Santillana cuenta con Maestría en Sociología en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), sede Ecuador; fue ganadora de la Beca ASDI 2006 para CLACSO como investigadora junior. Ha publicado artículos sobre el movimiento indígena, coyuntura y feminismo. Es además militante feminista de la Asamblea de Mujeres Populares y Diversas del Ecuador, y actualmente es coordinadora para Ecuado
r de la Fundación Rosa Luxemburg.
Edgardo Lander es profesor titular jubilado de la Universidad Central de Venezuela. Docente e investigador en el Departamento de Estudios Latinoamericanos de la Escuela de Sociología de la UCV, y profesor en el Doctorado en Ciencias Sociales de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de esa misma universidad. Es también profesor en el Doctorado en Estudios Culturales Latinoamericanos, Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador. Además es Fellow del Transnational Institute (Amsterdam)
El libro se distribuirá de forma gratuita al público
Viernes 4 de mayo / CELARG PB Salon Principal / 4:00 p.m. / Entrada Libre

((Prensa Celarg, 30-4-2012/ Cristóbal J. Alva Ramírez).

lunes, 23 de abril de 2012

Nuevos títulos en la Feria del Libro Universitaria: "Del Estado burocrático al Estado comunal" y "Claves para la industrialización socialista"


En la Feria del Libro Universitario Víctor Álvarez presenta sus más recientes libros:

“Del Estado burocrático al Estado comunal”
y “Claves para la Industrialización Socialista”

En el marco de la III Feria de Promoción del Libro Universitario, organizada por el Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, este miércoles 25 de abril, a las 2.00 p.m., en la sede de UNEARTE (al lado del Teatro Teresa Carreño) Víctor Álvarez, ex Ministro de Industrias Básicas y actual investigador del Centro Internacional Miranda (CIM), presentará sus más recientes libros: “Del Estado Burocrático al Estado Comunal” y “Claves para la industrialización socialista”. Álvarez recibió Mención Honorífica del Premio Internacional “Libertador” al Pensamiento Crítico y el Premio Municipal “Gustavo Machado” al Pensamiento Político por su anterior obra “Venezuela: ¿Hacia dónde va el Modelo Productivo?”, una crítica al capitalismo rentístico venezolano en el que explica las razones que llevan a declarar el carácter socialista de la Revolución Bolivariana y construir un nuevo modelo productivo de amplia participación social y empoderamiento popular.
Por cortesía del CIM y de la Oficina de Planificación del Sector Universitario (OPSU), ambos libros serán distribuidos gratuitamente entre los asistentes.


Libro 1:

“Del Estado Burocrático al Estado Comunal”
En este nuevo libro, Víctor Álvarez, nos presenta un análisis crítico del papel del Estado en la Revolución Bolivariana. Analiza los retos del Gobierno del Presidente Chávez para profundizar las grandes transformaciones revolucionarias que aún están pendientes, las cuales no dependen de seguir ganando elecciones, sino de la construcción de un nuevo Estado comunal al servicio de los intereses del pueblo y de la Revolución.
Álvarez, quién también se desempeñó como director de PDVSA y presidente del Banco de Comercio Exterior, analiza la tendencia a la burocratización del Estado que deriva en el secuestro de la propiedad estatal y la entronización del burocratismo como una especie de burguesía funcional. Cuestiona la propiedad estatal absoluta como forma superior de la propiedad social y la considera como la base material del capitalismo de Estado que se implantó en los países del llamado socialismo real, en los cuales las élites burocráticas secuestraron la propiedad estatal y la administraron como una propiedad privada. Plantea la lucha contra el burocratismo como una forma de lucha de clases en los propios marcos de la construcción socialista y fundamenta la necesidad de impulsar nuevas formas de propiedad social que empoderen a los trabajadores directos sobre los medios de producción.
El investigador del CIM fundamenta la importancia de la participación activa y protagónica de los trabajadores y la comunidad organizada, con el fin de consolidar la alianza popular con miras a lograr un verdadero control del pueblo sobre los procesos productivos que resultan imprescindibles para asegurar su supervivencia y reproducción. Aborda el papel de la Comuna en la construcción del nuevo Estado comunal y expone las tensiones que aún prevalecen entre estas incipientes formas de organización con las gobernaciones, alcaldías, ministerios y otros entes públicos en los que todavía se represa buena parte el poder y se reproducen las desviaciones del burocratismo. Sobre esta base fundamenta la necesidad de construir un Nuevo Modelo Productivo a partir de la alianza entre Consejos de Fábrica y Consejos Comunales.
El autor nos explica por qué no es lo mismo estatizar que socializar y contrasta la idea de convertir en propiedad estatal lo que antes era propiedad privada frente a la alternativa de impulsar nuevas formas de propiedad social que aseguren que los trabajadores directos y la comunidad sean los verdaderos copropietarios sociales de esos medios de producción. Demuestra que la notable mejoría en los indicadores sociales ha sido gracias a la inversión social de la renta petrolera y concluye que una revolución política y social sin una revolución económica y cultural es una revolución insostenible en un contexto de prolongada caída de la renta petrolera.
Se trata de un libro dedicado a atizar el debate sobre los mejores caminos que nos pueden llevar a sustituir un régimen histórico basado en la explotación del trabajo ajeno y en el afán de maximizar el beneficio individual, por una nueva sociedad organizada en función de dirigir el esfuerzo productivo para satisfacer las creciente necesidades sociales y hacer posible el desarrollo humano integral.

Libro 2:


“Claves para la industrialización socialista”

Este libro trata sobre el proceso de industrialización venezolano, las premisas que le dan origen, las necesidades e intereses a los que responde, las políticas y estrategias que se llevan a cabo para impulsarlo, así como un análisis de los resultados obtenidos.

Víctor Álvarez explica que, al contrario de la escasez de divisas que obligó a muchos países a promover la industrialización, en Venezuela los esfuerzos por desarrollar la actividad manufacturera se han realizado en condiciones de un abundante ingreso en divisas provenientes de las exportaciones petroleras. Esta poderosa capacidad de compra externa no siempre ha estado en armonía con los objetivos de la industrialización, por el contrario ha entrado en abierta contradicción al utilizarse para importar los bienes que la industria nacional puede perfectamente producir.

El investigador del CIM ofrece un análisis crítico del proceso de industrialización en las condiciones del capitalismo rentístico venezolano. Cuestiona la sustitución ineficiente de importaciones que condena a los trabajadores y consumidores a adquirir productos de inferior calidad y precios superiores a los importados, pero al mismo tiempo se opone a la apertura neoliberal que somete a los productores locales a una feroz competencia con las importaciones procedentes de las principales potencias industrializadas. Como alternativa entre estas dos opciones extremas, fundamenta la importancia de las políticas industriales y tecnológicas en el contenido de la política económica para profundizar la reactivación, reconversión y reindustrialización del aparato productivo nacional, en el marco de los cambios estructurales en la economía mundial, caracterizados por una incesante relocalización industrial, el auge de las industrias del conocimiento y las tensiones entre los procesos de globalización e integración latinoamericana.

El autor define la industrialización socialista como un proceso llamado a sustituir la industrialización basada en la explotación del trabajo ajeno, el uso intensivo de materias primas y energía, la depredación del ambiente y los desequilibrios territoriales, por un nuevo tipo de industrialización basado en diferentes formas de propiedad social, la aplicación de nuevos principios para la justa remuneración del trabajo productivo y la inversión social de los excedentes, el uso intensivo de información y conocimientos científicos y tecnológicos, la preservación del ambiente y el desarrollo armónico y proporcional de las regiones. Con este fin, propone un conjunto de principios rectores de la industrialización socialista e identifica diferentes formas de intervención del Estado para orientar un proceso que no puede quedar sometido a las fuerzas ciegas del mercado. Argumenta que la industrialización socialista debe apoyarse en un Estado en manos de los trabajadores y de la comunidad, sin mediaciones burocráticas de ningún tipo. Solo así será posible impulsar un nuevo tipo de desarrollo industrial, capaz de asegurar una creciente producción de los bienes y servicios que se requieren para satisfacer plenamente las necesidades básicas y esenciales de la sociedad.
La presentación de ambos libros se realizará en la sede de UNEARTE, (antigua sede del Ateneo, al lado del Teatro Teresa Carreño), este miércoles 25 de abril a las 2.00 p.m.


domingo, 4 de marzo de 2012

Presentación del libro "Claves para la industrialización socialista"

El sábado 10 de marzo a las 2.45 pm, en el marco de FILVEN 2012, 
Víctor Álvarez R., ex Ministro de industrias y actualmente investigador
 del Centro Internacional Miranda (CIM),
 presentará su nuevo libro "Claves para la Industrialización Socialista"
La actividad se llevará a cabo en el Teatro Teresa Carreño, 
Sala Angel Rama, detràs del Platillo Protocolar

(Prensa CIM) Víctor Álvarez es investigador del Centro Internacional Miranda. Recibió Mención Honorífica del Premio “Libertador” al Pensamiento Crítico y el Premio Municipal “Gustavo Machado” al Pensamiento Político por su libro “Venezuela: ¿Hacia dónde va el Modelo productivo”. En esta ocasión nos presenta un análisis crítico del proceso de industrialización en las condiciones del capitalismo rentístico venezolano. Cuestiona la sustitución ineficiente de importaciones que condena a los trabajadores y consumidores a adquirir productos de inferior calidad y precios superiores a los importados, pero al mismo tiempo se opone a la apertura neoliberal que somete a los productores locales a una feroz competencia con las importaciones procedentes de las principales potencias industrializadas. Como alternativa entre estas dos opciones extremas, fundamenta la importancia de las políticas industriales y tecnológicas en el contenido de la política económica para profundizar la reactivación, reconversión y reindustrialización del aparato productivo nacional, en el marco de los cambios estructurales en la economía mundial, caracterizados por una incesante relocalización industrial, el auge de las industrias del conocimiento y las tensiones entre los procesos de globalización e integración latinoamericana.

Álvarez define la industrialización socialista como un proceso llamado a sustituir la industrialización basada en la explotación del trabajo ajeno, el uso intensivo de materias primas y energía, la depredación del ambiente y los desequilibrios territoriales, por un nuevo tipo de industrialización basado en diferentes formas de propiedad social, la aplicación de nuevos principios para la justa remuneración del trabajo productivo y la inversión social de los excedentes, el uso intensivo de información y conocimientos científicos y tecnológicos, la preservación del ambiente y el desarrollo armónico y proporcional de las regiones. Con este fin, propone un conjunto de principios rectores de la industrialización socialista e identifica diferentes formas de intervención del Estado para orientar un proceso que no puede quedar sometido a las fuerzas ciegas del mercado. Argumenta que la industrialización socialista debe apoyarse en un Estado en manos de los trabajadores y de la comunidad, sin mediaciones burocráticas de ningún tipo. Solo así será posible impulsar un nuevo tipo de desarrollo industrial, capaz de asegurar una creciente producción de los bienes y servicios que se requieren para satisfacer plenamente las necesidades básicas y esenciales de la sociedad.

El libro trata sobre el proceso de industrialización venezolano, de las premisas que le dan origen, de las necesidades e intereses a los que responde, de las políticas y estrategias que se llevan a cabo para impulsarlo, así como un análisis de los resultados obtenidos.
Al contrario de la escasez de divisas que obligó a muchos países a promover la industrialización, en Venezuela los esfuerzos por desarrollar la actividad manufacturera se han realizado en condiciones de un abundante ingreso en divisas provenientes de las exportaciones petroleras. Esta poderosa capacidad de compra externa no siempre ha estado en armonía con los objetivos de la industrialización, por el contrario ha entrado en abierta contradicción al utilizarse para importar los bienes que la industria nacional puede perfectamente producir.
Las premisas de la industrialización en Venezuela
En el caso venezolano, es más bien la necesidad de legitimar el régimen político de la democracia representativa y la presión por encontrar nuevas formas de acumulación, las razones que llevan a poner en marcha una actuación conjunta de los factores políticos y económicos que se imponen una vez derrocada la dictadura perezjimenista. Estos convienen en impulsar la industrialización como el gran proyecto modernizador, capaz de crear los consensos necesarios para legitimar el nuevo régimen político y abrir atractivos espacios para la acumulación del capital.
Como casi toda acción económica desde la aparición del petróleo en la vida nacional, el esfuerzo por industrializar al país ha sido realizado con una fuerte presencia e intervención del Estado y con una participación del sector privado más en un rol capturador de la renta petrolera que como un gran inversionista de recursos propios que impulsen el desarrollo industrial y regional. Por eso la industrialización por sustitución de importaciones fue un proceso subsidiado por el Estado, el cual transfirió parte de la renta petrolera a la burguesía industrial a través de incentivos arancelarios, fiscales, financieros, cambiarios, compras gubernamentales, suministro de materias primas, capacitación técnica, inversiones en infraestructura y servicios de apoyo a la actividad industrial, asistencia técnica., etc. Los abundantes subsidios y la elevada protección de la que gozó la inversión industrial permitieron asegurar altos niveles de ganancia y rentabilidad en un mercado cautivo, resguardado de la competencia de productos importados, y en constante crecimiento gracias a la inyección de la renta petrolera a la dinámica productiva interna. Pero los rezagos en calidad, productividad y competitividad de la industria nacional condenaron a los consumidores a comprar productos más caros y de inferior calidad que los importados, acentuando así un proceso de distribución regresiva del ingreso desde los consumidores y trabajadores que viven de un ingreso fijo, hacia la burguesía industrial que controlaba a su antojo el mercado interno e imponía sus precios.
El agotamiento de la sustitución de importaciones
El rápido agotamiento de la sustitución fácil de bienes de consumo final en un mercado con un potencial mayor, pero castigado por la distribución inequitativa del ingreso; el alto componente importado y la dependencia tecnológica de la industrial; y, los problemas de calidad y productividad de la manufactura nacional, llevaron a cuestionar cada vez con más fuerza un modelo de industrialización que se había tornado ineficiente y oneroso, incapaz no solo de satisfacer la creciente demanda acicateada por un patrón de consumo impuesto por la renta petrolera, sino sobre todo para satisfacer la demanda de las grandes masas consumidoras que se vieron condenadas a adquirir productos de inferior calidad y precios más altos.
Con el argumento de corregir la exagerada protección y desencadenar presiones competitivas que estimularan a los industriales nacionales a preocuparse por mejorar su eficiencia, se da inicio a un proceso de apertura del mercado interno y liberalización comercial. Y así como se impuso un modelo de protección indiscriminada e irracional que ciertamente hizo posible un mayor grado de industrialización de la economía venezolana, se pasó luego a un proceso de apertura y liberalización generalizada de las importaciones, las cuales comenzaron a desplazar a la producción nacional y a erosionar la contribución de la manufactura a la conformación del PIB y a la generación de empleos productivos. Este fenómeno de la desindustrialización, o de pérdida de la importancia relativa de la industria en la economía y en la generación de empleo, se ha visto recrudecido por la sobrevaluación del tipo de cambio, el cual ha entronizado una tendencia a comprarle al resto del mundo buena parte de los bienes que se deberían estar produciendo con nuestro propio esfuerzo productivo.
Esta ha sido una de las características de la Venezuela rentista, toda vez que desde que apareció el petróleo en la vida nacional, la abundancia de divisas ha inducido un tipo de cambio sobrevaluado que no expresa la productividad real de la agricultura y de la industria, por lo que la industrialización ha sido una acción política selectiva a través de la cual se ha apostado a determinados sectores a través de la protección arancelaria, exoneraciones fiscales, financiamiento blando y otros incentivos de las políticas públicas que de alguna manera contribuyeron a compensar y contrarrestar la propensión a importar derivada de un tipo de cambio sobrevaluado.
El relanzamiento del proceso de industrialización
Para asegurar la soberanía productiva, Venezuela está obligada a relanzar el proceso de industrialización con un eficaz apoyo del Estado. Pero, en lugar de reeditar el proteccionismo a ultranza o la apertura extrema, se trata ahora de sustituir eficientemente importaciones y de generar una oferta exportable de calidad y buenos precios, a través de un conjunto de incentivos públicos de carácter temporal, condicionados al logro de metas concretas en términos de fortalecimiento de los atributos de la producción nacional, empoderamiento popular y distribución progresiva del ingreso, desarrollo armónico y proporcional de las regiones, preservación del ambiente e integración latinoamericana. Es así como el reimpulso a la industrialización podrá contribuir a la transformación del capitalismo rentístico en un nuevo modelo productivo socialista que erradique las causas estructurales del desempleo, la pobreza y la exclusión social.
Con el propósito de sistematizar las experiencias de la sustitución de importaciones y de la apertura del mercado interno, asimilar sus principales lecciones y, sobre la base de este aprendizaje, relanzar el proceso de industrialización en Venezuela, presentaremos los resultados de nuestra investigación en ocho capítulos.
Capítulo I.
El proceso de industrialización por sustitución de importaciones
En el primer capítulo analizamos las premisas del proceso de industrialización, distinguiendo los intereses que impulsan el crecimiento de la manufactura en Venezuela, de las circunstancias que imponen la necesidad de desarrollar la industria en otros países. Demostramos que en nuestro caso la industrialización no se debe a una severa escasez de divisas que impide importar lo que en el país no se produce, sino a la necesidad de las élites gobernante de legitimar el nuevo régimen de la democracia representativa que se instaura una vez que es derrocada la dictadura militar, así como de la exigencia de los poderosos grupos económicos de encontrar nuevas fuentes de acumulación. Explicamos como la amplia gama de incentivos que otorga el Estado al sector industrial se traduce en una transferencia neta de recursos públicos a favor de la burguesía industrial; la cual disfruta, además, de una excesiva y prolongada sobreprotección en un mercado interno cautivo que le permite imponer prácticas monopólicas y oligopólicas, cartelizar los precios, y lograr una distribución del ingreso que le resulta abiertamente favorable.
Capítulo II.
Etapa neoliberal: liberalización de las importaciones y desindustrialización
En el capítulo dos evaluamos la política de apertura del mercado interno y liberalización del comercio exterior que disminuye la protección de la industria nacional. Analizamos críticamente los argumentos que llevan a desmontar los apoyos públicos inherentes a la política de sustitución de importaciones para dar inicio a la reforma arancelaria y de la política comercial en general, lo cual marca el inicio del proceso de desindustrialización de la economía venezolana. Presentamos los resultados de esta política de apertura del mercado interno, en términos de la reducción del aporte o peso relativo de la manufactura en la conformación del PIB y del empleo que en ella se genera.
Capítulo III:
Relanzamiento del proceso de industrialización
En el capítulo tres estudiamos las premisas que se cumplen para relanzar el proceso de industrialización. Estudiamos los cambios que se están llevando a cabo en la economía mundial y el impacto que tienen en la relocalización de las actividades industriales ya no solo a partir de las ventajas comparativas que cada país tenga en cuanto a la dotación de materias primas, energía, fuerza de trabajo barata o ubicación geográfica; sino también considerando las ventajas competitivas que desarrollan con base en la creación de capacidades para la generación, transferencia, difusión y uso de nuevos conocimientos y tecnologías que requiere cada vez más el desarrollo industrial. Advertimos acerca del impacto que tiene la cultura rentista -que tiende a importar lo que se debería estar produciendo localmente-, sobre las posibilidades de relanzar el desarrollo industrial en Venezuela.
Capítulo IV.
La industrialización venezolana: entre las amenazas de la globalización y las oportunidades de la integración latinoamericana
En el capítulo cuatro abordamos las posibilidades de la industrialización de la economía venezolano en un contexto de tensiones en el cual se contraponen los tratados de libre comercio, como continuidad a nivel bilateral de lo que fue la pretensión anexionista del ALCA para todo el hemisferio; y, las nuevas formas de integración sustentadas en los principios de solidaridad, cooperación y complementación, haciendo especial referencia a la Alianza Bolivariana para los pueblos de América Latina (ALBA).
Capítulo V.
¿Qué es la industrialización socialista?En el capítulo cinco definimos la industrialización socialista e identificamos los principios rectores que deben gobernar este proceso. Más allá de la necesaria pero insuficiente recuperación del peso relativo de la industria en la conformación del PIB, destacamos el aporte de la industrialización socialista a la construcción de un nuevo modelo productivo que erradique las causas estructurales del desempleo, la distribución regresiva del ingreso, la exclusión social y el atropello al consumidor; que minimice el impacto ambiental de la actividad productiva y preserve el ambiente para las generaciones futuras, que contribuya al desarrollo armónico y proporcional de las regiones y a la integración latinoamericana.
Capítulo VI.
El papel del Estado en la industrialización socialista
El capítulo seis está dedicado a analizar cuál es el papel del Estado en la industrialización socialista, tratándose de un proceso que no puede depender del paternalismo y la sobreprotección que lo hace ineficiente en detrimento de los consumidores, ni sometido a los designios de las fuerzas ciegas del mercado que lo estrangula y hace inviable. Fundamentamos la necesidad de armonizar las políticas macroeconómicas y sectoriales, explicando el impacto de las políticas fiscal, financiera, cambiaria, control de precios, de ingresos, laboral, infraestructura y servicios, así como la política industrial y tecnológica.
Capítulo VII.
Formación de emprendedores para la industrialización socialista
En función de regenerar el tejido productivo y aumentar la densidad de empresas socialistas bajo el control de los trabajadores directos y de la comunidad, el capítulo siete está dedicado a fundamentar la necesidad de estimular el espíritu o perfil emprendedor del egresado universitario, promover proyectos socioproductivos comunitarios y fortalecer las capacidades gerenciales para asegurar su sostenibilidad y viabilidad. Sobre estas bases, será posible reimpulsar la industrialización a través de la creación de nuevas empresas de la economía social, sin fines de lucro pero sin vocación de pérdida, dedicadas a la producción de bienes socialmente demandados y a la generación de un creciente excedente para ser invertido como ganancia social que permita mejorar las condiciones laborales de los trabajadores, avanzar en la solución de los problemas de la comunidad, generar empleo estable y bien remunerado y contribuir así a mejorar la calidad de vida y el bienestar de la sociedad en general.
Capítulo VIII:
Conclusiones y recomendaciones
El cuerpo básico de conclusiones, incluyendo un balance de los resultados generales del proceso de industrialización venezolano y las recomendaciones para relanzar un proceso de industrialización de nuevo tipo, con base en el desarrollo de nuevas formas de propiedad social y orientado a la sustitución eficiente de importaciones y la diversificación de la oferta exportable, lo consignamos en el octavo y último capítulo.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Del amor libre al pensamiento crítico

La conversión que sufren algunos exponentes del pensamiento crítico una vez que consiguen un cargo en el gobierno es semejante a la que sufren los predicadores del amor libre tan pronto se enamoran. Estos últimos postulan las relaciones abiertas y sin compromiso, en las que cada quién puede hacer lo que les provoque, sin que por eso se sientan infieles o traidores. Pero basta conque se enamoren para que se les active un obsesivo mecanismo de exclusividad, una exigencia de fidelidad a toda prueba, se vuelven celosos, posesivos y así queda en evidencia lo poco convencidos que estaban de su prédica. Algo parecido ocurre con aquellos voceros del pensamiento crítico que otrora defendían la importancia de la crítica leal y comprometida para detectar y corregir a tiempo los errores, pero que tan pronto son designados en un cargo abdican de sus posturas contestatarias y se trastocan en fanáticos defensores del gobierno, incapacez de reconocer -ni mucho menos corregir-, los errores y desviaciónes que amenazan la buena marcha del proceso revolucionario. Por el contrario, exigen una lealtad e incondicionalidad a ciegas que en nada ayuda a revisar y rectificar, para poder reimpulsar.
Una Revolución es un proceso de transformación rápido y profundo, no un largo camino de ensayo y error, de marchas y contramarchas que fatigan al pueblo y van erosionando su entusiasmo, su esperanza y su fe. Por la trascendencia de sus objetivos se abre paso con dificultad ante la resistencia que opone el viejo orden y lo complejo que implica construir el nuevo. La principal conspiración viene de la inercia del aparato estatal heredado, plagado de prácticas perversas que en muchos casos se han agravado. Las tensiones entre el burocratismo y las nuevas formas de poder popular aún no han sido resueltas. Enfrentar las desviaciones que aún persisten en los poderes públicos, desconcentrar y traspasar al pueblo el poder represado en ministerios, gobernaciones y alcaldías son causa de las tensiones entre el poder constituyente y el poder constituido.
Una revolución verdadera es un proceso de destrucción creativa: destruye lo viejo e inferior y lo suplanta por lo nuevo y superior. Su éxito requiere una permanente crítica y autocrítica. Pero el sectarismo y fanatismo políticos acusan a quienes asumen posturas críticas como traidores y apátridas, los ven como seres repelentes, malvados y perversos, mientras que a sí mismos se ven como la encarnación de la virtud. Por eso se afincan en la calumnia y la difamación de todo aquel que levante su voz de protesta, para desprestigiarlo y asesinarlo moralmente. Y así, en lugar de contribuir a la construcción de una nueva hegemonía popular, la erosionan y socavan con excesos que no hacen más que alejar y excluir a los que piensan diferente.
El carácter unitario y democrático de una revolución humanista se comprueba en la consideración y el respeto, en la comprensión y la tolerancia. Solo así será posible consolidar una gran fuerza en la que quienes teniendo el mismo objetivo, aunque no coincidamos del todo, podamos ser fraternales críticos, incluso rivales, más nunca enemigos, en la que nos reconozcamos por lo que nos une y no por lo que nos separa, donde la crítica a los errores no se etiquete de actitud sospechosa, de quintacolumna o saltatalanquera. La única talanquera tiene que ser la Constitución Bolivariana: dentro de la Constitución todo, fuera de la Constitución nada.

lunes, 23 de enero de 2012

Un modelo energético para Nuestra América

José Luís Pacheco, ex Viceministro de Energía, nos presenta su más reciente libro: “Un modelo energético para Nuestra América”, visto desde los espacio/tiempo/culturales, editado por Ediciones desde abajo, el cual será presentado al público el próximo miércoles 25 de enero a las 6 p.m. en la sede del CELARG.

Explica Pacheco que un modelo energético es la manera como se manejan y jerarquizan las distintas fuentes primarias, secundarias y finales de energía, así como las formas de extracción, concentración y uso de las mismas, dentro de un patrón cultural históricamente constituido.

Las energías primarias son las energías potenciales que están en los territorios, bien sea en la superficie, en las minas o en la biósfera. El carbón, los yacimientos de hidrocarburos, el potencial del viento y la luz solar, la fuerza contenida en las mareas y los ríos, la biomasa y la fisión nuclear son formas de energía primaria, mientras que las energías secundarías son el producto de las transformaciones de estos recursos energéticos: la electricidad, el gas manufacturado y los derivados del petróleo son algunos ejemplos. De allí que el modelo energético debe combinar, de la manera más racional, la relación entre energías primarias y secundarias en un determinado territorio.

En el sistema capitalista las energías primarias fundamentales que se consumen son: petróleo 40%; gas natural 25 %, carbón 25%, energía nuclear 7% y la hidroelectricidad y otras fuentes con apenas 3 %. América del Norte consume el 30 % de la producción mundial de petróleo; Europa el 22%; los países de Asia en el Pacífico el 28%; América del Sur y central 6 %; Oriente Medio 6 % y África solo el 3%.

También explica Pacheco que un modelo energético es parte de los nueve ámbitos de la Reproducción Social y, sobre todo, que se concatena con las otras cuatro infraestructuras territoriales: transporte, agua, asentamientos humanos y comunicaciones. Señala, así mismo, que el motor de la historia es la cultura y que es nuestra mente quien determina y planifica lo que es tanto un bien como un servicio.

José Luis Pacheco, quien también fue presidente del Teatro Teresa Carreño y actualmente se desempeña como Vicepresidente del Metro de Caracas, plantea interesantes ideas para impulsar un nuevo modelo energético que racionalice y optimice el aprovechamiento y complementación de las distintas fuentes primarias y secundarias de energía en el marco de la construcción del Alba, la Unasur y la Celac.

El libro será presentado al público el próximo miércoles 25 de enero a las 6 p.m. en la sede del CELARG.











jueves, 19 de enero de 2012

Foro: Ventajas y riesgos del retiro de Venezuela del CIADI

El Centro Internacional Miranda

Invita al Foro
Ventajas y Riesgos de la salida de Venezuela del CIADI

Ponentes:


Luis Britto García
Abogado y Escritor


José Acuña

Activista de la Red Venezolana contra la Deuda / AYNA-CADTM


José Carlos Carcione
Economista - Investigador del CIM

Daniel Rodríguez
Obrero - Presidente de BRIQVEN


Moderador:


Víctor Álvarez R.
Economista - Investigador del CIM


Jueves, 19 de enero 2012 / Hora: 5 PM

Lugar: Residencias Anauco Suites, PH. Parque Central.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Claves para la industrialización socialista

El libro trata sobre el proceso de industrialización venezolano, de las premisas que le dan origen, de las necesidades e intereses a los que responde, de las políticas y estrategias que se llevan a cabo para impulsarlo, así como un análisis de los resultados obtenidos.
Al contrario de la escasez de divisas que obligó a muchos países a promover la industrialización, en Venezuela los esfuerzos por desarrollar la actividad manufacturera se han realizado en condiciones de un abundante ingreso en divisas provenientes de las exportaciones petroleras. Esta poderosa capacidad de compra externa no siempre ha estado en armonía con los objetivos de la industrialización, por el contrario ha entrado en abierta contradicción al utilizarse para importar los bienes que la industria nacional puede perfectamente producir.

Las premisas de la industrialización en Venezuela

En el caso venezolano, es más bien la necesidad de legitimar el régimen político de la democracia representativa y la presión por encontrar nuevas formas de acumulación, las razones que llevan a poner en marcha una actuación conjunta de los factores políticos y económicos que se imponen una vez derrocada la dictadura perezjimenista. Estos convienen en impulsar la industrialización como el gran proyecto modernizador, capaz de crear los consensos necesarios para legitimar el nuevo régimen político y abrir atractivos espacios para la acumulación del capital.

Como casi toda acción económica desde la aparición del petróleo en la vida nacional, el esfuerzo por industrializar al país ha sido realizado con una fuerte presencia e intervención del Estado y con una participación del sector privado más en un rol capturador de la renta petrolera que como un gran inversionista de recursos propios que impulsen el desarrollo industrial y regional. Por eso la industrialización por sustitución de importaciones fue un proceso subsidiado por el Estado, el cual transfirió parte de la renta petrolera a la burguesía industrial a través de incentivos arancelarios, fiscales, financieros, cambiarios, compras gubernamentales, suministro de materias primas, capacitación técnica, inversiones en infraestructura y servicios de apoyo a la actividad industrial, asistencia técnica., etc. Los abundantes subsidios y la elevada protección de la que gozó la inversión industrial permitieron asegurar altos niveles de ganancia y rentabilidad en un mercado cautivo, resguardado de la competencia de productos importados, y en constante crecimiento gracias a la inyección de la renta petrolera a la dinámica productiva interna. Pero los rezagos en calidad, productividad y competitividad de la industria nacional condenaron a los consumidores a comprar productos más caros y de inferior calidad que los importados, acentuando así un proceso de distribución regresiva del ingreso desde los consumidores y trabajadores que viven de un ingreso fijo, hacia la burguesía industrial que controlaba a su antojo el mercado interno e imponía sus precios.


El agotamiento de la sustitución de importaciones
El rápido agotamiento de la sustitución fácil de bienes de consumo final en un mercado con un potencial mayor, pero castigado por la distribución inequitativa del ingreso; el alto componente importado y la dependencia tecnológica de la industrial; y, los problemas de calidad y productividad de la manufactura nacional, llevaron a cuestionar cada vez con más fuerza un modelo de industrialización que se había tornado ineficiente y oneroso, incapaz no solo de satisfacer la creciente demanda acicateada por un patrón de consumo impuesto por la renta petrolera, sino sobre todo para satisfacer la demanda de las grandes masas consumidoras que se vieron condenadas a adquirir productos de inferior calidad y precios más altos.
Con el argumento de corregir la exagerada protección y desencadenar presiones competitivas que estimularan a los industriales nacionales a preocuparse por mejorar su eficiencia, se da inicio a un proceso de apertura del mercado interno y liberalización comercial. Y así como se impuso un modelo de protección indiscriminada e irracional que ciertamente hizo posible un mayor grado de industrialización de la economía venezolana, se pasó luego a un proceso de apertura y liberalización generalizada de las importaciones, las cuales comenzaron a desplazar a la producción nacional y a erosionar la contribución de la manufactura a la conformación del PIB y a la generación de empleos productivos. Este fenómeno de la desindustrialización, o de pérdida de la importancia relativa de la industria en la economía y en la generación de empleo, se ha visto recrudecido por la sobrevaluación del tipo de cambio, el cual ha entronizado una tendencia a comprarle al resto del mundo buena parte de los bienes que se deberían estar produciendo con nuestro propio esfuerzo productivo.
Esta ha sido una de las características de la Venezuela rentista, toda vez que desde que apareció el petróleo en la vida nacional, la abundancia de divisas ha inducido un tipo de cambio sobrevaluado que no expresa la productividad real de la agricultura y de la industria, por lo que la industrialización ha sido una acción política selectiva a través de la cual se ha apostado a determinados sectores a través de la protección arancelaria, exoneraciones fiscales, financiamiento blando y otros incentivos de las políticas públicas que de alguna manera contribuyeron a compensar y contrarrestar la propensión a importar derivada de un tipo de cambio sobrevaluado.

El relanzamiento del proceso de industrialización
Para asegurar la soberanía productiva, Venezuela está obligada a relanzar el proceso de industrialización con un eficaz apoyo del Estado. Pero, en lugar de reeditar el proteccionismo a ultranza o la apertura extrema, se trata ahora de sustituir eficientemente importaciones y de generar una oferta exportable de calidad y buenos precios, a través de un conjunto de incentivos públicos de carácter temporal, condicionados al logro de metas concretas en términos de fortalecimiento de los atributos de la producción nacional, empoderamiento popular y distribución progresiva del ingreso, desarrollo armónico y proporcional de las regiones, preservación del ambiente e integración latinoamericana. Es así como el reimpulso a la industrialización podrá contribuir a la transformación del capitalismo rentístico en un nuevo modelo productivo socialista que erradique las causas estructurales del desempleo, la pobreza y la exclusión social.
Con el propósito de sistematizar las experiencias de la sustitución de importaciones y de la apertura del mercado interno, asimilar sus principales lecciones y, sobre la base de este aprendizaje, relanzar el proceso de industrialización en Venezuela, presentaremos los resultados de nuestra investigación en ocho capítulos.


Capítulo I.
El proceso de industrialización por sustitución de importaciones
En el primer capítulo analizamos las premisas del proceso de industrialización, distinguiendo los intereses que impulsan el crecimiento de la manufactura en Venezuela, de las circunstancias que imponen la necesidad de desarrollar la industria en otros países. Demostramos que en nuestro caso la industrialización no se debe a una severa escasez de divisas que impide importar lo que en el país no se produce, sino a la necesidad de las élites gobernante de legitimar el nuevo régimen de la democracia representativa que se instaura una vez que es derrocada la dictadura militar, así como de la exigencia de los poderosos grupos económicos de encontrar nuevas fuentes de acumulación. Explicamos como la amplia gama de incentivos que otorga el Estado al sector industrial se traduce en una transferencia neta de recursos públicos a favor de la burguesía industrial; la cual disfruta, además, de una excesiva y prolongada sobreprotección en un mercado interno cautivo que le permite imponer prácticas monopólicas y oligopólicas, cartelizar los precios, y lograr una distribución del ingreso que le resulta abiertamente favorable.

Capítulo II.

Etapa neoliberal: liberalización de las importaciones y desindustrialización
En el capítulo dos evaluamos la política de apertura del mercado interno y liberalización del comercio exterior que disminuye la protección de la industria nacional. Analizamos críticamente los argumentos que llevan a desmontar los apoyos públicos inherentes a la política de sustitución de importaciones para dar inicio a la reforma arancelaria y de la política comercial en general, lo cual marca el inicio del proceso de desindustrialización de la economía venezolana. Presentamos los resultados de esta política de apertura del mercado interno, en términos de la reducción del aporte o peso relativo de la manufactura en la conformación del PIB y del empleo que en ella se genera.

Capítulo III:
Relanzamiento del proceso de industrialización
En el capítulo tres estudiamos las premisas que se cumplen para relanzar el proceso de industrialización. Estudiamos los cambios que se están llevando a cabo en la economía mundial y el impacto que tienen en la relocalización de las actividades industriales ya no solo a partir de las ventajas comparativas que cada país tenga en cuanto a la dotación de materias primas, energía, fuerza de trabajo barata o ubicación geográfica; sino también considerando las ventajas competitivas que desarrollan con base en la creación de capacidades para la generación, transferencia, difusión y uso de nuevos conocimientos y tecnologías que requiere cada vez más el desarrollo industrial. Advertimos acerca del impacto que tiene la cultura rentista -que tiende a importar lo que se debería estar produciendo localmente-, sobre las posibilidades de relanzar el desarrollo industrial en Venezuela.

Capítulo IV.
La industrialización venezolana: entre las amenazas de la globalización y las oportunidades de la integración latinoamericana
En el capítulo cuatro abordamos las posibilidades de la industrialización de la economía venezolano en un contexto de tensiones en el cual se contraponen los tratados de libre comercio, como continuidad a nivel bilateral de lo que fue la pretensión anexionista del ALCA para todo el hemisferio; y, las nuevas formas de integración sustentadas en los principios de solidaridad, cooperación y complementación, haciendo especial referencia a la Alianza Bolivariana para los pueblos de América Latina (ALBA).

Capítulo V.
¿Qué es la industrialización socialista?En el capítulo cinco definimos la industrialización socialista e identificamos los principios rectores que deben gobernar este proceso. Más allá de la necesaria pero insuficiente recuperación del peso relativo de la industria en la conformación del PIB, destacamos el aporte de la industrialización socialista a la construcción de un nuevo modelo productivo que erradique las causas estructurales del desempleo, la distribución regresiva del ingreso, la exclusión social y el atropello al consumidor; que minimice el impacto ambiental de la actividad productiva y preserve el ambiente para las generaciones futuras, que contribuya al desarrollo armónico y proporcional de las regiones y a la integración latinoamericana.

Capítulo VI.
El papel del Estado en la industrialización socialista
El capítulo seis está dedicado a analizar cuál es el papel del Estado en la industrialización socialista, tratándose de un proceso que no puede depender del paternalismo y la sobreprotección que lo hace ineficiente en detrimento de los consumidores, ni sometido a los designios de las fuerzas ciegas del mercado que lo estrangula y hace inviable. Fundamentamos la necesidad de armonizar las políticas macroeconómicas y sectoriales, explicando el impacto de las políticas fiscal, financiera, cambiaria, control de precios, de ingresos, laboral, infraestructura y servicios, así como la política industrial y tecnológica.

Capítulo VII.
Formación de emprendedores para la industrialización socialista
En función de regenerar el tejido productivo y aumentar la densidad de empresas socialistas bajo el control de los trabajadores directos y de la comunidad, el capítulo siete está dedicado a fundamentar la necesidad de estimular el espíritu o perfil emprendedor del egresado universitario, promover proyectos socioproductivos comunitarios y fortalecer las capacidades gerenciales para asegurar su sostenibilidad y viabilidad. Sobre estas bases, será posible reimpulsar la industrialización a través de la creación de nuevas empresas de la economía social, sin fines de lucro pero sin vocación de pérdida, dedicadas a la producción de bienes socialmente demandados y a la generación de un creciente excedente para ser invertido como ganancia social que permita mejorar las condiciones laborales de los trabajadores, avanzar en la solución de los problemas de la comunidad, generar empleo estable y bien remunerado y contribuir así a mejorar la calidad de vida y el bienestar de la sociedad en general.

Capítulo VIII:
Conclusiones y recomendaciones
El cuerpo básico de conclusiones, incluyendo un balance de los resultados generales del proceso de industrialización venezolano y las recomendaciones para relanzar un proceso de industrialización de nuevo tipo, con base en el desarrollo de nuevas formas de propiedad social y orientado a la sustitución eficiente de importaciones y la diversificación de la oferta exportable, lo consignamos en el octavo y último capítulo.