Víctor Álvarez R. / Director de Pedagogía Económica y Política
EEUU finalmente ha comprendido que la
viabilidad de la transición política en Venezuela requiere la participación,
compromiso y contribución del chavismo, y no de su rendición incondicional,
persecución y exterminio. Trump ha hablado de una transición ordenada y eso pasa
por evitar la persecución política que obligue al chavismo a pasar a la
resistencia armada. Por eso ha decidido entenderse con quienes tienen las armas
y pueden desatar una ola de violencia si un nuevo gobierno inicia una cacería
de brujas contra el chavismo.
Al referirse
al papel de María Corina Machado (MCM) en la transición política venezolana,
Trump dijo: "Creo que sería muy difícil para ella ser líder. No tiene
el apoyo ni el respeto del país. Es una mujer muy agradable, pero no tiene el
respeto". En efecto, MCM no tiene una base de poder
institucional en el parlamento, gobernaciones y alcaldías que la respalde, no
controla el territorio. Tampoco controla la FANB, ni la milicia, ni mucho menos
los colectivos armados. MCM es rechazada
por el sector de la oposición que participó en las elecciones parlamentarias y
regionales, y fue víctima de la campaña de desprestigio que desplegó la red de periodistas
y activistas que forman parte del aparato comunicacional que trabaja para MCM.
Trump informó que Delcy Rodríguez está
conversando con Marco Rubio y que está dispuesta a colaborar. Se adelantó al
decir que se había juramentado como presidenta encargada, antes de que el
Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) se reuniera para tomar esta decisión y de
que se juramentara ante la nueva AN. Trump mostró su mano dura con la captura
de Maduro y en el chavismo ya no tienen dudas de lo que es capaz de hacer si el
juego se tranca. Ahora muestra su mano suave, reconoce a Delcy Rodríguez como
presidenta encargada y le permite un margen de maniobra. Pero a la vez la amenaza
con que "pagará un precio más alto que
Maduro” en caso de que no haga "lo
correcto".
Trump seguirá aplicando sanciones
petroleras, confiscando embarcaciones, interfiriendo el espacio aéreo venezolano
y ejerciendo presión para forzar cambios alineados con los intereses
estadounidenses. Para imponer
sus condiciones en la industria petrolera, Trump prefiere negociar con un
gobierno débil que está tratando de sobrevivir. A la luz de lo planteado
por los voceros de la casa Blanca, la agenda que
Trump considera correcta incluye lo siguiente:
